El cine en Puerto Rico: ¿Condenados a repetir?

Los condenados, el más reciente largometraje puertorriqueño, estrenó hace unas semanas en las salas de cine del país, cargada por el ya reconocido llamado a la acción de “Apoya lo de aquí”. El mismo se utiliza siempre que estrena una película local para apelar a ese hilo común que nos une: la puertoriqueñidad. Se utiliza porque es fácil y barato y, por lo general, porque los filmes boricuas no tienen presupuestos para competir con la publicidad que reciben las cintas norteamericanas.
“Apoya lo de aquí” ya es el eslogan de facto de cualquier proyecto artístico o negocio en esta isla. Apoyar significa pagar dinero por el producto, en este caso cinematográfico, para que se recuperen los gastos de producción o, a son de milagro, lograr ganancias. Al recuperar o ganar dinero se legitima – en los ojos del financiero – el arduo trabajo y se abre paso para hacer otra cinta y luego otra y luego otra. Esto, sin duda, es importante. Una vibrante industria de cine local significa trabajo para cineastas, actores y técnicos, significa un taller de creación artística con repercusiones positivas en lo económico y lo social. Así que el lema de “Apoya lo de aquí”, por más trillado y bajo que aparente a los seguidores del cine, no tiene que serlo. Podría significar algo real y valioso, una unión de fuerzas hacia un bien común; algo completamente comendable.
En el cine: Jeff, Who Lives at Home

Jeff, Who Lives at Home es una película que probablemente hayan visto antes. Es de estas cintas cuasi-existencialistas, de slackers buscando una dirección, un enfoque o un rumbo para sus vidas, y las dificultades que esto conlleva. Por lo general son comedias con personajes excéntricos, asuntos entre familiares, quizás alguna escena de fumar pasto… Exploran la conectividad entre el universo, las personas y sus acciones; indagan sobre el destino y el karma. Este tipo de película suele entrener, o por lo menos logra engranar con la audiencia. Proyectamos nuestras experiencias de vida hacia los personajes y sentimos sus frustraciones. Al fin y al cabo (casi) todos hemos pasado por momentos como esos.
La más reciente cinta de los hermanos Jay y Mark Duplass (Cyrus, The Puffy Chair) ejemplifica todo lo antes mencionado. En esta ocasión el slacker es Jeff (Jason Segel) quien vive en el sótano de la casa de su madre: sin trabajo, sin ambición, con bonga en mano y obsesionado en encontrarle un significado a la vida utilizando la película Signs de M. Night Shyamalan como guía. Al recibir una llamada equivocada (?) de un sujeto preguntando por un tal Kevin, Jeff decide interpretarla como una señal del universo instigándolo a la acción.
En el cine: We Need To Talk About Kevin

Como toda buena película, We Need To Talk About Kevin se puede interpretar de varias maneras. Podemos verla como una reflexión acerca del argumento de qué define cómo nos comportamos: la genética o el entorno. Pudiéramos verla como un ensayo cinematográfico sobre el sentimiento de culpabilidad que el ser humano carga a diario, por la razón que fuera. O la podemos ver simplemente como una obra intensa, llena de imagenes memorables y con actuaciones extraordinarias. En esencia, sin embargo, es un filme aterrador que, paradójicamente, tiene como tema central el amor incondicional.
La película – dirigida por Lynne Ramsay y basada en la novela de Lionel Shriver – nos demuestra la evolución del personaje titular desde recién nacido hasta la adolescencia, a través de la perspectiva de su madre, Eva Khatchadourian (Tilda Swinton). Eva es una viajera profesional, experimentando plenamente cada ciudad que visita. En uno de sus viajes conoce a Franklin (John C. Reilly) y de esa unión (o desliz) sale Kevin. Ramsay utiliza una estructura narrativa no lineal que, a la vez que nos enseña el crecimiento de Kevin, también nos revela el desenlace de ese desarrollo y las repercusiones para él y su madre.
En el cine: Shame

