Black Rhythm camino al campeonato mundial del Beatbox

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Aquí en la Isla podemos llevar la cabeza en alto pensando en todos los puertorriqueños que nos han representado a nivel internacional con sus logros. Incluso, ya llevamos 39 medallas en los juegos Centroamericanos de Barranquilla. Pero gracias a las destrezas de un joven talentoso y emprendedor ahora tenemos la oportunidad de sobresalir en una categoría de destreza musical a nivel mundial que pocos nos imaginábamos –el Beatboxing.

Su nombre es Edgar García Cruz, y, para expresarlo en sus palabras, él “habla música”. Del 1ro al 5 de agosto viajará a Alemania a representar a Puerto Rico en el 5to campeonato mundial del beatboxing, el Beatbox Battle World Championship (BBBWC), a llevarse a cabo en la ciudad de Berlín.

Mejor conocido en la escena como “Black Rhythm”, Edgar funde elementos de música electrónica con elementos de música afrolatina y afroamericana usando su boca, labios, lengua y voz. Su cuerpo un drum machine humano. Cabe destacar el mérito de la percusión vocal como arte imaginativa, ya que la parte más importante de ella es la combinación óptima de ritmos y sonidos –no se trata solamente de poder hacerlos, si no crear ese rompe-cabeza auditivo para después montarlo en la tarima. Por esto, los beatboxers también son compositores.

Black Rhythm domina la tarima con una mezcla de confianza y profesionalismo. Beatboxea, baila, ríe, pero no pierde su enfoque. Sin embargo, su acto fue sólo parte de la razón por la cual en el 2016 fue coronado campeón nacional de beatbox en Puerto Rico. Lo demás se le puede acreditar a su estilo innovador y el trabajo que le dedica a desarrollarlo. También ha tocado tarima en diferentes festivales, como el Old Orchard Beach (OOB) Pier Festival en Maine y el Festival Rey de los Andes en Medellín, y ha participado en campeonatos internacionales, como el Primer Campeonato Latinoamericano de Beatbox en Lima, Perú.

Aparte de apasionarle la capacidad musical y rítmica de la voz, Edgar también valora su frugalidad. Como diría en entrevista a unos de los principales diarios del país: “La voz es un instrumento que tenemos de fábrica. En el contexto de un país que, como el de nosotros, está en crisis económica… se puede introducir a un estudiante a la música a través del beatbox mucho más rápido”. Y con esa misma lógica atrae apoyo para Beatbox Puerto Rico, una organización fundada y presidida por él, que se dedica al fomento de las artes vocales en la isla.

Para saber más sobre su trayectoria y desearle éxito en el Beatbox Battle World Championship, Alfredo (Editor, Puerto Rico Indie) y yo nos pusimos en contacto con Edgar, aka Black Rhythm, a unos días de su partida para Alemania. Nuestra entrevista a continuación.

Puerto Rico Indie (PRI): Para el espectador, el beatboxing parece una especie de superpoder… Uno piensa… ¿Cómo rayos uno hace eso? Cuéntanos cómo llegaste al beatboxing y cuándo te diste cuenta de que querías intentar o que podías hacer esto.

Black Rhythm (BR): Comienzo a hacer beatbox en el 2012, cuando me topé con un video en YouTube del beatboxer australiano Joel Turner mientras estudiaba para un examen de psicología en la UPR-RP. Sin embargo, en el 2007 cuando estaba en la escuela superior pasé por un pasillo y ahí estaban maestros míos haciendo música con sus bocas a través de sonidos. Los escuché y me gustó así que me senté a hacer sonidos también, pero no sabía que lo que estaba haciendo tenía un concepto detrás. De manera que ya había tenido algún tipo de acercamiento al arte del sonido vocal, aunque no es hasta el 2012 que me expongo a expertos de la cultura del beatbox a nivel internacional.

PRI: ¿Te vino natural o al principio eras tan pésimo como nosotros y fuiste desarrollando este talento? ¿Cómo aprendiste lo básico… tutoriales de YouTube?

