Alegría Rampante: 10 discos que debes escuchar para entender esta Alegría

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¿Cuáles son sus influencias musicales? Es una de esas preguntas básicas que tarde o temprano llega a oídos de todo músico, ya sea por parte de un fan, periodista o music geek. Las contestaciones a ésta varían en calidad tanto como la música… Algunos se enfrentan a ella con timidez, como si se tratara de una comparación musical a la que no quieren exponerse, no sea que no les favorezca (Radiohead, digamos); otros se lanzan al ataque a ciegas, nombrando cuanto grupo hayan escuchado y venerado en sus vidas sin miedo alguno a la comparación, sea ésta desfavorable o no (Radiohead, digamos).

Pero hay músicos que como buenos escuchas y compositores, amantes de la música en fin, han considerado y asimilado a sus influencias. Lo reconocen como un proceso casi tan importante como la misma acción de crear. A estos no podemos dejar de hacerle la pregunta – por más trillada que sea – ya que representan una oportunidad para aprender más sobre la música en general…

En el caso de Alegría Rampante no hubo ni que preguntar, ya que Eduardo Alegría, como buen frontman y social media guru se dio a la tarea de compartir con sus seguidores de Facebook los “10 discos que debes escuchar para entender esta Alegría” (Rampante). Acto seguido se activaron nuestro fan, periodista y music geek interior y pidieron a Eduardo que expandiera un poco sobre cada disco y sus canciones favoritas de estos, que ahora compartimos con ustedes a continuación.

Busca y selecciona este ícono para escuchar selecciones de cada disco mientras lees. Si eres usuario de Spotify, puedes escuchar un playlist con los discos disponibles en el servicio haciendo ‘click’ aquí.

1. Joan Manuel SerratMediterráneo (1971)

Este disco de Joan Manuel Serrat sonaba constantemente en mi casa desde niño y recuerdo escucharlo detenidamente. Nací en el ’68, pero mis memorias auditivas comienzan como desde los 5 años. El time signature de “Mediterráneo”, la canción que titula el disco, me intrigaba tanto. Y la densidad de “Tiempo De Lluvia” hasta miedito me daba… Para mí la canción “Poneletreros” (de Alegría Rampante) está embrujada por el espíritu de este disco. Los arreglos son de morirse en todo el álbum y con el pasar del tiempo sólo se pone mejor.

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2. C. Sesto / T. Bautista / A. CarrascoJesucristo Superstar (1975)

Otro que sonaba en la casa de mi niñez… Jesucristo Superstar. Lo conozco como la palma de mi mano y lo escucho entero al menos una vez al año. De aquí quizás nace mi interés en los discos que se sienten como un todo – los concept albums.

“Todo Estará En Paz” es una canción que embruja muchas canciones mías como “Amigos De Lejos” (de Superaquello) y ahora “Héroes Del Reino Marciano” (de Alegría Rampante), que aunque no están en ese time signature de 5/8 tienen un reminicense melódico para mí. Aquí en los 80s la gente decía que no se podía hacer buen rock en lengua española y es como que: POR FAVORRRR… Escúchate ese fraseo en español de “Dinos Lo Que Va A Pasar” y dime que no se puede lograr un fraseo rokolichious en español.

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3. Donna SummerOn the Radio: Greatest Hits Volumes I & II (1979)

Esto no es una antología cualquiera. Aquí las canciones están todas ligaditas de alguna manera u otra creando una obra nueva en sí misma. Sospecho que el mismo Giorgio Moroder ensambló este disco… Y bueno, aquí y allá en el ’79 esos arreglos groundbreaking de Moroder todavía eran una cosa de otro planeta. Mi primera memoria de una catarsis estética fue a finales de los 70s en un carro con mis papás escuchando “I Feel Love”. El body of work de la reina del disco es impresionante. Donna Summer es mi primer ídolo y todavía sufro su muerte.

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4. The B-52’sSelf-Titled (1979)

Yo escuché este disco por primera vez en el ’79 por un chico colombiano que jangueaba en la iglesia que yo iba y admito que no estaba del todo listo para confrontarme con este trabajo tan genial en ese momento… Me tomó agarrar el humor y la irreverencia camp de los B-52’s – mira que cosa, cui cui…

Este disco es una maravilla. Me atrevo a decir que todas las canciones están cabronas. La melodía de “52 Girls” es tan groovy (por eso de sonar setentoso) y me acuerda a melodías de Kevin Shields en canciones como “Sometimes” y “Come In Alone”. En serio… ¡Imagínate “52 Girls” con un arreglo de Shields!

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5. Culture ClubColour By Numbers (1984)

Yo quería ser Boy George en los 80s. El tipo era mi obsesión y las paredes de mi cuarto estaban forradas con fotos, posters y tapestries del Boy. Horita mencionaba lo de “I Feel Love” como mi primera memoria de catarsis estética – ver a Boy George en el clip de Top Of The Pops cantando “Do You Really Want To Hurt Me” es quizás la segunda memoria… Música e imagen… Y claro, el asunto andrógino es algo que me impactó grandemente – pero bueno, el asunto es que la imagen del Boy acapara la atención y a uno se le olvida que en esos años el tipo estaba escribiendo unas canciones bien sólidas.

Aunque este disco no tiene “Time (Clock Of The Heart)” – que es mi canción favorita de Culture ClubColour By Numbers es un disco que demuestra el potencial que tuvo George como compositor en canciones como “Church Of The Poison Mind”, y las baladas “Black Money” y “That’s The Way (I’m Only Trying To Help You)”, que me las puedo imaginar facilito en la voz y piano de Antoni Heagarty quien es también adorador del Boy como yo.

