El Party de Waldy

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Eduardo Martínez es un titán. No sólo lo digo yo. Así le llaman más abajo. Si no lees, te lo pierdes. Your bad, your loss. Mala tuya. La pendejada del asunto, porque la vida nos reta a todos, tarde o temprano, es que Waldy es uno de los percusionistas más increíbles habidos y por haber. La injusticia no tiene razón de ser. Este artículo toma forma porque Waldy está perdiendo la audición, de manera aguda y para casi todos los efectos, irreversible. Mas, siempre hay en momentos de desasosiego maneras de encontrar un aliciente.

El sábado hay un fundraiser que en realidad va a ser una celebración, un mega party. Va a ser épico, porque no hay de otra. También hay una campaña de recaudación de fondos que va por súper buen camino, porque Waldy lo merece. Los detalles al final.

Para los que no conocen al aquí aludido y bienamado, les presentamos anécdotas de gente que sabe la que hay en cuanto a su música. Punto. Y, más importante aún, que aprecian a uno de los seres más especiales que persona en este mundo pueda conocer. Van a reconocer los nombres – si no de cada músico, pues entonces de muchas de las bandas. Les puedo garantizar que si no conocen al sujeto, le van a tomar cariño, y que si no conocen su ejecutoria musical, van a querer adentrarse en ella porque, a mi parecer (que no cuenta demasiado) y en el de los músicos duros de verdad, nadie ha colaborado con tanta gente de la escena musical contemporánea sujeto de este blog. También creo se van a reír bastante, pero jamás como si tuviesen a Waldy al lado.

Sin más preámbulos, les dejo con anécdotas realmente geniales, tiernas, graciosas, chulas. Una ventanita para quien no le conozca y una manera de darle gracias al quien nos ha agraciado con su arte y su ser. Por fi, lleguen al final, para la info adicional del bembé y de cómo colaborar. Gocen un chin ahora y seguimos celebrando el sábado.


Daniel ‘Danny’ Sierra
Das Bootz, Juventud Crasa, Fantasmes, tachdé

Si pienso en Waldy como baterista, la primera frase que me entra a la mente es buen gusto. Mi primer recuerdo de ver a Waldy tocando fue en un show de Trapnel en el 2004. Tocó justo después de mí y aunque él no lo quiera aceptar, ese momento cambió por completo mi manera de ver el instrumento. El tipo de revelación que normalmente es reservada para algún ídolo lejano que posiblemente nunca llegues a conocer, a mí me llegó en vivo y gracias a una persona que más adelante tendría la dicha de llamar familia.

Recuerdo que lo primero que hizo fue cambiar mi snare “piccolo” por uno afinado probablemente dos octavas más profundo. Sus platillos eran dos veces el tamaño de los míos. Su batería montada a lo zurdo me parecía horrible. Sentí por un momento que el tipo estaba haciendo todo mal. Trapnel arranca y Waldy espera alrededor de cuatro minutos antes de empezar. Cuando finalmente toca algo, es uno o dos golpes de bombo. Ya a punto de perder la paciencia e irme a casa a escuchar Ride The Lightning, de momento la banda arranca por completo y Waldy comienza a atacar los tambores con un golpe que jamás había visto en persona. Era una mezcla de poder y gracia que, tengo que admitir, me dejó perplejo por un par de segundos. Nunca había presenciado ese nivel de eficiencia en un baterista, o al menos no le había querido hacer caso hasta ese momento. Por primera vez pude apreciar ese otro (y quizás el verdadero) rol del baterista… funcionar como una especie de motor; guiando a la banda, pero siendo sobre todo consistente y trabajando sólo al exacto nivel que le exija la música.

Waldy no tocó un platillo hasta el último minuto de la canción. Aunque su montaje a lo zurdo todavía me badtripeaba un poco, su postura y ejecución detrás de la batería no eran nada menos que pura elegancia. Terminaron el set, Waldy no habiendo desperdiciado ni media nota. Fue un momento clave en mi desarrollo. Desde ese momento nos convertimos en panas y me tomó bajo su ala. Me enseñó a afinar no para mí, sino para el público, a dejar que los tambores respiren, a conocer cómo responde el instrumento a diferentes acústicas, entre mil detalles que muchos pasan por alto. Pero probablemente lo más importante me lo ha enseñado por ejemplo, y es poder reconocer tu identidad como músico y no pretender cubrir todas las bases. Waldy es de los pocos bateristas que conozco que tocan con personalidad y los que han colaborado con él lo reconocen y lo escogen precisamente por eso. No muchos pueden alcanzar el balance de dejar atrás asuntos de ego, tocar sólo lo absolutamente necesario y a la vez sonar único. En esto reside el buen gusto de Waldy.

