En el cine: Juan de los muertos

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¿Qué puede ser refrescante y original sobre los zombis? Con esta pregunta entré a ver Juan de los muertos: Matamos a sus seres queridos (Brugués, 2011). Los zombis salieron de África occidental, llegaron al Caribe, a las mentes de Raimi, Romero, diseñadores de video juegos; en fin, todos los medios han tocado el tema. Sin embargo, salí de Juan de los muertos — título que recuerda mucho al wordplay usado en Shawn Of The Dead —bastante satisfecho. ¿Cuáles eran mis expectativas? Todavía no estoy seguro, pero puedo decir que me reí bastante; también miré la historia reciente de Cuba desde un ángulo diferente.

La Habana actual, la de Juan, se encuentra en una etapa sin precedentes: atraviesa una transición que ha permitido DVD’s, celulares y aumentos en remesas desde Miami; Raúl Castro, hermano de Fidel, es el encargado de velar por la ya anémica revolución; los ojos del mundo están puestos en Chávez y Fidel – ambos, como zombis, parecen estar muertos en vida, o no se acaban de morir, sus cuerpos son metáforas perfectas para sus ideologías; personajes como la bloguera @yoanisanchez han contribuido a crear una nueva forma de disidencia en Cuba, que ha sido reconocida a nivel internacional.

En medio de todos estos eventos, que enmarcan un escenario producto del siglo XX (The American Century), se encuentra Juan, el héroe. Vive en La Habana; es un slacker (según Fidel, «escoria» y si por Marx fuera, un «lumpenproletariat»); se conforma con pescar y hacer chiverías; no le interesa ir a Miami pues se vería obligado a tener que trabajar. El protagonista — interpretado por Alexis Díaz De Villegas — tiene edad suficiente como para recordar a Mariel* y al periodo especial** – es un sobreviviente. Su Habana — aislada de la modernidad a través abusos soviéticos, estadounidenses y castristas — no puede evitar la ‘contaminación antirrevolucionaria'; pues a 60 años de una importante revolución como la cubana, y después de sus triunfos y fracasos, Juan se encuentra, una vez más, metido en otra hecatombe.

Contrario a 28 Days Later, el origen de los zombis no está demarcado con flair sci-fi. Aquí la única explicación que tenemos es la misma que ha recibido el pueblo cubano, por más de medio siglo, a la mayoría de sus problemas: imperialismo yanki, disidencia local, entre otras causas. De hecho, durante toda la película, Lázaro (Jorge Molina), sidekick y amigo de Juan, se refiere a los zombis como «disidentes».

La crisis es cotidianidad para muchos cubanos. Han hecho limonada cuando la vida les ha dado piedras. Dicho esto, entonces no sorprende la decisión de Juan — más allá de sobrevivir esta nueva crisis, vamos a hacer un negocio de ella, «matamos a sus seres queridos». Let the blood drenched, profanity peppered hilarity begin.

Juan de los muertos tuvo muchos aciertos – además de las sardónicas referencias siciopolíticas que el Granma evitó tocar en su reseña. Las escenas de acción en esta divertida co-producción española-cubana fueron bastante buenas — a pesar del low budget factor. Con poco se lograron memorables escenas, que si las cuento por aquí, estaría cometiendo el peor de los crímenes.

Como muchas películas de este género, ésta no escapa el tema de sobrevivir. Es una pena que este filme fuera hecho en el 2011 y no diez años antes, cuando su relevancia hubiese sido aun mayor; pues si hay un lugar en el cual ‘sobrevivir’ ha sido una narrativa importante, en donde ‘lo zombi’ fits seamlessly, es en Cuba. Creo que ésta es la última película de zombis que deben hacer – no más, por favor; sin embargo, y en conmemoración al comienzo de la revolución cubana, recomiendo que pasen hoy 26 de julio a ver Juan de los muertos – una película de zombis que debe ser la última, pero que también debió haber sido la primera.

tres estrellas

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Juan de los muertos
92 min | Comedia, Horror

Director: Alejandro Brugués
Alexis Díaz de Villegas, Jorge Molina y Andrea Duro

• Véanla • Si quieren una visión de Cuba desprovista de romanticismo decimonónico; si disfrutan de la híper-violencia y la chabacanería.

• Evítela • Si no tienen espacio para una película más de zombis; si, como un baby boomer cascarrabias, consideran que la chabacanería y la híper-violencia en una película de zombis está demás.

Exhibiéndose desde el 26 de julio en las salas de Fine Arts de Puerto Rico.
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Notas:

* “Mariel marked the first time socialist Cuba turned against itself. The government staged riots called actos de repudio — street rallies in which neighbors turned against neighbors, harassing and tormenting those who wanted to leave the country. The victims were often pelted with rocks, tomatoes and eggs. Windows were shattered. Doors were knocked down. Some people were killed, dragged through the streets as trophies to intolerance and hate. Sometimes people trapped inside their homes chose to kill themselves rather than face their tormentors.” Mirta Ojito [enlace]

** “In August 1990 the government announced the implementation of the “Special Period” (período especial), a series of contingency plans conceived originally for use during a time of war. The período especial established a framework within which to implement a new series of austerity measures and new rationing schedules to meet the worsening economic crisis. Available supplies of gasoline and fuel oil were severely cut. Industrial plants and factories reduced weekly work hours; some closed altogether. An additional 200 consumer goods were added to the ration list and foods of all kinds became increasingly scarce.” [enlace]

Maestro, lector y esposo. Amo y odio a Puerto Rico. El arte para mí es un tónico nietzscheano pues la realidad es kafkaesca.