Entrevista: Astrid Cruz comienza su saga literaria con “The Caregiver”

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Foto original: bfishadow via Flickr

En tiempos en que las novelas más populares son lecturas facilonas, como Fifty Shades of Grey o la inescapable saga de Twilight, sería de esperar que se manifestara la influencia de estas en la literatura que se produce en nuestra isla. Me alegra poder confirmarles que ese no es necesariamente el caso: he sido testigo del proceso creativo de Astrid Cruz, autora de The Caregiver, y puedo confirmar que aún tenemos entre nosotros escritores jóvenes que tienen la osadía de obedecer a influencias menos trendy y producir a base de lo que quieren ellos, no el mercado.

The Caregiver, la primera novela corta de una saga proyectada, no solo es una obra inusual (considerando el cuerpo de trabajo que suele producirse en Puerto Rico), si no que también es un ejemplo de la tendencia actual hacia la auto gestión. Vivimos en una era en que el mundo está tratando de tumbar a los organismos monolíticos – disqueras, editoriales, productoras, etc, – y Astrid Cruz no es la excepción. Su novela – un relato corto protagonizado por una heroína con un pasado turbio, y poblado por un elenco de mafiosos carismáticos y policías histéricos – ha sido publicada en formato electrónico mediante sus propias gestiones, y está a la venta en diferentes portales, tales como Amazon o Barnes & Noble.

Decidimos reunirnos con Astrid para hacerle unas cuantas preguntas acerca de su primera novela y de su proceso de auto gestión para publicarla.

PRI: ¿De donde surge la idea para The Caregiver? ¿Por qué contar esta historia?

Astrid Cruz: Hace unos años comencé a publicar en mi blog historias cortas llenas de cuchillazos, tiros, sangre, y, en muchos casos, con mujeres como protagonistas. Con el tiempo me di cuenta de que tenían una muy buena acogida, así que fui inclinándome hacia personajes femeninos que fueran tan capaces (o más) de agarrar una pistola y matar a alguien, como cualquier hombre. Hacía tiempo quería escribir una historia de una mujer joven que fuera una asesina a sueldo. Creo que no hay suficientes heroínas de armas tomadas aún, (y con “heroína” me refiero a ser la protagonista de la obra, no necesariamente la chica buena). El tema no es nuevo, pero definitivamente pueden haber muchas más allá afuera.

En el caso de Scarlett, tomé unas cuantas ideas que había tenido hace un tiempo: una sobre la historia de una enfermera al cuidado de un enfermo en su casa, y otra sobre un grupo de gangsters ya entrados en años y cómo corren el negocio, en comparación a sus contrapartes más jóvenes. De la combinación de estas ideas, junto a la de la asesina a sueldo, es que nace ‘The Caregiver’.

PRI: ¿A qué te dedicas actualmente? ¿Consideras la escritura como un hobby, o como una carrera futura?

AC: Estoy cursando la maestría en Teoría e Investigación en la Escuela de Comunicación de la UPR y trabajo en tareas administrativas como estudiante en una oficina dentro del recinto. No ha sido fácil balancear esto con la escritura, edición y preparación del libro, pero tampoco es imposible. Creo que, más allá de un “hobby”, siempre he visto la escritura como una necesidad. Puede sonar extraño, pero sé de muchos autores que se deprimen si no escriben por mucho tiempo. Hace unos días hablaba con una amiga de cómo me siento cuando tengo una idea nueva: es como algo que te posee y no te deja tranquila hasta que lo hayas escrito, no importa el tiempo que te tome hacerlo. Por eso utilizo la frase: “I write because, if I don’t, my characters will murder me in my sleep.” Tengo que escribirlo o me mata.

PRI: ¿Cuándo supiste que querías publicar el trabajo? ¿Cómo sabes que estaba “terminado”?