 

Darío Morales-Collazo
Fantasmes

Waldy es de las pocas personas que verdaderamente escucha… si le hablas bien duro. TacuTacu, Abuelita… nada más tenerlo cerquita me hace reír. No tiene sentido. 

No siempre me escuchas por los oídos Waldy, pero sé que siempre me escuchas con el corazón. Gracias por eso.

 

Eduardo Alegría
Alegría Rampante, Superaquello

Yo al Waldy lo vi por primera vez en un show de la desaparecida banda Humano Error, en el desaparecido Café Arabá. El tipo tenía la cabeza completa pintada de negro, como si hubiese salido de nadar en petróleo, y su manera de tocar los drums demostraba creatividad y criterio. Yo sabía que estaba viendo el futuro baterista de la desaparecida banda Superaquello.

El amor y el entusiasmo que trajo Waldy a los Aquellos fue en parte lo que hizo posible que duráramos par de años más. Waldy energizó la banda. Es en parte por eso que es el único de los Aquellos que yo me traje a Alegría Rampante cuando comenzamos en el 2011.

Este año comencé a ver su creatividad moverse a otras áreas, y a reinventarse. Hemos gozado, hemos colaborado, y hemos chocado, y mi amor por el Waldy sigue igual en este mundo que desaparece. El hombre es un Choti Honorífico.

 

Fabián Wilkins Vélez
Humano Error, Oruga, Turista, Vliot

….y vamos para quince años desde que nos conocemos Waldy y yo. Desde el principio me brindó humildad y amistad. Fuera practicando con Oruga, tocando con Humano Error, viajando todo Europa con el dinero contado y comiendo doner gyro kebabs con yogur todos los días, o hasta practicando tres músicos con todos los instrumentos metidos en un medio baño en Río Piedras. 

Waldy siempre me hace sentir como un familiar, un hermano, no importa donde ni con quien. Que se unan para recaudar para sus oídos es tremenda idea, y me llena de alegría. Waldy, espero que podamos ponerte esos oídos de oro otra vez. Te quiero mucho, siempre.

P.S. ¡¡¡Bregaría volver a Barranquitas a tirarnos por el barranco ese con cartones!!! Boom!

 

Fernando Samalot
Das Bootz, Samalot, Suturee, tachdé

Tuve la dicha de tocar con Waldy en dos bandas, Suturee y Das Bootz, así que conozco de primera mano la calidad de músico y ser humano que es. El hombre de los cien nombres: Waldy, Waldoosh, Waldimir, Waldermort, Capitan Humilde, etc., y de los tipos mas graciosos y divertidos que jamás he conocido. ¡Estoy loco porque recupere su audición para tocar juntos de nuevo!

 

Javier ‘Javi’ Pérez
Fofé y los Fetiches, International Dub Ambassadors, Stone Tape

Conozco a Waldy hace como siete años porque tenemos muchos amigos en común. En Puerto Rico todo el mundo de las bandas se conoce y pa’ colmo todo el mundo está en bandas (sin mencionar que Waldy es primo de panas músicos que tocan conmigo). Haberlo visto tocando con Superaquello, que para ese tiempo en mi opinión era de las bandas con mejor propuesta y seriedad en la isla, me gustó su acercamiento a la hora de tocar batería. Todo en su lugar, bien estructurado, sin metérsele en el medio a nadie, estando pendiente a los detallitos que son los que hacen que una canción sea esa canción en especifico.

En fin, Waldy trabajaba para la música, no para él. Esto quiere decir que dejaba a un lado el protagonismo y buscaba la manera de hacer exactamente lo que hacía falta en una pieza, ni más, ni menos. Luego tuve la oportunidad de ir a Lollapalooza con Waldy y ver a Radiohead, que es su banda favorita – wow. Solo puedo decir que compartí con Waldy la mejor experiencia musical que he tenido en toda mi vida. Cuando pienso en Waldy, además de sus canas, sus espejuelos, su edad o su ropa, siempre resalta su sentido del humor. Podíamos estar en corillo, todos bien locos bebiendo, menos Waldy, y como quiera en toda su sobriedad dominaba el ambiente con sus chistes, cuentos y ocurrencias.

