La Mesa Redonda: Malagradecidos

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Foto: Pink Sherbet Photography via flickr

Cada dos semanas el equipo editorial de PuertoRicoIndie.com se “reúne” (gracias a la magia de la Internet) para discutir un tema en particular a través del cual podamos compartir nuestras experiencias, preferencias, recuerdos y sugerencias con ustedes, ya sean musicales, fílmicas o de algún otro renglón de la cultura popular. Bienvenidos a la Mesa Redonda.

Esta edición fílmica de La Mesa Redonda ve dedicada a todos los malagradecidos del cine. ¿Quiénes son? Algunos dirán que se trata de la audiencia, satisfecha con los peores esfuerzos de Hollywood y ciega al trabajo de cineastas apasionados que se esfuerzan por traer a la pantalla algo más que un producto – otros apuntarán hacia la industria en sí o dirán que somos nosotros mismos, los que escribimos aquí. El punto es que al final de la lectura, se inspiren a buscar alguna película que les ayude a bajar el banquete del llamado “Día de Acción de Gracias” sin que se queden dormidos.

Se unen a nuestro panel dos cinéfilos activos dentro de la blogósfera boricua – Mario Alegre (@MarioAlegre), crítico de cine para el periódico Primera Hora y presentador de la serie de vídeos P’al Cine. Mario es una fuente de conocimiento enciclopédico sobre el tema y está siempre disponible y dispuesto a ofrecer recomendaciones a través de Twitter y su blog. Paolo Grassini (@CinemanicoPod) es el creador de Cinemánico, un podcast semanal en vivo dedicado al tema, y productor de segmento para el programa De Película transmitido por WAPA TV.

“I am big! It’s the pictures that got small.”

Where the Wild Things Are – Dir. Spike Jonze (2009)

@MarioAlegre (Periodista, Primera Hora)

Diez oraciones, compuestas por 338 palabras, escritas en 37 páginas. Eso es todo con lo que contaba el director Spike Jonze para llevar al cine el atesorado cuento Where the Wild Things Are. Mientras para muchos cineastas las adaptaciones literarias son un proceso mecánico en el que simplemente se transfiere el texto a la pantalla, Jonze tuvo que indagar en los mensajes ocultos tras la fachada infantil de la prosa e ilustraciones de Maurice Sendak. El resultado es una de las mejores y más conmovedoras películas que se han hecho sobre la dura transición de la niñez a la adolescencia.

El filme fue criminalmente ignorado en la taquilla cuando estrenó en octubre del 2009. ¿Por qué? Sinceramente no sé. He escuchado a muchas personas decir que no es una película para niños, y ciertamente no lo es si las limitas a cosas como Spy Kids, The Pacifier y Happy Feet. Hace 25 años Where the Wild Things Are se habría codeado perfectamente bien con The Neverending Story, E.T. o Lucas, pero en la actualidad existe esta mentalidad de que los niños no pueden comprender temas serios y por lo tanto hay que someterlos al humor escatológico de Shrek o las sandeces de The Smurfs.

La delicada situación que atraviesa el personaje de “Max” en la cinta jamás es explícitamente deletreada para el fácil consumo del público, lo cual probablemente también contribuyó a su pobre recepción. La verdadera historia yace en el subtexto, en lo que no se dice. Cada uno de los “wild things” -maravillosamente creados por The Jim Henson Company – representan algún aspecto de la psiquis de este niño malcriado y es sólo escuchando lo que dicen que se nos ofrece un vistazo a la amalgama de sentimientos y frustraciones que se encuentran en su interior.

Con todo y que adoro esta película, me es imposible terminar de verla sin quedar destruido emocionalmente. La fantástica travesía de “Max” culmina como muchos viajes: con una despedida. Pero mientras él no sabe de qué se despide, los adultos sí comprendemos el lamento que expresa el monstruoso “Carol” por medio de un solemne aullido. Es un final melancólico, cargado de nostalgia. Where The Wild Things Are es un largometraje único y diferente, dos cualidades que nunca han sido del agrado de las masas.

