Grabando música (en español mamposteao): Parte 1

Un buen punto de partida para esta serie de artículos —Grabando música (en español mamposteao)— sería explicar los tres procesos básicos que componen una grabación musical y cómo estos se llevan a cabo dentro del estudio. Quiero hacer claro que esto no es una guía detallada de cómo grabar, si no más bien una explicación sencilla del proceso, útil para músicos novatos o intermedios, en donde se explicarán los conceptos básicos y, con suerte, aclararemos algunas de sus dudas. De ninguna manera quiero dejarlos con la impresión de que se trata de un trabajo sencillo o ligero.

Y si luego de leer se encuentran con que están aún más interesados en el mundo mágico de los audiófilos, buscando abundar más en estos temas, los invito a que encuentren fuentes más detalladas que los encaminen a utilizar los servicios de cualquier estudio de grabación a su máxima potencia. A la larga podrán ahorrar mucho tiempo y dinero, y terminarán con un mejor producto final. Comencemos entonces…

Parte 1: Los tres componentes principales de la grabación musical

Toda grabación profesional está compuesta por las mismas tres fases (en el siguiente orden):

  1. La Grabación inicial, que en inglés se llama ‘Tracking’ y en español es ‘Grabar’.
  2. La Mezcla, comúnmente conocida como ‘The Mix’.
  3. La Masterización, el famoso ‘Mastering’.

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Grabación

Cada una cumple con distintas funciones, y son todas igual de importante. La etapa de grabación es donde se recoge todo el audio. La regla es tratar de recoger de más, porque es más fácil luego quitar elementos que añadir. Por eso se colocan varios micrófonos al grabar el sonido de un amplificador o de un tambor, o alrededor de un cuarto, etc. Cada micrófono recogerá cosas diferentes, dependiendo lo cerca o alejado que esté del origen del sonido, y después se hace un escogido entre todo el audio recopilado.

El posicionamiento de micrófonos en el estudio es parte integral del proceso de grabación.

El posicionamiento de micrófonos en el estudio es parte integral del proceso de grabación.

El nombre de ‘Tracking’ viene del ingles porque cada señal forma un ‘track’1 de audio individual. Osea, que si grabamos un amplificador utilizando tres micrófonos, cada uno va a crear su propio ‘track’ y al final tendríamos tres ‘tracks’ de audio para ese amplificador. En esta etapa inicial el proceso todavía es bastante rutinario. Depende de qué se esté grabando y con cuáles métodos (la Parte 2 de esta serie cubrirá los métodos de grabación tradicionales), pero en esencia, se recogen todas las guitarras, bajos, percusiones, etc., que se necesiten, y se dejan almacenadas para luego mezclarlas.

Muchas veces se descuida la fase de grabación ya que se tiende a pensar que en el proceso de mezcla y masterización ‘todo se arregla’. Me he topado demasiadas veces con músicos que durante una sesión, cuando les pido que repitan algo –a veces una sección completa de una canción– porque quedó mal, me contestan: “¿Y eso no lo puedes arreglar tú después?”. Y aunque me encanta el que depositen tanta fe en las habilidades del ingeniero, la realidad es que no hacemos milagros. El ‘corregirlo en la mezcla’ puede resultar en audio ‘sobre-procesado’, que suena feo y falso, por ende todo debe grabarse correctamente para que termine sonando bien.

Tampoco se deben grabar las cosas a mitad ni a la ligera, por salir del paso. La diferencia entre el sonido de una batería que se ha preparado para la grabación con calma –habiendo buscado dónde rebota mejor el sonido, cuál snare gusta más, qué combinación de toms y kick utilizar, cuáles platillos pegan mejor con la canción, etc.– y una que lleva un montaje común, sin afinar ni prestársele mucha importancia es MONUMENTAL.

En fin, mientras mejor se grabe, menos tiempo habrá que dedicarle a la mezcla. Claro que los factores del tiempo y presupuesto no se pueden ignorar –usualmente son los determinantes principales de cómo va a sonar un disco. Pero es por eso mismo que debemos entrar al estudio con una idea clara de qué se quiere hacer, listos para ir directo a trabajar.

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Mezcla

Una vez terminado el proceso de grabación, nos movemos a la mezcla. La pregunta que más me hacen en el estudio –casi a diario– es la siguiente: ¿Qué es la mezcla y qué es la masterización? ¿Cuál es la diferencia?

