Reseña: Piaf, el musical

Muchas veces he fantaseado con ver en vivo alguno de mis músicos favoritos que han pasado al más allá. Desde Keith Moon detrás de su batería en The Who, hasta Hector Lavoe y Michael Jackson han sido algunos de los protagonistas de esos sueños despiertos que nunca se harán realidad. Sin embargo, el fin de semana pasado sentí que una de mis fantasías musicales se hizo realidad: vi a Édith Piaf en vivo.

¡No se asusten! La Piaf no ha resucitado (no hemos llegado a esa tecnología todavía) y tampoco estoy alucinando. Simplemente, tuvo una “reencarnación” en la actriz Ivette Rodríguez, quien le dio vida nuevamente en el musical Piaf.  

Pop a la francesa: descubriendo a Mylène Farmer

Siempre hay artistas que adoramos y que desearíamos que fueran conocidos por el mundo entero, aunque a veces quisiéramos guardar ese secreto sólo para nosotros como algo sagrado. Sin embargo, esto último sería egoísta, ya que la música es para todos, y sin el público el artista no existe. Es por eso que decidí compartir mi “secreto” musical: Mylène Farmer.

Mylène llegó a mi vida en el otoño del 2003, en mi segundo año de universidad durante mi primer semestre de francés. Además de la clase diaria, teníamos media hora de laboratorio, en donde nos ofrecían material complementario. Un día, la instructora nos presentó la versión en vivo de “Libertine”, de Mylène Farmer. Nos entregó una copia de la letra, la cual iríamos traduciendo luego de escuchar la canción. Al terminar la canción, ya yo había quedado enamorada de ella. La letra, la voz y el dramatismo del arreglo influenciado por el rock y la música clásica me arrebataron. Fue una de las experiencias más significativas en mis años de universidad, y ni siquiera estuvo relacionada con mi concentración. Desde entonces, busqué música y videos de ella en Internet. Siempre recuerdo que la instructora describió a Mylène como una “Madonna francesa”, pero que, al contrario de esta, era bien tímida y casi no daba entrevistas. Eso aumentó mi interés por ella.  

Enjoy The Silence

Foto: ►►haley via flickr

“El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos.”
-Miles Davis

“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo.”
-Ludwig van Beethoven

Hoy en día, el silencio se ha convertido en un lujo. Casi todo el tiempo estamos rodeados de diversos ruidos. Unos ruidos son necesarios, mientras que otros son completamente innecesarios. Incluso, las palabras dichas que están de más se convierten en contaminación auditiva.

Hay un silencio que siempre está presente: el silencio al final de un disco. Si hablamos técnicamente, ese silencio es obligatorio, ya que cuando termina la última canción de un disco, es prácticamente imposible que sea un “disco eterno ,” como diría Soda Stereo. Sin embargo, en la actualidad la tecnología permite cierta existencia del disco eterno. Los reproductores de CD’s y mp3, y los softwares para escuchar música en las computadoras tienen la opción de replay all. Ésta repite el disco o el listado de canciones para escucharlo nuevamente de principio a fin, y hasta el “infinito,” o por lo menos hasta que la persona lo decida.  

Reseña: La Lombriz de Los Nervios

En marzo del 2010, Los Nervios, compuesto por Andrés Fontánez en vocales e instrumentos, lanzó La Lombriz, su tercera producción musical. Aunque se compone de nuevas versiones de algunos temas de producciones anteriores y de temas inéditos, todos logran compenetrarse gracias a los sonidos y temáticas de los mismos.

El disco empieza con un “2 por 1” en la forma de “Calmante/El Otoño”, lo cual nos introduce a varios de los sonidos que podemos esperar del disco. La primera canción es de Los Nervios, mientras que la segunda es un cover de El Medio y que también salió en Los Nervios (2004). “Calmante” tiene un sonido agradable que recae mayormente en la batería. Al terminar, inmediatamente nos transporta al sonido más movido de “El Otoño”. Esta versión es más movida que la de El Medio y que la versión anterior de Los Nervios. Se caracteriza por más protagonismo instrumental que vocal, a diferencia de la versión original. A pesar de este cambio, el resultado es positivo y deja claro el estilo de Los Nervios, pero sin comprometer la esencia de la canción original.  

Entrevista: Sobre Los Nervios y La Lombriz (Parte 2)

Continuamos con nuestra entrevista a Andrés Fontánez, de Los Nervios. En esta segunda parte, hablamos sobre su más reciente producción discográfica, La Lombriz, así como de una recomendación especial a nuestros lectores.

