Reseña: Wild

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Estoy tratando de dar con la traducción correcta a contrarian en castellano y no doy con ella. No es mi intención ir en contra de la opinión popular o la crítica, mas heme aquí. Aparentemente, casi todos piensan que Wild, protagonizada por Reese Witherspoon, interpretando a Cheryl Strayed, y dirigida por Jean-Marc Vallée, es una gran película, lo cual honestamente no entiendo, para nada. Me rejode un poco parecer la más difícil espectadora. No es así. Pero tampoco voy a decir que algo me parece maravilloso cuando me deja sintiendo vacía y que aun sin todo el hype pienso que fue una pérdida de tiempo y de recursos que pudiesen haber sido mejor empleados. Lo siento. La generación que sigue a la mía me podría tildar de hater, en esta y otras percepciones. Honestamente, poco me inmuta.

No sé si mi falta de emoción ante la película se deba a una apreciación por textos que se me asignaron leer en intermedia y que se quedaron conmigo. Leer Siddhartha de Herman Hesse y Self-Reliance de Emerson me marcaron. La idea de un Room of One’s Own de Virginia Woolf, también. Frente al trama de Wild – y no, no he leído el libro por Cheryl Strayed, basado en sus propias experiencias, y adaptado para el filme por Nick Hornby… no me llena.

No es que no me identifique del todo. Puede resonar la experiencia de la pérdida de un ser querido, estar perdida, perderse también en los brazos de hombres al no reconocer uno bueno, buscar ahogar el dolor en la bruma de la heroína… perderse a tal nivel que te pones un bulto pesado a espaldas y caminar y subsistir con nada o casi nada. Sí, es la búsqueda, la búsqueda es primordial. Perderse puede ser un fin en sí. Pero en esta representación, no me sentí conmovida. Entiendo, pero tampoco conmovida, digamos.

No es que le quite a la escritora, o a Witherspoon, que fuesen bravas. Pero son bravas sin propósito. Bravas sin reflexión. Tal vez ese sea el punto. Cierta valentía llana. Creo el único momento de brillantez del personaje – cosa que hizo en la vida real – fue cambiarse el apellido a Strayed, por sus infidelidades frente a lo que aparenta ser (llanamente, casi no se explora) un buen marido. Hay cierta naiveté que Witherspoon trae al rol que es acertada. Es cloying –bastante insoportable. Hay una dulzura sacarina en Witherspoon que corresponde al material. Aquí se supone que el que esta joven que acaba de perder a su madre – nos enteramos por flashbacks acerca de sus pesares – encuentre significado en el marchar un largo camino. El caminar el largo, larguísimo Pacific West Trail – 1,100 millas – termina en su conclusión de que se ha convertido en la mujer que su madre hubiese querido que fuese.

2014-Wild-Poster-250Tengo que admitir que la protagonista logra su cometido. Mediante flashbacks vemos que crece pobre, su madre soltera. La madre escoge sus parejas mal. La madre fue amorosa, para ella y su hermano. La protagonista comenzó su carrera universitaria y su madre junto a ella. Cheryl es una pedante ante su madre, Bobbi (Laura Dern) – le pregunta si no le molesta ser más sofisticada que ella (¿pero en qué manera?). Nos enteramos en conversaciones con su mejor amiga, Aimee (Gaby Hoffman) que decide tener un aborto. Luego, en el camino, lee y deja en los distintos buzones del trail citas de escritores para los demás caminantes. Ella escribe también. Se hace “famosa” entre los demás caminantes, famosa por la ayuda que recibe en el camino.

Imposible no ver la escena con los demás caminantes, varones, que celebran su fama y pensar – pues es que es Reese Witherspoon, la sureña afable, la de ojos azules abiertos como platos, por supuesto recibe ayuda y se expone a peligro de depredadores. Y sí, logra el cometido. De mesera a caminante, de caminante a escritora. Lo que anhela es vivir el tipo de vida que su madre anhelaba para ella como hija. Y lo logra – el sueño americano. Formuláico. Vacuo. No transcendental.

La película dura dos larguísimas horas. Hace sentido, tomando en consideración que es acerca de una odisea. Pero me parecieron tres.

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Escribo sobre música, arte y derecho. Un cassette de Sonic Youth me cambió la vida a los catorce años. Sigo enojada con Thurston. Me tomo las cosas personalmente.