Fuera de considerarse un asunto serio, la adicción sexual es por lo general convertida en chiste por quienes no la entienden. Shame – segundo largometraje del director británico Steve McQueen – intenta mostrarnos la otra cara de la burla: la desesperación, la enajenación y, por supuesto, la vergüenza.
Michael Fassbender protagoniza a Brandon Sullivan, un treintón soltero, apuesto y con un trabajo que le permite darse la buena vida en Manhattan. Esa buena vida incluye abandonarse sin restricción en todo tipo de desenfreno sexual que le plazca. La repentina visita de su hermana Sissy (Carey Mulligan) lo trae cambios a su rutina establecida, lo que causa fricción entre ellos. De ahí, vemos como se va deshaciendo ese mundo paralelo en el cual vive Brandon, obligándolo a enfrentar ciertas verdades que había preferido ignorar.
En el cine: Carnage

Carnage, adaptada a la pantalla grande por el polémico director Roman Polanski de la obra teatral escrita por la artista francesa Yasmina Reza, es un filme sostenido por dos elementos: un guión estructurado y con propósito que retrata bien las idiosincrasias de la clase media/media alta educada (en este caso en NYC), y unas interpretaciones llevadas a su máximo potencial histriónico por cuatro grandes actores.
Todo comienza con una pelea entre dos niños en un parque. Penelope y Michael Longstreet (Jodie Foster y John C. Reilly), los padres de la víctima, reciben la visita de los padres del agresor, Nancy y Alan Cowan (Kate Winslet y Cristoph Waltz) para mediar en el asunto en una manera civilizada, pero su esfuerzo no dura mucho. La amabilidad y cortesía de la reunion va desvaneciendo poco a poco cuando comienzan las llamadas de negocio que recibe Alan. Además de ser un estorbo que continúa sin cesar, éstas ayudan a precipitar desviaciones del asunto principal: resolver la situación entre los hijos de ambas parejas.
Lo mejor del cine en el 2011

El 2011 fue un año sólido para el cine, suerte para nosotros que comenzamos a reseñar estrenos. Aunque no hubo un acuerdo general entre críticos para nombrar una mejor película del año, esto no se debe a la falta de filmes que así lo ameritaran. Sencillamente la calidad de los estrenos del año imposibilitó un consenso, viéndose listas de “fin de año” muy variadas e inclusivas de una generosa selección de películas arriesgadas y novedosas.
El listado principal no contiene documentales (por considerarlos una categoría aparte, merecedores de su propia lista) y consiste de largometrajes de ficción que estrenaron durante el 2011. Les advierto: me faltaron MUCHÍSIMAS cintas que tenían la posibilidad de entrar a la lista, así que no se ofendan si no encuentran su favorita entre mis escogidas. Todo fanático del séptimo arte sabrá reconocer que en este ejercicio de opinión, mientras más debate mejor. Es por eso que además hemos incluido los listados de otros de nuestros escritores – más evidencia aún de la falta de consenso que terminó caracterizando al 2011.
A continuación nuestra aportación a los listados de las 10 mejores películas del año.
Reseña: My Week With Marilyn

Por regla general evito los trailers o reseñas antes de ver una película para poder entrar a ella con mente abierta y no formular opiniones previas. Cuando fui a ver My Week With Marilyn tenía cero expectativas de que me fuese a gustar. Lo que encontré en pantalla fue una historia interesante y liviana que evocaba la época, el cine de la época, y la figura inmensa de Marilyn Monroe.
Es difícil explorar un sujeto como la afamada rubia porque es el tipo de ícono y leyenda que conocemos mejor como caricatura que como era realmente. La caricatura de la caricatura. En My Week With Marilyn vemos a la venus con sus fallas, sus descontentos, su naturaleza, aún romantizada pero al alcance de la audiencia. Vemos al ser humano sufriendo por tener que ser una leyenda.
Reseña: Take Shelter

