El coquí maldito

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“Oh coquí, no hay nadie que ame tanto a nuestro país.”
– Menudo

“¡Soy de aquí como el coquí!” hay quien exclama con orgullo patrio mientras yo pienso que no hay nada más deprimente que tener guille de este miserable animal condenado a vivir en esta Isla para siempre.

Coquí – nombre pendejo que algún taíno alucinando en té de campana dudosamente hecho le puso y decidió presentárselo a su “tribu” como la cosa más cabrona y autóctona del momento. Entonces les “kickeo” la pendejá y empezaron a dibujarlos por todos lados de la manera más artística que pudieron en sus capacidades. “Co-kí, co-kí” gritaban todos en el trance mientras el bohíke paqueaba la pipa con un poco de cohóba.

Años después llegó la mente empresarial sin escrúpolos de algún ignorante que decidió pintar al coquí de verde y exportarlo al mundo en todo tipo de souvenirs: pines, post cards, t-shirts, gorras, shot glasses y toda la variedad imaginable de chucherías “Made in China” que sin lugar a dudas nos representan, pero por todas las razones equivocadas.

El coquí es un pobre animal incomprendido y mal interpretado que no puede correr, no puede volar, y para completar, tampoco sabe nadar. Miserable; que anda mojado y frío en cuatro patas en una Isla donde hace un calor del infierno y de la que no puede salir hasta que muera y su espíritu “se funda con el barro” como dice la canción de Roy Brown. Por eso esperan a que caiga la tarde pa’ gritar todos juntos en las únicas horas del día en que se escucha su grito de revolución – y en esas siguen hasta el amanecer, día tras día. En las horas en que la mayoría de la gente quiere dormir y qué se joda.

“A alguien tenemos que joder nosotros,” dice el coquí. Y por eso esas son las horas de los accidentes, los robos, los vicios, el chanchulleo, el chisme y el traqueteo, los cuernos y los asesinatos, el ruido, la fiesta, la jode’era y la bebelata.

“¡Sáquenme de aquí! ¡De aquí!… ¡De aquí puñeta! ¡Sáquenme de aquí!”

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El comediante de stand-up Carlos Ambert compartió previamente con nuestros lectores su experiencia en el concierto más reciente del payaso Cepillín. Para más información sobre los proyectos de Carlos, no olviden pasar por www.carlosambert.com.

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Standup comedian en Puerto Rico. Duermo de día; hablo de noche. CarlosAmbert.com