The Hypertextual Lounge: blogging, Vygotsky y Sagan

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En verano del 2012, después de un hiato de dos años, empecé a dar clases otra vez. Biología a nivel superior. Fue lo que estudié en la UPR de Río Piedras. Al cierre de este semestre escolar, cumpliré 4 años de experiencia como docente en Puerto Rico. Esto significa que he tenido que bregar con iPhones en el salón de clases, con prosélitos de Cosculluela, con facsímiles de Lebron James, con obsesos de los Illuminati, con conspiracy theorists en potencia… entre otros elementos, que hacen la experiencia del docente del siglo XXI, pletórica de retos.

Mi corta experiencia como maestro no es mucho mayor que mi experiencia como bloguero. Empecé a bloguear en abril del 2010 — la huelga en la UPR estaba cargándose de momentum. Hice un blog porque quería escribir; también quería consumir información de forma más sistemática, más organizada. La Internet vierte mucha información, y quiero consumirla de forma responsable. También quiero compartir lo que consumo.

Este espacio salió de una perreta que tuve con mi profesión y con la academia puertorriqueña. Aquí llevo escribiendo por tres años. (Y lo primero que leyó el editor de este noble espacio fue un blog post.) En este tiempo también he contribuido con otros espacios, que incluyen la Revista Cruce de la Universidad Metropolitana y Pernicious Press [Y, por supuesto, Puerto Rico Indie. -ed]. Sin honra ni deshonra, puedo decir que soy un bloguero.

También soy un maestro. Y esto lo digo con aire en el pecho.

Tampoco quiero dejar de bloguear (no me atrevo a llamarme escritor).

Primera edición. Muchos consideran esta obra como la inspiración del concepto ‘hipertexto’.

Esto significa que lo que hice desde el 2010 al 2012 me lo traje a la escuela. Noté que los estudiantes de escuela superior están embelesados con interminables walls de Facebook – llenos de pseudociencia y todo lo que acarrea un wall de Facebook (bebés deformes, invitaciones a Farmville, páginas de princesos, etc.). Tampoco quieren leer; eso todo el mundo lo sabe. Pero me di cuenta que lo que sí están leyendo es – y no pude encontrar una mejor palabra — tóxico.

Soy un maestro de ciencias, pero mi meta como maestro no es crear científicos. Valoro más desarrollar cultura científica. Y así mato varios pájaros de un tiro, porque también abordo lo que – lamentablemente – se ha convertido en una suerte de fetiche vaciado de significado, en todos los escenarios educativos: el razonamiento crítico. Para esto, decidí abrir en enero de este año un segundo blog. Lo llamé The Hypertextual Lounge. Trabajo en una institución con un programa full English, así que el espacio es en inglés.

¿Por qué ‘The Hypertextual Lounge’?

El estudiante de escuela superior actual está en un contexto en el cual la escritura — que siempre ha consistido de marcas físicas sobre una superficie física — toma la forma de códigos electrónicos. Y este paso de lo táctil a lo digital (Baudrillard, Simulations, p. 115), produce una tecnología de la información que combina estabilidad y flexibilidad – orden y accesibilidad –, pero a un cierto precio: un superávit de información, con un déficit de destrezas para manejarlo. En otras palabras, “smartphone” es el concepto más irónico en el léxico de las primeras décadas del siglo XXI.

Soy maestro de Biología, por lo tanto, la célula como metáfora es un motif bastante recurrente en mucho de lo que hago. Y es que si quiero hacerme entender cuando hablo de hipertexto, entonces hablo de la célula como la unidad básica de la vida. Dicho esto, el hipertexto lo pienso – y lo describo – como la unidad básica de Internet.

‘Hipertexto’ fue acuñada por Theodor H. Nelson en la década de los 60:

“[S]e refiere a múltiples, y, en cierto sentido, interminables enlaces entre secuencias de textos “no lineales y que se bifurcan” (Landow, 2009). Es una modalidad textual que no se limita a la forma tradicional de escritura. Generalmente se encuentra asociada a nuevas tecnologías, a textos electrónicos” 1

La misión del espacio es simple: promover — y motivar — la curiosidad, la lecto-escritura, y la crítica, vía el consumo guiado de Internet. Se compartirán multimedios relevantes a un curso de Biología de escuela superior; éstos serán recursos interdisciplinarios y contemporáneos — complementos dinámicos a la estructura convencional del curso, vertebrada por los libros Modern Biology y Campbell Biology.