AC: Me alegra que me preguntes esto, porque, sinceramente, cada vez que releo lo que escribo quiero cambiarle algo. Pero llega el momento en que dices basta, “si sigo nunca lo publico”. Mi esposo es uno de los pilares en mi trabajo y es muy bueno diciéndome “ya, suéltalo”. Así mismo, mis lectores beta – amistades que me regalan de su tiempo para leer mis manuscritos y darme sus opiniones al respecto – han sido clave para decidir si el trabajo es bueno y si está listo para pasar a la etapa de edición. He escrito muchos manuscritos, antes de este, que me han servido de práctica. Siento que soy mejor escritora que hace, digamos, dos años, y sé que con los años seguiré mejorando.

Otro aspecto muy importante para saber si estaba “terminado” fue el proceso de edición. Conseguir un editor/editora que entienda lo que quieres decir y que sepa trabajar con lo que escribiste sin destruir tu esencia como autor es una bendición. Fue como cosa del destino, ¿no? Encontrarte por Twitter y que estuvieras dispuesta a trabajar con mi libro. Valoro mucho esa experiencia porque fue lo que me dio ese último empuje para decir que sí, que lo iba a publicar.

PRI: ¿Por qué escogiste hacerlo por tu propia cuenta y en el formato e-book?

AC: Soy una ávida usuaria de Twitter y allí he conocido a muchísima gente maravillosa. En especial he podido relacionarme y aprender de la experiencia de autores que han utilizado la vía del “self-publishing” para sacar sus libros a la luz. Más allá de las razones económicas que muchos mencionan para irse por la esta vía, entiendo que lo más que me llamó la atención fue tener control total de mi obra. Eso, combinado con el hecho de que publicar en formato digital en estos días es sumamente fácil y costo-efectivo, – unas cuantas horas “formateando” tu documento, y está listo para subirlo a cualquiera de los portales de publicación de autor – hizo que me decidiera por esta forma. Es algo muy gratificante, saber que el producto que le estás ofreciendo a tus lectores es exactamente lo que tú quieres, no lo que un grupo de personas sentadas alrededor de una mesa de conferencias dijo que debía ser.

PRI: Es inusual ver, en las novelas modernas, una diferencia de edad tan marcada en una pareja como la que vemos entre Scarlett y Armand. ¿Cuál es tu motivación o intención al incluir este elemento entre las dificultades que confrontan tus protagonistas?

AC: El tema de las relaciones con diferencias de edad es algo que mucha gente toma con pinzas, a menos que seas José José cantando 40 y 20. Las relaciones Mayo-Diciembre, como las llaman, tienden a causar cierta inquietud en la gente, muchas veces tildándolo hasta de tabú, pensando sólo en la Lolita de Nabokov. Soy una mitad de una relación así y, créeme, la gente dice cosas, pero en el fondo, si dos personas se llevan bien, ¿por qué dejar que la edad sea un obstáculo? Es algo que tiene mucho que ver con la mentalidad y la madurez de cada uno. En el caso de Scarlett y Armand, entiendo que si no se hiciera mención de sus edades, no se distinguiría diferencia alguna. Creo que lo que me motivó a traer ese elemento fue el demostrar que sí es posible que dos personas con las mismas motivaciones puedan desarrollar lazos afectivos sin importar las dificultades que pueda presentarles la vida.

PRI: ¿Por qué decidiste escribirla en inglés? ¿Por qué en Londres?

AC: Soy como muchos de los jóvenes puertorriqueños de mi generación: pienso en inglés y hablo en español. Criados con el cable TV, se hace difícil a veces hablar en otra cosa que no sea una mezcla de ambos idiomas. En mi caso particular, se me hace más fácil escribir en Inglés, siento que lo hago más rápido, que fluye mejor. Además, me gusta mucho el cine y la televisión británica, así que mi tendencia es hacia esa línea. Hay casos en que incluso utilizo la gramática inglesa más que la americana, pero eso es una preferencia personal.

Londres es una de esas ciudades que reúne a todo tipo de gentes, esa fue una de las razones para utilizarla. Un lado de la familia de Scarlett es latino (detalle que no se da a conocer en el primer libro), así que para el segundo libro pienso traer los personajes al Caribe y mostrar un poco del choque cultural entre ambos.