BR: En un momento dado había tenido la inquietud de aprender a tocar un instrumento, principalmente la batería. Pero por falta de recursos económicos, y por darle prioridad al deporte, mi pasión más grande en ese momento, no cultivé esa inquietud. Al toparme con el beatbox, me llamó mucho la atención de que todo era con el cuerpo. Así que no había ninguna barrera económica para empezar de inmediato. Luego de ver a Joel Turner, pensé que sería divertido poder hacer música con sólo mi cuerpo, en cualquier momento y situación. Decido buscar tutoriales de beatbox en YouTube, y desde ese momento no hemos parado.

PRI: ¿Cómo describirías tu estilo particular? ¿Cuál dirías que es tu “arma secreta” en tu arsenal de beats?

BR: Yo hablo de mi concepto artístico como música afro-electrónica latina vocal. Mi estilo se caracteriza por rescatar influencias musicales que provienen de América Latina, que escasean en el mundo del beatbox, y mezclarlas con influencias que provienen de comunidades afro-estadounidenses y afrocaribeñas tales como el reggaetón, dancehall, salsa, jazz, hip hop y funk. Una de las piezas que trabajo mucho cuando presento es precisamente una pieza con un retumbe estilo “dembow” boricua que me ha dado mucho resultado tanto a nivel del público local y en eventos internacionales.

PRI: ¿Qué otros beatboxers sirvieron de inspiración y referente para tu estilo? ¿Alguien de Puerto Rico?

BR: Entre esos referentes que tuve temprano está el beatboxer boricua Premsy, que fue el primer beatboxer local que conocí. Me enseñó mucho en esas etapas iniciales de mi carrera, al igual que me ayudó a darme a conocer con beatboxers de otras partes del mundo. A nivel internacional, artistas como Reeps One y Gene Shinozaki han sido influyentes en cuanto al rigor musical y el rigor conceptual a la hora de explicar mi arte a personas no conocedoras de lo que hago.

PRI: ¿Cuéntanos cuál fue tu primera presentación en vivo y cómo te fue en ella? ¿El público estaba preparado para lo que ibas a hacer o les pareció extraño?

BR: Mi primera presentación en vivo fue en la primera competencia abierta de beatbox en El Local en Santurce en el 2013. Fue un momento histórico, ya que ese fue el primer evento que se hizo en la isla específicamente dirigido para beatboxers. Al ser un evento donde la gente fue a ver a otra gente hacer beatbox, la reacción fue muy buena. En el 2014, tuve varias presentaciones en actividades culturales de la UPR-RP además de participar en la feria de cultura urbana y en el open mic “El Crudo Poético”, en Río Piedras también. Recuerdo que recibí –y todavía recibo– esta reacción de asombro y de incredulidad de la gente hacia mí, porque el beatbox rompe con muchos esquemas de lo que se piensa que es posible con la voz humana. En ocasiones, una vez termino el show personas se me acercan y me piden que lo haga sin micrófono para comprobar que no es un montaje.

PRI: La primera vez que Alfredo vio a alguien haciendo beatboxing en vivo fue en una presentación íntima de Rahzel en su universidad hace casi 20 años: “El tipo cantaba y hacía beats a la vez y nunca olvido cuando cantó ‘If Your Mother Only Knew’. Te soy honesto, aunque estaba a tres pasos de él, yo pensaba que podía ser un montaje. Me voló la cabeza.” ¿Qué te parece esa pieza de Rahzel? Y… por otro lado, subiste recientemente a tu Facebook un vídeo en el que sales practicando el canto en polifonía (dos notas a la vez). ¿Es para incorporar a tu beatboxing?

BR: Rahzel es una leyenda y un referente de la cultura del beatbox a nivel internacional. Y ese tema que me comentas fue bien importante históricamente en cuanto a mostrarle a la gente lo que era posible con solo una voz y un micrófono. De hecho, artistas más contemporáneos del beatbox han seguido construyendo sobre esa técnica del canto y la música simultánea a tal grado que ahora hay una modalidad dentro de la cultura del beatbox que se llama “beat-rhyming”, donde se incorpora el canto, el rap y la poesía –¡todo junto con ritmo y melodía! Es impresionante.