Además de guiar y espolear el consumo responsable y significativo de contenido por Internet, The Hypertextual Lounge aspira al desarrollo de una comunidad de aprendizaje:

*Imagen tomada de About The Hypertextual Lounge.

¿Cómo he utilizado el blog?

Soy un fanboy de Carl Edward Sagan (aquí y aquí).

Si discuto 20 capítulos en un año, y logro cubrir uno, con una fracción del éxito que él tuvo — enseñando ciencias a cualquiera; las popularizó con poética, humanismo y lucidez —, entonces tengo éxito como maestro.

Así quiero enseñar. Y el blog se me presentó como una herramienta para ello; un recurso alternativo para hacer que lean. Yo sé que algo hicieron si comentan en los posts — según una rúbrica que hice 2. Tienen que comentar en cinco posts diferentes. Este semestre escogieron 10 entre 20.

Internet es un derecho humano básico – en Alemania. Después de hacer uso correcto de Internet por unos cuantos años, supe por qué Internet es tan importante en países como Alemania; aprendí muchísimo. Quiero que prueben un taste de la sensación de sorpresa que me llevé a los 28 años — tengo 33 — , al reconocer que: “Internet es una herramienta poderosa.” Quiero que se enteren de cosas como éstas: The artificial leaf: A scientific Holy Grail; The Meme; Beautifully creepy, 3D printed synthetic tissue; The i-Limb Ultra Revolution: an app controlled bionic hand

Y el último post del año escolar: Last post of the school year: The Arecibo Message.

Incluyo comentarios — y mis respuestas — a este último hyperlink:

2 de mayo del 2013, un estudiante de décimo grado es el primero que responde al post:

“I think that we should all solve our problems instead of looking for trouble. But it is interesting to know from our surroundings, even those from space.”

El estudiante termina su intervención con un enlace a Think Outside the Box to Find Extraterrestrial Life. Entonces yo le respondo. Mi avatar en este blog es ‘cicutaepisteme’:

“The search for extraterrestrial life, space exploration, etc., can fuel many (sic) scientific advancement that will prove to be virtually indispensible for our daily lives decades later.”

3 de mayo del 2013, una estudiante de 10 responde:

“This is a link to CETI (sic) that is a joined program between Arecibo Observatory and Cornell University, which os (sic) trying to communicate with extraterrestrial beings.” [La estudiante cuelga un enlace a un Google search bar con ‘ceti program arecibo observatory’.]

Yo le respondo:

“Carl Sagan — the dude I’m always raving about in class, and the creator of the series Cosmos, which I’ve shown in class a couple of times — contributed to the development of SETI. If we find ET life in the next few years, we will owe this discovery, in many ways, to the work of scientists like Carl Sagan: the best science teacher ever.”

Su intervención termina con: “Communication with extraterrestrial intelligence.”

Interviene una nueva estudiante, el mismo día, con:

“We can’t be alone in an entire universe that is ridiculous! It has been said many times that that the extraterrestrial are our enemies… but, why? Aren’t they supposed to be superior to our kind? Then why haven’t they come and “invaded” the earth? But that is just my point (sic) maybe they do exist but far away and I DO NOT think that they will try to harm us in any way?”

Mi respuesta:

“I agree. We are not alone. But I’m not totally convinced about intelligent life other than humans. Check out — via Google — the Drake equation. It might shed some light about the possibility of intelligent life in the universe.”

Resultados

El resto de las intervenciones y respuestas al post están aquí.

Con el blog — una experiencia interactiva, con multimedios — desvío el tóxico torrente de Facebook por unas cuantas horas — el maestro también se obliga a ignorar los perniciosos status updates, tuits, likes, etc. Son menos horas a estar expuestos al troleo y al vacilón instagramático.

Tomé el post de fin de curso como ejemplo para dar cuenta de cómo aprovecho los bienes del medio: un blog; aquí no hay fronteras entre autor y lector. Los estudiantes tienen que comentar diez veces por semestre; un total de 150 puntos de su clase dependen de los comentarios: cantidad y calidad de intervenciones.

Tienen que leer. Tienen que escribir.

