Contaminado con cenizas Garvin Sierra

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Por: Manuel Clavell Carrasquillo
Fotos de: Herminio Rodríguez

La energía creativa que mueve la imaginación de Garvin Sierra (Ponce, 1977) siempre ha estado alimentada por combustibles políticos. Desde sus años estudiantiles en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Puerto Rico, este artista desarrolla sus obras gráficas y escultóricas uniendo sus posicionamientos críticos contra el poder a sus preocupaciones estéticas.

Como resultado de esta combinación explosiva, Sierra ha producido un sinnúmero de piezas conflictivas entre las que sobresalen las que exhiben la barbarie de las guerras de los Estados Unidos en el mundo, y sus efectos en Puerto Rico, así como la subordinación colonial de la isla a la voluntad del imperio.

Recientemente, la atención de Garvin Sierra se enfocó en las protestas de la comunidad de Tallaboa del municipio de Peñuelas contra el depósito de productos tóxicos derivados de las cenizas del carbón. A partir de esa reflexión, el artista diseñó un cartel digital que hace un llamado a la concienciación ecológica sobre los efectos nocivos de la contaminación para todos los puertorriqueños.

En esta entrevista, conversamos con Sierra sobre ese cartel y sus repercusiones en las redes sociales, ya que lo circuló a través de sus cuentas de Twitter e Instagram, ambas con el “handle” @tallergraficopr, ya que no tiene cuenta en Facebook. Al terminar la conversación, nos trasladamos al estudio fotográfico de Herminio Rodríguez, quien realizó los retratos del artista que acompañan este diálogo, donde bombardeamos el cuerpo semidesnudo de Sierra con varios chorros de cenizas similares a las que se propuso denunciar.

Transformadas por esta experiencia performativa, las palabras sobre su arte cobraron nuevos significados. La contaminación dejó de ser un concepto y se materializó en nuevas imágenes que captan perfectamente los múltiples efectos de la resistencia de la carne a la invasión de la suciedad.

El cartel surge en medio de un enfrentamiento entre la comunidad de Peñuelas y el vertedero o los camioneros que están llevando cenizas tóxicas. Al principio del conflicto veíamos 20 o 30 personas en la línea de piquete tratando de interrumpir el paso, pero no más de eso. ¿Ese es el contexto en que decidiste crear el cartel?

Siempre trabajo el arte político y la imagen fácil de leer, de fácil lectura, para que la gente pueda tomar el pie forzado y tener una reacción inmediata. Estuve siguiendo lo que estaba ocurriendo en Peñuelas pero fue en el momento en que ocurrieron los arrestos que dije: ‘Aquí hay algo más’. El estado decidió tomar como prisioneros a los manifestantes cuando verdaderamente lo que estaban haciendo era apoyando el bienestar de la isla. Esa desobediencia civil en contra del estado me hizo un llamado a hacer algo para que todo el mundo pueda entender lo que está pasando, más allá de que se están depositando unas cenizas. Estas cenizas dañan acuíferos, reservas naturales; hacen un daño que nos va a afectar a todos.

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¿Por qué decidiste escoger el arte para hacer ese llamado y no coger, por ejemplo un megáfono o ir allí a protestar personalmente?

Lo que pasa es que las artes plásticas y las imágenes visuales son bien impactantes. Esta imagen la desarrollé en una computadora digitalmente y la pensé para que se difundiera viralmente, a las masas.

¿Qué elementos tiene la imagen que entiendes son llamativos?

Dentro del cartel hay varias imágenes que nos hacen pensar, como los camiones. La gente reconoce los camiones, reconocen lo que es un “hashtag”; que va dirigido a un público en particular, pero todo el mundo se está adaptando a eso.

¿Qué “hashtag” escogiste para poner en el cartel?

Escogí “hashtag” Peñuelas (#Peñuelas). Hoy día un “hashtag” ya es una firma. Esto se crea en las redes sociales, así que dirijo este cartel hacia las redes con un “hashtag” que se está usando en el momento y con la preocupación de lo que está pasando en Peñuelas. Lo que hago es usar la imagen unida a un “hashtag” para que se convierta en un hilo conductor; en una propuesta masiva de expresión. Es casi una propuesta publicitaria para concienciar.

¿Qué publicidad estás creando al poner la isla al revés?