A pesar de conocerlo por mucho tiempo, tuve la dicha de compartir con él en solo una banda. Tocamos juntos en StoneTape por poco tiempo, pero fue una experiencia súper buena que siempre voy a recordar porque tuve la oportunidad de verlo trabajando de cerca y de ver cómo se desenvolvía en procesos creativos, grabaciones y ensayos. Pa’ terminar, lo más que sobresale sobre Waldy, en mi opinión, es su gusto – su muy buen gusto. Para Waldy es imposible dañar una canción. Cuando él toca en una banda es porque le gusta esa música y cree en ella. Es como el baterista de control de calidad de Puerto Rico y eso me impresiona mucho. Es tan sencillo como saber que si Waldy toca en un grupo y nunca lo has escuchado, puedes estar cien por ciento seguro que la banda va a estar súper buena. Lo digo sin temor a equivocarme. Garantizado.

 

Jorge Castro Ramos
Alpha Crucis, Cornucopia, Superaquello

Acabo de colgar con Waldy. La última vez que lo vi fue hace unos meses, pero la conversación fue breve y no teníamos mucho tiempo para profundizar. Hoy bembeteamos bastante…

Tuve la gran oportunidad de compartir musicalmente con Waldy en la última encarnación de Superaquello (2009-2010). Su entusiasmo y energía fue uno de los elementos más importantes para el impulso que se dio en ese último empujón de la banda. Sufrimos todas las altas y bajas de pertenecer a un matrimonio tan complicado como el de esa banda. Su creatividad detrás de la batería le dio un aire renovado a las canciones del grupo y sus contribuciones en el estudio de grabación son notables en el último álbum, Latarde (aunque fueron grabadas por David Pérez) y en el EP, Escúchate Ésta.

En lo personal, me encanta saber que puedo hablar con Waldy sin haberlo visto en tanto tiempo y es como si el tiempo no hubiera pasado. En los días que compartíamos en la banda, casi siempre me quedaba a dormir en el estudio (Little Big Audio), donde también vivía Waldy, y donde la banda ensayaba y grababa. Tengo recuerdos de cientos de extensas conversaciones con él y muchos otros amigos. Es un apasionado de la música y el arte (de hecho, pocos conocen su obra gráfica que es muy minimalista y elegante) y teníamos mucha tela pa’ cortar. Sin duda extraño mucho esos días.

Como le dije hace un rato, puede contar conmigo para darle la mano como, cuando y donde sea.

 

Julián Brau
Guasp, Suturee

Waldy es uno de los mejores músicos con quien he trabajado. Su pasión y entusiasmo es una inspiración.

 

Gustavo Gastelum
Coleco, Gus Gas, Gustavo Gastelum

Si alguna vez yo he sentido que se me va la vida de una pavera, ha sido por culpa de este individuo. Si pienso de forma superflua en ese momento, el recuerdo es grato; pero cuando hago introspección sobre el momento exacto (fueron varios), en el que me vi deliberadamente tirado al suelo con todas mis venas faciales brotadas a punto de ebullición, como si te hubiesen anclado en el fondo del mar y el oxígeno pareciera un lujo fuera de toda posibilidad adquisitiva, entonces ese recuerdo pasa de uno agradable a uno temible. Una pavera de esas que te llevan un poco al más allá y todo se torna oscuro y sólo se ve una luz blanca al final de un túnel. Una especie de mini muerte. Yo sé que todos los hombres hemos pasado por ese momento en que, por motivos de evitar una eyaculación prematura, pensamos en, no sé, mil y otras cosas (casi siempre me funciona imaginar el olor de mi ropa cuando salgo de Subway) que nos alejen de esa tibia sensación vaginal en la búsqueda de ser solidarios con nuestra contraparte y poder lograr un trabajo satisfactorio. Es ese mismo instinto de supervivencia al que acudo para sobrevivir a una pavera a causa de Waldy. La imaginación puede ser tu mejor amigo.

