Grabando música (en español mamposteao) – Parte 2.1: Grabando “en vivo”

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Por: Daniel Figueroa
Especial para PuertoRicoIndie.com

¡Bienvenidos a una nueva edición de Grabando música (en español mamposteao)! Retomamos la serie tras unos meses de ausencia para hablarles sobre los distintos métodos tradicionales de grabación musical, comenzando con la grabación “en vivo” Le pueden dar una repasada a nuestra introducción a la serie aquí y también a la primera parte sobre los principales componentes de una grabación musical. Sin más preámbulo, sigamos entonces…

Parte 2.1: Los métodos tradicionales para la grabación musical – Grabando “en vivo”

Deberíamos empezar aclarando que no existe un método definitivo de cómo grabar. Cada situación es única: los lugares suenan distintos, el equipo no necesariamente es el mismo, los componentes a grabarse son otros, etc. Lo que sí se podría decir es que algunas cosas “no se deben hacer” –esto porque se ha comprobado que no son buenas ideas. Igualmente, hay técnicas que ya están curadas con práctica y se pueden aplicar a situaciones específicas para obtener resultados provechosos.

Sin embargo, no es justo decir que algo no va a “sonar bien” sin antes probarlo. Montones de grabaciones geniales han surgido casi por accidente: “Polly”, de Nirvana, se grabó con una guitarra acústica sin todas las cuerdas, por ejemplo. La voz ronca de John Lennon en la versión de los Beatles de “Twist And Shout”, es el resultado de haber estado grabando todo el día y ya no poder cantar más. Etc., etc., etc.

En otras palabras, bajo ninguna circunstancia se debe descartar lo que sea que suceda en un estudio de grabación. Y cuando ocurre alguna incongruencia, es importante escuchar con detenimiento antes de juzgar. Habiendo aclarado eso, existen tres métodos universales que se utilizan para grabar, no importa dónde sea, con quién, con qué equipo, etc. Cada uno se rige por reglas diferentes y aplica a situaciones particulares. Ninguno es necesariamente mejor que otro, ni más caro/barato, etc. Todo eso varía. Cabe destacar que lo siguiente aplica a casos de grabación física de audio y no a la “producción musical”.1

Los tres métodos principales de grabación lo son:

  1. En vivo, que en inglés se conoce como ‘Live Recording’.
  2. Sobre-grabado. En inglés, ‘Overdubbed’.
  3. La mezcla de ambos procesos, llamémosle ‘Live/Dubbed’.

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En vivo

Este método es quizás el más utilizado en Puerto Rico y carga consigo un grado de superstición inigualable. Es para muchos la única forma de grabar y la cúspide de lo “análogo”.2 De los tres, éste es el más antiguo y probablemente el más practicado globalmente.

Que no se confunda con grabar “on-location”, o fuera del estudio –esto no se refiere a grabar un concierto, si no que consiste en básicamente grabar todo “al momento”. Sea en cuartos separados o todos los músicos dentro del mismo, la idea es capturar el sonido de la agrupación completa en una instancia, de cantazo. Se ha utilizado desde el principio de los tiempos, a veces con un solo micrófono, y se ha reinventado de acorde a las múltiples maneras nuevas de aislar o capturar sonidos.

Por ejemplo, en el caso de una banda de 4 integrantes (batería, bajo y 2 guitarras), toda la batería y cada amplificador se monta con sus respectivos micrófonos, se verifican los volúmenes y se comienza a tocar. Básicamente eso es todo. No se re-graban cosas, no se corrigen errores o “desponchaeras”, etc. Ésta es la confusión más grande que existe sobre este método. No es que no se puede arreglar, ni re-grabar. Todo es posible. Es que grabar “en vivo” es una cosa y “sobre-grabar” es otra. Los músicos y productores deben estar seguros de qué es lo que quieren y de los parámetros disponibles bajo su selección de método de grabación.

Al grabar “en vivo”, lo complicado viene después.



Ventajas

Grabar “en vivo” ofrece unas ventajas sobre los demás métodos de grabación.

1. Rápido – Ya que todo se graba a la vez, la sesión podrá durar unas cuantas horas pero no hay que regresar al estudio para continuar grabando, ni hacer diferentes sesiones, etc.

