Dándole rewind al cassette

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foto: cassettes via flickr cc

Especial para Puerto Rico Indie
por: NaturalBornCritic, Editor en Jefe, malavidabuenamusica.com

En el 1983 cumplí 6 años de edad. Mi mamá me permitió escoger, por primera vez en mi vida, el regalo de cumpleaños que yo tuviera a bien seleccionar. Recuerdo haberle pedido que me llevara a una tienda de discos que operaba desde el sótano de San Patricio Plaza, la cual era atendida por un viejito cubano no muy simpático. Allí me enfrenté a la colección de discos más grande que hasta ese momento había tenido ante mis pequeños ojos. La decisión sobre el artista cuyo album quería comprar fue una sencilla: el disco Metal Health de Quiet Riot. Sin embargo, en ese momento me enfrenté por primera vez a otra decisión; una que continuó recurriendo hasta la mitad de mi adolescencia. El viejito cubano me preguntó: “¿Lo quieres en LP o cassette, niño?”

Aunque en esa primera compra escogí el vinilo, eventualmente opté por los cassettes, primordialmente porque eran más baratos y ocupaban menos espacio. Además, podía escucharlos en el carro de mi abuelita en el tapón de regreso de la escuela a casa todas las tardes. Mi pobre abuela tiene que haber escuchado Master of Puppets de Metallica al menos 10 o 15 veces.

A inicios de los noventas los LP’s fueron prácticamente eliminados de las tiendas de discos, reemplazados por un formato físicamente más pequeño: los discos compactos. Sin embargo, este nuevo formato también era más caro y requería comprar un reproductor que, como toda nueva tecnología, resultaba muy costoso. Me mantuve fiel a los cassettes, pero la rápida propagación de esta nueva tecnología digital eventualmente hizo muy difícil el sostener mi consumo de cintas análogas. Recuerdo vivamente haber visitado una tienda de discos en Plaza las Américas allá para 1997-98 para comprarme el más reciente album de la banda indie norteamericana Girls Against Boys en cassette. El dependiente de la tienda me dijo (literalmente): “la tienda no trabaja formatos obsoletos, caballo”.

Joyful Noise editó el año pasado el “Cassette Trilogy” de Dinosaur Jr. en edición limitada.

La eliminación paulatina de los vinilos y cassettes se sintió como si la industria discográfica me estuviese declarando la guerra. La decisión sobre cuál era el formato correcto para disfrutar de mi música favorita estaba siendo tomada por otras personas, no por mí. Algo así como la mal llamada “democracia participativa”. No hay libertad de consumo cuando las opciones son limitadas e impuestas. Y como cabe esperar, los movimientos musicales subterráneos se rebelaron contra esas tendencias populistas de empaque y distribución de sus productos.

Mucho se ha escrito, en años recientes, sobre el resurgimiento del formato del vinilo, pero muy poco acerca de la resurgimiento de los cassettes. Mientras nadie ha estado prestando atención, un sinnúmero de artistas han retomado el formato como un medio viable y súmamente costo efectivo. De hecho, hay sellos disqueros independientes en los Estados Unidos (Burger Records, Telephone Explosion, para nombrar sólo dos) que se dedican primordialmente a publicar música en ese formato. Hasta hay discjokeys que se dedican a pasar música exclusivamente en cassette.

El hecho de que actualmente existan sellos disqueros cuyo modelo de negocios gire alrededor de las ventas de cassettes implica, necesariamente, que existe un público lo suficientemente grande que aún está interesado en ese formato. Según Sean Thomas Bohrman, co-propietario de Burger Records, sello californiano que se fundó en el año 2007, y el cual se ha distinguido por editar reissues de discos lanzados por otros sellos en otros formatos, el mundo de la música aparentaba haberse olvidado de las cintas análogas: “No one was doing this at the time so we seized the opportunity and it turned out that the original labels who put out the records weren’t interested in doing cassettes, so it was pretty easy for us to get permission to do put out licensed music without any annoying contracts or hassle. The tapes have been our bread winners from the beginning. When you put music people want to hear on any format, people will buy it. And cassettes are awesome because the turnaround time is so quick, they are cheap to make and that makes them cheap to buy so you’re able to take chances on bands where you necessarily wouldn’t before! And if you end up liking the band you’ll seek out their vinyl from the respective labels.”

Además de haber identificado un area de oportunidad, el bajo costo de producción del cassette es un atractivo enorme para sellos como Burger Records, Telephone Explosion. Y por supuesto, cualquier cosa que motive a los coleccionistas a meterse la mano en el bolsillo es un atractivo enorme para una empresa enteramente independiente. “I can see the handiness of them being perfect for collectibility cause
 they’re the same size as baseball cards and handy and put together look really good” dice Bohrman. Sin embargo, como todo aquel que nada contra la corriente, hoy el camino está lleno de escollos y obstáculos. “Distribution was more difficult for the cassette because when we started it was still kind of a dead format in stores and stuff. People always have and always will buy vinyl, it’s the best! But 
manufacturing cassettes is a lot easier, cheaper and faster than LPs,
which makes them the ideal format for bands on tour who need merch in 
a pinch.”

Of Montreal también vio su discografía completa publicada en el formato en un box set limitado.

En Puerto Rico, la resurgencia del cassette no ha tomado auge aún. No obstante bandas como Los Vigilantes, Ardillas, Dávila 666 y otras han comenzado a participar de compilados editados en dicho formato. Considerando la situación económica que vivimos en estos tiempos y la pobre remuneración de la cual sufren los artistas independientes de la escena, entiendo razonable anticipar que veremos cada vez más material discográfico editado en cinta. El tiempo dirá.

Por ahora me retiró, voy a buscar el radio con doble cassette que me trajeron los Reyes Magos cuando estaba en quinto grado…

Rubén mantiene el blog Mala Vida Buena Música y es uno de los organizadores detrás de la serie de eventos El Independiente. En algún momento escribirá su propia bio, pero por ahora esto es suficiente.