La Comedia en Puerto Rico: Una historia personal e incomprensible

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Por: Chente Ydrach
Especial para PuertoRicoIndie.com

En algún punto de casi todas las conversaciones que tengo acerca de la comedia en Puerto Rico, alguien me pregunta si yo pienso que ahora mismo estamos viviendo un “boom” de la comedia local. Me encantaría decir que sí y sentirme que soy parte un movimiento bien fucking importante. Pero la que hay es que lo más probable pensamos cosas así porque nuestra generación tiende a racionalizar de esa manera: “somos especiales y no hay nadie más nítido que nosotros”. En fin, probablemente no. Este “boom” quizá se siente en los clubes y en el teatro, pero puede muy bien ser el relleno de un gap que se ha formado en la televisión puertorriqueña.

Sin hacer ningún estudio – porque ajá… ¿quién puñeta hace eso en Puerto Rico? – pienso que la demanda sigue igual pero la oferta viene de lugares distintos (no sólo la televisión). Aprovecho para comentar que aunque no tengo experiencia en la televisión puertorriqueña, respeto y aprecio mucho a los talentos televisivos que conozco. He visto a gente dar culo en televisión después de que hablaron mierda del medio y no pretendo hacer un ensayo de algo que no conozco.
 
Anyways – para mí, la historia comenzó hace como 6 años.

No recuerdo cómo llegué, ni con quién fui pero tengo una memoria bien clara de lo que pasó en el escenario del primer show de comedia local que fui. Hoy en día sé que eran sketches (escritos y ensayados), pero aquella noche pensé que estaba viendo a los comediantes y actores más inteligentes y brillantes del mundo improvisando unas piezas increíbles frente a un público que, claramente, no estaban apreciando lo que sucedía ante sus ojos. Whatever, yo sí.
 
Aquello era Teatro Breve. Fue bien loco porque toda la gente que estaba en escena era “como que de mi edad”. Nunca había admirado y envidiado a la vez. Mucho menos a contemporáneos. Quería estar allá arriba con ellos pasándola igual de cabrón. Anterior a esa función, veía el teatro como “una fucking mierda bien aburrida que no me habla a mí”. Whatever. Pa’ esa época los raves estaban de moda y ser un morón era cool.

Los comienzos de Teatro Breve.

Los comienzos de Teatro Breve.

Retrocedamos un poco: desde que estaba en la escuela superior, soñaba con hacer stand-up comedy. Es más, desde mis 18 años hasta los 28, todas mis resoluciones de año nuevo eran la misma: “este año me voy a trepar en una tarima a hacer stand-up”. Lo que hice fue dar culo por un cojón de tiempo. Nunca me di a la tarea de buscar un taller para intentarlo, mucho menos atreverme a sugerir (en mi casa) la posibilidad de estudiar teatro.

Pues ajá, después de aquel show de Teatro Breve, me puse a investigar más y encontré a Carlos Ambert – el primer comediante stand-up puertorriqueño que vi en vivo. Este tipo estaba haciendo algo más accesible para mí: escribiendo material y diciéndolo frente un público. No actuaba, no hacía pantomimas y no improvisaba. Lo de él era hablar de una manera cabrona y hacer que la gente se meara por sus ocurrencias. Genial. Ahora me toca a mí… ¿Cómo fucking puñeta empiezo?
 
Empecé un blog. Se llamaba Arroz con Pinga. Eso no hizo que me atreviera a treparme a hacer chistes. Empecé a hacer videos con mi amigo Víctor para EsoezTV (canal de Youtube que empezamos). Eso tampoco hizo que me atreviera a treparme a hacer chistes.
 
Un buen día en el 2009, el universo conspiró para que yo pudiese ver a la LIPIT en el lugar más random posible. Era el Wedding Shower de la hermana de mi novia en aquel momento y fue, sin lugar a dudas, un evento que cambió mi vida para siempre. La LIPIT, o Liga Puertorriqueña de Improvisación Teatral, hicieron un espectáculo 100% improvisado, utilizando sugerencias del público para hacer las improvisaciones más impresionantes y graciosas que jamás vi. ¿Lo más demente de todo? Al final del show, anunciaron que daban talleres de improvisación.

