Los nueve de Calle 13

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Por: David Gregory

No es la primera vez que hablo de Calle 13 y sospecho que no será la última, pero recientemente se llevaron el galardón de 9 premios de Grammys Latinos, sumando a 19 los que se han llevado en tal concurso en sus seis años de formación. También han sido nominados para los Grammys de Estados Unidos en la categoría latina de música pop, rock o álbum urbano.

Por un lado no debe sorprendernos. El último disco de Calle 13, Entren los que quieran, ha sido el trabajo más maduro y de mensaje más profundo que han sacado al mercado. La canción de “Latinoamérica”, que ganó el premio a mejor canción del año (si fuéramos a hablar de calidad y resonancia, ¿cabría duda?), no sólo ha dado mucho de qué hablar, sino que se ha convertido en himno de lucha desde Puerto Rico hasta Chile y toda Latinoamérica. En adición a eso, el disco contiene una variedad de ritmos y experimentaciones musicales como nunca antes había logrado el grupo, aún cuando a mi entender, la música supera a la letra. Pero en Entren los que quieran la letra me dio un tapaboca – justo cuando ya creía que René se había quedado un poco estancado en cuanto a rima y temática.

Por el otro lado, sí es de extrañarnos que Calle 13 haya ganado. En primer lugar, estamos hablando de un grupo que se las ha jugado duro al criticar los valores atesorados por el status quo, desde la Iglesia católica hasta los políticos de turno. De igual forma ha sido censurado por la radio en Puerto Rico y en Colombia, hasta dónde sé, y criticados por los que se han sentido ofendidos por sus mensajes. Además, no estoy acostumbrado a que los grupos o cantantes musicales ganen en base a la calidad de su música y sí en base a ventas e influencias. El mejor ejemplo es que Calle 13 acabó de desbancar a Juanes como el más galardonado en los Grammys Latinos: Juanes 17, Calle 19. O sea, Juanes, que desde que le pide a Dios por la camisa negra yo no sé cuál es la diferencia entre las cosas que canta. ¿Otro ejemplo? Shakira, que también fue galardonada. ¿En serio tengo que hablar al respecto?

Por mi parte digo que aún cuando los Grammy latinos valen mierda, los 9 de 10 que ganó Calle 13 han sido más que merecidos, no por ventas como otros, sino por calidad, tanto musical como lírica. Pero claro, no faltó la mitad de la boricuada abochornada que puso el grito en el cielo. Hablaban de “esos cafres”, “esa gente que auspicia la violencia contra la mujer”, esos que dan “mal ejemplo”, “esos ateos”, esos representantes de “una minoría” en la isla, “la mierda está de moda”, esos que “se creen suramericanos”, “esos que a mí no me representan” sino a “esas sociedades latinoamericanas”.

Luego salió el gobernador diciendo que le felicitaba pero que debía de estar agradecido de vivir en una democracia ya que en otros países no podría decir lo que dice, a lo que René le salió al encuentro con una magnífica respuesta: “él habla de la democracia como si fuera un privilegio” dado, claro, por el Tío Sam. Irónicamente, si no fuera por la conflictiva relación de Estados Unidos con Puerto Rico, el gobierno pitiyanqui de Fortuño sería el primero en acabar con los derechos de la mal llamada democracia.

¿No fue él quien censuró a la izquierda de la Universidad de Puerto Rico? ¿Acaso no fue su gobierno el que atropelló estudiantes? ¿Acaso no fue su gobierno el líder detrás del espionaje político que hace la policía en las marchas? ¿Acaso no fue su gobierno el que cerró las gradas del Capitolio a la prensa, el que censuró las expresiones de Calle 13, que lo censuró en la radio y le prohibió presentarse en San Juan? ¿Acaso no fueron ellos los que colgaron un proyecto de felicitación para el grupo – que entiendo es una estupidez – pero que sí fueron capaz de otorgarle al mafioso cubano Julito Labatut, quien fuera nombrado por Ernesto Abraham Arzola Martínez, ex agente de la policía de Puerto Rico y en testimonio para el FBI, como el que conspiró y dio la orden para asesinar a Carlos Muñiz Varela, cubano en la isla a favor de la revolución cubana?