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Almost Famous – Dir. Cameron Crowe (2000)

Paolo Grassini (Creador Cinemánico Podcast, @CinemanicoPod)

Es un crimen el hecho de que esta película se pueda usar en el tema de los “malagradecidos”. Qué mal nos va cuando una película del calibre de Almost Famous hizo solo $32.5 millones, todo un fracaso en la taquilla. Definitivamente en el año 2000, el público se guilló de “malagradecido”. Me da rabia pensar que la falta de una estrella reconocida fue la causa de su fracaso taquillero. De no ser ese el caso, les aseguro que no fue por críticas o comentarios negativos ya que frecuentemente es considerada como una de las mejores películas de la década.

Siempre me habría gustado que mi juventud hubiese ocurrido en la década de los 70. En mi adolescencia, el sonido de bandas como Led Zeppelin y Pink Floyd me impactó y fueron clave en mi desarrollo musical. La década de los 70 históricamente será una importante para el género rock. Gracias al genial guión y dirección de Cameron Crowe, tuve la oportunidad más cercana a la experiencia que siempre he querido. Crowe logra capturar la esencia y magia que se sentía musical y socialmente durante esa década. Crowe crea personajes realmente únicos que sirven como vehículos para nosotros perdernos por dos horas en una historia entretenida, emocional y sincera. Lamentablemente fuimos pocos los que tuvimos esta experiencia.

En el año 2000 el público prefirió ver a Jim Carey pintado de verde en How the Grintch Stole Christmas con $260 millones y el desastre que fue Mission Imposible II que hizo $215 millones. Por otra parte, también estuvo Mel Gibson quien podía escuchar lo que pensaban las mujeres en What Women Want, que fue suficiente como para hacer $182 millones. Irónicamente si hay algo que aprendemos de Almost Famous es que no importa el resultado final, sino lo que sí realmente importa es la pasión y motivación. Por eso en el 2011 seguimos celebrando a Almost Famous y nadie se recuerda las películas que más dinero hicieron ese año.

“What do you like about music?
Well, to begin with, everything.”

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The Witness (El Testigo) – Dir. Andrés Ramírez (2011)

@redod (Editor, PuertoRicoIndie.com)

No la he visto aún, pero The Witness (El Testigo) fue la inspiración para el tema de esta Mesa Redonda, y por lo tanto quería dedicar mi espacio para explicar por qué – y para recomendarla así a ciegas.

Hace unos días atrás llegó a mi atención el siguiente esfuerzo promocional que pretendía movilizar a la comunidad puertorriqueña hacia las salas de cine locales en apoyo – no de la cinta en sí, si no de la carrera de su cineasta. Se trataba de un “Facebook Event” público creado por el propio director y titulado: Si no vas a ver WITNESS – No voy hacer mas películas! (los amantes de la gramática me permitirán conservar el título como originalmente escrito). Así leía “el pitch”:

Gente esto es sencillo. The Witness esta ahora mismo en los cines y las criticas han sido espectaculares. Estamos bien agradecidos. Pero los cines no se están llenando. Las películas americanas nos están llevando la audiencia. Necesitamos de su ayuda. He hecho 7 películas y les aseguro que esta es mi mejor proyecto hasta ahora. Y es una película BUENA y de CALIDAD. Necesitamos que vayan a los cines y lleven a sus panas y logren hacer de esta película un éxito para que se puedan hacer mas! Si no van no habrán mas y como dice el titulo si no van a ver The Witness me quito de hacer pelis! Así que si no quieren que eso pase mucha promo! y vayan a verla varias veces con mucha gente, arrastrenlos si necesitan o vayan a caribbeancinemas.com y compren todas las taquillas que puedan. Por que sino quitaran esta excelente película de los cines y ni vera la segunda semana! Los espero en el cine!