Take Shelter, escrita y dirigida por Jeff Nichols, es una película sobre el descenso lento hacia la locura. Sobre la madurez del individuo al enfrentar las realidades inevitables de la vida. Es un vistazo a la mentalidad del ser humano cuando este teme perder lo que realmente valora, mientras el mundo actual se va patas arriba.
En algun momento todos hemos tenido ese presentimiento de que algo malo se avecina. En este caso el fin del mundo. Michael Shannon protagoniza a Curtis, un hombre trabajador y padre de familia que ha comenzado a tener pesadillas y visiones sobre una venidera tormenta. Curtis intenta continuar viviendo como normalmente lo hace a la vez que disimula su paranoia frente a sus compañeros de trabajo, su esposa Samantha (Jessica Chastain) y su hija Hannah (Tova Stewart). De igual manera teme que sus alucinaciones puedan ser una manifestación de enfermedad mental ya que su madre padece de esquizofrenia.
Reseña: The Rum Diary

¿Una película de Johnny Depp, basada en un libro de Hunter S. Thompson, grabada en Puerto Rico? En papel suena como excelente idea: Depp es una megaestrella del cine, Thompson era un escritor influyente con muchos admiradores, y los paisajes tropicales de la isla son aptos para ser plasmados en celuloide. De ahí sale The Rum Diary, dirigida y adaptada para el cine por Bruce Robinson. Desafortunadamente nada bueno (o muy poco) sale de esa mezcla.
Pensemos primero en la trama, algo que el director parece no haber hecho. En teoría la película trata sobre Paul Kemp (Johnny Depp), un periodista luchando para encontrar su voz como escritor y en búsqueda de cualquier trabajo que le permita lograrlo. Llega a la isla para trabajar en un periódico al punto de la bancarrota y poblado por borrachones. O sea, estamos en Puerto Rico, por supuesto que todo el mundo bebe ron con cojones. Las próximas dos horas pasan de aventura en aventura sin ir en ninguna dirección en particular.
Reseña: La piel que habito

A Pedro Almodóvar no se le reconoce como cineasta de horror pero en su más reciente largometraje, La piel que habito, el legendario director nos obsequia con un thriller psicológico empapado de Hitchcock (o De Palma) y una de las obras más oscuras dentro de su filmografía. La destreza del director en tomar el genero y apropiarse del mismo, a su manera, con su propio lenguaje, es el mayor logro de la cinta.
Deja de ser un thriller y se convierte en una película de Almodovar, con todos los elementos característicos. ¿Flashbacks que narran la mayoría de la historia? Los hay. ¿Asuntos de identidad sexual? Sí. ¿Encuadres perfectos de los pechos voluptuosos de la protagonista? Por supuesto. Todo dentro de una trama que comienza muy incierta pero que se logra resolver a un paso metódico, claro y resoluto.
Reseña: 50/50

Como regla general no me gustan las películas manipuladoras. Love Actually, Forrest Gump, Patch Adams son para mí ejemplos de cintas que se desviven por conseguir de su audencia una reacción emocional extrema; lo hacen de manera falsa, poco sincera y forzada. Deja mucho por desear del cineasta si recurre a maniobrar con los sentimientos de nosotros sin permitir que salga natural del guión y de las actuaciones. 50/50 no es una de estas películas. Nos la venden como una comedia – y lo es – pero tiene escenas emotivas que le llegan a cualquiera sin tener que recaer en ñoñerías.
El filme, dirigido por Johnathan Levine (The Wackness), trata sobre un joven de 27 años que es diagnosticado con cáncer. Eso es basicamente todo lo que tienen que saber. Al diagnóstico le sigue el hilo narrativo usual, con los temas de siempre: las dudas con el tratamiento, la simpatía ajena, el coraje, la depresión, la inevitabilidad de la muerte, etc. Todo se ha trabajado antes en el cine. Lo que funciona en este caso es que el guionista (Will Reiser) pasó por la situación. Eso hace que todo momento serio cargue con importancia y una pesadez notable. Vivimos el momento con los personajes. Notamos la desesperación o la angustia o la impotencia.
Reseña: Gigante

