Reseña: In A Better World

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Reseña: In A Better World
Por: Miguel Adrover Lausell
Especial para PuertoRicoIndie.com

¿Qué ocurre cuando lo nórdico*, el cine danés y la dialéctica hegeliana del amo y el esclavo convergen? Sucede que tenemos ante nuestros ojos una pieza, cuyo título en inglés – In A Better World – no le hace justicia a lo que sugiere el original, en danés: Hævnen – o venganza. La película fue laureada en los prestigiosos festivales de Cannes, Toronto y Roma; ganadora – en 2010 – del Golden Globe por mejor película extranjera, y también se llevó el Óscar en la misma categoría y en el mismo año.

Susanne Bier es la directora del filme, situado en dos antagónicos escenarios: un hospital en un campo de refugiados africano y un bucólico pueblito danés. Dicho antagonismo geográfico puede sugerir otros, quizás no tan evidentes, y, a lo mejor, un poco incómodos: norte y sur, blanco y negro, malo y bueno, niño y adulto etc. Estos contrarios mueven la narrativa, y según ésta se desenvuelve, vamos viendo como se invierten, como giran en torno a un punto fijo: la experiencia humana. Aunque la trama de la película se da en dos regiones geográficas ajenas a nuestra experiencia en la isla; ésta toca, en el sentido más genuino, temas universales.

Venganza. Mucho se puede decir de esta palabra, y en cualquier lengua. Si queremos ver la Historia como algo mecánico y simplón, podemos decir que la venganza es su motor, y la sangre humana, su gasolina. En In A Better World tenemos ambos elementos. Es por esto que veo a la tensión palpable en la película como un eficaz vehículo emotivo. Se siente y esto es inevitable, pues las relaciones humanas florecen o marchitan a partir de cómo se manejen sus vínculos – sujetos, todo el tiempo, a la tensión, al tira y jala. Dos familias nórdicas cargan con el peso de estas emociones, y los niños de estas familias – por más cruel que parezca – son el lente con el cual percibimos la complejidad de palabras como ‘moral’ y ‘existencia’. Beir – como Håfström en Evil (2003), o Jonze en Where the Wild Things Are (2009) – usa la experiencia de la niñez para llevar su tesis fílmica:

In A Better World sets out to explore the limitations we encounter in trying to control our society as well as our personal lives. It asks wether our own “advanced” culture is the model for a better world, or wether the same disarray found in lawlessness is lurking beneath the surface of our own civilization. Are we immune to chaos, or obviously teetering on the verge of disorder?”

En el mundo de los niños, especialmente en el caso de los varones pre-adolescentes, el bullying en el ámbito escolar es parte de la cotidianidad. Este hecho hace posible parte del enmarcado en el cual viven a diario los niños de ambas familias – interpretados por William Jøhnk Nielsen (Christian) y Ulrich Thomsen (Elias), cuya actuación fue impecable. Christian y Elias viven crisis familiares que se entretejen con todos los problemas que acarrean el abuso y la violencia escolar. Dicho abuso encuentra su punto álgido en una escena que hace de Elias un verdadero héroe – confieso que poco faltó para levantarme y aplaudir. Y es aquí donde comienza a develarse, por razones obvias, el discurso de la venganza. Christian, pese a su condición de niño, empieza a revelarse como un personaje que se consume en una vorágine de coraje, a partir de la muerte de su madre.

El mundo de los adultos, tanto en la película como en la realidad y para bien o para mal, está vinculado al de los niños. En el caso de Hævnen, la experiencia de Anton – interpretado por el Russell Crowe sueco, Mikael Persbrandt – como un médico en el este de África, es parte fundamental de esta faceta del filme. Anton es el padre de Elias. Es idealista, heroicamente estoico y comprometido con plasmar estos valores en su hijo. Sin embargo, Christian pone en tela de juicio, ante Elias, su visión de mundo. El perturbado joven es la antítesis de Anton y se presenta como una alternativa para Elias, pues es su único amigo en la escuela. También es el modelo a emular más inmediato, pues su padre se encuentra en África la mayor parte del tiempo, batallando los demonios que pueden poblar un campo de refugiados.

In A Better World expone, con poderosas imágenes, una ficción que apela a nuestras ansiedades más ancestrales. Bier puede pecar del síndrome de Spielberg al ofrecer una resolución sugarcoated a los conflictos de los personajes. Pero no por esto la película deja de traer a la superficie los ingredientes para un fecundo debate; pues, es inevitable, siempre tomamos bandos en cuanto a lo que entendemos por ‘moral’, ‘justicia’, ‘venganza’ etc. ¿Por qué ocurre esto? No existe una respuesta directa al por qué de esta situación. G. W. F. Hegel, el último gran sistematizador de la filosofía, quiso ofrecer, cual Newton de la Historia, una respuesta definitiva: siempre va a existir alguien que domina, y alguien dominado. El careo y la lucha entre estos es lo que se llama materialismo dialéctico, como si fuera la esencia misma de la historia. No sé si estoy de acuerdo, pero la película me hizo rebuscar en mi registro ideológico las palabras del primero que se atrevió a meterle mano al Pastor Alemán, casualmente, un Gran Danés, padre del existencialismo – Søren Kierkegaard:

What if everything in the world were a misunderstanding, what if laughter were really tears?**

Notas:

* La actualidad escandinava es un misterio para muchos de nosotros. Espero, con este enlace, poder arrojar luz a algunas cosas que sugiere el filme sobre las diferencias entre suecos y daneses.
** Tomado del libro Either/Or: A Fragment of Life

cuatro estrellas y media

.

Un mundo mejor que el de la película...

In A Better World | 119 min | Drama, Suspenso
Director: Susanne Bier | Mikael Persbrandt, Trine Dyrholm y Markus Rygaard
Exhibiéndose en Fine Arts Café desde el jueves 30 de junio de 2011.

• Véanla • por las excelentes actuaciones y la muy bien trabajada cinematografía. También abre una ventana a lo que entendemos por ‘naturaleza humana’. Muy buena película para pensar y debatirla después de verla.

• Evítenla • si la palabra ‘squeamish’ los describe. Hay fuertes escenas – especialmente en las partes de África.

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Maestro, lector y esposo. Amo y odio a Puerto Rico. El arte para mí es un tónico nietzscheano pues la realidad es kafkaesca.