2. Sonido natural – Cuando todos los músicos tocan a la vez, es más probable que suene “natural”. Las pausas, las entradas y salidas de los distintos componentes, etc., quedan mejor porque los músicos no están tocando por encima de una grabación que se hizo a un tempo que no es el que usan “naturalmente”. Por ende, todo fluye mejor.

3. Menos errores – Bueno, por lo menos en teoría se supone que los músicos cometan menos errores3… Se debe a que al estar juntos suelen sentirse más cómodos y no existe la presión de estar individualmente en el centro de toda atención. Esto complementa los primeros dos puntos.



Desventajas

Sin embargo, grabar “en vivo” no es un sistema perfecto. Al ser grabado todo a la vez, el resultado final es más difícil de editar. Es bien importante entender que en una grabación “en vivo” auténtica, el nivel de mezcla podría ser significativamente limitado.

1. El “bleed” – Si todos los músicos están en el mismo cuarto, corren el riesgo de causar “bleed”4 entre instrumentos, que ensucia señales y complica la mezcla a la vez. No es lo mismo balancear una canción con elementos individuales aislados y “limpios”, que tratar de subir y bajar volúmenes entre versos y coros, cuando cada cambio puede afectar el volumen de otra cosa, puede cambiar el “paneo”, añade frecuencias que interfieren con X o Y, etc.

2. Errores permanentes – Cualquier error es probable que no se pueda remover ni arreglar. Se debe a que dependiendo de cuántos micrófonos se usaron, qué tan aislados se hayan ubicado y cuán mínimo sea el nivel de “bleed”, no necesariamente se tendrá tanto control5 sobre la mezcla como con otros métodos de grabación.

3. No se debe picar una señal “sucia” – Digamos que uno de los guitarristas no tocó el acorde correcto durante el coro en medio de una grabación “en vivo” con los demás integrantes del grupo tocando a la vez. Querríamos entonces regrabar la guitarra en ese coro y para eso habría que cortar esa señal y grabarle una nueva por encima. El problema está en que ese nuevo pedazo no va a tener el mismo ruido, “bleed” y carácter ambiental de la grabación anterior (la que contiene el error), y por ende, se va a notar cuando de momento hay algo sonando distinto en la canción –igual como si hubieses cambiado de guitarra o amplificador, por ejemplo.

Si algo sale mal, hay que regrabar todo desde el principio (o por lo menos desde una pausa grupal). Sí. Todo desde el principio. ¿Por qué? Porque eso es grabar “en vivo”. Repito, no es que no se puede arreglar, ni re-grabar. Es que grabar “en vivo” es una cosa y “sobre-grabar” es otra. Tienen que estar seguros de qué es lo que quieren y de los parámetros disponibles.


¿Cuándo se debe grabar “en vivo”?

Grabar “en vivo” es perfecto para casos en que el sonido del conjunto es lo que se quiere capturar, no tanto el sonido particular de un instrumento súper detallado. Casi todas las composiciones de jazz son grabadas así, al igual que mucho funk, rock experimental y noise; y en fin, todo lo que busque capturar a un grupo afincado en su elemento. También se recomienda cuando se quiere grabar agrupaciones grandes, cuando no resulte costo-efectivo separar por elemento la grabación –por ejemplo, en el caso de una sinfónica, un coro o un público.6 Y siempre es útil cuando no hay mucho tiempo disponible o no se puede costear un proyecto largo.

Aunque se puede utilizar metrónomo, muchos grupos optan por obviarlo cuando todos tocan a la vez. Además, no todo el mundo mide el tiempo de la misma manera y puede crear complicaciones: supongamos que al bajista le gusta escuchar sólo las notas negras, el baterista quiere semi-corcheas, el guitarrista no quiere y el cantante quiere que el tiempo ‘3’ suene con un ‘pitito diferente’ –ahí se va una hora.

Para muchos géneros, la improvisación es un factor común pero es el último recurso que se debe utilizar y más veces daña una sesión en vez de traer algo especial a la mesa. No es sugerido para muchos géneros del rock progresivo, ni en casos donde se necesite grabar múltiples capas de sonido para rellenar. En esos casos es mejor combinar métodos (lo que explicaremos luego). Lo ideal, especialmente en una grabación “en vivo” donde no se puede corregir nada, es que todo esté lo más practicado posible y exista el menor margen de error. Todos los integrantes deben estar claros en qué van a tocar y cómo van a hacer todo –esto incluye los solos de guitarra.