PRI: Vemos cierta complejidad en el personaje de Scarlett, especialmente en su identidad y sus motivaciones. ¿En qué o quiénes te inspiraste para crearla? ¿Entiendes que este personaje obedece a alguna preferencia personal o convicción política tuya?

AC: Hace un tiempo tuve la oportunidad de entrevistar a uno de los guionistas de la versión sueca de “The Girl with the Dragon Tattoo” y una de las cosas que me mencionó fue el hecho de que el personaje de Lisbeth Salander apelaba a la gente por ser una heroína con fallas. Lisbeth es uno de mis personajes literarios favoritos y entendí perfectamente lo que él me quiso decir: nadie quiere héroes perfectos porque nadie es perfecto. Scarlett es un agente encubierto de la Interpol cuya familia tiene vínculos con el narcotráfico. Es alguien que a diario almuerza con Dios y cena con el Diablo. Dentro de ella, como persona, hay toda una gama de contradicciones que la halan en todas direcciones. Para ella, como dice Billy Joel, todo es rock and roll. Siempre he pensado que los verdaderos malos no se ven como malos, ellos son los buenos en su propia película.

Hay una novela de la escritora brasileña Patricia Melo, Elogio de la Mentira, cuyos personajes femeninos son ese tipo de mujer: la que hace lo que tiene que hacer para sobrevivir sin darle demasiada cabeza a si sus acciones son buenas o malas. Lisbeth Salander cae en ese renglón también. Hasta las hermanas Dashwood de Sense and Sensibility se pueden ver como mujeres atrevidas en cierto sentido. Es más una preferencia personal que otra cosa, y cierto nivel de ambigüedad siempre le viene bien a toda historia de acción.

PRI: ¿Hubo algún momento en la trama en que te encontraste sin saber qué hacer? ¿Qué partes o personajes se te hicieron más difíciles de escribir?

AC: Siempre que me siento a escribir es porque he estado largas horas pensando en qué es lo que voy a escribir en esa página fría y blanca que me mira desde la pantalla de la computadora. A veces escribo exactamente lo que ya había pensado y repensado con anterioridad, pero en otras muchas ocasiones otras ideas empiezan a fluir y no sabes en qué dirección vas hasta que llegas allí. Esta historia en particular fluyó sola, no tenía una idea clara de a dónde me iba a llevar hasta que me sentaba a escribir y era como si me la estuvieran susurrando al oído.

Quise tener cuidado con George, la mano derecha de Armand, porque quería que fuera un hueso más duro de roer que Armand mismo. También, como toda la historia se desarrolla en Londres, tuve que hacer una investigación extensiva de la ciudad; utilicé mapas, videos, películas y fotos para que las descripciones se sintieran más reales.

PRI: ¿Desde cuándo escribes, y qué te motivó a escribir? ¿Alguna influencia artística en particular?

AC: Puedo decir, sin faltar a la verdad, que llevo escribiendo toda mi vida. Desde pequeña escribía cuentos, poemas y hasta libretos para películas. Mami se volvía loca recogiendo las montañas de papeles que hacía. Siempre supe que quería escribir, pero no lo tomé en serio hasta hace unos años atrás, cuando logré deshacerme del miedo ese que tenemos muchos a enseñar nuestro trabajo a otros. Comencé con el blog y repartiendo cuentos para que mis amistades los leyeran y me dí cuenta de que quizás había la posibilidad de hacer algo con ellos.

Mi bachillerato fue en artes audiovisuales, así que mi mayor influencia son las películas. Aunque leo mucho, con frecuencia me desvío del género. En el caso específico de este primer libro de la serie, me dejé influenciar mucho por películas de gangster británicas como Layer Cake, Gangster No. 1, London Boulevard y Mr. Nice. Layer Cake y London Boulevard son adaptaciones de novelas de J.J. Connolly y Ken Bruen respectivamente; ambos libros fueron cruciales para mí. La película francesa The Girl Cut in Two de Claude Chabrol influyó en el desarrollo de la relación entre Scarlett y Armand. Patricia Melo y Steig Larsson también están ahí. Y, por supuesto, soy fan de Harry Potter, así que, de una forma u otra, ha sido parte del proceso.

