En el cine: Fruitvale Station

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El pasado jueves estrenó en nuestras salas Fruitvale Station, el debut cinematográfico del joven Ryan Coogler. Para su primer largometraje, Coogler decidió traer a la pantalla grande un evento de la vida real contemporánea. Se trata del último día de vida de Oscar Grant, un joven afroamericano de 22 años que encontró la muerte en las primeras horas del año 2009 en la estación de tren del districto de Fruitvale, en Oakland, CA.

La muerte de Grant fue documentada por los teléfonos móviles de varios usuarios del sistema de tren, y estos videos fueron subidos a YouTube en forma de protesta ante el uso excesivo de fuerza por la Policía del sistema de transportación. Las imágenes recorrieron el mundo: Grant subyugado por varios policías, gritos, empujones y confusión son la precuela del sonido seco de un disparo.

En medio de la victoria de Barack Obama como el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos, la muerte de otro joven negro a manos de un policía blanco desató una avalancha de protestas, pacíficas y violentas, mientras los medios de comunicación usaban los sucesos para capitalizar en el debate racial tan politizado en Estados Unidos. Mientras tanto, las familias involucradas (la de Grant, como la del agente policial que haló el gatillo) se vieron enredadas en una larga disputa legal que culminaron con la indemnización económica de la familia Grant, y la renuncia y subsiguiente encarcelación del oficial Mehserle por 2 años tras ser declarado culpable de homicidio involuntario.

En Fruitvale Station, Ryan Coogler decide obviar toda la vorágine mediática y politiquera, y, de manera muy económica y comedida, se concentra en la últimas 24 horas antes del incidente. Es el último día del 2008, y lo pasamos de principio a fin con Oscar Grant, interpretado por el talentoso Michael B. Jordan. Grant vive con su novia y su hija, aunque las cosas no van muy bien con su novia Sophina (Melanie Díaz), quien recientemente se enteró de que Grant no le era fiel. Ambos comienzan este último día del año conversando sobre su futuro y el de su hija mientras fuman un poco de marihuana. Grant le promete un gran cambio para el nuevo año que se avecina. Lo que Grant no ha confesado es que está sin trabajo…

Y así se nos presenta la vida de este hombre rodeado por tres mujeres claves: su novia, su madre Wanda (Octavia Spencer) y su hija Tatiana (Ariana Neal). Lo veremos reflexionar sobre su pasado y presente, y pensar sobre la posibilidad de crear un futuro diferente para él y la gente que ama y lo ama de vuelta. Lo veremos fallar, lo veremos ser violento y lo veremos ser tierno. En resumidas cuentas, lo veremos ser humano. Este es el gran triunfo de Fruitvale Station como proyecto: ante una historia que podría contarse de una manera agresiva, llena de momentos supra dramáticos, Coogler decide concentrarse en la humanidad de Grant y su círculo inmediato, y alejarse de los titulares y el drama judicial. El novel director prefiere sumergirnos en una reconstrucción de las horas antes de la muerte de Grant. El conocimiento de su asesinato pesa sobre nosotros como espectadores a través de toda la película, donde los personajes en pantalla navegan, sin saberlo, hacia una tragedia. Es una experiencia altamente voyeurística que sin embargo encierra un sorprendente respeto a la vida.

En los últimos minutos de este filme, Coogler logra capturar el caos de la situación de manera magistral sin caer en el sensacionalismo. Él nos presenta el final de Grant y la repercusión humana de su muerte, algo que se perdió entre los análisis y la constante repetición de los videos tomados por los pasajeros del tren a través de la televisión. Coogler no esconde su intención: él desea que simpaticemos con el humano detrás de la noticia, que veamos las fallas y defectos que lo confirman como humano. En este sentido, su película se torna política de la mejor manera posible. Éste es un claro tratado del valor de la vida por encima de cualquier cosa, y a su vez una condena a la fuerza violenta y excesiva por parte del poder policial y estatal y a la demonización de sus víctimas. Es un rotundo “NO” a la especulación pública de que quienes “encuentran la muerte” en estas situaciones no “eran santos” y se “buscaron” la muerte. Y hace todo esto sencillamente atreviéndose a no dejarse atrapar en el momento mediático y trabajando precisamente lo que no habíamos visto: la vida detrás del suceso.

Como cualquier adaptación de hechos reales, no todo lo que vemos es factual; esto no es un documental. Coogler ha sido claro en que su base para recrear las últimas horas de la vida de Grant ha sido los relatos de sus familiares y amigos. Él mantuvo en secreto los recuentos de cada cual y luego fue añadiendo ficción desde su lectura de los hechos. La película expone las percepciones buenas y malas de los allegados de Grant y las balancea con las percepciones personales de Coogler. Lo que vemos es la confirmación de lo que ya sabemos cuando vemos estas noticias: en mucho de estos casos, quienes mueren en estos altercados son personas extrañas porque no las conocemos, pero que respiran, sueñan y “la cagan” casi igual que nosotros. Con su partida abrupta, estas personas dejan muchos asuntos pendientes y corazones rotos. No importa si fumaban marihuana o la vendían. No importa si estuvieron presos y crearon enemigos por ser obstinados. Eso no importa tanto como el hecho de que las víctimas han sido hijos o hijas, novios o novias, padres o madres, que merecen una oportunidad de mejorar y ya no la tienen, y nunca la tendrán.

En un Puerto Rico donde, de 2007 a 2011, nuestra Fuerza Policial ha asesinado a más de veinte civiles en situaciones altamente cuestionables, Fruitvale Station es lectura obligada para reflexionar sobre cómo reaccionamos ante estas muertes. Es un proyecto que te da una breve oportunidad de sentir la súbita pérdida de alguien cercano en circunstancias cuestionables y observar cómo asimilamos esa realidad.

cuatro estrellas

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85 min | Drama, Biografía

Director: Ryan Coogler
Michael B. Jordan, Melonie Diaz y Octavia Spencer

• Véanla • Por la sólida y comedida actuación de Michael B. Jordan y la similar puesta en escena de Ryan Coogler.

• Evítela • Si se te hizo difícil ver el video de la muerte de Grant (aunque pensándolo bien, también es una buena razón para entonces ir a verla).

Exhibiéndose ya en las salas de Fine Arts de Puerto Rico.
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Ezequiel es un (todavía piensa el) joven de origen boricua que habla en un tono de voz demasiado alto y que le gusta expresarse aunque todavía no sabe acentuar. Es el líder del programa radial Frecuencias Alternas (que se transmite por Radio Universidad de Puerto Rico) y disfruta de la música, el cine, su familia y su perra Caprica. En algún momento fue parte de los conspiradores de CarbonoMúsica, #EnProfundo y la serie de eventos en directo El Independiente.