Una manera fácil de entender estos dos procesos es la siguiente:

Si entendemos a la Psicología como el estudio del individuo
y la Antropología como el estudio de un grupo de individuos;

entonces, la Mezcla es el balance de los elementos individuales de una canción
mientras que la Masterización busca el balance del disco completo.

Ambos procesos son complicadísimos, lentos y a su vez bien diferentes. Sin entrar en detalles súper específicos, en esencia, durante la mezcla se busca ajustar los volúmenes y el posicionamiento estéreo de cada ‘track’. En casos donde se grabó bien desde un principio, esto es muchas veces todo lo que se necesita hacer. También es importante ajustar las frecuencias (EQ2) que se repiten para que se oiga todo más definido y claro. Por ejemplo, muchas veces los sonidos bajos terminan grabados en las mismas frecuencias, entonces cada vez que el baterista le da a un tom, de momento no se escucha al bajista, o cuando entra un solo de guitarra se deja de escuchar el sonido del snare de la batería. Pueden suceder montones de circunstancias como esas, por lo que hay que asignar distintos ‘lugares’ en el espectro sónico a cada elemento grabado para que no dé la impresión de que un instrumento se “comió” a otro.

Una consola para mezclar.

Una consola para mezclar.

Cabe señalar que parece existir una confusión enorme sobre la función del EQ. Usado efectivamente, el EQ es una herramienta para ajustar frecuencias3, no para arreglar el tono ni la afinación de tu instrumento. Si no te gusta como suena un instrumento sin EQ, lo más probable es porque no se grabó correctamente y es mejor en ese caso volver a capturarlo.

Otra función de la mezcla –la parte favorita de muchos– es el añadir efectos, duplicar elementos y corregir pedazos con la “trampa”4 del ‘copy/paste’. Básicamente se puede picar y mover todo como si fuera plasticina –y es normal que así ocurra. Casi todo elemento grabado, por más bien que se halla hecho, va a requerir algún grado de edición para que suene bien en conjunto. El editar per se no es algo malo. Desde los tiempos en que se grababa en cinta, con un solo micrófono para todo un grupo y en una consola de dos canales, era costumbre picar y pegar a gusto. La diferencia es que hoy día es mucho más fácil hacerlo y no necesitamos tijeras –y tenemos el ‘undo’.

Cuando se graba sin cuidado, ahí es que se comienza a comprimir el audio, a añadir reverb5, procesar y reprocesar las cosas hasta que más o menos empiece a sonar todo bien. En muchos casos funciona. Los efectos adicionales son un tremendo recurso pero deben utilizarse como una brocha pequeña –son buenos para retocar los bordes, no para pintar la pared entera.

En resumen, la mezcla es la etapa en que se ajustan volúmenes, se alteran frecuencias, se añaden efectos y se corrige cualquier otro detalle necesario y posible. Al terminar de mezclar una canción, debe sonar casi como el producto final. Sin embargo, es normal que todavía se escuche el resultado a un nivel de volumen bajo, sin mucho “cuerpo” en algunas partes de la canción; comúnmente se describe ese sonido como ‘flat’. Esto se debe a que al nivelar la mezcla, los decibeles de audio de una canción lo más probable van a estar muy por debajo de lo necesario. Repito, es normal. Todavía no hemos terminado.6

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Masterización

Finalmente nos movemos a la masterización. Este es el proceso final de aumentar todo el volumen del tema o álbum para que pueda sonar a la par con lo demás que se escucha en la radio, televisión, etc.

En esta etapa no se alteran volúmenes de elementos individuales, ni se pueden quitar los efectos a la voz, ni ninguna otra cosa de esa índole. La masterización afecta la canción completa. De hecho, todas las canciones completas. ¿Sabes cuando entras al menú de un radio y le subes el ‘Treble’, o el bajo, y eso afecta todo lo que oyes? Básicamente, a un nivel súper micro, eso es masterizar.7

Un compresor para masterizar.

Un compresor para masterizar.

Pero hay mucho más que se puede hacer. Desde el orden de las canciones en un disco, hasta en qué formato se van a publicar8, todas esas decisiones influyen en el proceso. Si en la mezcla se ajustan volúmenes de cada ‘track’ individual, en la masterización se ajustan los volúmenes de cada canción. Cuando salen ‘flat’ de una mezcla, es porque después se nivelan todas, a través de compresiones y ajustes mínimos, para que exista una cohesión entre todas. Se le aplican efectos generales y se le alteran frecuencias bien específicas para subir los bajos, por ejemplo, pero no todos lo bajos. Quizás se le quiere dar más fuerza al Kick de la batería, sin afectar lo demás sonidos, quizás suena todo opaco y hay que subirle los altos para darle brillantez al producto final, quizás hay una canción lenta entre varias rápidas y no se puede dejar que esa suene muy bajita comparada con las otras, etc.

