Reseña: AJ Dávila y Terror Amor – Beibi

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No es una exageración escribir que Terror Amor, el primer disco solista de AJ Dávila, fue un dínamo; una colección completa y casi perfecta de joyas tan garage como super pop. Era una combinación inusual pero acertada, y reflejo de un personaje que se camina cómodamente en esa raya –incómoda para algunos– entre lo agresivo y la sensibilidad que apela a las masas; el caos y el “desastre” fríamente calculado. Como si nos hubiese dicho con una guiñada de ojo frente a la barra de El Local: “Chillea, déjate llevar. Ya tú verás que te va a gustar.”

…Así lo hicimos a la primera –sin mucha insistencia– y el experimento junto a su recién creada royale del rock, nos cautivó. Ahora AJ Dávila y Terror Amor regresan con Beibi, otra colección de historias de amor y bellaquera, perdición, sexo, drogas, y ese pop sucio en slang puertorriqueño que AJ Dávila ha logrado dominar a la perfección, pero sin recostarse de ese dominio. En Beibi, Dávila continúa con esa dualidad que ha convertido su música en esencial y ha hecho de Terror Amor un concepto; la entrada a un mundo de binarios donde cada cual encuentra su lugar entre los ganchos, las melodías, la suciería, el dulce y el veneno. Pero cada vez que comenzamos a hacer sentido de todo lo que implica la aventura que es Terror Amor, Dávila cambia los muñequitos sin pensarlo dos veces. Como dice en “Oh mamá (Sólo quiero pecar)”: “tú crees que lo sabes…tú crees que me lees como a un libro…”

A primera escuchada, Terror Amor y Beibi parecen estar en lados opuestos del espectro. Mientras que Terror Amor presentó canciones con una producción más pulida, más pensada y conceptualizada, Beibi es un ejercicio en lo-fi, con un sonido más distorsionado, anclado más en el punk y el grunge, con toques de psicodelia y esas voces pasadas por un filtro de oscuridad que se han convertido en la firma de AJ Dávila y Terror Amor. El pop, aunque escondido, está ahí también para el que lo busque.

Beibi comienza con “Vámonos Lejos”, una canción con riffs que bien pudieran haber salido de Raw Power de Iggy and the Stooges. Es un rescate de ese punk setentero, apto para ser la banda sonora de un escape rápido -y sin rastros- de la ciudad. La canción sienta la pauta para el sube y baja de emociones que ocurre en el disco. En secuencia le sigue el primer sencillo “Borderline”. Al contrario de “Vámonos Lejos”, este track es uno más melódico con los coros al estilo Menudo, tan presentes en la música de AJ Dávila. Es una canción que engaña con la dulzura de su música para presentar una historia de amor bastante venenosa. El triunvirato del despecho continúa en picada armoniosa con “Oh Mamá (Sólo Quiero Pecar)”, una explosiva mezcla entre el sonido más siniestro de Mark Lanegan y Queens of the Stone Age con un estribillo juguetón pero igual de amenazante.

Así continúa moviéndose el disco, en un estado de ambigüedad continua que representa la historia de una vida on the road. La psicodelia regresa en canciones lentas y contundentes como “Todo Lo Que Quiero” y “Qué Bién”, que están diseñadas para sumir al escucha en un estado casi narcótico, para luego sacarlo de allí abruptamente con party starters sólidos como “Rubyouwrongtime” y “Puma, Party, Cero Prisa”. Beibi es un álbum impredecible, tanto que en la segunda mitad se esconde uno de los mejores covers del año: “Media Naranja” de la cantante mexicana noventera, Fey.

Una de las cosas que continúa sorprendiendo de Dávila es su habilidad, no sólo de crear puros hits, con ganchos diseñados para alojarse en tu cerebro para siempre, sino de crear un disco que puede complacer a todos, pero sin comprometerse. La historias, las voces distorsionadas que nos sorprenden entre canción y esas guitarras lo-fi hacen del disco uno tan franco y directo como juguetón. Al fin y al cabo, Beibi es una invitación a perdernos en ese espiral de porno que adorna la portada (y nuestras vidas, no lo nieguen) y a bailar, bailar, bailar hasta que la muerte nos separe o la casa prenda las luces… lo que suceda primero.

Beibi está disponible a través de Burger Records en los formatos físicos de cassette, vinilo y CD, además de en las tiendas y servicios digitales más populares. Escucha el disco a continuación.

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Escritora y periodista eternamente freelance, con un amor hacia la cultura de la música que raya en lo impropio. Siendo una persona terca y pasional, cuando me gusta un disco o una canción, los toco en repeat hasta que me harte y los re-descubra años después, de manera aleatoria, en mi carro a las 3am, probablemente sola o junto a gente bien extraña.