Terror/Amor: La nueva aventura de A.J Dávila

Por: Joel Cintrón Arbasetti
Especial para Puerto Rico Indie

Estamos en el séptimo piso de un condominio en el barrio San José en Río Piedras, uno de los suburbios más grandes de San Juan Puerto Rico, en donde vive Arnaldo José Lozada a.k.a A.J Dávila.

En su habitación y cuartel musical, a poca distancia de la cama y pegada a la pared, hay una mesa sobre la que descansa una laptop, dos monitores de estudio y sobre uno de ellos un sampler, una AKAI MPC, la legendaria caja musical con la que se puede hacer ritmos y robar sonidos de donde sea. Por el piso hay cables, una guitarra eléctrica, un teclado y nueve gatos que entran y salen del cuarto como les place.

Yo me siento en una butaca pero A.J no; permanece parado frente a los monitores y la computadora, con la mano en la barbilla, bebiendo poco a poco una cerveza y jalando del cigarrillo mientras suenan las canciones de lo que será Terror/Amor, su primer disco solista.

“Animal”, la primera canción de este álbum que A.J soltó por Internet, es una muestra sustanciosa de lo que será un disco de rock producido en parte al estilo del hip-hop, con samples, ritmos programados y mezclado en casa – pero sin dejar de lado el aura de estudios donde A.J ha grabado baterías, bajos y guitarras con varios músicos que colaboran en esta producción. Hasta el momento el resultado han sido canciones perversas con melodías pegajosas. Pop siniestro con la energía del punk cargado de letras sucias a lo gangsta rap, y el valor añadido de la experimentación sonora de un productor solitario que pasas días sin ver el sol.

A.J Dávila es mejor conocido como bajista, vocalista y productor de la notoria banda Dávila 666 la cual, como explicó, no ha desaparecido sino que se ha dado su tiempo para que cada uno de sus tentáculos se desarrollen de forma individual pero de manera igualmente siniestra, pues la marca del diablo no es cosa fácil de borrar.

Y de eso puede hablar A.J, quien a los 15 años ya tenía una banda death metal llamada Tortura, con la que hizo sus primeros shows en el área metro y giras por las áreas recónditas de las montañas de Puerto Rico. Si tenía el pelo largo y vestía de negro sigue siendo un misterio, hoy a A.J se le ve con la gorra de lado a lo ‘hip hopero’, con una chaqueta mahón y metido en skinny jeans.

Pero la primera vez que vi a Arnaldo Lozada no era A.J Dávila sino Maxine Hi-Fi, productor de hip-hop y creador de beats orientado hacia la experimentación sonora.

Fue para el año 2004, y estaba detrás de un teclado sintetizador en lo que fue el release party de Crissalida, grupo que mantuvo por varios años y que evolucionó de banda post-punk oscura a trío minimalista en la onda de Massive Attack o Zero 7. Pero ese grupo de voz femenina cantando en inglés no trascendió más allá de la escena local. A pesar de su calidad y originalidad, el único EP que lanzaron no sonó en la National Public Radio de Estados Unidos, su música nunca formó parte de ningún soundtrack, Crissalida nunca apareció en ningún canal de televisión internacional, Time ni MTV los llamó para una entrevista y nunca se fue de gira por Estados Unidos, Canadá y Europa, cómo sí pudo hacer A.J con la banda Dávila 666.

Sin embargo, a uno de los lugares a donde Dávila 666 no logró penetrar fue en América Latina, donde sólo llegaron a tocar en México. Pero fue ahí, cuando tocaron en el Festival Nrmal de la ciudad de Monterrey en el 2012 en donde A.J conoció a algunos de los músicos que admira y que ahora formarán parte de su primer disco solista.

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En ese grupo de amistades se encuentra el chileno Alex Anwandter, actualmente uno los artistas pop más prominentes de la región. La cantante mexicana Selma Oxor también forma parte del grupo de cómplices de A.J, así como la costarricense Mercedes “Meche” Oller, guitarra y voz de Las Robertas y Juanita Calamidad de la banda española Juanita y los Feos. Terror/Animal también contará con la colaboración de Cole Alexander, guitarrista y voz de la banda norteamericana Black Lips y del El Siempreterno, Cienfuegos y Mimi Maura, Sergio Rotman, también saxofonista de Los Fabulosos Cadillacs, que ha hecho su residencia en Puerto Rico. De Puerto Rico también participan Daniel “Dani” Enrique a.k.a Overlord e integrantes de la banda Fantasmes, quienes prestaron su estudio Casa Fantasmes en Santurce para grabar parte de la canción en la que también participan Dax Díaz y el mexicano Juan Cirerol.

“Yo para este disco quería sentir de nuevo lo que es hacer canciones con tus amigos, dice A.J, porque yo creo que esa es la base de cómo funciona todo, y creo que esa es la base que a veces se pierde”.

