Entre contradicciones y guilty pleasures: Un vistazo a Sex and the City 2

Photo: josh.liba via flickr

Me gusta la moda, pero soy racional y no la sigo al pie de la letra. Tengo espejuelos Versace, pero tampoco gastaría todo mi dinero en accesorios y ropa de ese diseñador u otro. Cuando era adolescente, prefería comprar CD’s con mi mesada antes que ropa. Mi iPod es un mejunje musical que me deja perpleja: un minuto están cantando Los Niños Estelares y al siguiente Madonna. Sólo he tenido dos revistas Vogue en mi vida, pero tengo muchos libros y novelas gráficas (desde Cervantes hasta Frank Miller). Veo Gossip Girl, pero no me entusiasma igual que Lost. Se puede decir que soy una contradicción, pero a pesar de eso, estoy en balance.

Sex and the City II: The Bitches and the Crazy Menopausic Nymphomaniac Strike Back es una contradicción, pero no tiene balance alguno.  

“It’s the economy, stupid”: sexo en HBO

RoosterBag-PRindie

Image: What Not To Craft Blog

“It’s the economy, stupid.”

¿Qué tienen en común Manhattan y Detroit?  Dos ciudades estadounidenses muy opuestas.  Lo que refleja en números Wall Street en Nueva York, Detroit lo representa en imágenes.

Manhattan es glamour, la Quinta Avenida, Broadway, Soho.  Detroit, la industria automotriz (RIP).  Manhattan es Sex and the City (HBO), Carrie Bradshaw y la ganga, fashion, brunches semanales (¿cuyo costo alimentaría una familia en Africa durante un año o financiaría un pozo de agua en una comunidad de la India?), zapatos, carteras y ropa de diseñador.