¿De qué democracia habla este señor? ¿Me quiere decir que matar es permitido y hasta homenajeado pero criticar al gobierno es, como mucho y después de mil censuras, un “privilegio”? No en balde ya hemos pasados los 1,000 asesinatos por año. Si esa es su democracia… pues, como andan las cosas, sálvese quien pueda.

Mas después de toda esta diatriba es obvio que los que fueron heridos cuando Calle 13 ganó más premios que nadie en la historia del certamen son todos de obvia tendencia derechista, penepé y pitiyanqui, que amparados en el concepto de ser la “mayoría”, cosa que es totalmente relativa y cambiable, pretenden que se erradique cualquier otro discurso que no sea el que ellos favorecen, y hasta aplauden cuando tal acción es ejecutada (¿hasta la muerte?), diciendo que “gracias a Dios acá no se escucha eso”, “se pasaron”, “se creen suramericanos”, y/o “a mi no me representan”. Lo más cómico, por no decir patético, es que esta gente hablan del resto de los países latinoamericanos como si fueran una cosa totalmente distante y ajena, como si Puerto Rico no fuera parte de los países latinos.

Al parecer, tener esa libretita azul les confunde y les hace imaginarse blanquitos. Es de entender, a veces, que hasta en “esas sociedades latinoamericanas” (fíjese la negación a ser naciones… no, son meras sociedades) crean que esa libretita nos hace hablar perfecto inglés y que no somos parte del conglomerado de países latinos, pero los norteamericanos tienen muy claro que el inglés no es nuestro primer idioma y que somos de otra cultura (sorry). Es más, por lo general, creen que somos otro país y no su territorio, y hasta se confunden cuando uno les muestra la dichosa libretita que también hace confundir a esos boricuas que se creen estadounidenses. Son esos abochornados los que hablan de “esas sociedades latinoamericanas”, demarcando el desprecio con el uso del pronombre demostrativo (esas), tratando de profundizar que hay una diferencia.

Yo me pregunto qué cabeza tan enajenada piensa que Puerto Rico tiene más características en común con Texas o cualquier otro estado de Estados Unidos que con cualquier país latino. Quizás es que temen que si los estadounidenses entienden lo que canta Calle 13 nos darían una patada, así que necesitan pedir perdón y decir que ese grupo solo representa a una “minoría”, que su mensaje carece de ningún valor, etc. Quizás es que prefieren cantantes monótonos que no tengan ninguna propuesta meramente retante y que, mucho menos (horror de los horrores), canten de cómo la realidad compartida en los países latinos, desde el Caribe hasta la Patagonia. Mejor que canten de amor a que canten de “la operación cóndor invadiendo mi nido”. Mejor que canten del “Waka Waka” y que muevan las caderas antes de cuestionar la “payola”. Pensar es inaceptable, mezclar ritmos con nuevos ritmos es muy incómodo, mejor es quedarse en lo que uno conoce en estos días de mucha gente sin pantalones… (pero que se están viendo amenazados por las protestas en Puerto Rico, Chile, Colombia, Estados 
Unidos, Grecia, Irlanda, Italia, España, Inglaterra… de gente que sí está dispuesta a poner hasta sus cuerpos para protestar en nombre de un mundo mejor).

Para esos que se molestaron, es aún mucho peor es que un grupo de Puerto Rico que ha sido reconocido a nivel mundial busque las conexiones que unen y nos unen a “esas sociedades latinoamericanas”, que promuevan la unión de Latinoamérica, aquel proyecto que todavía late en las cabezas de nosotros los utópicos, heredada desde el siglo 19 y que por personas como éstas que no se creen latinos, que se empeñan en la diferencia en lugar de construir desde ella, y que son locos con aliarse al Norte siempre y cuando ellos estén bien, ha sido imposible de alcanzar (además de por otros factores como la corrupción de los líderes, la violencia, y la traición de esas ideas por gente que se han enamorado de su rol patriarcal).

