En el cine: The Great Gatsby

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Se dice que en el trabajo del director australiano Baz Luhrmann no hay puntos medios. La construcción de sus películas es bastante consecuente con nuestra percepción de ellas: sus filmes son acelerados y frenéticos, y parecen estar fuera de todo tipo de control. La reacción del público a dichos excesos suele ser igual de desbocada. Quienes las odian, las odian de verdad; y quienes aman sus películas, viven obsesionados con ellas.

Por eso es que ante su anuncio, hace algunos años, de que su próxima película sería una adaptación de la novela conocida por muchos como “La gran novela americana”, las expectativas por su estreno han sido altas. Y aquí estamos: The Great Gatsby, por Baz Luhrmann y en 3-D.

¿Qué tal entonces?

Sorpresivamente, estamos ante la primera película de este creador que se siente como un punto medio. En The Great Gatsby existe un control, impuesto por la reverencia al texto original, que crea una tensión palpable en este trabajo.

Todos los momentos importantes están presentes. Las palabras importantes también. Todos los actores escogidos para encarnar a estos personajes hacen un trabajo encomiable, habitándolos y dándoles vida. La puesta en escena es impecable; la fotografía, deslumbrante; y el uso de la música contemporánea para acentuar la lectura particular del libro es apropiada. Baz logra crear un espectáculo que mantiene vivo el espíritu del libro y le rinde homenaje de maneras interesantes. A su vez, la voz caótica y teatral de Luhrmann tiene su espacio y lo usa adecuadamente. En otras palabras, como adaptación, The Great Gatsby navega las aguas turbias de adaptar y re-pensar este texto bastante bien y quizás mucho mejor de lo que se esperaba. Pero al final, la combinación no cuaja del todo y se nos presenta entonces un trabajo esquizofrénico que, aunque incluye momentos geniales, termina sintiéndose vacío.

Creo que mucho de este fracaso se debe a que Baz y su inseparable colaborador Craig Pearce tomaron una decisión que lacera el filme de una manera contundente. Fitzgerald escribió Gatsby desde el punto de vista de Nick Carraway, nuestro narrador omnisciente mediante el cual conocemos la historia. Aunque es harta utilizada, la narración en el cine suele ser vista con malos ojos, especialmente por los creadores. Fue así que Luhrmann y Pearce tomaron el reto de crear una razón concreta por la cual Carraway narra el cuento de Gatsby. Para esto, crearon una nueva ficción que no se encuentra en la novela, y así enmarcar el filme y darle “sentido” a la narración.

Nos encontramos entonces con que Carraway está en un sanatorio donde está recibiendo tratamiento para su alcoholismo rampante, un resultado directo de los sucesos del verano en que conoció a Gatsby y compañía. Para poder trabajar con sus demonios, su doctor le recomienda que escriba. Es así que comienza a redactar la historia de Gatsby y a narrarla a su doctor y, claro está, a nosotros. Esta idea es ambiciosa e intenta precisamente darle un espacio tangible al personaje de Carraway que, dado su rol de narrador, suele perderse dentro de la historia que cuenta. Este es un intento digno de admiración, ya que el protagonista real de Gatsby es Carraway, y esta técnica tiene la meta de darle dicho espacio dentro de la película de manera explícita. No obstante, la ejecución es sencillamente pésima y, para acabar de rematar, se parece demasiado a lo que ya Luhrmann y Pearce habían hecho con Moulin Rouge.

Las similitudes entre las secuencias narrativas en Gatsby y aquellas en Moulin Rouge son tantas que en ocasiones parece que estamos viendo un “remake” de Moulin Rouge, no una adaptación de Gatsby. Además, el acto de escribir de Carraway añade otro elemento estilizado que en papel parece ser ideal para el estilo de Luhrmann, pero cuya ejecución deja mucho que desear: en momentos claves de la trama y la narración aparecen sobreimpuestas las frases y palabras de la prosa de Fitzgerald. En teoría esto no suena mal, pero en pantalla tenemos el equivalente a los populares gifs que tanto vemos en la plataforma de blogs sociales de Tumblr. En esos momentos, la película se torna en la página tributo en Tumblr de un adolescente que acaba de leer Gatsby y decide poner sus citas favoritas en fondos de fotos genéricas para impresionar a sus amigos (o quizás a sí mismo).

Estas dos fallas laceran mucho el trabajo, y una vez la película comienza, es evidente que no era necesario. Tobey Maguire logra darle suficiente personalidad a Carraway con su presencia y las narraciones en escena. Eran totalmente innecesarias las escenas adicionales y motivaciones. También se logra una buena química con el resto del elenco, y la interpretación de Maguire realmente vende a Carraway como el ancla en donde los demás personajes se atan. De hecho, lo más impresionante es el elenco con sus acertadas interpretaciones: DiCaprio logra un Gatsby “bigger than life”; Mulligan es una Daisy que esconde complejidad pero demuestra un abandono y una codicia dañina; Edgerton nos da un Tom despreciable que raya en lo caricaturesco, pero que logra demostrarse humano en el momento clave; y una sorpresiva Debicki que no sale tanto en pantalla pero, cuando lo hace, domina con una actuación muy comedida.

La novela de Fitzgerald es uno de esos textos tan citados, leídos y analizados, que suelen ser mal recordados y canonizados sin necesariamente tener en cuenta por qué ha sido un texto importante. Con esta adaptación, Luhrmann no nos ayuda a acercarnos a las cualidades que hacen de esta novela una esencial. Sin embargo, el espectáculo sí funciona, y algunos de los momentos más contenidos también. Dentro de la esquizofrenia se encuentran momentos en que todo encaja, y nos encontramos con una tremenda película que logra balancear la grandeza del espectáculo con la sinceridad de las emociones que están detrás del mismo. Así como Gatsby toma el mito del hombre rico y fuerte para re-encontrarse con Daisy y luego retomar las emociones del hombre sensible y vulnerable, la película se pierde entre estas dos cualidades y prefiere repetirse y pensarse demasiado, hasta terminar desinflada y desprovista de “pathos” real.

tres estrellas

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The Great Gatsby
142 min | Drama, Romance

Director: Baz Luhrmann
Leonardo DiCaprio, Joel Edgerton, Tobey Maguire, Carey Mulligan

• Véanla • Si les gusta el trabajo de Luhrmann como director y disfrutan las grandes puesta en escenas; para ver un buen reparto de actores en una película ambiciosa.

• Evítala • Si vas al cine buscando una adaptación de la novela que te vuele la cabeza. No lo hará.

Exhibiéndose ya en las salas de cine de Puerto Rico
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Ezequiel es un (todavía piensa el) joven de origen boricua que habla en un tono de voz demasiado alto y que le gusta expresarse aunque todavía no sabe acentuar. Es el líder del programa radial Frecuencias Alternas (que se transmite por Radio Universidad de Puerto Rico) y disfruta de la música, el cine, su familia y su perra Caprica. En algún momento fue parte de los conspiradores de CarbonoMúsica, #EnProfundo y la serie de eventos en directo El Independiente.