Lo más importante para poder llevarlo a cabo es lo que se le llama colocación de sonido, donde el beatboxer ubica cada sílaba o cada frase en función de los espacios que la música que esté ejecutando te provea para respirar y ubicar algún sonido o efecto que te permita mantener un flujo continuo entre lírica, ritmo y melodía. Requiere de un buen sentido de ritmo, dicción y oído melódico. Y esto es un ejemplo de cómo la cultura del beatbox se ha expandido de los parámetros estéticos del hip hop y se ha movido hacia la exploración de toda la paleta sonora de la voz humana y hacia la incorporación de varios estilos de arte vocal (canto, rap, poesía).

De ahí viene mi interés de trabajar cosas como el canto polifónico. Es exploración de mi instrumento vocal, punto de partida para nuevas sonoridades.

PRI: ¿Hay espacio para el beat box en la escena del hip hop en la Isla? ¿Dónde se puede disfrutar de este arte en vivo? ¿Hay interés y apoyo de parte de la audiencia?

BR: Algo curioso que ha pasado en el desarrollo del beatbox a nivel internacional es que se ha convertido en su propia cosa, en su propia cultura con sus propios objetivos y sus propios referentes simbólicos. Es decir, hubo un proceso de divorcio conceptual entre lo que es el beatbox contemporáneo y la cultura urbana del hip hop. De manera que el beatbox hoy sigue siendo hip hop pero ya no es SOLO hip hop, también es otras cosas. También existe en otro universos musicales y artísticos.

A medida que yo he ido avanzando en mi carrera, poco a poco he ido trayendo el beatbox a la conciencia de la escena del hip hop local, y me han abierto las puertas para que sea parte de ese movimiento. Así que te diría que sí, que hay espacio para el beatbox dentro de lo que es el hip hop local. A partir del 2013 y en colaboración con la gente de El Local en Santurce, organizamos el campeonato nacional de Beatbox Puerto Rico una vez al año. Este evento es el que provee la oportunidad para que beatboxers locales nos representen en eventos internacionales.

Además provee la oportunidad de que el público se exponga a un arte que no conocen y que es sumamente novedoso en el contexto local. He tenido la oportunidad de trabajar con educadores, académicos y artistas en otras disciplinas que a medida que van profundizando sobre la relevancia que el arte del sonido vocal pueda tener en sus respectivas disciplinas, se despierta ese interés y se crean nuevos espacios de trabajo. Poco a poco ha ido creciendo.

PRI: Ahora que vas a representar a Puerto Rico en una competencia internacional… ¿Cuál es tu régimen de práctica para la competencia? ¿Cómo te sientes en cuanto a preparación mental y física?

BR: El beatbox es una destreza como cualquier otra. De manera que hay que hacerla constantemente para mantener y mejorar las destrezas que el beatboxer pueda tener. Siempre busco espacios para practicar diariamente, además de realizar diferentes ejercicios para preparar mi voz tales como ejercicios de respiración diafragmática y vocalización. Es importante crear piezas completas, grabarlas, escucharlas y aclimatarlas al tiempo que tendremos disponible en escena, que en este caso serán 2 minutos. Crecí practicando muchos deportes, y esa condición física acumulada me ha sido de beneficio en cuanto a la resistencia cardiovascular necesaria para hacer shows más largos y más energéticos. Y es esa alta cantidad de presentaciones que me da la confianza de dar el viaje y dar lo mejor de mí.

PRI: ¿Qué te motiva de participar en la mundial y cómo fue que llegaste hasta allá? ¿Lo haces por tu país, por el arte, para darte a conocer?

BR: Al mundial de beatbox solo van los campeones nacionales de todos los países en donde se lleva a cabo un evento nacional en los últimos 3 años. Al yo ser campeón nacional de Puerto Rico en el 2016, eso abrió la ventana para yo clasificar y representar a mi país. Y mis motivaciones son varias.

