El Antillano: Más allá de la figura de Betances

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Tengo que admitir que tuve que ver el documental El Antillano en dos ocasiones antes de poder sentarme a escribir esta reseña. Sentí que mi emoción inicial al ver este proyecto me impedía hacer un juicio valorativo. Así que decidí volver a Fine Arts Popular, nuevamente a una sala casi llena, a tratar de ver el proyecto con unos ojos más críticos. Es difícil e inusual toparse con filmes como el realizado por el joven cineasta puertorriqueño Tito Román Rivera, que resultan divertidos, educativos, y que muestran una voz nueva y refrescante.

¿Usted conoce quién fue Ramón Emeterio Betances? ¿Se lo enseñaron en cuarto grado pero ya se le olvidó? Éstas son las preguntas que inevitablemente crean una introspección en el espectador mientras Román Rivera se da a la tarea de mostrar la vida y carrera de “El Padre de la Patria”, Ramón Emeterio Betances, desde su vida política, profesional, y personal. Para conocer la vida de Betances, el cineasta entrevista al historiador puertorriqueño especializado en el tema, Félix Ojeda Reyes, quien junto al historiador francés Paul Estrade, nos transporta a través de la vida de esta figura. Es mediante ambos historiadores que conocemos los puntos más importantes de la vida de este prócer, apoyados por ilustraciones, animaciones, y dibujos, que son uno de los mayores aciertos del proyecto junto a la música y poesía que intercala las entrevistas.

Román Rivera no sólo viaja a Francia para mostrar la vida de Betances como profesional, sino que también se da a la tarea de viajar a Cuba, Haití, República Dominicana y Estados Unidos a conversar con los historiadores Josefina Toledo y Santiago Ventura, ambos conocedores de la figura de Betances y la historia del Caribe. El cineasta además se involucra con miembros de las diferentes comunidades. Es aquí donde uno de los elementos más interesantes del proyecto se desarrolla. El hilo conductor de este documental se expande al incluir entrevistas a personas al azar que el cineasta escoge en las plazas de los diferentes países visitados. Román Rivera decide mostrar a los ciudadanos del Caribe y Europa en su diario vivir: cafés, la calle, trabajando. Y cuando a estos se le pregunta por alguna figura histórica/política de su país todos responden con datos. Es en Puerto Rico el único lugar donde nadie conoce nada sobre Betances, y donde nuestra introducción es a través de agresiones en un viernes negro y violencia policial. ¿Será que por nuestra situación colonial es el único lugar en donde esto ocurre? Es aquí el momento en donde el documental pierde un poco su balance y corre el riesgo de mostrarse demasiado discursivo.

Es la critica a la educación, o la falta de, y la situación política en Puerto Rico que mueve este proyecto. El espectador se encontrará aprendiendo sobre la figura de Betances pero también sobre la historia del Caribe en general. La forma en que está construido permite un viaje por la historia sin sentirse tedioso o aburrido. La figura de Betances resulta sorprendente y el tener la oportunidad de ver los lugares que visitó y los acontecimientos en los que tuvo presencia dentro de la historia de Puerto Rico mantienen al espectador en constante sorpresa. A pesar de los problemas de calidad visual que el documental tiene en ciertos momentos, son muchos más los aciertos que acompañan a este proyecto que no debería quedarse solamente en las salas de Caribbean Cinemas sino que debería tener la oportunidad de viajar a festivales de cine alrededor del mundo.

El Antillano es un proyecto que tiene un gran aporte al cine puertorriqueño porque nos presenta a Tito Román Rivera como una voz necesaria dentro de nuestro cine, y que nos abre los ojos a una figura esencial de nuestra historia como lo fue Betances. A través de los ojos de este joven cineasta tenemos la oportunidad de poder vernos en pantalla como pueblo y como individuos. ¿Cuántas películas puertorriqueñas nos dan esta oportunidad? De eso se trata el cine nacional que llevamos tantos años tratando de construir. Por fin éste está llegando a la pantalla grande.

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Amante del cine, lo suficiente como para atreverse a juzgar todo lo que ve y escribir al respecto. Actualmente estudia literatura y cultura caribeña. Se le va la vida entre libros, películas y el Food Network. Es de Utuado pero vive en San Juan, obsesionada con Martin Scorsese y Taxi Driver.