MAMÁ INDIE: Practicando el colecho

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Mamá Indie, protagonizada por Limari Colón, es una columna que pretende demostrar maneras alternas de crianza y cuidado de bebés e hijos. Esta mamá alternativa dedicó cinco años de su adultez temprana a tocar y cantar en la banda de Pop Rock, Mabel. En un mundo donde predomina la homogeneidad, Limari decidió crear su propio molde cuando tuvo a su primogénito el 19 de noviembre del 2011, animándose a romper con mitos, y adentrándose a un mundo de temas controvertibles relacionados a nuestras crías. Estas son sus experiencias personales.

Son las dos de la mañana y me acabo de despertar con el espanto de haber encontrado un marullo de hormigas bravas en mi cama. <<¡El nene!>> fue lo primero que pensé. Encendí la luz. Sacudí las sábanas lo más rápido y sigilosamente posible. No había rastros de las desgraciadas en el piso, ni en la pared… Levanto la mirada hacia el techo de la habitación – y ahí estaban: cientos de hormigas colorá’s esperando para devorarme a mí y a mi cría. ¿Y si Liam hubiese estado solo en el cuarto?

La triste cultura occidental que hemos adoptado, la norteamericana, valora demasiado la independencia. Se avala a los bebés que no lloran y que se “ponen a dormir solos”. Escuchas a las madres orgullosas vociferar “Mi hijo es excelente. Tiene tres meses. Duerme solo en su cuna y habitación”. ¿Es esto algo bueno realmente?

De la misma manera aseguran que podemos entrenar a nuestros bebés a dormir toda la noche, sin saber lo riesgoso que puede ser esto para un recién nacido cuyos pulmones aún están desarrollándose. Según el Dr. James J. McKenna, autor del libro Sleeping With Your Baby, la mayoría de las culturas orientales e hispanas practican el colecho o cosleeping. McKenna define el colecho como la práctica de tener a tu infante en la cama mientras duermes o en una superficie adyacente a la misma. Al leer su libro me impactó el siguiente dato: “estudios científicos demuestran que los bebés que duermen con sus madres o padres, disfrutando del contacto piel-a-piel, mantienen una respiración más regulada, usan su energía con mayor eficiencia, crecen más rápido y experimentan menos estrés” (McKenna, pág.40).

En sus más de treinta años estudiando el colecho entre madres y bebés, McKenna descubrió que aquellas madres lactantes que dormían con sus hijos podían detectar cambios en la temperatura y patrón de respiración del infante – ¡aún cuando estaban dormidas! Esto lo llevo a concluir que las madres que duermen con sus bebés reducen el riesgo de la muerte de cuna infantil si practican este método de forma segura.

“¡No duermas con él, es peligroso!” “¿Cuántas madres han aplastado a sus bebés?”

A menudo escuchamos horrorosas noticias sobre madres que asfixian a sus bebés en la cama. La realidad es que hay unos factores influyentes en la mayoría de estos casos. Una madre que toma alcohol, medicamentos o utiliza sustancias controladas NO debe dormir con su bebé. De igual manera no deben practicar el colecho aquellas que tienen un sueño profundo, son obesas, fuman o fumaron durante el embarazo (o cuyo padre fuma), utilizan muchas almohadas o sábanas gruesas, o duermen en superficies blandas (camas de agua o plumas, sofás, butacas, etc.). [Puedes ver todas las guías para un colecho seguro aquí.]

Existe la noción de que el matrimonio se ve afectado cuando papá y mamá duermen con su bebé. Juzgamos el colecho a través del ojo norteamericano, en el cual el cuarto es el lugar propuesto para toda actividad sexual. El colecho no tiene por qué afectar la intimidad de un matrimonio, aunque sí podría afectar la espontaneidad si sólo se practica el coito dentro del dormitorio.

Por esta y otras premisas falsas jamás hubiera considerado el colecho, a no ser que el pediatra de mi hijo me lo recomendara. Estaba exhausta – madre primeriza al fin – y a punto de “rajarme” de una lactancia exclusiva. El doctor me explicó que a pesar del bebé levantarse más cuando duerme con la madre, ambos descansan mejor porque los movimientos son mínimos a la hora de amamantar. El día después de mi primera noche practicando el colecho pude apreciar la opinión y sabiduría de este profesional de la salud. Luego descubrí que no soy la única que practica esta forma de crianza en el mundo occidental.

Cabe señalar que el colecho no es para todo el mundo. Sólo deben practicarlo aquellas parejas que estén en mutuo acuerdo. A veces dormir en la misma superficie no es conveniente y nuevos padres optan por una cunita adyacente a su cama, logrando beneficios similares.

Para aquellos que dormimos con bebé, un diagrama gracioso cortesía de HowToBeADad.com

¿También duermes con tu bebé? Comparte tus experiencias en los comentarios a continuación.

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Reside en Arecibo, Puerto Rico entre perros, gatos, gallinas, caballos y otros animales encontrados en el campo. Estudió música durante once años y ahora cursa una maestría en Creación Literaria en el Sagrado Corazón. Escribe para el Huffington Post, su página personal y este magnífico blog independiente...