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6. Nina HagenNunSexMonkRock (1982)

¿¡¿Quién puñeta me robó este disco?!? Uno de los grandes misterios de mi vida… Siempre sospeché a una de mis hermanas en su etapa “aleluya protestante jaLkoaL“, robándolo y quemándolo en una hoguera para exorcizarlo. Le he preguntado en varias ocasiones y me dice que no fue ella…

Si hay algo que yo AMO es música que sea buena como música y que me haga orinarme de la risa. No meramente un novelty track humorístico, que es algo que ahora se da tanto en la era de Youtube. Nina Hagen es mi reina payasa del rock. Me debatí entre éste y Nina Hagen Band (su primero, lanzado en el 1978) – pero éste representa de donde venía y hacia donde iba la Hagen.

Este disco es mucho con demasiado. Es abrasivo, es pop, es operático e histriónico y la Hagen te puede parar los pelos y hacerte reir a carcajadas en una misma canción. Hagen es como una de esas voces primitivas en el subconciente que se ha despertado y nuevamente me guía.

Escucha NunSexMonkRock completo aquí.

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7. Cocteau TwinsTreasure (1984)

¡Ay Jehobatman! Yo recuerdo la noche que puse una copia prestada de este disco a sonar en mi casa… Prácticamente cualquier disco de los Cocteau Twins pudo haber estado en esta lista, pero Treasure tiene esa cualidad particular de ser precisamente como un tesoro. Las canciones te siguen sorprendiendo una tras otra porque había mucha exploración todavía. Creo que es el disco de los Twins con más range

“Lorelei” es quizás la heredera al trono de “All Tomorrows Parties” de Velvet Underground como the ultimate art/girl/avant pop song, seguida de cerquita por “To Here Knows When” de My Bloody Valentine. Y “Pandora” pues tiene ese waltzy rock vibe que es una de las cosas favoritas de mis oídos.

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8. This Mortal CoilFiligree & Shadow (1986)

Francis Pérez (Superaquello, La Tortuga China) y yo escuchábamos este disco pega’os como siameses compartiendo un walkman con dos entradas de headphones en nuestros años universitarios… Lo escuchábamos de principio a fin sin hablar. Los discos de This Mortal Coil están hechos para escucharse así – no se pueden desarticular porque están diseñados como un todo.

Los discos de Superaquello le deben mucho a este disco. Es el template, mezclado con Hounds Of Love de Kate Bush. Lo atmosférico de los discos de This Mortal Coil, el énfasis en el estudio de grabación y sus capacidades, tuvieron un impacto bien grande en mí para ese tiempo. Además, el asunto hiper melancólico y de darle voz a lo depresivo caló hondo… Claro, estos discos estaban fundamentados en covers de canciones increíbles y no TAN conocidas de los 60s y 70s así que hay un componente de songwriting bien poderoso envuelto. De alguna maner yo sigo procesando aspectos de este disco en mi música.

Escucha los temas “Strength of Strings” y “Morning Glory” aquí.

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9. Kate BushHounds of Love (1985)

Adoro a muchos artistas y muchas bandas, pero definitivamente Kate Bush – “Mama Bush” – es número uno para mí. Es la artista con quien más me he identificado a través de los años. Lo que pasa es que Bush es una cuentera, y a la hora de la verdad eso es lo que yo soy también en esencia… yo soy un cuentero. Lo hago a través de la danza, del teatro, y ahora primordialmente de la música.

Cada canción de Hounds Of Love es un cuento nuevo y la música sabe asumir las características necesarias para apoyarlo. La cantante y la música hacen un desdoblamiento. The Dreaming (1982) tiene estas características aún más marcadas en su totalidad, pero el Lado B nada más de Hounds – titulado “The Ninth Wave” – es un tour de fuerza que pone a Dark Side Of The Moon de Floyd a cagar pelo.

Me imagino a muchos amigos macharranes del rock pegando un grito en el cielo por este comentario – cui cui – pero lo escribo muy, muy en serio. No tan solo las canciones te siguen presentando estas historias nuevas mientas la música va cambiando con las historias, si no que el concepto que las une está tan cabrón (no pretendo describirlo)… Bush es the original Björk. Una mujer 100% a cargo de su música y del estudio de grabación.

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10. StereolabTransient Random-Noise Burst with Announcements (1993)

De los noventa tenía que haber algo – y escojo este disco monumental… Stereolab fue el fosforito que encendió la mecha de Superaquello. Cuando conocí esta música donde la melodía reinaba pero la experimentación acompañaba en total armonía, me voló la cabeza y fue lo que disparó el que yo me pusiera a escribir (el otro trigger noventoso siendo Stephen Merrit por el subject matter queer de sus composiciones).

Otra cosa que me encanta de Stereolab es que su música parece tratar principalmente sobre la música (a pesar de los manifiestos que canta Laetitia). La música como artefacto cultural parece ser el tema principal de sus discos. “Pack Yr Romantic Mind” es mi cancion favorita de este disco, y ejemplifica todo lo que acabo de describir. Es todo lo que yo adoro: es una melodía de siete pares de cojones, pero la estructura de la canción es algo bien insólito y sorprendente.

Otra cosa de Stereolab que me hace regresar a ellos una y otra vez es el sentido de optimismo inherente en su música. Cuando estoy “depre” una inyección de Stereolab es inmediatamente recetada, cui cui.

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…y claro que se quedan algunos fuera…

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