El ska es su grito de guerra: Non Stop Ska! Music Festival 2018

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por: Omar A. Dauhajre, aka Dj Shabbakano
Especial para PuertoRicoIndie.com

Eran las 14:00 del 17 de febrero y esperaba con ansias a la entrada del Hotel Ramada el abordar la guagua [bus] que me llevaría al Non Stop Ska!. La fila de buses y el “entra y sale” de músicos de múltiples nacionalidades, hablando en diferentes idiomas y acentos del español, anunciaban la magnitud del evento y evidenciaban su meticulosa organización. Para el ojo entrenado en las subculturas modernas de origen inglés, sus instrumentos (metales particularmente), cuadros blancos y negros en sus camisetas y calcomanías, y sombreros (pork pies y boinas), era claro que en ese momento el lobby era como la reunión del plenario de las Naciones Unidas del Ska.

Andaba con un pequeño contingente de rudies y skins boricuas acompañando a nuestro pana Johnny Boy, trombonista de Bad Manners en su sexta gira de las américas, y apoyando nuestros otros representantes isleños en el festival, Los Negros Vivos. En los minutos de espera vimos con emoción a varios de nuestros ídolos musicales, particularmente a los muchachos de Hepcat liderados por sus cantantes Greg Lee y Alex Désert. Al fin abordamos el bus con ansias de llegar al centro de las actividades, el Palacio de los Deportes.

Contingente de boricuas | Crédito: Jonatan Mateo

El embotellamiento masivo que nos mantuvo por hora y media incrementando la ansiedad de llegar, sirvió como presagio a la escala de la magnitud que encontraríamos en el palacio. “Dia’lo, toda esta gente va pa’l show”, vacilabamos entre conversaciones y expectativas. Al llegar nos dimos cuenta que no estábamos lejos de la realidad. En el portón, el de seguridad pregunta al chofer “¿qué banda?”, alguien contesta desde atrás “Bad Bunny” (chiste que irónicamente comparaba la magnitud del impacto mundial reciente del fenómeno trapero Boricua con el poder de convocatoria de los legendarios británicos Bad Manners de quien ocupábamos los puestos en el bus).

Decibelio @ Non Stop Ska!

Después de varias vueltas para encontrar nuestras entradas, entramos al domo del Palacio. El ambiente se sentía como el de cualquier evento deportivo, la diferencia era que en vez de camisetas deportivas, las Fred Perrys y Ben Shermans, los tirantes y botas, y las cabezas rapadas, sombreros y boinas identificaban las tribus. Al entrar al espacio comenzaban los japoneses Oi! Skall Mates, a mi alrededor una multitud de miles, en su mayoría skinheads y rudies, el bullicio, la energía, el slam, me confirmaron que en México ¡el ska es su grito de guerra!

Conocí sobre el Non Stop Ska! en su segunda edición, el año pasado, cuando fui invitado junto a mi colega Raggapants de Burumento Soundsystem a participar de la alineación de Dj’s en su fecha original el 23 de septiembre 2017. En esos días cuando me aprestaba a viajar a CDMX sucedió el temblor que detuvo los planes para esa semana y pospuso la celebración del festival por meses. En septiembre, muchas de las bandas pasaron el terremoto allá y se solidarizaron al cooperar para beneficiar a los afectados por el desastre natural. Para los puertorriqueños el desastre del Huracán María un día después nos impidió estar en cuerpo y espíritu para asistir a nuestros hermanos mexicanos.

Johnny Boy, desde el escenario del Non Stop Ska! con Bad Manners. | Crédito: Jonatan Mateo

Dentro del desastre la solidaridad de la pérdida y el horror nos unió más como pueblos hermanos. Es por eso que el 17 de febrero cobraba una dimensión especial y cerraba un círculo fracturado por moviemientos tectónicos y rafagas huracanadas. Esa expectativa estuvo una vez más a prueba ya que el 16 de febrero otro fuerte temblor sacudió el estado de Oaxaca, con repercusiones en DF que nos hicieron presenciar en carne propia el poder absoluto de la madre tierra sobre nuestros planes inmediatos y futuros.

