Jack vs. Jimmy: Héroes de la Televisión

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JackJimmy

“…es eso lo que se está buscando: la garantía remota de que todo, todo va a estar bien.  Pero esta garantía viene condicionada con la paranoia de que todo, todo puede ocurrir.”

¿Y quién no conoce al intrépido y valiente Jack Bauer, agente de la CTU (Unidad Anti Terrorismo, por sus siglas en inglés) de Los Ángeles? Jack está dispuesto y es capaz de vengar a su familia y salvar la gran nación estadounidense (al mismo tiempo) en un plazo límite de 24 horas en las cuales no faltan percances insospechados, giros de tuerca y decisiones importantes que pueden alterar el orden de las cosas.  La amenaza sobre la paz y seguridad del Presidente y su gabinete es constante.  Los peligros sobre la población de Los Ángeles, son, para  los creadores de la serie 24 del canal Fox, una buena muestra de lo que sufre el país día a día; la labor de Bauer es una muestra de los esfuerzos del Estado para impedir la destrucción total de los civiles, inocentes mariposas que no tienen ni la más remota idea de lo que se avecina.

Por otro lado está Jimmy McNulty (de la serie The Wire, HBO), agente de policía de la ciudad de Baltimore, división de Homicidios, y un alcohólico apasionado (de su trabajo también).

Si Jack tiene a Chloe que con poco tiempo y tecnología de primera descifra lo indescifrable y saca cualquier información necesaria de su computadora, McNulty tiene a Pryzbylewski, yerno de un agente superior de la policía, quien, encerrado en una habitación, se encarga de descrifrar el modus operandi de cada caso.  Sus herramientas son el papel, el lápiz, un gran “bulletin board” con fotografías que van recolectando sus compañeros y “flash cards” que identifican lugares, personas y conexiones, las grabaciones de llamadas telefónicas interceptadas y mucha, mucha paciencia.

La precariedad de medios en The Wire contrasta con el exceso de éstos en 24.  Lo que le sobra a la CTU, le falta a la unidad especial de Cedric Daniels, teniente de Homicidios para quien trabaja McNulty.  Pero, una cosa le sobra a The Wire que no tiene 24: probabilidad.

Ciertamente, es mucho más probable la violencia callejera por narcotráfico, la corrupción con dinero ilícito, o el abuso policial, que un ataque biológico al país, una bomba nuclear, un atentado al Presidente de la nación, etc.  Pero ¿por qué seduce más un tipo como Jack y, sin embargo, Jimmy raya en lo patético (y conste que el buen físico le acompaña)?

Jack Bauer es el héroe necesario (?) y deseado por todos.  Es capaz de volverse adicto a la heroína como exigencia del trabajo (gajes del oficio, claro);  McNulty es borracho por convicción, un mujeriego, en ocasiones violento, y con un deseo profundo de hacerle la vida imposible a su jefe, el sargento Rawls (odio que se convierte en el primer impulso para resolver casos y joderle la estadística de homicidios resueltos a Rawls).  Los compañeros de McNulty, por otro lado, son más de lo mismo: corruptos, violentos, padecen de desidia, interesados en el bien personal y en las apariencias y no en rescatar a la sociedad de sus males.  Una joya de equipo.

Y, sin embargo y a pesar suyo, la van rescatando pero muy limitadamente: los narcos van cayendo pero por delitos menores, no todos los criminales son arrestados, la droga es interceptada pero nunca el gran distribuidor.  Lo que Jack podría hacer en 24 horas, en The Wire toma meses o años.  Al final, nada sale como había sido planificado inicialmente; no hay un triunfo total de las fuerzas del bien sobre el mal y el espectador se queda con una imagen demasiado parecida a la realidad.

La identificación por parte del espectador con Jack, el Salvador de la patria, es mayor que con un funcionario de gobierno regular que frecuenta bares y/o visita prostitutas.  La identificación del espectador con la población amenazada y aterrorizada por una bomba nuclear de inminente explosión es mayor que con los tecatos de los “projects”, los negros vendedores de droga, los “whitetrash” vagabundos, los niños de la calle desertores escolares, las mujeres drogadictas y alcohólicas, los sicarios de los narcos, aún cuando estos últimos son más comunes que las bombas y los terroristas de 24.

Aunque la realidad en 24 sea más parecida a la ciencia ficción (porque, en el fondo, todos sabemos que lo que presenta es altamente improbable) es eso lo que se está buscando: la garantía remota de que todo, todo va a estar bien.  Pero esta garantía viene condicionada con la paranoia de que todo, todo puede ocurrir.  Es la adicción a la histeria, la representación y justificación de las políticas de seguridad post 11S (9-11).  Mientras tanto, The Wire muestra, no lo que puede llegar a ocurrir, sino lo que ya ocurre.

La lucha que se bate en las calles de Baltimore es la misma en Los Ángeles y en prácticamente toda ciudad estadounidense (por no hablar del mundo que ya sería demasiado grande).  Los “losers” como Jimmy McNulty no gustan pero, tal parece, el realismo tampoco.

La diferencia está en que son pocos los Jack Bauer y sus problemas.  Los McNulty, en cambio, son muchos.  Y, de hecho, la brecha estructural que existe en 24 (el Estado que protege a una enorme población inocente y ajena a la inminencia del peligro) es casi inexistente en The Wire en donde los propios criminales son cooperadores de la policía; el crimen se resuelve con ayuda del criminal.  El pueblo y el Estado, como en la realidad, participan y actúan en sintonía.

Con todo, a pesar de la falta de originalidad, si asomo la cara a muchas esquinas de mi barrio, me quedo con Jimmy y todas sus botellas de alcohol.

The Wire – Complete Series (DVD, 5 seasons)

24 – Seasons 1-7 (DVD)

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El médico le recomendó a Sandra que escribiera para controlar los ataques de ira y ansiedad. Lo que no dijo es que el efecto podría ser el contrario. Cada tanto, me acuerdo de alguna sandez. Y esa sandez me produce, generalmente, (r)abia. Visita su blog, sand(r)eces (http://sandreces.wordpress.com/), para leer más de sus escritos.