InterMedio: Santiago

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Foto: Pipeapple via Flickr

InterMedio es una exploración de los sonidos de América Latina y sus escenas independientes a través de los oídos del también músico Leonardo Balasques, mejor conocido como El Medio.

Resguardada por la colosal cordillera de los Andes se extiende la ciudad de Santiago. Vista desde la altura del cerro es evidente como una modernidad reciente impera sobre el paisaje urbano. En alineación orgánica brota un sin número de edificaciones elevadas de fachada reflectora. Quizás son las columnas que soportan la altura de su ambición metropolitana, o quizás, inspiradas, persiguen el modelo de gigantes rocosos y picos helados que la rodea. Lo que si es cierto es que aparte de lo que se ve desde esa altura y distancia, si hay una escena musical latinoamericana que no necesita mucha introducción es la de Santiago de Chile.

En los últimos años y por encima de otras localidades, más de una decena de bandas y artistas se han insertado firmemente en el panorama del pop indie hispanoamericano; lo que ubica la escena santiaguina dentro de una suerte de mindie de nuestro conjunto. De manera sobresaliente, lo que una vez era corriente subterránea en Santiago ahora participa de un boom extraordinario dentro de su propio mainstream: con conciertos como la reciente “Cumbre del Rock”, transmitidos en directo por la televisión nacional chilena y artistas como Gepe sonando con frecuencia en la radio local.

Algunos adjudican la recepción local de la escena santiaguina dentro de su mainstream al reconocimiento original que se ganaron a sus artistas de corriente subterránea en el exterior, sobretodo en México y España, un fenómeno también avivado por la dirección general del país hacia una economía de consumo, una tendencia que permea agresivamente sobre muchas facetas básicas de la sociedad chilena. Cualquiera que fuesen los catalíticos, todo sería una puesta en escena meramente ostentosa si no fuera por la riqueza del talento y verdadero esmero de gran parte de las propuestas.

Dentro de este entorno fuertemente competitivo, la movida subterránea de Santiago no tiene una presencia tan fuerte como la que ya es conocida y parece que ser cuesta arriba para los artistas nuevos que salen a darse a conocer. No hay tantos lugares pequeños de tocar como lugares más grandes que requieran reconocimiento. Los artistas que disfrutan de la puesta en escena actual parecieran haber logrado alcanzar una infraestructura pre-dirigida a públicos de mayor volumen, y desafortunadamente para mí no tuve la oportunidad de ver ninguna banda nueva de Santiago que ya no conociera previamente gracias a la blogosfera (o por lo menos alguna que me cautivara especialmente). Más bien reforcé mi paladar con la oportunidad de poder ver en vivo a casi todas las que conocía y de una vez disfruté de pedazo histórico de la tradición rockera que se ha ido cocinando en Chile hasta ahora.

Mi visita a Santiago coincide con dos máximas muestras del talento chileno: la Feria Pulsar y la Cumbre del Rock Chileno, ambas angustiosamente traslapadas en el mismo fin de semana. Debo confesar que no soy un amante de los festivales: siempre hay mucho más de lo que un ser sensible puede disfrutar, pero la selección de bandas en ambos festivales era excepcional, lo cual hacía ambas oportunidades igualmente provocativas.

Por un lado la Feria Pulsar 2012 ofreció un festival de tres días efectuado en el monumental Centro Cultural de la Estación Mapocho, una preciosa estación del ferrocarril ya convertida en centro de actividades culturales. Un total de 5 tarimas de distintos tamaños daban espacio musical una cartelera ecléctica que no solo incluía gran parte de los grandilocuentes del indie chileno sino clásicos como el grupo funk Los Tetas e inclusive la participación internacional de Carla Morrison y Juan Cirerol, que personalmente disfruté muchísimo. Además de música el festival ofrecía talleres y conferencias que cubrían ampliamente distintos aspectos del panorama musical chileno con kioskos exponiendo sellos disqueros independientes locales como Quemasucabeza, Cazador y Michita Rex, programas como la Vitrola, tiendas de discos online, tiendas y marcas de instrumentos musicales, etc.

Por otro lado la Cumbre del Rock Chileno ofrecía la experiencia de la super producción de arena, transmitida en vivo por televisión nacional chilena y presentada al aire libre en un aeropuerto convertido en parque con capacidad para más de 15,000 personas. La Cumbre convidaba 24 horas de música en dos escenarios adyacentes que facilitaban la presentación de los nombres más sobresalientes del rock y pop chileno, dando espacio a muestras de actos más dentro del hip-hop durante cortos setlists prácticamente sin interrupción. El festival a su vez hacía homenaje a Jorge González, quién no conocía, una vez líder de una banda llamada Los Prisioneros que es muy apreciada en Chile como pioneros en la evolución del rock chileno.

Ambos festivales seguían cartelera de horarios más o menos en crescendo según la popularidad o relevancia del acto, y muchos artistas que se presentaron en el Pulsar participaron a su vez de la Cumbre del Rock. Así que si estabas temprano podías ver actos más fuera de la norma – por ejemplo un cuarteto de flautas (Aulos) encantador en el Pulsar y conjuntos de hip-hop funk o cumbia divertidos como Mamma Soul en la Cumbre – pero ya hacia la tarde y la noche iban llegando nombres más grandes que dentre sí mismos oscilaban en figuras como Gepe, Javiera Mena y Pedropiedra y de rock pop de sonido más mainstream como Los Bunkers y Saiko.

