Alegría Rampante – Se Nos Fue La Mano

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Eduardo Alegría es uno de los pilares de la música independiente en Puerto Rico. Como parte de Superaquello –a lo largo de unas cinco producciones discográficas y hasta su disolución tras década y media de presentaciones– logró cautivar a un público sediento y receptivo a una visión distinta de lo que podía ser la música popular puertorriqueña: urgente, meticulosa, de artesanía compleja, y sobre todo, dolorosamente honesta.

Pero para nuestra fortuna, Eduardo aún no había terminado. Con puro teatro, mucho sudor y armado de una batería impresionante de músicos pertenecientes a la escena que ayudó a forjar, el cantante y compositor hace su regreso triunfal a los escenarios con Alegría Rampante a fines del 2011, seguido de cerca por las primeras grabaciones oficiales de este nuevo proyecto. Tras varios años de ansiada espera y gracias en parte a una exitosa campaña de financiamiento colectivo, Alegría Rampante finalmente nos devela su magnum opus: Se nos fue la mano.

La tarea de magnitud épica que se autogestionó Alegría durante estos años francamente pudo haber terminado en una auténtica tragedia. Se nos fue la mano sería un concept album de principio a fin, con personajes que entran y salen de escena, leit motifs musicales, hilos líricos y temáticos en común, y en par de ocasiones memorables, hasta un coro cuasi-griego listo para impartir sus augurios preocupantes. El mismo lograría una fusión de múltiples influencias —musicales, visuales, teatrales y líricas– con sentido, cohesión y minuciosidad. El desarrollo de esta singular visión terminó tomando buena parte de esta década –a través de puestas en escena, residencias dominicales en La Respuesta, cambios de alineación, colaboraciones con el artista plástico Omar Banuchi e innumerables sesiones de estudio en Little Big Audio junto al productor Nicolás Linares. Pero para nuestra fortuna Alegría resultó victorioso.

AlegriaRampante-PRI-CD-350Esos aires se extienden a la apertura de Se nos fue la mano con la batalla ya ganada en “Hoy Marte” (“El invasor fue aniquilado. Fuimos héroes del Reino Marciano”). Con las guitarras de Kristian Prieto (Harry Rag, Piegrande) y William Jorell Román haciendo piruetas de celebración a la Jonny Greenwood en The Bends, Alegría nos seduce de entrada con una despedida a las glorias del pasado para que lo acompañemos en un viaje que apenas comienza. La escoba que escuchamos justo después despoja el camino para “Poneletreros” como si se tratara de un ritual de Santería. Desde este tema se comienza a narrar (y a lamentar) la historia de la decadencia puertorriqueña, visible e idiosincrática, que continúa a través del álbum. Los arreglos de guitarra española y sus melodías clásicas le deben más aquí a la nueva trova de Joan Manuel Serrat y al pop ibérico estilo Mecano, pero su juego extendido de cambios drásticos en tempo y atmósfera se resuelve en un pasaje instrumental culminante, en donde el trombón de Arturo Vergés Vélez y un discurso (¿religioso?) que aparenta recitarse al revés, se funden nuevamente con la versión más roquera de Alegría Rampante.

Y de momento, suena un timbre. Escuchamos a la actriz Teresa Hernández reclamar a gritos por el dependiente ausente del “Hotel Puercoespín”, a quien se le cae el negocio encima sin importarle un carajo. No hay razón aún para quejarnos del servicio musical, sin embargo –aquí la banda se presta para una divertida mirada a los huéspedes del hotel, con cierto aire de cariño y nostalgia. El “Hotel Puercoespín” –y por extensión, Se nos fue la mano— resulta una colección de inquilinos desajustados, sin duda ubicados en la “Esquina Periferia” (y nos vamos abriendo a la idea de que Eduardo ha creado un mundo habitable para esta colección de canciones). Este último tema se distingue con sus acordes bucólicos y su estilo de tuna universitaria mezclado con música victoriana. Alegría encarna a un trovador de antaño, anunciando la llegada de un centro comercial que amenaza con destruir la vida pueblerina en una esquina raquítica de la ciudad.

Le siguen el suspiro de “Un cuarto mas pequeño”, himno de quienes nos quedamos a encarar la situación económica actual, y el tajante “Cícero”, éste último la alarma que cierra la primera mitad del álbum. “Cícero” es una canción intensa, con su ritmo staccato y una línea de guitarra ácida que se retuerce haciendo eco a las contemplaciones sobre el (des)amor de Alegría –a las banderas rojas y esos indicios de que es tiempo de dejarlo todo ir. El cantante hace clara su sentencia: “Si alcanzas, Cícero, algún día el plateaux –rueda, piérdete, y no vuelvas en buen rato.”

De aquí el viaje se torna un poco más rocoso, más oscuro y peligroso. “El Muletas” cuenta con impresionante economía y una perversa atención al detalle la historia del blanco de unos matones de barrio y sus seguidoras (¡Qué bien se ven!). “Ivelisse / Pieza de Colección” cuenta de una belleza desvanecida –un Poder de la Semana, no menos– que se rehusa a desaparecer, con su piano a lo Elton John como último acompañante. Ya para los picos de “El Recipiente / Tsunami” e “Iguana en la Ventana”, aquel victory lap –ahora distante– de “Hoy Marte” resulta un tanto agridulce y prematuro. La conclusión lógica de toda esta historia conjunta de amor y tragedia, coraje e introspección, desespero y comunidad, lo es “Alucinando al Máximo” –la redención gospel hecha pop. En esta misa extraña, entre Madonna y George Michael, un Alegría eufórico pide perdón al mundo y se entrega de lleno a los nuevos retos que se vislumbran. SPOILER ALERT: “El año que viene, viene peor”.

Con Se nos fue la mano Eduardo Alegría le hace frente a su propio legado como gestor de la escena independiente en Puerto Rico y pionero del sonido del nuevo pop boricua. Su labor con Superaquello trascendió el 100 x 35 de nuestras costas, dándole coherencia y contundencia a una escena fracturada e ignorada dentro del territorio; le trajo visibilidad. Es difícil encarar todo eso con una visión artística fresca, y más aún reclutando a una nueva generación de músicos para juntos lograr un producto que hable por sí solo. Se nos fue la mano es un trabajo trascendental. Es la historia de Alegría, la historia de una escena, nuestra historia compartida. Es un adios victorioso a un pasado musical y una apuesta acertada a la incertidumbre. Se acercan cambios drásticos.

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Adquiere tu copia de Se nos fue la mano, edición limitada en CD editada por Discos Diáspora, este próximo viernes, 25 de septiembre durante el Listening Party pre-estreno en la Casa de Cultura Ruth Hernández en Río Piedras, y el sábado, 3 de octubre en el lanzamiento oficial del disco en La Respuesta en Santurce. Además estará disponible en discosdiaspora.com como descarga digital y CD a partir del 3 de octubre.

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Escritora y periodista eternamente freelance, con un amor hacia la cultura de la música que raya en lo impropio. Siendo una persona terca y pasional, cuando me gusta un disco o una canción, los toco en repeat hasta que me harte y los re-descubra años después, de manera aleatoria, en mi carro a las 3am, probablemente sola o junto a gente bien extraña.