Ante todas las cosas que han pasado, y las que se avecinan, la isla se está hundiendo. Es irónico. Estamos rodeados de agua, no podemos ir a ningún lado, pero nosotros mismos nos hundimos, nos llenamos de ceniza, nos destruimos económicamente. Se dice que debajo de Puerto Rico hay un volcán, así que será la boca del volcán para explotar, un embudo por el que la isla se está yendo. Sin embargo, hay una esperanza, que es lo que significa la parte de abajo del cartel, el acuífero. Hay algo que se puede hacer. La ceniza se convierte en los bronquios, por eso es que la imagen de la isla se convierte en una especie de pulmón.

En cuanto a los colores se ven mucho los tonos de grises y negro que se están utilizando en la imagen de la bandera de Puerto Rico que han llamado la “bandera de lucha”, y tienes el contraste del azul del agua.

No me fui por ese lado de lo que es resistencia, aunque alguien podría aportar eso, porque no se desliga, pero están más presentes las cenizas volando, haciendo el daño. Hay un azul de la bandera, un azul claro. Hay mucha simbología en la imagen.

2016-gavinsierra-33-700En Instagram tu cartel se convirtió en viral.

Sí, esa es la idea, que se empiece a regar, que la gente le dé valor y que se conciencie.

¿Funciona como una especie de símbolo, de marca, que identifica en las redes a la gente que está a favor de la lucha ecológica?

Sin embargo, me han escrito que el concepto puede significar un montón de cosas más. Como por ejemplo, de lo que somos como país, de lo que tenemos que proteger, de la naturaleza.

¿Está dentro de la tradición de la propaganda política?

Definitivamente, sí, porque quien permite esto es el estado; no es el ciudadano. El ciudadano lo está paralizando pero el estado es el que da los permisos y autoriza que esto ocurra. Por lo tanto, se convierte en una propuesta político-social para detener unos actos.

En nuestro tiempo la discusión es si los actos revolucionarios de lucha o de disputa con el estado funcionan desde el punto de vista simbólico, con un objeto artístico, sin nada más, o si se requiere algo más que eso.

Las artes plásticas siempre han estado presentes en lo político pero en la isla han ocurrido un sinnúmero de cosas que llevan al artista a expresarse. Por ejemplo, la situación de la bandera. Para muchos eso fue una cosa bien significativa y yo lo aplaudo. Hay otras personas que lo ven como una blasfemia y están en contra.

¿Cómo tú lo ves?, porque a mí me sorprendió. No me imaginé que iban a pintar la bandera de Puerto Rico de negro porque como es tan colorida.

Pero si llegan a donde llegaron, que crearon la disputa, crearon la preocupación, pues entonces funcionó el arte. Cuando tú creas una discordia, una inquietud, algo que incomoda, pues entonces está funcionando el arte. El arte está diciendo algo, está comentando, y en esa medida lo que hice fue un llamado para que la gente piense que esto es una cuestión a nivel isla, que nos compete a todos como ciudadanos y como ciudadanos tenemos que hacer algo, tenemos que ayudar a nuestro país, echarlo pa’ lante, proteger nuestras tierras, proteger nuestras familias. De eso se trata. Como artista político siempre hago un llamado a valorar a mi país primero.

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Este asunto de convocar gente a través del arte se ha medido a través de presencia física, de cuánta gente protestaba en la Universidad en los años 60 y 70, cuando surgieron los grandes carteles políticos, pero ahora que todo eso está viajando por la internet, ¿cómo podemos medir la efectividad del cartel o, incluso, si es necesario medirla, o uno podría decir, ‘pues mira, que corra por ahí?

No creo que se pueda medir el hecho de cuántos “shares” o cuantos “likes” representan a los que están apoyando esta situación pero desarrollar una imagen que sea de fácil lectura que la gente la pueda captar y entender, y que se convierta en una imagen viral, eso es parte de la aportación para que la gente diga ‘hay que hacer algo por esto’. La idea era llevarle al espectador un “click”.

Me llama la atención eso del “click” porque no había imágenes así como esta tuya en relación con la Junta de Control Fiscal y pienso que es una imagen linda, ‘cute’, que puede enamorar a un joven de 12 a 14 años que se pueda ver identificado más que como unos buitres tipo Lorenzo Homar, que le caen encima a la isla.