Dentro de la naturaleza de los dos festivales hay mucho para escribir, debo decir que hubo casos de artistas como Prehistóricos y Javiera Mena que no pude apreciar completamente debido a problemas con el sonido, así que hago un listado de entre todo lo que ví, lo que sí pude apreciar y más me llamó la atención en vivo. Fuera del festival, hago caso omiso de bandas como Protistas o Los embajadores que no pude ver por no poder asistir a sus presentaciones individuales, pero concluyo diciendo que de todo lo que pude observar en las presentaciones, lo más bonito, más allá de la música, fue ser testigo del amor con el que el público chileno eleva a sus propios músicos.

Los Ases Falsos aunque bien puede ser la gran revelación del 2012, todavía no me llega completamente al corazón, o no tanto como lo hicieron temas de su proyecto anterior los Fother Mockers. Quizás es porque esta nueva encarnación aplica un discurso más cerebral en la lírica. No obstante la banda ofrece un espectáculo rockero completo en vivo como pude ser testigo tanto en la Feria Pulsar como en la Cumbre del Rock Chileno y no me cabe la menor duda que con Juventud Americana la banda sembró una propuesta rockera novedosa sin precedentes añadiendo otra excelente muestra de la calidad e inventividad de la producción musical contemporánea en Chile.

Así como el volumen de la temática de Los Ases Falsos se inclinaría hacia un discurso más denso y retórico, parece que el colectivo Astro se dirige en dirección opuesta, hacia lo más ligero e insustancial, al servicio de lo lúdico. Pero en su presentación en la feria Pulsar, me enfrenté nuevamente a otro grupo que lo da todo en vivo, un espectáculo de rock acaparador que debo admitir me hizo mover el pelo y saltar en varias ocasiones, y más que a mí, a todo un salón lleno casi a capacidad que cantaba y aullaba vigoroso como tribu. Hay que decir que Astro… es una banda para divertirse.

Ya había visto a Alex Anwandter en varias ocasiones en Nueba yol, aunque en un formato dúo y escenarios más pequeños, y sus presentaciones en tanto de la Cumbre como Pulsar solo consolidaron aún más lo que ya me era evidente: Alex es un estrella de rock para el mundo. La carisma, soltura y naturalidad que proyecta su música en vivo es siempre encantadora y no fueron factores en lo absoluto reducidos o intimidados por el tamaño del público en la Cumbre. Acompañado por una banda con batería que ahora también incluye a Nacho Aedo ex-Adrianigual, el sonido también se expandió, pero la sencillez y la pasión de la propuesta permanecieron intactas en toda su magnificencia.

A Gepe también lo había visto aunque en formato más bien solista y puedo decir que siempre despliegue de su naturalidad musical y da dotes de su desenvoltura como instrumentalista, y tanto en la Cumbre como en la espacio arena del Pulsar, su espectáculo fue intensificado por coreografía y crea una especie de carnaval en tarima que incluye bailarinas que acapara por completo el escenario y aumenta la proyección de temas que en versiones estudios son mucho más íntimos y minimales.

Caravana era uno de los proyectos que llevaba escuchando desde hace tiempo. Liderado por Rodrigo Santis, tuve la oportunidad de verlo en presentación especial junto a Fakuta, con un formato dínamico de dos teclados, percusión, guitarras y una voz imposiblemente grave, expresiva y elocuente.

Púde ver a Fakuta varias veces fuera del Pulsar ya que se presentó muchas veces mientras estuve en la ciudad. Esto me dió una mejor idea de la diversidad de espacios de presentación para la escena de Santiago, pero así mismo logré una visión bastante redonda de su propuesta. El grupo puede reproducir completamente en vivo su producción de estudio y añade al espectáculo coreografías naturales y sencillas pero encantadoras que entretienen a la vista. Aunque tal vez no fueron suficientes en algunas de las presentaciones, es un detalle que revive el ya agradable sonido pop electrónico, accesible pero rebuscado, y la temática elegante y sensible de su canción.

A pesar de tener algunos años, quiero incluir “Música y discos (con Fakuta)” porque es uno de mis temas favoritos de todos los tiempos y creo que todo el mundo debería escucharlo. Nva Orleans es el proyecto solista de Milton Mahan de Dënver, al cual tuve la oportunidad de ver en la Feria Pulsar, donde compartió no con Fakuta sino con Felicia Morales (que también toca o ha tocado con Gepe, Caravana, Fakuta etc.) y es parte del elenco rotativo de las bandas santiaguinas. Fue una muestra muy íntima del genio creativo de Milton, que luego pude sumar al espectaculo de Dënver, donde también participa. El sonido de Dënver como banda completa es muy acoplado…nada más escuchar “Los adolecentes” en directo es puro éxtasis y abandono. La banda sostiene una puesta en escena sólida que optimiza su producción de estudio y da vida al sonido retro de sus temas; aderezando en directo con buena dosis de rock.

Soy fan de Caramelitus desde hace tiempo, un duo chileno enternecedor de la era Myspace-zoica, y tengo entendido que se aproxima una reunión…pero mientras tanto estoy contento con ver a su voz principal Camila Moreno, y a su vez, al grupo Prehistóricos: aunque cuando llegue a su show en pulsar parece que tenían varios problemas técnicos si pude apreciar una muestra de la delicada intimidad que éste singular grupo transmite en vivo. Camila es una figura que goza de mucho aprecio en Chile por su propia cuenta con su música más folk pop y la inigualable calidad expresiva de su voz. Con su nueva banda y sonido marca una pauta agradable dentro de su desarrollo como artista.

Acompaña a Leonardo en su recorrido musical por la ciudad de Buenos Aires, Argentina en InterMedio: Buenos Aires.

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