Las citas cinematográficas como filosofía de vida

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Foto original: meddygarnet via flickr

En algún momento, hemos dicho alguna cita de una película para expresar un sentimiento, una opinión o hasta una filosofía de vida.

En ocasiones, una cita cinematográfica expresa exactamente y sin rodeos (y, quizás, hasta de una manera más elegante) lo que queremos decir. Y es que, inevitablemente, nos apropiamos de elementos de la cultura popular. El cine no es una excepción. En Facebook, nuestros perfiles tienen por lo menos una cita de algún filme. El no tener al menos una es como un bizcocho sin frosting.

A continuación, aparecen cinco citas de varios filmes con las que me he identificado a través de los años y que uso como filosofía de vida. Ellas me recuerdan que no todo está perdido y que otros han pasado por lo mismo o por más que yo.

“After all, tomorrow is another day.”

–Scarlett O’Hara (interpretada por Vivien Leigh), Gone with the Wind (1939).

Con frecuencia, escuchamos por ahí la frase “Mañana será otro día”, sufriendo cierto desgaste. Pero eso cambia cuando nuestra “damsel-in-distress-turned-into-a-kick-ass-heroine” pronuncia esas palabras y se vuelven reales, cobrando más fuerza. En la escena final, luego de perder al gran amor de su vida (el capitán Rhett Butler, interpretado poClark Gable ) cuando este le dice el famoso “Frankly, my dear, I don’t give a damn”, Scarlett se encuentra sola, sin saber qué hacer, hacia dónde ir y sin saber cómo recuperará a su amado. Mientras llora, recuerda las voces de su padre, la de Ashley Wilkes (el hombre que una vez amó) y Rhett; todos recordándole que lo único que importa es la tierra que la vio nacer: Tara. Es allí donde ella partirá y pensará en alguna manera de recobrarlo porque, después de todo, mañana será otro día. Esta cita nos da la esperanza de que, aunque las cosas vayan mal en el presente, el futuro nos aguarda más y mejores días; y que no hay que volverse loco pensando qué hacer porque no todo se resuelve en un instante.


“Life moves pretty fast. If you don’t stop and look around once in a while, you could miss it.”

–Ferris Bueller (interpretado por Matthew Broderick), Ferris Bueller’s Day Off (1986).

Siempre hay algo que aprender en las películas bratpacknianas de John Hughes. Él siempre escribió con el corazón y capturó fielmente lo divertido y lo tortuoso de ser adolescente. Ferris Bueller’s Day Off no es la excepción. La idea de cortar clases puede parecer, a primera impresión, algo inmaduro y superficial. Sin embargo, Hughes logra deconstruir esa imagen y convertir esa escapada en una mirada analítica de Ferris y sus amigos hacia lo que han sido, lo que son y lo que quieren ser. Es esta cita la que sintetiza la película a la perfección. Ferris nos la dice, “mirándonos” a través de la cámara, al principio y al final. Al principio, es como un prólogo a lo que sucederá y una justificación a ello. Pero es en la escena final donde Ferris pronuncia las palabras en un tono más reflexivo para que tomemos ese consejo en serio. Nos advierte que detengamos el caos de la inmediatez del tiempo y disfrutemos de los placeres sencillos de la vida, y que analicemos nuestras vidas en ese proceso. Si no lo hacemos, nos perderemos algo que no volverá: la vida misma. La película salió en el 1986, pero el mensaje sigue más vigente que nunca.


“Just because she likes the same bizarro crap you do doesn’t mean she’s your soulmate.”

–Rachel Hansen (interpretada por Chloë Moretz), (500) Days of Summer (2009).

