Reseña: Juan Cirerol: Haciendo Leña

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Juan Cirerol lo ha vuelto a hacer. No importa el tiempo que pase, ni las juergas que corra, él siempre nos devolverá al más oscuro recuerdo que conservemos del Distrito Federal, a nuestra bruta cultura underground salpicada de metanfeta, a su sucia y profunda voz, a sus coros boom-chick-a-boom desde lo más profundo del alcantarillado mexicano.

¿De dónde salió Juan Cirerol?, ¿de dónde viene?, ¿a dónde va?

Buenas e innecesarias preguntas, todas ellas, cualquiera de ellas. La historia ya nos la sabemos. Cirerol pasa y pasará todita su carrera en la carretera, y así debe ser, de lo contrario no tendríamos esta magnífica colección de canciones de dudoso destilado pero de tan rico sabor. Y es que ¿a quién le importa cómo se destile cuando el manantial es tan puro?. Esto es así señores, hay veces – por no decir, siempre – que sienta mejor sin adulterar.

Cirerol consigue nuevamente un impacto con sus letras y su estilo – estilazo que recrea su gusto por lo de antaño – que no deja indiferente a nadie con un mínimo de perspectiva. Nosotros reconocemos ese sabor, poderoso y lúgubre, rasgado, como el de los ubetenses Guadalupe Plata, el sabor de ‘Haciendo Leña’, lo nuevo de Juan Cirerol.

Muchos de los momentos de este disco adquieren significados especiales, dotados de una tendencia actual sobrecogedora. Abre el disco ‘Hey Soledad‘, en una plegaria que parece pedir compasión para poder continuar el disco, para llegar hasta el final, como si fuera el prólogo de la larga carrera que a sus espaldas tendrá que cargar un Cirerol que, si bien a día de hoy es vitalista, el cansancio, los vicios, y la carretera, harán mella en sus composiciones – haciéndolas más profundas pero menos inmediatas – donde su humor siempre quedará patente, para poder dar a su vida un sentido completo.

Los discos, si son sinceros y meditados – y este no es una excepción – ofrecen varias lecturas, infinidad de conversiones y conclusiones. Aún así podemos caminar por dos vías seguras, la de la cotidianidad y los vicios del artista, y la del amor, canciones pares e impares respectivamente según el orden que nos propone Cirerol.

Sonido austero, normalmente acústico, macerado en lava, casi confesional (“A veces por las noche me quedo bien despierto platicando con el viento. Y mi guitarra siempre sirviendo.“). Lo más honesto, arcaico, y sin edulcorantes pop que puedas disfrutar actualmente hasta quedar extasiado es ‘Haciendo Leña‘.

Juan Cirerol estará actuando en Vive Latino 2012.
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