El Parto Humanizado: una opción poco conocida en Puerto Rico

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Foto: norfolkdistrict via Flickr.com

[El siguiente ensayo por nuestra contribuidora Limari Colón, relata su búsqueda por una alternativa al parto tradicional. Limari quiso compartirlo en ánimos de ayudar a orientar a futuras madres que pudieran beneficiarse de una experiencia similar. El equipo de Puerto Rico Indie le desea mucha salud a Limari, Liam y el resto de su familia. ¡Felicidades Limari! -Editor]

Cuando me enteré que estaba embarazada a mediados de marzo del año pasado, lo menos que imaginé era que tenía opciones. Lo único que conocía sobre el embarazo y el parto lo había visto en las películas, series de televisión, ó quizás escuchado alguna historia de terror de una amiga de una amiga de una amiga.

“El embarazo pretende ser incómodo. El parto es sumamente doloroso y todas me cuentan que gritaron y se retorcieron en sus camillas. Los partos son de la medicina. Se dan en los hospitales. Los obstetras son la máxima autoridad en cuanto a parir”, pensaba yo.

Sin embargo, algo en mis entrañas me impedía aceptar esas verdades como absolutas. Temblaba al pensar que mi alumbramiento sería en un cuarto frío de hospital. Que se llevarían a mi bebé y lo traerían horas más tarde. Que me harían una serie de procedimientos innecesarios: inducción (con cytocec ó pitocina), suero intravenoso, cero ingesta de comida o agua, cero movilidad, monitor fetal, epidural, episiotomía, parir acostada, y la famosa ¡inneCÉSAREA! Nada más pensar en esas cosas me hiperventilaba. Así que comencé a educarme…

¿Sabías que en Puerto Rico, en los años 1950, existían 1,500 parteras registradas y solo 729 doctores? Más de la mitad de los partos en la isla eran asistidos por parteras en el hogar, mientras que un 25 por ciento se daban en el hospital atendidos por doctores. “Claro pero eso fue en los ’50”, dirán algunos – “¡Eso es primitivo!” ¿Acaso no es más primitivo entregarle algo completamente femenino, el arte de parir, a médicos obstetras (mayormente hombres), los cuales son cirujanos entrenados para intervenir durante alguna complicación? ¿Es el parto en sí una complicación o un acto totalmente natural? Y como tal – ¿debería entonces ser respetado y no sistematizado?

Es un hecho que en los Estados Unidos, Puerto Rico incluido, el 99 por ciento de las mujeres optan por dar a luz en los hospitales. Muchas cuentan sus experiencias de dolor, en una tradición decenaria de esparcir el miedo a parir entre las mujeres. Hoy día, en países como Holanda, Japón y Gran Bretaña, entre otros, muchas mujeres todavía se acogen a los partos en el hogar. Múltiples estudios revelan que embarazos de bajo riesgo sufren menos complicaciones, y tienen mejores prognosis si son atendidos por parteras ó doctores en el hogar. Entonces, ¿por qué la insistencia de entregar el parto a la medicina?

La organización mundial de la salud, mejor conocida por sus siglas en inglés WHO, está alarmada porque en los E.U. la cifra de cesárea asciende a un 30 por ciento, mientras que lo recomendado es un límite de 15 por ciento. ¿Sabías que en Puerto Rico vamos por un 50 por ciento sin importancia alguna para el gobierno? La mayoría de los partos ocurren de lunes a jueves, programados, y Dios libre que quieras parir en un día festivo o fin de semana largo. Las cesáreas son un procedimiento sumamente riesgoso e invasivo, ¿por qué estamos permitiendo que mutilen el cuerpo de tantas mujeres puertorriqueñas innecesariamente (y digo innecesariamente porque sí hay sus excepciones, pero por eso se llaman excepciones)?

Todas estas preguntas… Todas estas estadísticas… A las 32 semanas de mi embarazo ya estaba decidida a luchar contra el sistema de salud. Redacté un plan de parto, en el cual urgía a mi obstetra que me permitiera intentar tener una experiencia orgánica y natural. Su respuesta me impactó. Fue hostil y cruel. Me dijo que le estaba revocando su libertad de médico, que yo no sabía de lo que estaba hablando. Hasta ahí llegó nuestra relación paciente-doctor.

Estaba muy desesperada, y le lloraba a mi esposo sin saber qué hacer. Entonces busqué en la Internet y encontré la Hermandad de Parteras de Puerto Rico. Wow! ¿Eso existe? Me topé con el Centro de Mujeres Ayudando Madres, una organización sin fines de lucro que se dedica a defender los derechos de las madres, familias y bebés. Al parto humanizado. A brindar apoyo para la lactancia exclusiva.

Mi mundo se expandió hacia una gama de personas que por amor a la vida y a su vocación, impactan la vida de muchos. A Vanessa Caldari, mi adorada partera y fundadora de MAM. Al Dr. Mario Ramírez, el pediatra de mi hijo, educador de lactancia y promovedor del parto humanizado. A las doulas y a las asistentes de las parteras. A las hermosas líderes de la Liga de la Leche. A Michel Odent, y su famoso coctel de hormonas, del cual nos privan en los hospitales cuando se llevan a nuestros bebés.

Gracias a toda esa gente hermosa, a decidir ser una mujer educada y apoderada, pude dar a luz a mi hermoso primer hijo, Liam Alejandro Medina Colón, el 19 de noviembre de 2011 en casa de sus abuelitos. Ha sido la experiencia más increíble de mi vida. Mi bebé nació con las manos de su padre, madre y partera alrededor de su cabecita. En todo momento estuve consciente. Fui al baño cuantas veces quise. Comí y tomé lo que me dio la gana. Me moví de mil maneras, pujé de diez más, y mis padres, mis adorados padres vieron a su nieto nacer en paz. Cantaba “Hey Jude” de los Beatles en la bañera cuando tenía 10 centímetros de dilatación y estaba a punto de pujar. Vi a mi hijo abrir los ojos y encontrarse con el primer rostro de esta Tierra, su papá. Realmente tomaría innumerables palabras describir aquella noche y madrugada.

Es por esto, mis queridas mujeres, amigas, lectoras de Puerto Rico Indie, que las exhorto a apoderarse de sus vientres, de sus cuerpos, de sus mentes. ¡Existen opciones! Y a los hombres, nuestros fieles compañeros, lo mejor que pueden hacer es educarse y apoyar a sus parejas, porque qué rico es tener el apoyo de las personas a quienes más amamos.

El Centro MAM ha ayudado a miles de mujeres, familias y bebés, y necesitan de nuestra ayuda. Apoyen sus actividades y donen lo que puedan, porque necesitamos que mantengan sus puertas abiertas y que cambien la mentalidad de nuestra isla, un parto humanizado a la vez.

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Reside en Arecibo, Puerto Rico entre perros, gatos, gallinas, caballos y otros animales encontrados en el campo. Estudió música durante once años y ahora cursa una maestría en Creación Literaria en el Sagrado Corazón. Escribe para el Huffington Post, su página personal y este magnífico blog independiente...