REPLY ALL: Terror a primera vista

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Reply All es una columna que reúne a escritores de Puerto Rico Indie y el blog de cine Sin Subtítulos para discutir algún tema de interés a través de un email en cadena y compartir el resultado con ustedes. La misma surgió luego de una discusión por Twitter que resultó muy larga para ese medio. ¿Quién dijo que el email había muerto?

“¿Qué artículo escribo de películas de terror que no haya sido escrito todos los años 1,500 veces?”, preguntaba Mario Alegre a sus seguidores en Twitter. Un tipo de pregunta común para cualquier escritor que comparte sus opiniones de manera regular, sea crítico de cine del periódico Primera Hora o un humilde “bloguero” con ya unos años en el oficio. No sólo se trata de intentar no repetir lo que ya hayan escrito otros, si no de no repetirse uno mismo. Mi contestación fue sencilla (y sincera en el interés): “Haz un recuento de la primera película de terror que viste en el cine… ¿Cuál era? ¿Con quién fuiste? ¿Qué la hizo memorable? Los recuentos personalizados siempre son entretenidos no importa que hables de una película de la cual se haya escrito mil veces”.

Y así nació esta edición de Reply All: Terror a primera vista. Rápidamente convocamos al resto del equipo del podcast de cine Cinemánico (y también colaboradores de Puerto Rico Indie) para que se unieran a nuestra discusión. Entérate cuales fueron nuestras primeras experiencias con el género del terror en el cine y comparte las tuyas a continuación.

Alfredo (@redod): Do you like scary movies? La primera película de terror que vi en el cine – y probablemente haya sido la primera de muchos en mi generación – lo fue Scream (Wes Craven, 1996). Para entonces estaría en el noveno grado, aún muy adicto a MTV y saliendo al cine con amistades todas las semanas a ver algún estreno – el que fuera. Para entonces nuestro cine predilecto era el de San Patricio y una llamada a par de amigos podía acabar en una tanda con decenas de compañeros de clase. Ese fue el caso con Scream (y con Titanic, pero ese cuento es para otra columna).

Recuerdo que de entrada estaba algo ansioso, detalle que permanecería un secreto. Me avergonzaba en aquel momento que mis padres hubiesen sido (hasta aquel punto) bastante responsables con lo que nos dejaban o no ver a mis hermanos y yo. Pero la realidad es que en casa éramos todos unos miedosos, así que el género del terror nunca fue uno muy popular en casa. No que no sintiera la atracción: De pequeño hubiese hecho todo lo posible por disfrutarme Gremlins (Joe Dante, 1984) sin que me diese miedo… pero no se imaginan la cantidad de sueño que perdí luego de ver tan solo el corto de su secuela por televisión.

Entonces, Scream. Cualquier preocupación se disipó rápidamente al comienzo de la proyección, tan pronto caímos en cuenta que el audio estaba mal sincronizado con la imagen. Resulta que la magia del cine se rompe – o no, mejor digamos que se transforma – con problemas técnicos como ese. Y si bien me había molestado un año antes cuando el proyector en una de las salas de Plaza Las Américas decidió destrozar la cinta durante el desenlace de Congo (Frank Marshall, 1995) – ahora sentía alivio, pues hay pocos errores de proyección más cómicos que el audio “off-sync” (véase, entre muchas otras cosas, Kung Pow! Enter the Fist).

Por supuesto que sobreviví el screening. Scream no es una película particularmente sangrienta ni perturbadora, lo que sí es – además de ser el marcador de un momento cultural cinemánico – es una excelente introducción al género de terror, a sus maquinaciones y particularidades, hecha de la mano de uno de sus maestros. Unos meses después llegaría a mi colección de películas como mi primera película de terror en VHS. Sería en la universidad que desarrollaría un apetito voraz por el género, pero desde entonces andaba mejor encaminado.

Gabriel (@reed_rothchild): Alfredo, es interesante que menciones a Scream porque mi primera experiencia con cine de horror en la pantalla grande fue la que algunos consideran un preludio a esa serie: New Nightmare (Wes Craven, 1994). La sala era en El Señorial, cine ya olvidado pero que en su momento fue bastante popular. El espacio ahora lo ocupa un PetSmart… ¿Quién sabe si ahora venden collares de perro donde antes había una maquinita de Time Killers?

Al igual que ustedes fui en grupo. Lo importante de la experiencia no tenía nada que ver con la cinta y todo que ver con quiénes irían al cine y al lado de quién te tocaría sentarte. Por alguna razón era bien fácil entrar a 10-12 chamaquitos de 13 años a una cinta R, no sé si siga siendo así. Igualmente me sorprende la poca importancia que le ponían nuestros padres al tipo de película que íbamos a ver. No escogimos ésta porque nos interesaba, por lo menos a mí no me importaba. Yo solamente quería ir al cine con mis amigos, con nenas y sin adultos.