Curiosa táctica de mercadeo, pensé. Primero que por más que nos guste el cine de autor a los cinéfilos, aún estamos muy lejos de poder recomendarle al público en general en la isla una película puertorriqueña basado en su director. Igualmente sorprende la manera tan pobre – si alguna – en la que el propio director de The Witness se expresar acerca de su película. Es “buena” y “de calidad”. Cómo falla en identificar las cualidades que hacen que su película merezca de nuestro tiempo. Y aunque no la haya visto, seguramente las tiene: ¿Cuándo fue la última vez que vieron a dos jóvenes puertorriqueños, expertos en artes marciales, coordinar un baile de patadas, puños y piruetas hasta la muerte en zonas urbanas reconocibles? ¡CIENTOS DE MALEANTES NO PUEDEN CON ÉL! ¿PODRÁ RESCATAR A SU NOVIA Y DISFRUTAR CON ELLA DE UNA CENA DE SUSHI? ¡ALGUIEN MORIRÁ!

No es responsabilidad de la audiencia llegar a una película – si no es labor del director y los productores, entonces es del departamento de mercadeo de la distribuidora, pero vamos… ahí está parte del problema. Se trata de cine local independiente, por lo que ni siquiera se debió en un principio someter a las mismas exigencias ni expectativas que un estreno de Hollywood. Las realidades de nuestro mercado las sufrirá The Witness – pero existen alternativas de distribución y su salida de las salas NUNCA representó peligro alguno para el cine puertorriqueño. Cada nueva película que logre un cineasta local representa una nueva oportunidad para abrir, expandir y nutrir a ese mercado, tan pequeño como sea. Malagredecido es quien no reconoce esa oportunidad, quien no la aprovecha bien y quien no se canta de afortunado al poder hacer cine en nuestra condición actual.

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Attack The Block – Dir. Joe Cornish (2011)

@sire_damiano (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

Siguiendo la línea de Scott Pilgrim vs. The World, aquí tenemos un proyecto producido por el mismo director de dicha película, Edgar Wright, y dirigida por Joe Cornish (ambos colaboraron en el libreto del reciente estreno de Steven Spielberg, The Adventures of Tintin). Este año la blogósfera cinéfila estuvo rugiendo con el estreno de esta película en diferentes festivales alrededor del mundo. Tan pronto se me dio la oportunidad de verla, entendí que había caído en la misma trampa tendida para los críticos: una ganga de adolescentes que aterroriza a un vecindario del sur de Londres aprende sobre las consecuencias de sus actos violentos al encontrarse en medio de una invasión de alienígenas. He aquí la fórmula perfecta para escapar del mundo por hora y media. Sin embargo, es el comentario socio-político en sí que la convierte en una verdadera joya.

El filme trabaja desde la nostalgia, al combinar las aventuras que quise tener de pequeño cuando salía a correr bicicletas con mi vecino con la crudeza del mundo adulto, y explota ese sentimiento similar a cuando mis papás no me dejaban jugar Mortal Kombat 2 e iba escondido a casa de mis amigos para poder hacerlo. Pero a pesar del gran impacto que pudo haber dejado este filme en la taquilla, algo pasó: sólo salió en cines selectos y aunque toca temas similares a su “hermano mayor” de Hollywood no corrió la misma suerte que “Super 8″ (la cual veré pronto). Incluso, ni llegó a Puerto Rico – en donde probablemente hubiese recibido el tratamiento “Fine Arts”, con su audiencia come-sushi creyéndose que Godard desempolvó unos lost tapes de alienígenas en sus tiempos de la Nueva Ola Francesa. Hay que ser “malagradecidos” como público para ignorar a una película como ésta. Y queda como un deber el compartirla – para ESO están las películas.

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A Boy and His Dog – Dir. L.Q. Jones (1975)

@oniricvonnegut (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

A Boy and His Dog es una película setentosa, poco exitosa, pero merecedora de la categoría cult. El filme – basado en una serie de narraciones escritas por Harlan Ellison y ganador de un Hugo Award – es kinky y con muy buen humor negro. Blood, el perro, interpretado por la legendaria voz de Tim McIntire, es inteligente y siempre tiene hambre. Es compañero de un joven Don Johnson (Vic) con hambre de mujeres e imbécil. Cada uno es el inverso del otro; sus aventuras se dan después de una cuarta guerra mundial; siempre están en busca de nutrición; y entre ellos se da una relación de amistad muy interesante — el hecho de que el perro puede comunicarse telepáticamente con Vic ayuda al desarrollo de dicha amistad. El mundo en el que viven es la peor pesadilla de cualquier civilización, por lo tanto, sus apetitos más básicos – y encontrar los medios para satisfacerlos – son la prioridad. Sólo así pueden sobrevivir, y, cuando es posible, pasarla bien.

