PRI ON THE P2K: Top 500 Tracks of the 2000s – Lado A

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Pitchfork Media – considerada una de las publicaciones de música independiente más influenciales de los 2000 y en gran parte responsable por dar a conocer alrededor del mundo a bandas del calibre de Broken Social Scene, Interpol y Arcade Fire – lanzó hace unas semanas la serie editorial P2K: The Decade in Music (presented by… ice cream? WTF? Disculpen el paréntesis tan temprano pero este detalle merece su debida atención.  ¿De todos los posibles auspiciadores para este esfuerzo editorial monolítico, escogieron a Häagen-Dazs? Aunque el helado y la música van ambos, en fin, mejor acompañados por algo de chocolate, no puedo negar que me recuerda al reciente emparejamiento entre ‘la cadena de rock de Puerto Rico,’ Alfa Rock, y salchichas Carmela para su serie de conciertos acústicos con bandas locales no tan cool como las que salen en nuestro app a beneficio de Save-A-Sato).

Una pieza central del P2K es el listado de las mejores 500 canciones de la década (será revisada a final del año con las canciones que salgan en los próximos meses y merezcan un espacio en la lista) – el escogido de éstas siendo una tarea apta para Sísifo.  Mi interés no es entrar en una discusión sobre las faltas, equivocaciones y aciertos que pueda tener el listado, sino entrar en un diálogo con éste sobre mis recuerdos musicales de la década que pronto llega a su fin y en particular sobre aquellas bandas que he descubierto a través de Pitchfork.  A todos los escritores de Pitchfork que en los últimos años han ayudado a promover la música independiente con el entusiasmo, el compromiso y la feroz crítica que caracteriza al website, les agradesco su instrucción musical – mi vida es más rica como resultado y su banda sonora más variada.

233. Air – “Playground Love” [Astralwerks; 2000]

Por más daño que le deseara a mi computadora con el llamado Y2k (¿Y Tú Qué?), el cambio más emocionante que trajo para mi el nuevo milenio no fue tecnológico sino musical.  Ya con unos meses viviendo en New Jersey por motivo de mis estudios universitarios, me sentía más cómodo explorando los alrededores y esa exploración pronto se apoderó de mis oidos.  Estaba claro que Fito, Charly y Cerati seguirían cantándome en el español que pocos a mi alrededor hablaban, ofreciéndome todo el comfort y la música para volar que me devolvía a mis años de escuela superior en Puerto Rico.  Pero mis héroes del grunge y alternative se encontraban de retirada: Rage sacaba su último disco de música original, Chris Cornell comenzaba su interminable búsqueda por una identidad musical fuera de Soundgarden y los Smashing Pumpkins se ahogaban en sus propias expectativas luego del ‘desastre’ comercial que fue Adore.  Aunque el MP3 había anunciado su llegada, nadie tenía un iPod – y para encontrar música nueva, la mejor opción aún (y la más económica) era darse la vuelta por Best Buy.

Mi necesidad por descubrir nuevos artistas es fácil de corroborar, basta mencionar los conciertos a los que asistí durante mi primer semestre fuera de la isla: Matthew Sweet, Metallica y erm… Marcy Playground (pero por complacer a alguien).  Los primeros dos siendo artistas de larga trayectoria para aquel entonces y el tercero siendo una de las últimas bandas en hacerse famosa gracias al MTV Buzz Bin (RIP).  Y aunque me tomara un tiempo encontrar los sonidos que buscaba, el 2000 los había visto nacer con la nueva ola de garage (244. The Hives – “Hate to Say I Told You So” [Burning Heart/Epitaph; 2000]), las indie chanteuses (358. Cat Power – “I Found a Reason” [Matador; 2000]) y un nuevo tipo de invasión inglesa (96. Clinic – “Distortions” [Domino; 2000]).  De estas canciones que aparecen en el listado de Pitchfork, sólo la de Air llegó a mi colección de immediato, hecho que le debo a mi hermano mayor, mi maestra de Contemporary Fiction y Sofia Coppola (“Playground Love”, que muchos recordarán por su adorable vídeo de los chicles cantantes, forma parte de la impecable banda sonora de la adaptación fílmica de la primera novela de Jeffrey Eugenides , ‘The Virgin Suicides’, dirigida por Coppola).  Además es la que más recuerdos me trae de aquel primer invierno lejos de todo lo que había conocido por 18 años, de mi primer cumpleaños rodeado por ‘extraños’, de aquellas caminatas a la medianoche donde contemplaba mi pasado reciente como un globo de nieve a punto de reventar – muy conciente de mi rol protagónico en su caída al suelo.  Hace un tiempo que no me atrevo a escuchar la canción (ni su disco) denuevo.