PRI: Hablemos ahora de La Lombriz. ¿Por qué retomaste en este disco canciones que ya habías incluido en las producciones anteriores?

AF: Todo comenzó en una tocada que se dio en Romina Ranch que iban Koala en Crayola y Los Nervios. Con Koala ya estaba tocando Diego Bernal (baterista de Campo-Formio) y yo también. Resulta que en la tocada pudo ver a Los Nervios y le gustó mucho. Se llevó discos del proyecto y me dijo que teníamos que tocar juntos. Yo dije que sí pero realmente no tenía pensado hacerlo pronto porque en mi mente pues tocar con batería conllevaba el armar una banda y de momento no tenía bajista ni teclado. Entonces, Diego me dejaba mensaje en el myspace de vez en cuando o cuando y si me veía me insistía de que teníamos que tocar juntos.  

Entrevista: Sobre Los Nervios y La Lombriz (Parte 1)

En el 2010, Los Nervios lanzó su tercera producción discográfica, titulada La Lombriz. PuertoRicoIndie.com se dio a la tarea de entrevistar al hombre detrás de Los Nervios, Andrés Fontánez, quien en la actualidad es el único componente de la banda, la cual se originó desde un principio como un concepto en solitario.

En la primera de dos partes de esta entrevista, Andrés nos habla desde sus inicios en la música hasta la concepción de Los Nervios.

PRI: ¿Cuándo y cómo te iniciaste en el mundo de la música?

AF: Cuando tenía seis años, yo acompañaba a mi hermana mayor a la academia de música donde ella estudiaba piano y me sentaba con mi mamá afuera a esperar a que se acabara la clase. El dueño de la academia habló con mi mamá un día y le dijo que, aunque yo era pequeño, él iba a comenzar un proyecto con niños más o menos de mi edad. Mami no lo pensó mucho. Yo ya me la pasaba en casa tardes enteras escuchando los discos de Cepillín y los discos de las películas de Disney (de esos que el vinilo venía con el dibujo de la película en la parte que usualmente era negra). Ahora, cuando llegó la hora de escoger instrumentos yo quería la guitarra, pero ella me dijo que no, que primero debía aprender el instrumento nacional y que cuando le demostrara que yo podía tocar bien el cuatro, entonces me compraba la guitarra.  

No te digo adiós, sino hasta luego: La “desaparición” del Walkman

Foto: Zack Akukumba via flickr

En días recientes, la compañía Sony anunció el cese de la producción del Walkman, su famoso “personal stereo,” luego de 31 años en el mercado. Mi reacción fue como la de Delfín Quishpe en su canción “Torres Gemelas”: “¡No puede ser, Dios mío! ¡Ayúdameeeeeeeee!”

En serio.

Yo adoro los cassettes (mi seudónimo arroja pistas contundentes sobre ello). Me dan un sentimiento de nostalgia increíble. Desde pequeña, siempre tuve acceso a varios tocacintas y grabadoras, pero siempre tuve un amor especial por aquellos que podía llevar a todos lados, ya que me gusta que la música me acompañe. Esa fue la inspiración detrás del invento de Andreas Pavel en el 1972 (el invento NO fue originalmente concebido por Sony y hubo demandas). Con su “Stereobelt,” Pavel quería “añadirle una banda sonora a la vida real” con sonido de alta fidelidad. Incluso, se proponía hacer de esa experiencia una que multiplicara el potencial estético de cualquier situación. Sr. Pavel, ¡usted es mi héroe!  

Glennface: Promoviendo a Glenn Monroig de cara a su concierto

Glennface, Faceglenn, Glennface… po-po-po-po-po-po-po-poker face po po- (concéntrate, mujer, concéntrate).

En días recientes, salió a la luz la página Faceglenn, una versión de Facebook “basada” en el cantante puertorriqueño Glenn Monroig. Esta página es un esfuerzo promocional para su concierto del próximo 6 de noviembre.