Dentro del Gato Calavera, DJ Shabbakano junto a Jose Luis “Caplís” Chacín de Desorden Público y a Burumento Soundsystem

Este grandisoso festival convierte a DF en el centro del mundo del ska. Numerosos shows antes y después del festival, y tocadas de Dj’s, ambientan la ciudad y la colorean de cuadritos blancos y negros. Eventos de promoción en la tienda de Doc Martens en La Roma, y otras actividades precedieron al Non Stop Ska!. El día después, tras 12 horas de intenso baile y slam, tuvimos el privilegio con Burumento Soundsystem de amenizar el show de Desorden Público y Mark Foggo en el Gato Calavera. Ese fue, uno de tres shows (los otros fueron New York Ska and Jazz Ensenble y Decibelios) que se dieron la noche del domingo 18 de febrero en diferentes lugares de la ciudad. Todos estos shows muy bien atendidos por los fanáticos del género de origen jamaiquino que allí nos encontrábamos. Esa noche las alarmas de terremoto volvieron a sonar a la medianoche, y era como si la tierra misma estuviera respondiendo al “stomping” de los miles de rudies y skins que vivimos el fin de semana de ensueño en esta gran metrópolis latinoamericana.

Para los que conocemos de la historia, música y producción cultural mexicana, el que el país azteca ocupe este rol protagónico como sede del ska mundial no es sorpresa. Los flujos transnacionales que han forjado la música jamaiquina y la subculturas skinhead/rudies han hecho paso, y como a buen entendedor pocas palabras bastan, aquí resumo de manera general las mismas. Desde su fundación como ritmo para marcar la era de independencia jamaiquina, el ska se nutrió de las influencias musicales de los músicos que en sus “guisos” amenizando el circuito de hoteles, interpretaban temas y ritmos de moda en la época. Ritmos como el cha cha cha, y específicamente ligado a México, el bolero, combinados con los patrones rítmicos del Nyabinghi dieron paso a la columna rítmica del ska.

Desorden Público @ Non Stop Ska!

El imaginario del vaquero, de origen mexicano y traído a Jamaica empacado en westerns americanos, es una gran influencia en las composiciones instrumentales y vocalizadas desde el ska hasta el dancehall. En los 60’s, ya existía ska en México con su máximo exponente Toño Quirazco y su Hawaiiana, quien viajó a Jamaica en la época para aprender el nuevo ritmo de moda y compuso dos discos (Ska y Vol. Ska II). En Quintana Roo en los 70’s tambien tienes agrupaciones como Ely Combo y Beny y su Grupo quienes interpretaban los exitos de early reggae popularizados por Byron Lee and the Dragonaires.

Si hablamos de subculturas en Latinoamérica, México igualmente goza de un espacio primordial con sus bandas de punk y ska. En el ska, se han destacado muchísimas entre las mas conocidas La Maldita Vecindad, Tijuana No, Sekta Core y La Tremenda Korte. Sus fanáticos cuentan con espacios como el Tianguis de El Chopo en el que puedes encontrar música y la indumentaria favorita de skins y rudies. Igualmente, en el Centro tienes el shop de Upsett, quienes llevan 9 años al servicio de skins, rudies y mods, proveyendo las modas favoritas de estas subculturas incluyendo su propia marca de ropa con su logo que orgullosamente proclama “Skinhead Wear”.

Las vespas a la moda.

Aún con todo este legado, me impresionó de sobremanera ver el mar de skins y rudies en el Non Stop Ska!. Desde chicos y chicas jóvenes, hasta familias de skins con sus hijitos ya siendo encaminados al mundo sel ska. Más impresionante aún, con tanta gente y la mala reputación que a veces tenemos los skins, no presencié incidentes mayores de violencia u hostilidad. Todo lo contrario, éramos una gran familia unida por el ska.

En fin, el tiempo que pasé en este viaje en DF fue uno inolvidable en el que las buenas vibras, la camaradería y la afición por la música, la moda y el pasarla chido nos llenó de la paz que siempre consigo trae la brisa caribeña –en este caso a la altura casi del templo mayor.

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Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.