Le doy gracias a la vida (y a los guionistas Scott Neustadter y Michael H. Weber) por esta afirmación tan valiosa y tan cierta. En el transcurso de este filme, las palabras con luz nos llegan a través de la persona que menos hubiéramos imaginado: Rachel, la hermana menor del protagonista. Rachel, a pesar de ser una pre-adolescente, tiene la madurez suficiente para conversar con su hermano Tom (Joseph Gordon-Levitt) sobre su relación tormentosa con Summer (Zooey Deschanel). Durante una práctica de soccer de Rachel, Tom le habla de sus problemas con Summer y sus sentimientos. Tanto es lo que él siente, que piensa que son almas gemelas porque comparten los mismos gustos (todo empezó con The Smiths en un elevador). Aquí es donde entra la voz de la razón y Rachel le dice a Tom una realidad insospechada: que el hecho de que dos seres compartan gustos tan afines no significa que sean el uno para el otro. Esto nos revela el por qué de los cantazos que nos damos y las preguntas que nos hacemos cuando algo no se nos da o no funciona, a pesar de lo que hay en común con la otra persona. Lo que pensamos que es obvio, no siempre lo es. Por este consejo de Rachel y mucho más, nunca debemos subestimar a los “chamaquitos”.


“I won’t kill you. But I don’t have to save you.”

–Batman (interpretado por Christian Bale), Batman Begins (2005).

Las cintas de Christopher Nolan sobre el “Caped Crusader” se han caracterizado en su constante uso de la filosofía y de hacernos cuestionar lo que creemos correcto. Esta cita se basa en la única ley que tiene Batman en su lucha por la justicia: no matar. El romperla significaría estar al mismo nivel que los criminales. En The Dark Knight se aprecia la tortura constante de Batman al dudar sobre esa regla de oro, pero lógicamente es en Batman Begins donde la establece, aunque de manera contradictoria. En la batalla final, en un tren a punto de estallar, se enfrentan Batman y Ra’s Al Ghul (Liam Neeson). Este último le pregunta a su exalumno si al fin aprendió a hacer lo que es necesario. Nuestro héroe le responde que no lo matará, pero tampoco lo salvará. Acto seguido, Batman lo deja en la garras de la muerte, mientras que Ra’s cierra los ojos, resignado a morir. Esta contradicción puede traernos horas de discusión, pero eso lo dejamos para otro momento. Esta cita es una decisión que en muchas ocasiones hemos tenido o tendremos que tomar. Aunque alguien nos haya hecho daño, eso no quiere decir que lo “mataremos” (en sentido figurado), pero tampoco significa que lo salvaremos. En otras palabras, lo que a esa persona le suceda de ahora en adelante, no importa en lo absoluto. Antes de salvar a alguien que no lo merece, tenemos que salvarnos a nosotros mismos de esa persona.


“Life can be wonderful if you’re not afraid of it.

–Calvero (interpretado por Charlie Chaplin), Limelight (1952).

Esta es una de las películas sonoras de Chaplin. Su personaje, Calvero, es un payaso de oficio, frustrado porque su carrera está en la “cúspide del fracaso” (como diría Tavín Pumarejo). Calvero se vuelve alcohólico, y justo en una de sus borracheras salva del suicidio a Terry (Claire Bloom), una bailarina. Él ayuda a la chica a recuperar su autoestima, y él, a su vez, recupera la suya. Es durante el proceso de recuperación que Calvero le dice a Terry que la vida puede ser maravillosa si no le teme a ella, seguido del llanto de la bailarina y un discurso motivador del payaso. El miedo es un tema frecuente en el cine y en la vida misma, pero del miedo a la vida se habla menos que del miedo a la muerte. Para poder vivir y ver lo positivo de la vida (a pesar de lo corrompido que esté el mundo), no se le debe tener miedo. Es como dice Calvero más adelante en su discurso, que hay algo tan inevitable como la muerte: la vida. Otra cosa inevitable es el identificarnos con los personajes y las citas que nos da el cine. Y es que disfrutar del séptimo arte es una de muchas buenas razones para no tenerle miedo a la vida y vivirla.

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Escritora, editora y bloguera. Algunas de sus fuentes de inspiración son la música, el cine, la literatura, la arquitectura, el ballet y la ciudad. Para leer otros de sus escritos, visita su blog thepurplemixtape.blogspot.com.