Con estas colaboraciones, además de sonar en Estados Unidos donde ya tiene su trasfondo con Dávila 666, A.J espera llevar su música a América Latina, donde “en realidad vale en nuestro idioma” como dice, pues para él la música que haga debe ser en español. Y no es cuestión de nacionalismo, de alguna convicción anti-imperialista o revolucionaria a lo Calle 13, A.J tiene más bien una explicación práctica para lo que considera su ideal musical:

“Si tú quieres hacer una canción en inglés tienes que pararte con todos estos otros cabrones (que cantan en inglés) que están bien hijoeputa a hacer la fila, tienes que competir con personas que dominan el idioma mucho mejor que tú, aunque la música esté buena. Pero me topo con un montón de gente que me dicen que quieren hacer una canción en inglés porque piensan que una canción en inglés les va a dar mucho más auge, que los va escuchar más gente, y yo digo que no. En Dávila demostramos que tú puedes hacer algo en español y hasta a los gringos les gusta, porque lo encuentran mucho más exótico”.

“Y el mejor ejemplo es que nosotros nos criamos con música en inglés y escuchamos todas estas bandas de rock y no importa lo que ellos estén cantando, pero esos coros bien cabrones se te quedan a ti bien cabrón y nosotros balbuceando, así…, pues nosotros hicimos eso con los gringos. Y es lo mismo, si tú tienes unas buenas melodías, tienes una buena estructura de canción, tienes una canción energética, ¿por qué no les va a gustar?”

Fotos: Joel Cintrón Arbasetti

Producción obsesiva compulsiva

A.J Dávila no me dijo lo anterior mientras estábamos en su estudio escuchando las primeras mezclas de Terror/Amor, pues cuando se suponía que tuviese lugar la entrevista nos fuimos a una barra a ver una pelea de boxeo, el otro vicio de A.J. Y celebramos, pues esa noche el puertorriqueño Juanma López noqueó al brasileño Aldimar Silva en el noveno round.

La conversación sobre el disco continuó luego, o inclusos antes de haber podido escuchar una sola canción del mismo o de pedirle una entrevista formal a Arnaldo Lozada. Así que esta entrevista es resultado de conversaciones informales y espontáneas que comenzaron a tener lugar luego de que A.J saliera de semanas de enclaustro y de horas sin dormir haciendo una sola cosa: música.

“A mi me da mucha satisfacción poder grabar las cosas en mi cuarto. Yo soy una persona obsesiva compulsiva. Yo tengo una teoría de que una canción tú la grabas y esas misma noche debes por lo menos tener un rough mix de la canción, aunque esté 12 horas grabando la mezclo, yo hago todo en el momento”, explica A.J.

Para este disco ha usado la misma técnica que empleó en la producción de Dávila 666, montar las canciones primero y luego practicarlas con la banda o llevarlas a un estudio para añadir sólo las partes que sean necesarias.

“Es como los raperos, porque nosotros salimos de ahí, de ahí es que yo salgo, yo salgo de este sistema de empezar en el estudio, y grabas la canción, así tienes todas las cosas como tú quieres. Es mejor, porque tienes la fotografía y la reproduces”.

Y cuando va a grabar un disco de rock and roll A.J Dávila no puede escuchar bandas de rock, “so yo escucho hip hop y de ahí es que yo saco todo, más el hip hop de ahora que tiene todos esos coros así súper cabrones, pues yo me influencio más de eso”. Su lista de hip-hop favorito incluye actualmente raperos emergentes como Chief Keef, Kendrick Lamar, Gucci Mane, Asap Rocky y Wacka Flocka Flame.

“Yo me considero más rapero que rockero pero escucho las dos músicas igual. Yo he trabajado muchas cosas, pero es tú encontrar tu voz de lo que está pasando y saber cómo se mueven las cosas y apreciarlo”, comenta A.J.

Y lo que está pasando, según lo ve él, es que hay una nueva generación musical que corresponde a una nueva época, una nueva ola de músicos que pertenecen a una misma generación, que colaboran y que tocan en los mismos shows y festivales, pero que no se fijan en un sólo estilo musical, que no se definen por un sonido particular y cuya única bandera es la heterogeneidad sonora.

“Es la nueva generación. Yo pienso que han habido tres o cuatro olas bien cabronas de lo que está pasando (en el rock latinoamericano). La de los ‘70 con Sui Generis y Charly García, la de los ‘80 de nuevo con Alaska y la Nueva Ola española, los ‘90 con Café Tacvba y Caifanes, etc. y ahora en el 2000 con Dávila 666, Alex Anwandter y todas estas personas…Y ahora mismo es mucho más variado, lo encuentro mucho más fresh porque no es tan dated, no suena tan marcado por la época”.

Pero ahora es cuestión de tiempo, hay que esperar a ver qué lugar ocupará A.J Dávila y su Terror/Amor en esta nueva ola del rock y el pop Latinoamericano, y qué impacto tendrá a nivel global, pues aún faltan algunos toques de lo que se viene gestando hace varios meses en varios estudios, pero en especial en ese pequeño cuarto del piso siete en el condominio de San José en Río Piedras.

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