The Interrupters: El reflejo de nuestro país en las calles de Chicago

Durante los pasados años, Chicago – la ciudad de los rascacielos y de Wilco – ha sufrido uno de los periodos más violentos en su historia. Gangas de jóvenes dedican su tiempo libre a repartir palizas a granel (y peor) entre sus rivales. La historia de Chicago no es ajena al problema de las gangas de distintas composiciones, etnicidades y motivos. ¿Cómo olvidar a los Black Panthers o a los Latin Kings? Y a la misma vez que se cocinaba el blues en las noches frías de Chicago, el postre lo servía Al Capone con sus famosas fechorías.
Las rivalidades entre gangas siempre han sido un blanco favorito de los medios locales – y es que esa realidad de Chicago no está lejos de la nuestra. La Ponce High School aguantaba una matrícula de casi 1,500 estudiantes cuando cursaba en ella y era evidente que adentro de la escuela se dividía el estudiantado por factores como el lugar de procedencia, clase social o estilos. Recuerdo vivamente el día en que a momentos de tomar un examen de pre-cálculo – sí, era de los “nerdos” de la clase – un grupo de muchachos entró a la escuela para apuñalar a un estudiante, dejándolo en el piso desangrándose antes de irse a la fuga. Una más de las historias que se viven en las escuelas públicas de nuestro país. Aquí se abre paso al tema que quiero discutir.











