Me encontré con una página que adopta el estilo de Facebook, imitando tipografías, gráficas y algunos colores. En la parte superior del navegador, sale el eslogan (y lo escribo tal y como aparece) Face life… face yourself…. FACEGLENN. Primero que nada, se colgaron con esos cuatro puntos suspensivos. ¡Sólo se escriben tres! #GrammarPolice Segundo, ese eslogan parece sacado de un anuncio de Proactiv (el anti-barritos por excelencia anunciado por luminarias como Lindsay Lohan, Avril Lavigne y Justin Bieber). Sí, es importante darle la cara a la vida y a nosotros mismos, ¿pero a Glenn? ¿Por qué a Glenn? ¿Le debo algo? ¿Me va a venir a buscar a mi casa a medianoche y a jalarme por los pies? Por favor, aclárenme eso, porque no puedo dormir por la preocupación…  

Hans Zimmer: Un genio de película

Foto: dw212 via flickr.com

El estreno del filme Inception , del aclamado director Christopher Nolan, es una muy buena razón para adentrarnos en la música del compositor alemán Hans Zimmer, quien compuso la banda sonora para dicha cinta. Ésta es su tercera colaboración para Nolan luego de Batman Begins y The Dark Knight.

Hans Zimmer se ha destacado por hacer arreglos que mezclan los sonidos electrónicos con los arreglos tradicionales orquestales, logrando así una fusión dinámica y hasta de tensión, al igual que el ritmo de las películas.

Su relación con la música empezó desde niño, a causa de una tragedia: la muerte de su padre. Es por eso que se refugió en la música, la cual se convirtió en su “mejor amiga”. Zimmer empezó su carrera tocando teclados y sintetizadores. A finales de los años 70, trabajó con The Buggles, cuyo video musical para“Video killed the radio star” (1979) fue el primero en ser transmitido en MTV en agosto del 1981. Zimmer forma parte de este momento histórico en la cultura popular al aparecer en el video junto a los teclados.  

Entre contradicciones y guilty pleasures: Un vistazo a Sex and the City 2

Photo: josh.liba via flickr

Me gusta la moda, pero soy racional y no la sigo al pie de la letra. Tengo espejuelos Versace, pero tampoco gastaría todo mi dinero en accesorios y ropa de ese diseñador u otro. Cuando era adolescente, prefería comprar CD’s con mi mesada antes que ropa. Mi iPod es un mejunje musical que me deja perpleja: un minuto están cantando Los Niños Estelares y al siguiente Madonna. Sólo he tenido dos revistas Vogue en mi vida, pero tengo muchos libros y novelas gráficas (desde Cervantes hasta Frank Miller). Veo Gossip Girl, pero no me entusiasma igual que Lost. Se puede decir que soy una contradicción, pero a pesar de eso, estoy en balance.

Sex and the City II: The Bitches and the Crazy Menopausic Nymphomaniac Strike Back es una contradicción, pero no tiene balance alguno.  

Lost: Una reflexión final

Lost: Una reflexión final

Of our elaborate plans, the end.
Of everything that stands, the end.
No safety or surprise, the end.
I’ll never look into your eyes again.
-“The End”, The Doors

Holy Dharma Initiative! ¡Se acabó Lost! Now what?

Por seis años, Lost tomó posesión de nuestros cerebros y corazones sin pedirnos permiso. En mi caso, fueron cinco. Todo comenzó a principios del 2005. Hacía mi bachillerato en Comunicación en la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras. Para mi concentración de Relaciones Públicas y Publicidad, era requisito tomar un curso titulado “Guiones”, que consistía en escribir guiones de televisión, radio y cine. En una clase, el profesor nos mostró el episodio piloto de Lost a manera de ejemplo para mostrar cómo dividir los actos de un episodio y cómo crear suspenso para capturar al público. De más está decir que ese episodio fue una de las enseñanzas más importantes que recibí en mi Alma máter.

ADVERTENCIA: Si no has visto el episodio final de Lost o si no has visto la serie y estás en planes de hacerlo, NO leas este artículo. Contiene “spoilers”.

 

Las citas cinematográficas como filosofía de vida

Foto original: meddygarnet via flickr

En algún momento, hemos dicho alguna cita de una película para expresar un sentimiento, una opinión o hasta una filosofía de vida.

En ocasiones, una cita cinematográfica expresa exactamente y sin rodeos (y, quizás, hasta de una manera más elegante) lo que queremos decir. Y es que, inevitablemente, nos apropiamos de elementos de la cultura popular. El cine no es una excepción. En Facebook, nuestros perfiles tienen por lo menos una cita de algún filme. El no tener al menos una es como un bizcocho sin frosting.

A continuación, aparecen cinco citas de varios filmes con las que me he identificado a través de los años y que uso como filosofía de vida. Ellas me recuerdan que no todo está perdido y que otros han pasado por lo mismo o por más que yo.