Cepillín: Vivo y en vivo

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A continuación el comediante de stand-up Carlos Ambert comparte con nuestros lectores su experiencia en el reciente concierto del payaso Cepillín, celebrado el pasado 1ro de agosto en el Coliseo Rubén Rodríguez en Bayamón, Puerto Rico.  Para más información sobre los proyectos de Carlos, no olviden pasar por www.carlosambert.com.

¿Cómo olvidar a Cepillín? El único payaso que le cantaba a los niños sobre las cosas importantes en la vida como la dificultad de las relaciones de pareja entre él y una China perdidos en un bosque. Todavía recuerdo el día que escuché una de sus canciones que cambió mi vida, “Yo tenía diez perritos.” – una canción simpática que me enseñó lo que es una cuenta regresiva usando la muerte de cada uno de los perritos hasta que ya no queda ni uno vivo. Sencillamente genial, lecciones que todos debemos aprender y según Cepillín, cuanto antes mejor. Por eso más que ser fanático le estaré agradecido eternamente, por no subestimar mi inteligencia de niño. Me perdí el concierto de Paul McCartney pero el de Cepillín ni por nada del mundo y menos cuando el boleto de entrada general estaba a $10. En alguna parte de mi memoria tengo un recuerdo de haberlo visto en el concierto del 1986, donde pasó cerca de mí y me saludó mientras cantaba, cosa que mi madre desmiente, pero sé que lo hace pa’ joder con mi cabeza. El asunto estaba claro desde el momento que vi la promo: tenía que ir y así lo hice.Después de dos cambios de fecha el lugar del concert terminó siendo el Coliseo Rubén Rodríguez en Bayamón y aunque huí de ése pueblo tan pronto tuve licencia de conducir, ver a Cepillín estaba por encima de todo, así que me tiré en Tren Urbano pa’ evitar la carretera y un par de maldiciones. Después de llegar allí temprano y no encontrar el ambiente de circo que prometía la publicidad, no me costó más remedio que sentarme y esperar en las gradas que estaban llenas casi a mitad de capacidad.

Llegó el momento, empezó la música, luces al garete y salió Cepillín. La banda por un lao y él por otro pidiendo que le subieran el micrófono, así que los primeros compases de “Tomás” se fueron pa’l carajo, cosa que no mejoró mucho porque el sonido estaba seteao como pa’ un juego de principio de temporada de Los Vaqueros. ¿Pero qué importa? Un fanático de verdad se supone que se sepa las canciones de corazón. ¿Además, qué calidad de sonido esperaba de un concierto de $10 en fucking Bayamón? Las luces se encendieron para revelar un escenario “full black” con cuatro trapos colgantes llenos de escarcha, lo más cercano al “ambiente de circo” prometido. Pero nada importó. Cepillín estaba allí. Cantando, brincando, tirándose de la tarima a mezclarse con la gente y saludándonos como en mi recuerdo pero con 65 años y dos ataques cardiácos en las costillas.

Entre canciones se tiró chistes tripiándose las varias veces que lo han matado con chismes y cuentos de camino, demostrando que está al día y que tiene la mente en su sitio. Además de ligarse a un par de jevas, también hizo varios juegos con los niños y adultos, cosa que aunque no me interesó mucho me tuve que chupar gracias a las imágenes de alta definición y casi en 3D que proyectaban por dos pantallas gigantes al los lados de la tarima.

Llegó un intermedio de 15 minutos que él mismo anunció y que encontré justo para un tipo en sus condiciones. Pero antes de empezar la segunda parte del show, un “voice over” me interrumpió cuando me disponía a hacer un audio review para este blog. Una voz que aterrado pensé que era la del payaso Remi presentó a “Súper Nieto”; un muñeco pendejo en forma de niño con capa que pretende fomentar las buenas relaciones entre niños y “jóvenes del pasado” usando una canción maldita que no puedo sacar de mi mente y una coreografía más pendeja que el muñeco mismo. Resistí la tortura agarrándome de mi silla con las uñas hasta que Cepillín vino al rescate.

En medio del segundo set paró para hablar de sus visitas a la Isla y con quiénes había compartido escenario y aquí fue donde empecé a sudar frío. Me olía a cohete quemao desde el intermedio y después de la introducción apareció entre las cortinas nadie menos que Remi . Un golpe bajo que casi me provoca un infarto a mí también. Hubiera preferido mil veces a Raymond Arrieta vestido de Trompetilla, Super Soaker en mano o las piernotas en falda de Lady Mágica, pero eso fue lo que trajo el barco y me jodí. Como si no fuera suficiente con copiarse el maquillaje de un payaso de verdad, vino a coger pon con to’ y sombrero de “Cazador Corchea” y el humilde Cepillín le dió break. En medio de la canción que hicieron juntos, un corillo de niños especiales e impedidos subieron a la tarima a hacer lo que decía la canción: “a bailar, a bailar, todo el mundo a bailar” y todos menos Remi comenzaron a bailar. Entonces Cepillín aprovechó la oportunidad pa’ darle una clínica de cómo se hace un espectáculo que envuelva al espectador y al artista. “Tú dices a bailar, pues baila.” Remi trató de salir del pasme bailando plena con sabor boricua sacudiendo los hombros como si estuviera grabando un comercial pa’ la Compañía de Turismo en medio de las fiestas de la Calle San Sebastián, y antes de salir de escena le encasquetó su sombrero a Cepillín, cosa que casi me provoca el segundo infarto de la tarde. Después de un par de minutos Cepillín pidió de vuelta su gorra mientras decía: “¡Esto pesa! Llévenle este sarcófago a Remi.” ¡Fucking ja, ja, ja ahí te va un chiste como despedida!

“El concierto se canceló dos veces y a la tercera va la vencida Puerto Rico. Gracias por estar aquí, yo sabía que ustedes iban a venir.” El show cerró con “La chinita” y “La feria de Cepillín”, y aunque no cantó mi canción, verlo vivo y en vivo fue suficiente para un admirador de mi calibre. Ver a Cepillín repartiendo alegría todavía como hace 24 años no tiene precio. Gracias por enseñarme a cantar y a contar con la muerte, y por enseñarme que aunque ellas digan que sí, yo puedo decir que no por más que a fin de cuentas se llegue a un acuerdo. ¡Qué grande eres Cepillín!

PS. Aunque no cantó mi canción se tiró “Las Mañanitas” para todos los que cumplen años este año como PuertoRicoIndie.com. ¡Felicidades!

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Standup comedian en Puerto Rico. Duermo de día; hablo de noche. CarlosAmbert.com