No, es mucho más fácil ampararse en la ignorancia y hablar despectivamente del grupo, ignorando la acción política que han ido llevando a cabo más allá de la tarima por todo esto tiempo (no toda va a sus bolsillos… como sí todo va a los bolsillos de los cantantes que defienden), ignorando la intención detrás de los insultos y las palabras fuertes, ignorando incluso su temática ya que no se han dado a la tarea de escuchar con detenimiento. Y no sólo eso, sino descartar cualquier defensa del grupo aun cuando se le argumente en su defensa, y es que, volvemos a lo mismo, los que hablan de democracia son los primeros en descartar cualquier otro argumento que no sea parte de la fantasmagórica “mayoría”, como si la mayoría no tuviera la carga histórica de cometer errores, horrores y estupideces.

¿Saben quiénes representaron a ciertas “mayorías” en determinados momentos y contextos? Los Nazi. La gente alemana, en su “mayoría”, apoyó a Hitler. Pero no nos vayamos tan lejos, la “mayoría” también apoyó a Bush Jr. en su reelección, y la “mayoría” cometió la estupidez más grande de poner a Fortuño y a Rivera Schatz en el poder. Esa es la sabiduría de la “mayoría”, la cual se vuelve peligrosa cuando esa mayoría quiere silenciar cualquier disidencia, desde Hitler hasta Pinochet, desde Franco hasta Videla. De hecho, esa “mayoría” sería mucho más poderosa si el gobernador pudiera silenciar a cualquiera que no esté de acuerdo con él, que apuesto es lo que él quisiera. ¿O acaso no es eso lo que sugiere entrelíneas cuando le responde a Calle 13? “Que dé gracias que vive en una democracia”… porque si no… si no ¿qué? ¿Le van a dar pam-pam? Imagino que se babean con la mera idea, un gobierno con guille paternalista pero con complejos de adolescente (y qué no van a adolecer si adolecen su identidad).

Sin embargo, Calle 13 es el mal ejemplo. Lo serán, quizás para aquellos que defienden cierta moral y hasta cierta religión, ¿pero eso significa que todos tienen que seguirla o creer en ella? Hay muchos que dicen pregonarla y se matan, se insultan, se traicionan… al menos el mensaje de Calle 13 siempre ha sido paródico en cuanto a la violencia y ahora sólo promueve la violencia a través del arte y no de las balas. Si ese es el mal ejemplo, prefiero a mil Calle 13 que hablen mal del Vaticano pero que promuevan la paz, no sólo en Puerto Rico, sino en toda Latinoamérica y más.

Qué vengan mil Calle 13 que se cuestionen las cosas un poco y que no repitan cosas ni odien la diferencia, que aboguen por la educación y no las balas, que aboguen por los derechos del pueblo y no los gobernantes y sus amigos millonarios. Si así fuera, quizás no tendríamos más de mil asesinatos en Puerto Rico, quizás cambiaríamos las balas por palabras, por el diálogo, quizás haríamos tantas cosas juntos, como esas en que creemos nosotros los utópicos. Mientras no lo haya, yo me uno a las felicitaciones al grupo, y a todos aquellos que tratan de sacudir un poco las cosas que andan mal a través de las palabras, del diálogo y la educación.

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El puertorriqueño David Gregory, candidato a doctor en Literatura para la Universidad de Notre Dame, se encuentra haciendo investigaciones para su tesis doctoral en Latinoamérica. Su primera contribución a PuertoRicoIndie.com fue el ensayo Calle 13: Haciendo lo que no se supone sobre la serie de conciertos que ofreció el grupo en el estadio argentino de Luna Park. Para más de sus escritos puedes visitar su blog, El silencio de las palabras.

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