¿En qué momento una obsesión se convierte en algo aceptable? ¿Cuándo se considera el acecho algo romántico? Quizás existe alguna línea, bien fina y poco definida, que demarque la diferencia entre una cosa y la otra. O tal vez depende demasiado de los sujetos y el contexto. Sea como sea, lo cierto es que en Gigante – obra debutante del cineasta uruguayo Adrián Biniez – nos encontramos apoyando los esfuerzos de Jara (Horacio Camandule) en enamorar a la chica de sus sueños (Leonor Svarcas). Esto a pesar de utilizar algunos métodos poco convencionales.
Jara, el gigante titular, es un guardia de seguridad nocturno para un supermercado en Montevideo. Un muchacho simple que disfruta del heavy metal, jugar videjuegos con su sobrino y beber mate. El pobre es un #foreveralone de la vida. Su otro trabajo, también nocturno, es de bouncer en una discoteca. Habla con sus compañeros de trabajo y es simpático pero usualmente se mantiene callado y no aparenta tener amigos cercanos, excepto su sobrino menor. Son todas estas características las que nos hacen encariñarnos de él. Es como un gran danés: inmenso, bobolón y adorable.
Reseña: Incendies

Una madre muere. El ejecutor testamentario, su ex-jefe, lee el documento final junto a los gemelos de la mujer, Jeanne (Melissa Desormeaux-Poulin) y Simon (Maxim Gaudette). Les da una carta a cada uno e instrucciones; Jeanne debe encontrar a su padre y entregarle la carta mientras que Simon debe hacer lo mismo con su hermano. Un misterio. Vivieron toda la vida pensando que su padre había muerto y desconocían de la existencia de otro hermano. De ahí parte la trama de Incendies, dirigida por el canadiense Denis Villeneuve. El filme esta basado en una obra de teatro de Wajdi Mouawad y fue nominada al premio Oscar por mejor película extranjera. El que haya fracasado en obtener el galardón no viene al caso, la cinta es de las más memorables de este año.
Reseña: Snow Flower and the Secret Fan

Snow Flower and the Secret Fan parece, a primera instancia, una de esas películas art house que serían un palo en festivales y que cincuentonas irían a ver con sus amigas. Es entendible, la cinta está basada en una novela muy popular y trata sobre la relación cuasi-matrimonial que se daba entre mujeres en la China del siglo XIX. Además de escoger un esposo, los padres pareaban a las niñas con otras de su edad para que formaran un vínculo vitalicio de amistad y apoyo, llamado laotong. Hay un buen mercado para este tipo de largometraje; una obra de epoca con personajes femeninos sólidos desarrollada dentro de un marco histórico interesante. No suena tan mal.
Desafortunadamente eso no es lo que nos brinda Wayne Wang en este filme. Wang es mejor conocido por las cintas The Joy Luck Club y Smoke, aunque otros lo conoceran por intentar la difícil tarea de crear química entre Ralph Fiennes y Jennifer López en Maid in Manhattan. En el caso de Snow Flower voy a ser justo y no atribuirle la culpa entera a Wang. El guión a cargo de no uno, ni dos, sino tres escritores es un desastre por numerosas razones y ocasiona la mayoría de las fallas de la cinta.
Reseña: The Tree of Life

The Tree of Life – la más reciente película de Terrence Malick (Badlands, Thin Red Line, New World) y ganadora del Palme d’Or este año en Cannes – no es un filme fácil de resumir. Tiene su estructura y tiene una narrativa coherente, principalmente la trayectoria de la familia O’Brien durante los 1950s en Waco, Texas. Sin embargo, la película es muchísimo más ambiciosa que una simple historia de ‘coming of age’. Y es que The Tree of Life, en su esencia, es una reflexión metafísica sobre cómo se debe vivir y sobre la inevitabilidad de la muerte.
Malick maneja la complejidad de su película de una manera lírica y poética, a veces sutil, pero la mayoría del tiempo muy evidente. Comienza con una cita del libro de Job y luego pone en escena un ejemplo claro del cuestionamiento que tuvo aquel personaje bíblico: ¿Por qué Dios permite que los justos sufran? En este caso es la noticia que recibe la madre (inmaculadamente protagonizada por Jessica Chastain) sobre la muerte de uno de sus tres hijos. Utilizando las perspectivas de diferenes personajes a través de la obra, Malick desarrolla a cada uno de manera más completa.




