Este método de grabación es casi sinónimo del espíritu punk porque tiene una vibra de “no me importa cómo suene, vamos a grabar y ya”. Muchas veces esto funciona al favor de la banda. No es que grabar “en vivo” suene a una grabación “barata”7, pero muchas veces al separar los instrumentos en diferentes sesiones se pierde la sensación “real” de la música; se oye todo más “cuadrado” y uniforme. La falta de versatilidad en una mezcla no es necesariamente algo malo. El “bleed” puede ser crucial para que algo suene “lleno”.

En fin, grabar así es buena idea si están en un estudio donde se puedan separar los instrumentos en diferentes cabinas/cuartos, o que se logre aislar cada señal. Si no, probablemente sea mejor uno de los métodos que explicaremos en los artículos siguientes. Al final, todo depende de cuál es la intención y qué resultado se quiere obtener.

La próxima edición de Grabando música (en español mamposteao) cubrirá las ventajas y desventajas de otro de los métodos tradicionales de grabación musical, el llamado “overdubbing”.


Ejemplos

A continuación compartimos algunos ejemplos de grabaciones hechas “en vivo”. La primera se realizó para el primer episodio de la serie de vídeos de Puerto Rico Indie, Archipiélago junto a la banda Campo-Formio. Los otros dos ejemplos les serán quizás aún más reconocidos…


El productor Nigel Godrich explica más en detalle la grabación aquí.


Foto principal: Setup de grabación de la banda Venera 3 en Music Dorks. Suministrada.

1. Osea, grabación física se refiere a casos donde se recoge el audio de una manera análoga, aunque después se procese digitalmente. Producción musical (utilizando el nombre libremente) se refiere al proceso de ‘crear’ música puramente de una manera digital, a través de MIDI u otros programas.

2. En una próxima edición de esta columna definiremos mejor este concepto.

3. Los errores dependen de qué tan acoplados y preparados para grabar estén los integrantes. No del método ni el equipo utilizado.

4. El “bleed” resulta cuando el sonido de un instrumento se mezcla con la señal de otro. Por ejemplo, que en el micrófono de la guitarra se oiga la batería.

5. Si se dividen bien, cada instrumento podría ser capturado limpio y al final se pueden alterar como si se hubiesen grabado por separado. Lo que significa que sí se puede ir atrás y re-grabar pedazos por encima, o editar la señal (pero esto no se consideraría una grabación en vivo “auténtica”, así que, por ahora, no es una opción que consideraremos). De lo contrario, si al subir la guitarra principal, también suben los platillos, o al bajar la voz se siente un hueco inexplicable, sabrás que algunas cosas tendrán que quedarse ancladas a volúmenes específicos y no se podrá editar la señal.

6. Consejo: estos grupos grandes también pueden ser sobre-grabados, si tienen el tiempo. Al ser grupos grandes, a veces es mejor grabar pedazos pequeños para asegurarse de que no tengan que repetir algo sólo porque una corista, en un grupo de treinta, cantó algo mal. Créanme, los directores de sinfónicas y coros se dan cuenta de todo.

7. Aunque se puede hacer sonar así. Cuidado –“sonido grabado mal” y sonido grabado bien pero “hecho sonar mal a propósito” no es lo mismo.

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Co-dueño y técnico de audio en Music Dorks, un estudio ubicado en el Área Metro que se dedica a proveer todo tipo de servicios de grabación y mezcla, dentro y fuera del estudio, además de ofrecer el único salón de ensayo en Puerto Rico disponible 24/7. Sin exclusividad ni preferencias de género musical, el equipo de Music Dorks ha trabajado en proyectos para grupos como Las Abejas (The Bee’s Knee’s), Los Niños Estelares y Moreira, entre otras bandas de la escena local, y son el estudio oficial del Coro Nacional Orfeón San Juan Bautista. El estudio ha aparecido en series de videos musicales, como Archipiélago de Puerto Rico Indie y Crónicas Sonoras, además de ser utilizado para fotografía, películas y documentales producidos en la isla.