La oportunidad de ser el primer beatboxer boricua en representarnos en el evento de beatbox más grande que existe es una oportunidad que no podía dejar pasar. Eso va a contribuir a que no solo Black Rhythm crezca como artista, sino que contribuye a darle mayor visibilidad a la cultura del beatbox local a nivel internacional, aportando a mayor desarrollo y mayores oportunidades para todos.

Por otro lado, en estos tiempos que vivimos entiendo que es importante que los jóvenes hagamos cosas que aporten al desarrollo cultural, social y hasta económico de nuestro país. Y en la medida en que creamos una plataforma para el beatbox en Puerto Rico y lo hagamos un destino atractivo para eventos de este tipo en el futuro, pudiésemos un impacto real y tangible en el turismo musical y cultural de nuestro país, y eso tiene implicaciones laborales y económicas positivas.

PRI: Viendo el Campeonato Latinoamericano de Beatbox, noté que los competidores bailan al ritmo de la respuesta de su oponente una vez acaban sus turnos. ¿Qué te parece esta dinámica?

BR: Uno de los valores que la cultura del beatbox a nivel internacional enfatiza es en el valor de comunidad. Se busca que los beatboxers se conozcan y se apoyen aunque se esté participando de una competencia. Y en términos generales hay respeto entre los participantes. Son esos valores de comunidad y colaboración que hacen posible que todo el mundo se disfrute lo que el otro está haciendo, aún en el contexto competitivo.

PRI: Más allá del campeonato… ¿Qué impacto crees que tiene el beatbox en la música moderna y hasta dónde te ves llegando con el beatboxing?

BR: El beatbox es una oda al cuerpo, un recordatorio de que lo que tiene centralidad en el proceso creativo musical no es la tecnología que utilizamos, sino el elemento humano. Entiendo que eso es mensaje sumamente relevante en el contexto de un clima musical contemporáneo en donde hay mucho artista fabricado, que en el estudio suena espectacular y en vivo lo que da es pena.

El beatbox es algo que no puede ser fabricado en un estudio: o lo haces bien o no. En ese sentido, el beatbox le da diversidad y dinamismo a las maneras que se pueden hacer una producción musical, ya que no solo pudieses usar la voz para las líricas y toda la cuestión de texto, sino que también para toda la producción musical misma. Incluso, su impacto podría extenderse a campos artísticos que hasta el momento han sido poco explorados por la cultura del beatbox como los videojuegos, doblaje de voces, efectos especiales para películas, entre otros.

Definitivamente la naturaleza transversal del arte del beatbox, los diferentes campos a los que le puede añadir valor, la oportunidad de abrir nuevos caminos, en combinación con la sensación de poder que me da mientras lo práctico, son cosas que me gustan mucho de ser un beatboxer en esta coyuntura histórica que estamos. Eventualmente me gustaría tener una academia de beatbox para niños y jóvenes, grabar un disco, y una meta mayor aún sería poder llevar el beatbox a los Latin Grammys. Seguimos.


“Es la primera vez que un beatboxer puertorriqueño es convocado al evento de beatbox más grande del mundo”, nos cuenta Edgar en el video informativo que grabó para su campaña en GoFundMe.com, a través de la cual aspira recaudar unos $2,000 para cubrir algunos gastos de su viaje. Black Rhythm será el único puertorriqueño entre 200 artistas de más de 40 países que fueron invitados a participar en las diferentes categorías del campeonato, que incluyen competencias de hombres, mujeres, tag team, loop station, y batallas en equipo.

El artista se presentará en vivo desde el Astra Kulturhaus, el campo de combate preferido de los mejores compositores de beatbox actuales. Si te interesa apoyar a Black Rhythm en el Beatbox Battle World Championship, presiona este enlace y ayuda a regar la voz en tus redes sociales hoy.

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José es estudiante de comunicaciones en Loyola University Maryland. Le gusta el hip-hop, el arroz con pollo, y hablar de sí mismo en tercera persona.