MAMÁ INDIE: Mamá sexy

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Mamá Indie, protagonizada por Limari Colón, es una columna que pretende demostrar maneras alternas de crianza y cuidado de bebés e hijos. Esta mamá alternativa dedicó cinco años de su adultez temprana a tocar y cantar en la banda de Pop Rock, Mabel. En un mundo donde predomina la homogeneidad, Limari decidió crear su propio molde cuando tuvo a su primogénito el 19 de noviembre del 2011, animándose a romper con mitos, y adentrándose a un mundo de temas controvertibles relacionados a nuestras crías. Estas son sus experiencias personales.

Poco antes de parir pensaba que el término “mamá sensual” pudiese más bien ser un mito. Madres “sexys” son sólo aquellas que generan un ingreso de Hollywood, o quienes viven casadas a sus magnates y se la pasan en el gimnasio todo el día.

Toda mi vida fui, lo que en buen puertorriqueño califican como “la nena llenita”. Mis cachetes redondeaban mi nariz, adornados por una melena de tigresa y lo que en mi humilde opinión fue lo peor – por cinco años tuve boca de metal (braces).

Estar embarazada disipó mis ansiedades de mujer inadecuada. Sentir la vida misma creciendo en mi vientre me aseguró que el físico es meramente un estado transitorio, y que su propia existencia debe ser lo realmente importante para cualquier ser viviente. No obstante, cuarenta libras más pesada, y un bebé después, quedé con mi cuerpo deformado, y la complacencia que adquirí varios meses pre-embarazo, desapareció. En su lugar resurgieron mis incomodidades e inseguridades. Veía una mujer lacerada por la naturaleza, y sentía estar atrapada en un organismo ajeno al mío.

Por fin logré vencer la auto-conmiseración. Asumí responsabilidad de mis propias acciones y decidí que podía hacer algo al respecto. Cambié mis hábitos alimentarios. Comencé un excelente programa de ejercicios, y dos meses más tarde, había perdido todo el peso en exceso.

Hace varios días fui a comprar mi primera falda, ocho meses después del parto. Por primera vez desde que nací, cupe en un tamaño número seis. Tener compromiso conmigo misma y ser honesta y leal a mi rutina, me ha dado la confianza que creía perdida, o mejor dicho, sustituida por el rol de madre.

Ser madre no equivale a perder el aspecto de mujer que nos hace atractiva a los demás. Sería ingenuo pensar que nuestra pareja nos va a perdonar el estar desaliñadas y descuidadas por la llegada de bebé. Es cruel, lo es. Después de todo, ¿quién quiere pasar por escrutinios con un bebé en las manos, 24/7?

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Reside en Arecibo, Puerto Rico entre perros, gatos, gallinas, caballos y otros animales encontrados en el campo. Estudió música durante once años y ahora cursa una maestría en Creación Literaria en el Sagrado Corazón. Escribe para el Huffington Post, su página personal y este magnífico blog independiente...