Y uno comienza verdaderamente a contemplar la pavera como un instrumento de muerte. Una pavera puede ser cosa seria. Siempre que sobrevivo una pavera a causa de Waldy, instantáneamente comienzo a reflexionar sobre la capacidad mortífera de una pavera. Comienzan a surgir pensamientos locos como “¿habrá muerto gente de una?”, “¿cuales serán las estadísticas mundiales de personas muertas por un pavera?” Mientras escribo este relato, hago una búsqueda por Internet y resulta que mi imaginación me salvó la vida varias veces: uno podría morir de una pavera y tener un arresto cardiaco bajo ciertas circunstancias… y yo que aún recordaba el asunto con cierta dualidad. No más. Verdaderamente pude haber muerto. Qué espanto. No queda más que decir. Waldy, te quiero con el alma y eso lo sabe la vida misma, pero espero no volver a ponerme en una posición donde mi vida ande expuesta a tus dotes de matarme de la risa, literalmente. Supongo que será parte del oficio, de ser uno de tus mejores amigos, llevar esa predisposición conmigo. Igual, qué diablos, no creo que haya mejor forma de morir.

 

Héctor ‘StoneTape’ Hernández
fAi, StoneTape, ingeniero de sonido

Mi historia con el Waldo ha sido, ¿cómo decirlo?, nada menos que interesante. Lo conocí en el estudio mientras producía el segundo disco de tachdé. Digo que fue gracioso porque ese día terminé prácticamente botándolo del estudio. No, no, no… no por escandaloso o por mala vibra, lo boté porque estaba demasiado feliz y pompeado. La banda estaba pasando por un momento sumamente creativo y estresante y yo quería capturar eso; el problema radicaba en hacer toma tras toma con una banda tan poderosa como fue tachdé, súper energética y épica y después de cada una, el Waldo salía al live room con una sonrisa grande y tierna a exclamar: ¡Eso fue increíble! Y sí, fue increíble, pero también quizás el bajo se aguantó un poco demasiado antes del crescendo o una de las guitarras se tiró un peíto o algo por el estilo, cosas que pasan hasta con las mejores bandas del mundo cuando graban. Mi idea era hacer que la banda se encerrase en sí, que toma tras toma se enfureciesen más y más hasta que se mirasen a los ojos y tuvieran una catarsis musical. Rápidamente me di cuenta de que con alguien tan dulce como Waldy en el cuarto esto no iba a pasar. Lo boté, le dije a la banda: “¡Mañana cuando llegue no quiero ver a más nadie excepto a la banda en este estudio!”. Quizás no soné tan grandiosamente dictatorial, pero sí me hice entender.

Luego de eso, nunca pensé que habría de tener una relación tan linda como la que tengo con Waldy. Meses después, se me ocurrió: “éste tipo me debe odiar”. Pero no fue así. Al año, cuando saqué mi primer disco como solista, me escribió para felicitarme y ofrecerme que, si yo me animaba, él podría tocar la batería para la banda en vivo de StoneTape. Le respondí que para hacer eso tendría que grabar más canciones, por aquello de tener un set list más largo. Me dijo: “Pues acaba y me llamas YA para empezar esto”. Me lo repitió durante varias semanas, y ese resultó ser el empuje que necesitaba, porque al poco tiempo había compuesto el próximo disco de StoneTape y estábamos montando la banda.

Como músico Waldy no tiene sustituto, aunque él se pase insistiendo que es una batata y un viejo. Le da a esa batería como un chamaquito de quince, apasionado, creativo y sin filtro. Como pronto escucharán en el segundo EP de StoneTape, Waldy es un duro, del tipo de músicos que me gustan, los que están claros de sus destrezas y no se dejan limitar por ellas. Los que después de cada toma te miran en onda: “Ahí te dejé una parte de mí”. Sin lugar a dudas, me siento afortunado de haberlo tenido como mi batero, aunque haya sido por un tiempo corto.

 

Kristian Prieto
Alegría Rampante, Harry Rag, Piegrande, Suturee

Conocí a Waldy al tocar juntos en Suturee. Recuerdo llegar al cuarto de ensayo extremadamente nervioso y verlo sentado frente a su batería. Rápidamente me hizo sentir cómodo cuando me sonrió y me dijo que me aprendía rápido las canciones. Es raro encontrar alguien tan profesional y humilde, pero helo ahí. Me siento orgulloso de haber compartido bandas con este titán y le deseo lo mejor en sus futuros proyectos.