495. Weezer – “Island in the Sun” [Universal/Geffen; 2001]

Algo que me había llamado la atención de immediato en la universidad era la cantidad de gente que parecía compartir mi afinidad por Weezer.  Sus canciones se escuchaban por ventanas abiertas y pasillos de dormitorios – y no sólo en mi campus, sino que tenía la misma experiencia cuando visitaba a mis amigos en otros estados.  Para aquella época (1999-2000) no se sabía mucho de Rivers Cuomo, más que rumores sobre su vida de hermitaño y excentricidades tipo Brian Wilson, así que fue una verdadera sorpresa el que la banda volviera a surgir con un nuevo self-titled, conocido como el Green Album.  “Island in the Sun” fácilmente se destaca entre las demás canciones del álbum, una invitación a escaparse al paraiso díficil de rechazar.  La canción también fue promovida con dos vídeos distintos – ambos excelentes, como de costumbre para la banda – por los directores Spike Jonze y Marcos Siega.  Aunque la música de Weezer no ha logrado encariñarse nuevamente con sus fans iniciales de la misma manera que lo hizo el Blue Album y Pinkerton (y en Pitchfork no los perdonan por sus discos recientes), siempre serán capaces de hacernos sonreir con sus melodías pop (yo soy uno de los fiel creyentes…).

Otras canciones memorables del año lo fueron: (135. The Strokes – “The Modern Age” [EP version] [Rough Trade; 2001]), (129. Andrew W.K. – “Party Hard” [Mercury/Island Def Jam; 2001]) y (50. Basement Jaxx – “Romeo” [XL/Astralwerks; 2001]).

116. The White Stripes – “Dead Leaves and the Dirty Ground” [Third Man/XL; 2002]

El 2002 trajo consigo una explosión de música que siete años despues suena igual de moderna.  Justin explotaba (65. Justin Timberlake – “Cry Me a River” [Jive/Media; 2002]) gracias a Timbaland y un vídeo clásico con su fantasía de venganza en contra de su ex – más famosa que él en aquel momento; Kylie, reviviendo su carrera en los Estado Unidos, nos volvía a enamorar (208. Kylie Minogue – “Love at First Sight” [EMI; 2002]); Missy Elliot continuaba definiendo el hip-hop y la música popular en general (54. Missy Elliott – “Work It” [Elektra; 2002]) y Los Flaming Lips compartían la mejor canción de amor de la última década con el mundo (142. The Flaming Lips – “Do You Realize??” [Warner Bros.; 2002]).  Pero dentro de las corrientes más tradicionales del rock, continuaban su asenso dos figuras que definirían en gran parte el sonido de los 2000s: Josh Homme (184. Queens of the Stone Age – “No One Knows” [Interscope; 2002]) y Jack White.

Acerca de The Whites Stripes se ha escrito bastante, así que para resumir:  los hipster e indie-kids rápidamente aceptaron su propuesta inicial de ‘garage rock’ reducido al sonido crudo de la batería de Meg White y la guitarra violenta de su ‘hermano’, Jack; mientras que la maquinaria de la industria y músicos prominentes de carrera – especialmente figuras del blues-rock y country – la absorbieron, celebraron y ayudaron a crecer.  Ganando influencia sobre ambos campos disparejos, Jack White ha podido diversificarse en proyectos como lo son The Dead Weather (un supergrupo relativamente ‘indie’) y The Raconteurs (The White Stripes para tus papás).  ‘Dead Leaves and the Dirty Ground’ es quizás su mejor canción – al menos la que me hizo verdaderamente prestarle atención al grupo entre todo el ‘buzz’ y ‘hype’ que arrastraba la banda en el 2002.  Acompañada de un elegante, misterioso y sombrío vídeo por Michel Gondry, la canción explora temas de soledad y amor con expresiones simples pero con imágenes cargadas (“If you can hear a piano fall, you can hear me coming down the hall”).  El sonido de ésta canción definía mi día a día como estudiante de arquitectura entre el frío y los edificios góticos, el sonambulismo, el melancólico y eterno final de una relación preciada y la soledad que le seguiría.  La estética de la banda también cuadraba muy bien con la mía personal: usos creativos de mucho rojo, blanco y negro y la sensación de que a tu alrededor tienes todos los elementos que necesitas para crear y comunicarte con el mundo.  Aunque el 2002 estuvo lleno de sonidos nuevos, futurísticos y modernos que promovían el pop nuevamente como un género legítimo y respetable dentro de la música, quedé más hechisado con el tradisionalismo reconfigurado de los Whites Stripes y con “Dead Leaves” – cada vez que siento el crujir de hojas secas debajo de mis zapatos, me transporto a un mundo de efectos caseros y proyecciones en paredes donde con menos se puede decir mucho más.