Me enteré de la película vía Fallout 3. A Boy and His Dog fue una genial referencia que ayudó a que el juego fuera un éxito. También ha despertado un renovado interés por algo que muy poca gente conoce; sin embargo, está considerada como una de las Top 100 Best Reviewed Sci-Fi Movies (en Rotten Tomatoes). Vale la pena ver el trabajo de L.Q. Jones – además del humor negro y la muy bien trabajada relación entre Vic y Blood – por escenas que retratan la devastación y la precariedad. La película tiene memorables escenas que enmarcan lo absurdo de nuestra dualidad animal racional. Hay una, en la primera media hora, que es particularmente reveladora; pues bien pudiera describir una estructura corporativa cualquiera: decenas de personas arrastran a un hombre – como una especie de cacique – en una carroza. Se detienen cerca de un hoyo y el líder, de forma violenta y dejándoles saber su posición como vasallos, les indica que continúen excavando para conseguir comida (comida enlatada, la única disponible después de la devastación). Mientras esto ocurre, Vic y Blood miran, velando la güira, pues también necesitan comer.

Esta escena encierra mucho de lo que hace valiosa a la película. Se expone el comentario social, sin ser preachy, en una sardónica metáfora. Aquí se resume, a grandes rasgos, la cotidianidad de este mundo. El chico y su perro se pasan inventándoselas para sobrevivir, enfrentándose a todo lo que pueda ofrecer un inhóspito entorno post-apocalíptico. Sin embargo, nada los podía preparar para el sick twist que hace de A Boy and His Dog una película merecedora de nuestra atención. Recomiendo mostrar nuestro agradecimiento a L.Q. Jones estrimeándola por Netflix.

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El poder de Shakti – Dir. Joseph Lando (1995)

@PurpleMixTape (Escritora, PuertoRicoIndie.com)

Siempre se ha dicho que Puerto Rico es un país de memoria corta, lo cual resulta en que sea un pueblo malagradecido. La prueba más contundente de ello es que Borinquen jamás ha sabido apreciar esta excelsa joya del cine puertorriqueño. No comprendo cómo la gente aún no ha valorado la sabiduría transcendental y espiritual del gran Joseph Lando, un caballero de la actuación y un cineasta visionario.

No se sabe cuánto recaudó El poder de Shakti en la taquilla, pero es evidente que de haber sido apoyada, hubiéramos podido disfrutar de una saga de secuelas inolvidables que le darían envidia a Christopher Nolan. No hay información disponible sobre ella, a excepción del video que acompaña mi aportación y unos cue sheets del soundtrack de la película. Pero mi asombro e indignación se engrandecen cuando en esos cue sheets se informa que Wilkins, nuestro dios todopoderoso, cantó el tema principal de tan ilustre largometraje. Por eso nos va mal como país, porque hemos ignorado tan noble contribución de nuestro rockmántico al cine boricuense. Lamentablemente, esta es la única prueba de que tal composición musical existió alguna vez. Quizás ese gran conservador de la cultura popular puertorriqueña y el usuario favorito de YouTube, Edgardo Huertas, tenga alguna prueba de ello en sus viejos baúles de recuerdos en videocassettes.

Esta película pasará a la historia como tantas que se perdieron en los inicios del cine a principios del siglo XX, ya que no se sabe el paradero de la misma. Sólo podemos tener la esperanza de que, al igual como sucedió con 35 minutos de pietaje de Metropolis (la cual obviamente es inferior a El poder de Shakti, duh!), se pueda recuperar el material perdido para que el universo sea testigo de este magnum opus del séptimo arte. Esta película es la única que puede salvar a nuestro país de la crisis cinematográfica. Si la excelentísima Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas la viera, estoy segura de que se olvidaría de esa regla ocasionada por el coloniaje y la nominaría para un Oscar, con todo y que salió hace más de 15 años. Es imperativo que se reconozca esta pieza de arte. Recuerden lo que nos pasó por no haberle hecho caso a Sir Joseph Lando cuando reveló que Hercólobus vendría a la Tierra y nos destruiría y… Oh, wait!

