Manifiesto: Las canciones de Víctor Jara

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Por: Pedro Castor Lugo
Especial para Puerto Rico Indie

Víctor Jara fue uno de los cantautores más importante de Latinoamérica y todavía sus canciones retumban por el mundo. Con su voz, guitarra y poncho, viajó todo Chile haciendo eco de las voces de los y las pobres oprimidas del mundo. Sus canciones cargadas de historias cotidianas pero políticas dentro de un entorno de inestabilidad política mundial me sirven de documento histórico de un artista altamente comprometido con su visión de mundo.

Como otros, empezó desde abajo en núcleo familiar campesino. Su amor por la música se lo regaló su madre que cantaba y mantuvo una guitarra en la casa que el pequeño Víctor tocaba sin saber. Luego lo dejó a un lado para ayudar a su padre en el trabajo de campo. A los 21 años, después de terminar su servicio militar, volvió a las artes a través del coro de la Universidad de Chile. Trabajó en obras de teatro y cantando de vez en cuando. Formó parte de otros grupos folclóricos hasta tener un cancionero lleno de canciones tradicionales. Gracias a la motivación de la gran Violeta Parra, Jara decidió concentrarse en su carrera musical. Para el 1961 compone su primera canción, “Paloma quiero contarte” y desde esa fecha hasta su muerte su discografía creció a unos 8 discos como solista y otros más en colaboración con otros conjuntos.

Viajó el mundo con sus canciones y obras de teatro hasta que decidió regresar a su país natal para ayudar en la campaña de un político que por años estuvo trabajando en la construcción de un frente nacional de cara a las elecciones. Ese candidato era Salvador Allende. Cantó en las actividades de campaña y colaboró con Allende para el fortalecimiento de la cultura chilena. Hasta sus últimos días fue profesor en la Universidad Técnica del Estado en Chile.

El 11 de septiembre de 1973 hubo un golpe de estado en Chile a manos del general del ejército nacional, Augusto Pinochet, con el apoyo del gobierno estadounidense. Varios días después fue arrestado en la universidad donde trabajaba junto a otros colegas y estudiantes. Fueron llevados al estadio nacional de fútbol, y tras dos días de interrogatorios y tortura, fue asesinado durante un “juego” de ruleta rusa. Al caer al piso fue abatido con 43 disparos. Luego fue tirado con otros cuerpos en las afueras de un cementerio.

Una autopsia demostró que sus dedos habían sido rotos por cantazos recibidos con la culata de los rifles. Se dice que les fueron rotos para que no tocara la guitarra y censurarlo, aunque asesinarlo siempre fue el plan. Sobrevivientes a la masacre contaron que durante su secuestro en el estadio, Víctor cantaba canciones para subir la moral de los y las detenidos/as. Es triste que lo que decía en sus canciones de secuestros, torturas y asesinatos acabaron pasándole a él. Muy consiente estaba de las consecuencias que venían por su visión artística.

A continuación comparto una selección de algunas canciones de Víctor Jara para recordarlo hoy en su natalicio. Entre el escogido encontrarán un poquito de todo: su lado serio y político, su lado jocoso, su lado solidario y su lado romántico y amoroso. Desde canciones de cantautor hasta obras con toques de psicodelia tropical. También hay algo hasta para los fanáticos de la serie de televisión norteamericana Weeds, al igual que para los fanáticos del compositor puertorriqueño Rafael Hernández. Puse unos vídeos en vivo para escuchar y verlo en vida como merece ser recordado: alguien lleno de mucho amor y a la vez desprecio para aquellos que buscan hacer daño a otros.

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Manifiesto – Uno de los temas lanzados póstumamente, dato que le añade otra dimensión. Ese noveno álbum que en otra realidad se hubiera llamado Tiempos Nuevos, sería editado de manera incompleta y como compilado tras la muerte de Jara con varios títulos, entre ellos Tiempos que cambian –y Manifiesto.


Ni chicha ni limonada – Vale la pena escuchar la introducción a este tema, editado en El derecho de vivir en paz en el 1971, en donde Víctor nos cuenta el significado detrás del título.


A desalambrar – Composición del uruguayo Daniel Viglietti, incluida en el cuarto disco solista de Víctor, Pongo en tus manos abiertas. El mismo fue grabado junto a los músicos de Quilapayún y lanzado en junio del 1969.


Duerme, duerme, negrito – También incluida en Pongo en tus manos abiertas, Víctor interpretaría esta canción tradicional según adaptada por el argentino Atahualpa Yupanqui.


Te recuerdo Amanda – Una de las composiciones más reconocidas de Víctor Jara, interpretada por artistas de todas partes del mundo, desde Joan Baez, al inglés Robert Wyatt, el español Raimon y nuestro propio Eduardo Alegría.


Las casitas del Barrio Alto – Adaptación de “Little Boxes” de la norteamericana Malvina Reynolds que le sonará muy conocida a los fanáticos de la reciente serie de televisión Weeds.


La carta – Composición original de la chilean Violeta Parra, cuya versión original pueden escuchar también por aquí.


Lamento borincano – Incluida en Canto libre, el cuarto disco solista de Víctor, se encuentra una de las composiciones más reconocidas y queridas de nuestro Rafael Hernández. Aquí pueden escuchar una versión de nuestras hermanas caribeñas, Las Acevedo de República Dominicana.


El derecho de vivir en paz – Esta composición abre el disco del mismo nombre, el sexto en la discografía solista de Jara y editado en el 1971. Sobre cuatro décadas más tarde, permanece algo iluso.

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