Cine Streaming: Slaughterhouse-Five

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[Hacer un peregrinaje hasta la más alta montaña;
llegar a Tralfamadore y a las tetas de Montana Wildhack…]

El tale of woe de Kurt Vonnegut está cabrón*. Dan cuenta de ello: un chrono-synclastic infundibulum, el material Ice-9 y religiones como The Church Of God The Utterly Indifferent y el Bokonism. Razones demás hay para leerle; pero confieso que no he leído Slaughterhouse-Five, or The Children’s Crusade: A Duty-Dance with Death (1969). La que leí fue The Sirens of Titan (1959), por tanto, esto es una reseña cinéfila que aspira a ser bibliófila.

Vonnegut fue un hombre de ciencias y estuvo al día con la mecánica cuántica de su época; estudió química en Cornell. Sin embargo, su humanismo mereció premios internacionales. Y es que el autor se atrevió a tratar de contestar las preguntas más importantes, preguntas que también son las menos hechas. Éstas bregan – if I may – con lo sisyphean: “[H]is characters do come up with sentences that explain their purpose in life, sentences which send us, the readers, into chuckles of heart-warmed complacency when we discover them; but Vonnegut’s people never stop hoping for a better explanation of what’s happening” – [John G. Short | The Cuckoo Clock in Kurt Vonnegut’s Hell | The Harvard Crimson, December, 1968].

Billy Pilgrim, héroe de Slaughterhouse-Five (1972, disponible vía Netflix streaming), es parte del sardónico mundo de Vonnegut – re-imaginado por George Roy Hill (director) y Stephen Geller (guionista). Esta película sería la épica lucha de Billy (Michael Sacks) por liberarse de las cadenas del tiempo, si no fuera porque éste aparenta estar a gusto con ellas. Dicho esto, confieso que me vi tentado a leer su cara, en varias escenas del filme, como el más claro signo de la idiotez y la complacencia. Pero un examen empático a su condición deja claro que su cara no podía ser otra. Si estás a la merced de seres ligones, seres que imbuyen tu experiencia de una gnosis temporal digna de un dios, entonces la vida es un ride – una trillita recursiva. No sería raro sentir vértigo con las transiciones en el tiempo; fruto de una excelente colaboración entre Dede Allen – editora de clásicos como Dog Day Afternoon (Lumet, 1975), The Breakfast Club (Hughes, 1985), entre muchos otros – y el guionista. Billy vive una suerte parecida a la de Winston Niles Rumfoord, Dr. Manhattan, un Bodhisattva [o cualquier avatar que lo pueda ver todo; poner «Dios» es bien lamestreamer]. Es importante destacar que nuestro héroe no puede controlar lo que le pasa; no es un dios; está a la deriva, a raíz de una cruel condición (Vonnegut era inmisericorde con sus personajes): el tiempo como artificio narrativo.

El martilleo de la maquinilla de Pilgrim, en las escenas introductorias del filme, deja un tatuaje en la retina: “I have come unstuck in time”. Así queda escrito que el juicio que se tenga por tiempo deba quedar suspendido. Si no es así, ¿cómo el héroe sobrevive Dresden** y a Valencia Merble Pilgrim, su esposa (una genial actuación por Sharon Gans), mientras vive condenado a ser protagonista de la pornografía de Tralfamadore?

•growl•

El time travel en S5 no puede quedar mejor descrito que por Montana Wildhack (Valerie Perrine): “Billy. You time tripping again? I can always tell”. Pilgrim está a la merced de los Tralfamadorians: seres que experimentan la realidad en cuatro dimensiones. Pueden estar en cualquier punto del tiempo que les de la gana, pues los ocupan todos. No hacer un breve research wikipédico al concepto cuarta dimensión sería tremenda vagancia — especialmente si se está viendo (o leyendo) S5.

Gracias al mío – mí research – descubrí una canción – “4th Dimensional Transition” del álbum Oracular Spectacular — que no puede negar a Vonnegut. Dicho esto, la música en S5 no se puede ignorar, pues Glenn Gould, uno de los pianistas más importantes en la historia de la música occidental, le metió bien cabrón. Puedo decir confiado, sin que me tiemble la mano, que este es un soundtrack importante. “Concerto No. 5 For Keyboard And Orchestra In F Minor, BWV 1056″ es piano tocado por un Tralfamadorian – hace 35,000 años. La pieza se oye justo cuando aparece la imagen de Billy Pilgrim corriendo por su vida; también se lee el título; sus letras negras contrastan con la nieve.

El resultado de la excelente banda sonora “[S]ets an exquisite and dark atmosphere”; sugiere que “Billy simply endures, a passive figure set against a background in which the author inventories man’s idiocies to man, from the little deceptions of childhood to the legalized lunacies of war.” – [Vincent Canby | Time-Tripping With ‘Slaughterhouse-Five’ | The New York Times, March, 1972]

La llegada a Dresden — “the land of Oz” — se da al compás de “Concerto No. 3 For Piano And Orchestra In D Major, BWV 1054″; un yellow brick road sonoro que derrocha clavicémbalos, violines y flautas. Aquí la fotografía de S5 da cuenta de un entorno de ensueño; la luz del sol resplandece contra los cristales de exquisitas edificaciones; los detalles de múltiples gárgolas embelesan prisioneros y soldados. Nadie más embelesado que Pilgrim; quien provoca la risa y la simpatía de los alemanes; hasta que el súbito bofetón de un amargado viejo borra su sonrisa y apaga la melodía.

 Han llegado a Slaughterhouse-Five.

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Slaughterhouse-Five (1972)
104 min | Comedia, Drama, Fantasía

Director: George Roy Hill
Michael Sacks, Ron Leibman y Eugene Roche

• Véanla • Si disfrutan del humor negro y las narrativas poco convencionales.

• Evítela • Si lineal o finita son las únicas formas que pueden concebir una narración.

Exhibiéndose ahora en Netflix Streaming.

*The Tale of Woe and Misfortune is one of the key texts in 17th century Russian literature. Scholars have not come to a consensus as to what genre this tale belongs to, although it is generally considered to belong to what is arguably called the period of the Baroque, which spans the 17th and 18th centuries. Written in blank verse, this tale functions as a reflection of the beginnings of early fiction in old Russian literature and straddles the shift from a society dictated by ecclesiastical authority to one marked by secular trends.” (vía Wikipedia).

** Kurt Vonnegut sobrevivió el bombardeo de la ciudad de Dresden, Alemania, en el año 1945. Escapó con vida de una masacre que dejó más de 30,000 muertos: “Vonnegut was one of a group of American prisoners of war to survive the attack in an underground slaughterhouse meat locker used by the Germans as an ad hoc detention facility. The Germans called the building Schlachthof Fünf (Slaughterhouse Five) which the Allied POWs adopted as the name for their prison. Vonnegut said the aftermath of the attack was “utter destruction” and “carnage unfathomable.” – vía Wikipedia.
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Maestro, lector y esposo. Amo y odio a Puerto Rico. El arte para mí es un tónico nietzscheano pues la realidad es kafkaesca.