El propósito es lograr que todo suene a la par y que la señal no tenga picos extraños, ni cambios muy drásticos entre canciones. De esa manera no tienes que estar ajustando el volumen luego de cada canción cuando escuches el disco en tu componente o en la radio de tu auto.

La masterización es un proceso detallado en el que se utiliza equipo y programas especializados. La regla suele ser que el encargado de mezclar un proyecto no sea quien lo masterize. No es que no se pueda hacer… Hoy día todas estas herramientas están al alcance de muchos y con un poco de entrenamiento se pueden hacer ambas cosas, aunque sea a un nivel menos elaborado. Sin embargo, es preferible que alguien con oídos frescos y una perspectiva nueva, escuche el proyecto mezclado y decida qué le viene haciendo falta.

Y con eso terminamos por hoy. Espero que esta explicación le haya servido a alguien y que así no los coja tan de sorpresa todo lo que conlleva el proceso de producción de audio. Es tedioso y lento, pero también sumamente divertido y –cuando se hace bien– eternamente gratificante.

La Parte 2 de Grabando música (en español mamposteao) cubrirá las ventajas y desventajas de cada uno de los métodos tradicionales de grabación musical.


Foto principal: Diego Wyllie

1. Mucho antes, también se le conocía a las canciones enteras como ‘tracks’, dado a que no había tanta división de señales, ni tenían programas de computadora que organizaran todo visualmente como ahora. Los músicos llegaban al estudio y tenían que tocar la canción completa hasta que quedara bien. La mayoría de las veces grababan todo un disco en una noche. De ahí surgió la frase famosa de ‘lay down some tracks’.

2. EQ = Ecualizador. Vienen análogos y digitales; es una de las herramientas esenciales para procesamiento de audio. Permite aumentar o reducir frecuencias de un sonido en particular.

3. En muchos casos, es mejor utilizar un EQ para bajar o quitar frecuencias por completo, no añadir. He visto muchos novatos subirle picos a una curva de EQ como si fuera un juguete. Eso es un error masivo. Si ya hay múltiples frecuencias peleando por el mismo lugar, no le añadas más; quítale y deja que la más fuerte sobresalga.

4. ¡NO ES UNA TRAMPA!

5. Recuerdo una de mis primera sesiones con el grupo Las Abejas… El baterista, José, terminó de grabar y al entrar al control lo primero que dijo fue: “OK. ¡Ahora ponle reverb a TODO!”

6. Para muchos este proceso nunca acaba. Siempre va llegar el momento en que hay que prácticamente obligarse a cortar el cordón umbilical y dejar que la cosa fluya y se mueva. Recuerdo la grabación de Campo-Formio para el programa Archipiélago. Hablábamos de este mismo tema, el baterista (Diego), el guitarrista (Fernando) y yo. Cuando Fernando le preguntó a Diego si pensaba que ya la mezcla estaba lista, Diego dijo: “¿Cuándo es que finalmente esta lista una mezcla?”

7. Sólo te falta un montón de conocimiento técnico, algunos miles de dólares en monitores, compresores, ecualizadores, programas de medición sónica, y un cuarto diseñado para tener unas capacidades auditivas particulares.

8. CD, MP3, vinilo, cinta, etc.

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Co-dueño y técnico de audio en Music Dorks, un estudio ubicado en el Área Metro que se dedica a proveer todo tipo de servicios de grabación y mezcla, dentro y fuera del estudio, además de ofrecer el único salón de ensayo en Puerto Rico disponible 24/7. Sin exclusividad ni preferencias de género musical, el equipo de Music Dorks ha trabajado en proyectos para grupos como Las Abejas (The Bee’s Knee’s), Los Niños Estelares y Moreira, entre otras bandas de la escena local, y son el estudio oficial del Coro Nacional Orfeón San Juan Bautista. El estudio ha aparecido en series de videos musicales, como Archipiélago de Puerto Rico Indie y Crónicas Sonoras, además de ser utilizado para fotografía, películas y documentales producidos en la isla.