El primer resultado es que leyeron y escribieron; asociaron enlaces al contenido leído — hicieron referencias a sus comentarios. Yo les sugerí que buscaran por Google cosas como “singularidad”, “Carl Gustav Jung”, “G.W.F. Hegel”, “materialismo dialéctico”, “cyborg”, “Phillip Kindred Dick”, “Drake Equation”, “artificial heart”, “Stelarc”, “parthenogenesis”, “Iznik plate”, “Blepharisma japonicum”, “cardioid”, “Syncardia heart”, “Jarvik heart”, “dystopia”, “semiotics”, “270 degrees”, “owl vertebrae”, “graphene”, “meme”, “cognitive science”, “chronosynclastic infundibula”.

Hubo intervenciones de más de 200 palabras; pero, ¿cuántos hicieron las búsquedas sugeridas? ¿Cuántos leyeron los posts? Todavía no me es posible hacer este assesment. Quiero más datos y más resultados.

Por ahora, los números dicen que: algunos estudiantes comentaron más de 15 veces; el blog, hasta hoy 5 de mayo, ha tenido un total de 4,888 views; y el 3 de mayo tuvo un total de 767.

The Hypertextaul Lounge tiene 982 comentarios — 423 son míos:

760 comentarios de estudiantes (best case scenario, por lo menos 10 comentarios por estudiante — tengo 76). Hay 985 comentarios, menos 423 míos, son 562 comentarios de estudiantes. Hasta hoy, 5 de mayo, comentó un (posible) 74% 3 de mi comunidad.

¿Cómo otros maestros pueden seguir mis pasos?

En marzo del 2013 murió Chinua Achebe — leyenda africana de la literatura universal; prefería la marca grabada sobre la celulosa — la tinta en el papel. Yo sigo los pasos de gente como él. Hay que meter mano y leer — antes que todo, antes que nada. Leer y después escribir. En Internet hay que consumir multimedios; el maestro que vaya a seguir mis pasos — antes que hacer lo obvio: abrir una cuenta en WordPress — puede empezar por cualquiera de los siguientes hyperlinks:

boingboing.net
Open Culture
Lapham’s Quarterly
Reddit
The Smithsonian Magazine
The Rhymebosome
Google, Wikipedia, iTunes
Discos de pasta
Lev Vygotsky
Música, mucha música
Paciencia y persistencia
Metacognición
La Tercera Cultura
Hipsteria, de la buena.
The Paris Review
Netflix, Hulu, Apple TV
Paulo Freire
Carl Sagan

El docente que quiera desarrollar un vínculo más allá del aula 3D, puede retar a sus estudiantes con un blog. Me refiero a que la comunidad de aprendizaje se dé un martes a las siete de la noche. El contenido del blog debe ser flexible y variado; moderar la porosidad del medio, aprovechando su permeabilidad. También debe responder a los comentarios de los estudiantes. Sugiero que se trace el código ético del espacio, vía el modelaje. Me explico: “Si la Misi siempre me contesta los replies, vale la pena meterme en el fucking blog.”

No trolls. Los estudiantes y los maestros tienen que estar al tanto de la perniciosa cultura cibernética de principios de siglo. Entonces el blog es un buen medio, una buena oportunidad, para señalar los vicios de la violencia por Internet. El espacio debe velar por el altruismo, no por la austeridad. Su blog debe aspirar a la utopía; no dejarse seducir por la distopía.

Deje que su espacio sea ético y estético; que el blog refleje el paladar del docente. Modere los comentarios, mientras sea posible, con enlaces; con referencias y mucho copy paste para construirlas. Que ellos vean cómo se hace — “La Misi le mete. Se guilla de filósofa.”

Póngase creativo. Hay que inventárselas; y — no pocas veces, pero bien contadas — tirar de la baqueta. Siempre midiendo. We have to asses. Yo hice mí rúbrica; usted — colega — haga la suya.

Si el espacio se modera con filantropía y altruismo,
a lo mejor se puede narrar la utopía:
“Leen más gracias mí.”—

Un maestro que bloguea.

Footnotes

1. Landow, G.P. (2009). Hipertexto 3.0: Teoría crítica y nuevos medios en la era de la globalización. Barcelona: Paidós.
2. Maestros y maestras pueden contactarme aquí.
3. Todos los estudiantes comentaron al menos una vez. Este 74% corresponde estudiantes que, en teoría, intervinieron el mínimo requerido de veces: 10 comentarios en un semestre escolar.

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Maestro, lector y esposo. Amo y odio a Puerto Rico. El arte para mí es un tónico nietzscheano pues la realidad es kafkaesca.