 

Mario Negrón González
Das Bootz, Fantasmes, Los Manglers, Trapnel, ingeniero de sonido en Casa Fantasmes

¿Qué puedo decir de Waldy que él no haya escuchado antes? Da todo por hacerte reír. Su risa es inigualable, es el mejor cuenta cuentos de la cultura latinoamericana. Firmó autógrafos en el aeropuerto después de que convencimos a pasajeros que él era un percusionista famoso. Me ha hecho llorar de la risa y viceversa. Lo amo. Waldy siempre será una de mis personas más queridas en el mundo –más allá de compartir en el ámbito musical, ha sido un gran amigo, un hermano, un gran apoyo y sostén en mi vida.

 

Nicolás Linares
Oruga, Trapnel, ingeniero de sonido en Little Big Audio

Conozco a Waldy desde que tenía pelo, hace más de diez años. Creo que tengo fotos para probarlo, pero su pelo no es lo importante, sino sus oídos. Waldy es probablemente la persona con quien más he podido escuchar música que ambos nos guste, hasta los guilty pleasures.

Soy afortunado de poder decir que tengo mucha historia con Waldy. Glori, mi hermana, me lo presentó cuando los dos estudiaban en Artes Plásticas a principios de los 2000, o antes. Coincidimos en muchas cosas desde la primera conversación de música que tuvimos – creo que fue de camino a su casa en Barranquitas para uno de los primeros ensayos de Oruga. Al ser bandmates en Trapnel, roommates por tanto tiempo y trabajando con él cuando tocaba con Superaquello y Suturee, obviamente compartimos mucho quality time musical y personal. Sus oídos y su criterio artístico han tenido muchísima influencia en mí y le debo muchísimo a esta historia compartida con él. A Waldy además lo considero como un hermano más que tengo y en casa lo reciben y lo quieren como a otro hijo más.

Skein, Master, Waldush… Pretty Good!!! ¡Te adoro!

 

Rebecca Adorno
Parasolar, Suturee

Waldy es de las personas más humildes que conozco. Es buen músico, sin guille ni pretensión y siempre está disponible para colaborar. Desde que lo conozco ha estado envuelto en más de un proyecto a la vez, y cuando no lo está,  lo que hace es motivar a sus amigos y colegas para que se pongan a componer y grabar. Por lo menos esa es mi experiencia… Cuando él nota que no estoy sacando nada de música me envía mensajes: Hola Rebecca, espero que estés bien. Mira, ¿y la banda? ¿Sacan algo pronto? Me avisas si necesitan que toque. ¿Cuándo tocamos?

 

William Jorell Román
Alegría Rampante, La Quilombera

Antes de que yo tuviera el placer de tocar con Waldy, lo vi en un evento donde tocaba mi papá con su grupo de covers… Waldy se presentó y habló de la impresión que se llevó años atrás del grupo entrado al blues y soul. Habló genuinamente y me tocó mucho cómo se expresó.

Cuando por fin llegamos a tocar juntos y le había explicado de unas situaciones de salud de mi papá, Waldy fue uno de los primeros en ofrecerse para tomar parte de un evento o prestar ayuda. Ese tipo de solidaridad vale mucho y me siento más que obligado en repagarle.

 

2014-10-04-PartyWaldy

¡Ahora sí es que es! La fiesta va este sábado 4 de octubre en La Respuesta, empezando a las nueve. Amenizarán Alegría Rampante y los dj’s Lucha Libre y Smaine. Como si fuera poco, habrá improv de Marisé ‘Tata’ Alvarez y Roy Sánchez-Vahamonde de Teatro Breve… ¡y dragas – Angelina Bee ‘La Chacón’, Kevin Goitia y Warhola Pop! Yes!

Igual de importante es contribuir a la campaña de recaudación de fondos para que Waldy reciba los tratamientos de rigor para que su situación de pérdida de audición sea lo menos onerosa posible. El enlace para la campaña es: http://www.gofundme.com/euy5xc. ¡Haz lo propio!


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Escribo sobre música, arte y derecho. Un cassette de Sonic Youth me cambió la vida a los catorce años. Sigo enojada con Thurston. Me tomo las cosas personalmente.