PRI: ¿Cómo describirías tu proceso creativo? ¿Involucras a otras personas en éste?

AC: La mayor parte del proceso creativo se da en mi mente. Pienso las escenas, los diálogos, la acción y las consecuencias, les doy vueltas y vueltas hasta que están listas para ser escritas. A veces me siento a ver “trailers” de películas solamente, ya que la acción está concentrada a un par de minutos sin perder el hilo de la narrativa. Algo muy importante para mí es la música, siempre he hecho “playlists” para mis manuscritos y no sé qué me haría sin ellos. La canción “No One Said This Would be Easy” de The Postmarks sería la bandera que guíe este libro, seguida de “Undun” de The Guess Who, así como éxitos de The Smiths, The Jam, The Clash, The Who, The Yardbirds, The Box Tops, The Strokes y The Killers. ¡Mira! Todos son The-Algo, como The Caregiver.

Otras veces las cosas surgen conversando con amistades; me gusta compartir las ideas para asegurarme de que son posibles. No voy a mencionar nombres, pero ellas saben quiénes son. Son las que me dicen si voy bien o mal, las que se enamoran de mis personajes tanto como yo y las que sufren conmigo cuando tengo que matar alguno (o se alegran si se lo merecía).

PRI: ¿Qué tuviste que hacer para llevar la versión final de The Caregiver al mercado de e-books? ¿Cómo fue ese proceso? ¿Algún reto?

AC: Luego de tener el último borrador editado y listo para publicación, viene el proceso de diseñar la portada. Puedes conseguir a alguien para esto, pero en mi caso la hice yo por cuestión de tiempo. Luego de eso estar listo, hay que arreglar el formato del documento. La plataforma Smashwords (donde ya había publicado una antología de cuentos) tiene una guía para el formato ya que su sistema, al uno subir el documento, lo convierte en cada uno de los formatos que se utiliza en la industria en este momento (PDF, ePub, mobi, entre otros). Luego de tener listo el documento, lo subes a Smashwords, llenas la información del libro, ellos te asignan un número ISBN si no lo tienes, escoges el precio (en mi caso fue 99¢) y esperas a que pase por lo que ellos le llaman el “Meatgrinder”. Si todo sale bien, hay otro proceso de espera en lo que lo incluyen en su catálogo “Premium”. Ena vez ahí, lo distribuyen a sus afiliados (iBooks, Barnes & Noble, Diesel, etc.).

En Amazon el proceso es parecido, sólo que tienes que convertir el documento en HTML antes de subirlo. Ahí también escoges el precio y si no has comprado un ISBN en Bowker, ellos te asignan un ASIN (su propio tipo de identificador). Subes el documento y en un par de horas está listo para que dueños del Kindle o sus aplicaciones lo compren.

Creo que el reto mayor es tomar la decisión de publicar. De ahí en adelante, si tienes cierto conocimiento sobre procesadores de palabras y programas para crear el arte, no es tan difícil. De no ser diestro en ninguno de estos, Smashwords tiene una lista de personas que se dedican a hacerlo por un precio bastante módico.

PRI: ¿Qué buscas sacarle a la experiencia? ¿Qué determinará si leemos o no una secuela?

AC: Lo que busco de esta experiencia es que los lectores disfruten el libro. No hay nada mejor que la satisfacción de que alguien te diga que lo leyó y le gustó. Y si esas expresiones vienen acompañadas de signos de exclamación, mucho mejor.

La secuela ya está en proceso y espero que salga antes de finalizar el año. No vaya a ser que los Mayas tengan razón.

PRI: Gracias. Ha sido un verdadero placer. ¡Te deseamos mucho éxito!

The Caregiver está disponible a través de Amazon.com, Amazon.co.uk, Smashwords y pronto estará disponible en Barnes & Noble, iBooks, y otras tiendas de e-books.

Pueden leer los primeros capítulos, así como una serie de viñetas (escenas no contenidas en los libros) que estará publicando su autora en su blog: http://artistikemwrites.wordpress.com