La LIPIT

La LIPIT

Me lo pusieron todo en bandeja de plata. Ya no iba a poder citar mi falta de educación (teatral o comédica) como una excusa. Por fin existía la posibilidad de hacer comedia y eso me aterrorizaba. Me había enamorado de fantasear con hacerlo. ¿Pero hacerlo de verdad? ¡Bicho es! Estaba cagau’ full, particularmente por el hecho de que al final de los talleres de LIPIT los estudiantes hacían un show improvisado. “Whaat? ¿O sea, que después de par de meses yo voy a tener que treparme a hacer eso? Ni pal’ carajo”. Pensé en quitarme totalmente y me sentí bien al respecto. Fue mi novia la que me cantó el bulshiteo y prácticamente me obligó a coger los talleres. Gracias por aquello y por todo lo demás. En serio.
 
So cogí los talleres. Mis expectativas de la primera clase estaban bien lejos de la realidad. En mi mente, yo iba a llegar a un salón de clases y alguien nos iba a decir los secretos de la impro. Toda la educación que había recibido hasta el momento era así: sentadito, calladito y prestando atención. Nada que ver. Yo llegué a un salón con una pared de espejos y empecé a actuar/jugar por primera vez en mi vida. Tenía 27 años. Me sumergí completamente en la impro.

Por si acaso estás perdío/a, improvisar y hacer stand-up son dos cosas bien distintas. En la impro, un grupo de improvisadores (o un solo improvisador, pero esos son otros 20 pesos) desarrollan una historia basada en un tema, una palabra, una idea o un lugar sugerido por alguien externo a ellos. Esa historia es vista como una pieza de teatro: uno actúa, desarrolla espacios e interactúa con otros improvisadores en escena. El stand-up es algo más solitario y requiere que el comediante se pare frente al público ya con una idea bastante clara de lo que va a decir. A lo que quiero llegar es que son dos cosas bastante distintas. Eso sí – ambas cosas requieren algo bien importante y algo que yo carecía: BOLAS.

Formulé un plan: con los talleres de improvisación y los shows que había que hacer al final de cada semestre, generaría las pelotas necesarias para atreverme a hacer stand-up. Y así fue… Más o menos… Ok, pasó pero no fue por iniciativa mía. El gran comediante e improvisador Erik “Chicho” Rodriguez, un buen día comienza a escribirme por Facebook. Para esa época él estaba viviendo en NYC, pero me dijo que cuando viniera a Puerto Rico me enseñaría a hacer stand-up. “Fuck yeah – voy a todas”.

Comedia-PR-PrimerFlyer-200Nuevamente, mis expectativas fueron bien distintas a la realidad. En mi mente, Chicho se iba a juntar conmigo y juntos desarrollaríamos un set épico de stand-up para por fín romper el hielo. Chicho veía este training de otra manera: él llegó a Puerto Rico y me dijo “el 25 de febrero tienes stand-up, métele”. Básicamente, sin darse cuenta, Chicho me dio lo que más yo necesitaba: un ultimátum. De que “ya la feche está, el lugar está y va a ir gente pa’ allá; lo demás está en ti.” Esa pendejá de personas empujándome a hacer cosas que tengo y debo hacer es como que algo recurrente y necesario en mi vida. Gracias.

Nunca había experimentado una cagasón tan intensa. Hasta el día de hoy, pienso que hacer stand-up es la cosa más cagante del mundo. La incertidumbre de cómo va a salir todo, la soledad del formato y la espera antes de subir son una combinación pingosa. Uy. Aquí va el detalle: el escenario es adictivo y las risas, más todavía. Para saciar esa adicción, necesitas encaramarte a un escenario; y por eso decidí hacer un show con mi pana Víctor Villamil. Ya llevábamos años trabajando juntos en EsoezTV, habíamos improvisado juntos (un semestre después de que yo empecé, le comí el cerebro a Víctor para que se metiera en la LIPIT), y habíamos hecho stand-up juntos (él también rompió la cherry aquella noche del 25 de febrero).

Esoez Live

Esoez Live

Para aquel show (que se llamaría Esoez Live) reclutamos a los comediantes más retardaus que conocíamos: Luis Rodríguez y Kiko Nuñez. Un show se convirtió en un season, después dos y después tres. Escribo esto en la víspera de nuestro Season Finale para la CUARTA temporada y estoy más emocionado que nunca.

Trabajo con amigos y juego con amigos y confundo esas últimas dos cosas regularmente.

Comedia-PR-Chente-200Sobre el autor: Ésta es la primera vez que Chente escribe para Puerto Rico Indie [Esto no es cierto. Es probable que todo el ensayo sea mentira. -ed]. Lo más seguro es pa’ darle promo a su show de #EsoezLive – y miren qué casualidad, el final de la temporada empieza HOY (jueves 26 y viernes 27 de septiembre). Lo más patético de este bio es que Chente mismo lo escribió… y en tercera persona [Y que yo lo tuve que corregir. -ed]. LOSER!

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