En el cine: Prometheus

Crear expectativas altas para algo suele ser mala idea. Prometheus arribó a los cines con la promesa de ser la gran película de ciencia ficción de nuestra generación: Ridley Scott en su retorno al universo de Alien, con un elenco de renombre y una campaña masiva en los medios. Llegar al cine esperando algo trascendental, monumental, épico, no es justo ni para el director ni para uno mismo. Tal vez la culpa recae sobre el espectador por desear algo descabellado, aunque el estudio te la estuviese vendiendo de esa manera (supongo que ese es su trabajo). Pero cuando uno tiene deseos de algo, esperanza de algo, y no lo consigue, el resultado acaba siendo la decepción.

Prometheus es una película que hay que ver, en el cine y en 3D, porque es visualmente impecable. Ahí no puede haber discusión. Donde sí existen puntos de discordia es en la historia que nos presentan Ridley Scott y Damon Lindelof.  

En el cine: Shame

Fuera de considerarse un asunto serio, la adicción sexual es por lo general convertida en chiste por quienes no la entienden. Shame – segundo largometraje del director británico Steve McQueen – intenta mostrarnos la otra cara de la burla: la desesperación, la enajenación y, por supuesto, la vergüenza.

Michael Fassbender protagoniza a Brandon Sullivan, un treintón soltero, apuesto y con un trabajo que le permite darse la buena vida en Manhattan. Esa buena vida incluye abandonarse sin restricción en todo tipo de desenfreno sexual que le plazca. La repentina visita de su hermana Sissy (Carey Mulligan) lo trae cambios a su rutina establecida, lo que causa fricción entre ellos. De ahí, vemos como se va deshaciendo ese mundo paralelo en el cual vive Brandon, obligándolo a enfrentar ciertas verdades que había preferido ignorar.  

Reseña: X-Men First Class


X-Men: First Class es la quinta película en la larga saga de mutantes que hizo su transplante de las páginas del clásico comic a las salas de cine hace once años atrás bajo la dirección hábil de Bryan Singer (The Usual Suspects, Superman Returns). Quienes hayan seguido la serie en la pantalla grande habrán notado una preocupante pérdida de calidad para la tercera entrega, dirigida por Brett Ratner “El Terrible” en el 2006, y su subsecuente pseudo-secuela, X-Men Origins: Wolverine (2009). Luego de esas dos atrocidades, es difícil querer sentarse nuevamente a pasar unas horas en el mundo de los X-Men – pero he aquí una mutación más que bienvenida: X-men: First Class es entretenimiento veraniego de primera.

First Class sirve el doble propósito de refrescar la serie a la vez que presenta el origen del super-equipo de mutantes. Es por eso que nos transporta a la década de los 60′s – 1962 para ser exactos – cuando un joven Charles Xavier (James McAvoy), recién graduado de la Universidad de Oxford tras defender su tesis sobre mutaciones, es contratado por elementos dentro del CIA para organizar y entrenar a un grupo de mutantes que ayude a frustrar los planes de dominación mundial de un tal Sebastian Shaw. Entre estos mutantes figura Erik Lehnsherr (el futuro Magneto, interpretado por Michael Fassbender), quien comparte a un enemigo común en Shaw. La relación que desarrollan Charles y Erik a través de este entrenamiento es el eje focal de la película – y el elemento clave para una buena interpretación de la historia de los X-Men.