The Grand Budapest Hotel abre sus puertas a escépticos del “método Anderson”

Si alguna vez has conocido o te ha tocado el infortunio de haber trabajado en un hotel, darías por sentado a gran ras que los trabajadores de hostelería son tal vez los últimos vestigios de los encantos de una cierta benevolencia evocativa de un Viejo Mundo burgués. Es a esta suntuosidad excesivamente refinada a la cual Wes Anderson decide dedicar su octavo diorama: The Grand Budapest Hotel es una orbe rápidamente en desliz, enfrentándose a una Segunda Guerra Mundial embestida, atrincherada en [Ver Más...]