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El detective Cojines – Dir. Radamés Sánchez (2011)

@reed_rothchild (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

Muchas veces nos quejamos de que no podemos ver películas puertorriqueñas en el cine, mucho menos películas de calidad que hayan sido bien promocionadas. Satisfacemos nuestra necesidad de ver filmes en pantalla grande con lo que envíe EEUU, mayormente de Hollywood, y con la extranjeras de Fine Arts, especialmente las españolas y argentinas (aunque sean mierdas) porque hablan un idioma similar al nuestro. Esa es la única explicación que tengo para Elsa & Fred.

Pero películas puertorriqueñas no se ven en las carteleras. O por lo menos las buenas. Si no eres Jacobo Morales (¿él sigue dirigiendo cine?) se te puede hacer cuesta arriba lograr mostrar tu cinta a través del sistema monopólico de Caribbean Cinemas, ni hablar de que sea rentable. Muchas, MUCHAS, personas tienen que ir a ver tu pelicula para que las salas hagan dinero suficiente para mantenerse en cartelera. Si no logras atraer la audiencia, la cinta pierde su lugar para que entre otra tanda de Happy Feet 2, porque eso es lo que la gente quiere ver.

Aquí el dilema: para ser una película comercial y lucrativa tienes que atraer un público, pero el público lo que va al cine a ver son cintas derivadas o formularias. Por esta razón tenemos que los cineastas de aquí, si quieren que sus películas se vean en pantalla grande, apuestan a copiar elementos trillados e intentar hacer cine rentable antes de preocuparse por calidad. Elite intentó venderse como una película veraniega de acción como cualquiera de Hollywood y terminó siendo un fracaso, tanto en la crítica como en la taquilla. Y es que hay que entender que para tener una industria de cine que pueda emular lo producido en otras partes, primero se tiene que revitalizar el cine autóctono, real, y verdaderamente puertorriqueño.

Con esto no quiero decir que hay que hacer La guagua aerea mil veces pero sí tiene que haber algún tipo de reconocimiento de la realidad del país, algo sumamente difícil para muchos ciudadanos. Se necesita aunque sea el mínimo de veracidad en la manera que los personajes se expresan, o las situaciones que viven, o las localidades que visitan. Que participe talento local. Algo. No se puede continuar copiando el modelo de Hollywood o buscando la nominación para Mejor Película Extranjera en los Óscares.

El detective Cojines nunca llegó, ni llegará, a los cines. Sólo se puede ver en algún screening que el director Radamés Sánchez coordine. Es una cinta vulgar y graciosa que algunos encontrarán divertida mientras otros la encontrarán ofensiva. Pero no se puede negar que es una película puertorriqueña. No pretende ser algo que no es. Su modesto presupuesto es evidente, mas hace todo el esfuerzo por aprovecharlo. No sucumbió a la falta de alternativas para proyectarse y pudo ser disfrutada por mucha gente. Radamés hizo su cinta de la manera que quería, sin ayuda de estudio ni casa distribuidora; es la definición de cine independiente. Ahora mismo se están viendo más esfuerzos de este tipo alrededor de la isla. Habrán muchos desaciertos, pero es un movimiento más honesto, más puro y un paso necesario para que aflore la industria del cine en la isla.

El tema de esta Mesa Redonda es “Malagradecidos”. A estas alturas aún no sé quiénes lo son: nosotros los espectadores malacostumbrados que no apoyamos el cine de aquí (aunque sea basura) o los cineastas que pretenden que consumamos ese cine chatarra en vez de crear obras de envergadura. Quizás ninguno es malagradecido, o quizás ambos. No sé, ustedes me dirán.

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¿Quiénes son los malagradecidos? ¿Qué otras películas merecen estar en el listado? Los invitamos a que se unan a la discusión y compartan sus opiniones y/o recomendaciones a través del sistema de comentarios.

Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.