Lo cierto es que no me pude sentar al lado de la nena que me gustaba pero me senté al lado de dos amigos míos y me puse a ver a Freddy Krueger por primera vez en mi vida. New Nightmare fue la primera y ha sido la única cinta de la serie Nightmare on Elm Street que he visto. Recuerdo bastante sangre pero ningún miedo. Por supuesto que no capté el aspecto ‘meta’ de la cinta, aunque sí reconocí a Wes Craven. La escena más memorable fue una en donde Freddy alarga su brazo (de manera bien absurda) para tratar de atrapar a un niño. Lejos de cagarme, lo que hizo fue darme risa. Recuerdo también que era muy larga, quería que se acabara para poder ir a comernos un mantecado en Baskin Robbins.

Cuando se escogió el tema de este Reply All recordé inmediatamente aquel momento. Probablemente esto sea una versión tergiversada de lo que sucedió, pero es lo que recuerdo. Interesante como el cine, esa experiencia de sentarse en la oscuridad con conocidos y desconocidos mientras presenciamos algo, pueda ligarse tan fuertemente con una memoria.

Paolo (@CinemanicoPod): ¿Primera película de terror que vi en el cine? Esta difícil. El género es uno que descubrí a través del VHS porque mi familia no me llevaba al cine a ver películas de terror. No era que estaba prohibido es que simplemente no eran su cup of tea. En el contexto de mi experiencia del género en la pantalla grande, fue uno que descubrí cuando empecé a salir con mis amistades al cine – y la primera película de terror que vi el cine fue Mimic (Guillermo del Toro, 1997).

Creo que estaba en sexto o séptimo grado y sería mi primera salida al cine con mis amigos y sin ningún adulto (late bloomer). Pero sinceramente lo menos que recuerdo es la película y más la misión de sentarme al lado de la nena que me gustaba y la adrenalina de estar sin adultos, jajaja.

Entre las primeras de terror que vi también están Scream y I Know What You Did Last Summer (“Buffy” en la pantalla grande, para mí era la mejor película de la existencia). Curiosamente me acuerdo de como Scream tenía al público en la palma de sus manos durante la tanda que asistí. Fue de las primeras veces que sentí la experiencia de estar en un cine repleto de personas, todos conectados por lo que estamos viendo en la pantalla grande. Pero para mí esas películas eran más un “who done it?” que películas de terror como tal.

Ahora… ¿Cúal fue la primera película que me dio miedo en el cine? The Blair Witch Project. Al terminar la película y continuar el jangueo con mis amistades no me podía concentrar. Mi mente estaba en el “documental” que había visto y que nos tocaba irnos pronto cada cual para su casa – y ahí es que se iba a poner bueno la pendejá.

Mario (@MarioAlegre): La respuesta rápida a esta pregunta es Freddy’s Dead: The Final Nightmare (Rachel Talalay, 1991), o al menos eso creo después de hacer el ejercicio mental de tratar de recordar cuál fue la primera película de terror que vi en el cine. Tenía 11 años y fui con mi papá, quien nunca tuvo reparos en llevarme a ver lo que se me antojara – me llevó a la ultra violenta Robocop (Paul Verhoeven, 1987) a los 8 años, pero de esa casi me saca – y, si no me equivoco, también fue mi primer filme en 3D (Captain EO en Epcot no cuenta) con las gafitas con lentes rojos y azules. Estuve esperando con ansias toda la película el momento que hubiese que ponérselas para poder ver dentro del mundo de los sueños. “Old school” 3D, con cosas que se salían de la pantalla y abonaban a la experiencia por más “gimmicky” que fuera. No como en la actualidad, que la mayoría de lo que hacen es meramente desenfocar las imágenes y pagas extra por las gafas que las reenfocan.

Sin embargo, si me permiten continuar con esta remembranza, mi acercamiento al horror llegó cuando tenía unos 7 años a través del VHS. Tenía un amigo, llamado Max, que vivía en mi misma calle y solía grabar películas que daban en televisión. Fue así que conocí a Freddy Krugger, Jason y The Lost Boys, entre otros. Los videocasetes que me prestaba rara vez estaban rotulados. Su contenido era sorpresa (incluyendo una que otra cinta de esas de Cinemax After Dark, pero eso es tema para otro Reply All), y por más advertencias que él me daba de que no iba a poder dormir por X o Y monstruo, en verdad nunca me afectaron. Las encontraba divertidas. Una vez abrió el Blockbuster en la avenida Piñero y pusieron HBO en casa, me devoré todo lo que pude del género. Así descubrí Tremors, Creepshow, The Gate, Critters, Cat’s Eye, Poltergeist y muchas otras más. Compraba las ediciones mensuales de Fangoria porque me fascinaban los grotescos maquillajes.

Creo que mi impávida reacción al horror se debió a que mi mamá me dijo desde pequeño que todo lo que estaba viendo en las películas era “de mentiritas”, algo que se encargó de señalar por primera vez cuando Mola Ram le sacó el corazón del pecho al pobre indio en Indiana Jones and the Temple of Doom. Así que todo lo tomaba como efectos especiales. No fue hasta que llegué a la adolescencia que pude apreciar los aspectos escalofriantes de algunos de estos filmes y encontrar otros que me dieran miedo de verdad, como The Shining, The Exorcist o The Blair Witch Project.

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Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.