Bueno, no sé hasta qué punto es linda porque estamos acostumbrados a ver la isla de Puerto Rico en horizontal y aquí está en vertical. Se está rompiendo con esa imagen porque aquí la isla se está cayendo, se está hundiendo.

¿Cómo la gente atesora este cartel? ¿A través de un “share”, un “like”, un “retweet”, bajarlo en PDF e incluso se puede imprimir, no?, porque en cierta medida tú estás regalando la obra.

Hay unas cuestiones de derechos de autor, pero esa es la idea, que se riegue, que le den el “like”, el “share”, el “repost”.

¿Y esas acciones serían parte de la obra o la obra terminó cuando la hiciste?

La obra es una obra viva mientras siga corriendo por ahí. Es interesante como dentro de lo que son los “repost”, “retweets” y “shares”, la obra se va transformando porque sale de mi computadora o de mi celular con una forma pero el proceso de que la gente va retuitiándola, tomándole “screenshots”, pues la obra se va deteriorando, se va transformando, pierde unas tonalidades. Inclusive vi una con unas tonalidades que no eran tan similares a las que yo realicé pero eso es parte de la era digital.

La gente le pone filtros. ¿Qué pasaría si la gente le pone un filtro y tu obra sale con el agua roja?

Bueno, pues, ya está corriendo. Lo digital te lleva a ver un montón de vertientes de lo que pueda ocurrir, ya sean filtros o diferentes tipos de celulares que no tienen la misma resolución. Se ven situaciones amorfas de transformación de la obra que realmente son interesantes.

Antes los carteles se ponían en las paredes, en las columnas, en los postes o en los “billboards”, y eso tenía una duración y se acababa. Venía otra actividad y se ponía otro cartel encima. En este caso tenemos una cosa que puede durar 10, 20 segundos.

Sin embargo, tengo entendido que Facebook, a los 5 años, te saca una imagen del pasado. Hay una cuestión de historia enmarcada también aquí que te la va a decir el tiempo, te la van a decir las redes sociales, te la van a decir los medios. Tener eso plasmado por ahí tiene su belleza en contraste con los horrendos carteles que hay por ahí de políticos que afean la ciudad.

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En términos de tu trabajo, al saber que eso se va a desvanecer pronto, ¿le metes menos esfuerzo o es todo lo contrario, hay que meterle más esfuerzo?

Al contrario, siempre hay el mismo esfuerzo. A lo mejor mañana se me ocurre otra idea y me levanto a mitad de noche y me siento en la computadora y lo subo. Aquí hay una cuestión que es bien importante y es que tenemos que llegar a un público que nunca hemos llegado y para eso a veces hay que darle un “flip” a la imagen, trabajar algo más contemporáneo, más chocante, más impactante.

Ya sabemos que hay generadores de “memes”, que tú les das a cuatro botones de la computadora o el celular y te salen las palabras y las imágenes. ¿Cuál es la diferencia entre ese generador de memes y el arte que tú haces?

El meme se ha convertido en una propuesta artística también. En un celular ahora todo el mundo tiene en sus manos la probabilidad de hacer arte, pero hay otros procesos más allá del celular. El celular te da unas maravillas además de la comunicación como accesibilidad, filtro, colores, memes, pero hay otras cosas que te las da la vida propia, la educación, el ambiente, la gente. Hay un “canvas” que te lo da la computadora pero en la mente hay un montón de imágenes corriendo, de ideas, borro aquí, añado acá, hasta que me siento satisfecho. Hay una evolución en mi trabajo.

Otra de las acusaciones que se les hacen a los activistas, y también a los artistas, es que están despegados del origen de la lucha, sabrá Dios si tú nunca has ido a Peñuelas…

He entrado a Peñuelas. En esta situación no, pero he entrado. Lo que trato es de apoyar, de hacer algo por el bienestar de mi país. Para esto de Peñuelas entiendo que hice algo para ayudar a mejorar la situación que se vive allí. Aunque esto no es solo para Peñuelas, esto es a nivel isla, a nivel mundial. Mi labor y mi compromiso como artista es educar al pueblo y siempre lo voy a hacer en la medida que pueda.


Manuel Clavell Carrasquillo es periodista, abogado-notario y profesor de comunicaciones en la Universidad Metropolitana.

Herminio Rodríguez es fotógrafo y profesor de fotografía en la Universidad Interamericana.

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