431. Death Cab for Cutie – “The New Year” [Barsuk; 2003]

“So this is the new year… and I don’t feel any different” canta Ben Gibbard, vocalista de Death Cab for Cutie, en las primeras barras del disco  Transatlanticism, pero ya para cuando el disco había salido a la venta, el sentimiento seguramente no era el mismo.   El 2003 fue el año en que Gibbard tomó su puesto en la prensa como el niño prodigio del movimiento indie y en particular de su movimiento hacia las ‘mayores’ (grandes disqueras).  Mi introducción a la banda de Seattle era casi completamente opacada por OTRO proyecto de Gibbard, la celebrada colaboración electrónica con Jimmy Tamborello conocida como The Postal Service (89. The Postal Service – “Such Great Heights” [Sub Pop; 2003]).  Musicalmente, “The New Year” me transporta a mi vida en Nueva York – a un tiempo donde parecía operar en automático, persiguiendo una carrera que realmente nunca me había enamorado.  Caminando por las calles grises y sobrepobladas de la ciudad, esquivando charcos de agua congelada y el vapor de grietas subterráneas para llegar del punto A (mi cuarto) al punto B (mi estudio) y del B al A, día tras día.  La preocupación temática por las distancias y las sospechas levantadas hacia los medios de transportación modernos quedaron engranadas en mi mente tras regresar a Puerto Rico.  Sin embargo, la repetición final en la canción de la frase “So this is the new year”, en vez de traer consigo imágenes de brazos cruzados y hombros caidos, para mi se convirtió en un reto propulsado por guitarras: Llegó el año nuevo.  ¿Y ahora, qué vas a hacer?

Otras canciones memorables del año: (468. The Strokes – “What Ever Happened?” [RCA; 2003]), (276. The Darkness – “I Believe in a Thing Called Love” [Atlantic; 2003]), (30. The White Stripes – “Seven Nation Army” [XL; 2003]) y (33. Spoon – “The Way We Get By” [12XU; 2003]).

20. The Walkmen – “The Rat” [Record Collection; 2004]

¡Qué año tan excelente!  El sonido ‘indie’ se filtraba entre los medios, propulsado por un público mejor entrenado para buscar entretenimiento a través del Internet y gracias a publicaciones como Pitchfork, quienes jugaron un papel protagónico en llevar esta música a las masas.  Nuevas bandas como Bloc Party y Franz Ferdinand, con sus guitarras angulares tipo Gang of Four, y hasta Modest Mouse, luego de una extensa carrera en el underground, surgían como máquinas de ‘hit singles’ y vídeos novedosos.  Pero de toda esta ola de música excelente, hay una canción que me transporta de manera única y me hace sentir vivo y lleno de emoción – con ganas de romper puertas, arrancar teléfonos de la pared y brincar edificios en una ola de hiperactividad: “The Rat” por The Walkmen.  La letra de la canción – ambigua, llena de confusión, coraje y ‘self-righteousness’ (5 puntos para el que me consiga la palabra correcta en español) – presenta a un protagonista que puede ser tanto un mártir como un agresor.  La música es propulsante como ninguna otra canción en el catálogo de la banda y sólo disminuye en su intensidad para dar paso al estribillo revelador: “When I used to go out I would know everyone that I saw/Now I go out alone if I go out at all”.  ¿’The Rat’ será sobre una rata o sobre alguién que tiene que bregar con ellas?  Lo más seguro ambos.

Otras canciones memorables del año: (456. Doves – “Black and White Town” [Heavenly/EMI; 2004]), (218. Bloc Party – “Banquet” [Wichita/V2; 2004]), (298. Stars – “Your Ex-Lover Is Dead” [Arts & Crafts; 2004]), (44. Franz Ferdinand – “Take Me Out” [Domino; 2004]) y (39. Modest Mouse – “Float On” [Epic/Sony; 2004]).

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Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.