La Mesa Redonda 14: Súbele el volumen a la Música Satánica

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Cada dos semanas el equipo editorial de PuertoRicoIndie.com se “reúne” (gracias a la magia de la Internet) para discutir un tema en particular a través del cual podamos compartir nuestras experiencias, preferencias, recuerdos y sugerencias con ustedes, ya sean musicales, fílmicas o de algún otro renglón de la cultura popular. Bienvenidos a la Mesa Redonda.

Aprovechando una de nuestras celebraciones de calendario favoritas, hemos decidido rendirle culto a la máxima deidad del rock ‘n’ roll – tentador de cristianos, corruptor de almas, adversario del aburrimiento y disfraz favorito de Halloween – con un compilado de música digno de su nombre.

Se unen a nuestro panel de escritores en esta ocasión dos expertos en la materia: El señor José ‘Pepe’ Pesante (@joeprog) le será conocido a fieles lectores de nuestro blog y radioescuchas del programa Frecuencias Alternas; su cerebro es una enciclopedia musical con una colección exquisita de ejemplares diabólicos. También nos acompaña NaturalBornCritic (así dice que le llamó su madre), editor del blog Mala Vida, Buena Música y responsable de nuestra primera incursión en las artes negras. Tomen asiento – hoy sólo comemos postre.

Depeche Mode – Black Celebration

@redod (Editor, PuertoRicoIndie.com)

Una simple búsqueda en Google revela la gran preocupación que existe hasta la fecha de cuáles artistas han hecho un pacto con Satanás. Entre los más sospechados se encuentran Jay-Z, Kanye West, Beyonce y Rhianna (aunque YO sospecho que estos están agrupados por otra característica que comparten). Lady Gaga es otra sospechada de llevar al Diablo por dentro. Es más, si le preguntas al Niño Estelar correcto, puede que te instruya en la materia. Y no me sorprende realmente que sea éste uno de los muchos planes de Satanás, ya que como táctica es formidable. ¿No has sentido los efectos en Puerto Rico?

Pero aquí me gustaría distinguir entre la música que Lucifer alegadamente utiliza para manipular a las masas (los ejemplos ya mencionados) y la que la música que es de su preferencia – la que escucha luego de un día ajetreado y lleno de maldad. No me viene a la mente un mejor ejemplo que “Black Celebration” de Depeche Mode. La misma también titula el quinto disco de la banda y fue escrita por Martin Gore durante un periodo de gran creatividad (y dicen que aún más libertinaje) en el que se mudó a Berlin a explorar las escenas de arte, los sex clubs, el S&M, crossdressingyou name it! Satanás, estancado en una eterna lucha contra el bien, seguramente se identificaría con el sentimiento detrás de la canción: “Let’s have a black celebration tonight, to celebrate the fact, that we’ve seen the back of another black day.” Y con el ‘Party Negro’ también – este tema te pone a bailar sin sacrificar su lado siniestro.

Así que ya saben de una alternativa efectiva a la hora de hacer una ceremonia en su nombre.

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Venom – Black Metal

@joeprog (Frecuencias Alternas, VorticeOnline.com)

El tema del satanismo y la música rock siempre me entretiene. Por un lado, un verdadero satanista podría argumentar que aquel que genuinamente adora al Diablo no lo expondría abiertamente en su música, su trabajo, su vida diaria, etc., y que el satanismo es una manera de vivir la vida, y no una serie de ritos vacíos y tácticas para causar “shock” entre los que le rodean. Pero por otro lado, ¿cuan aburrido sería el rock sin la presencia del Diablo? La habilidad de hacer que algo cause pavor y a la vez sea mas atractivo es una cualidad que no se deben menospreciar.

Mi educación en imágenes y sonidos de persuasión satánica comenzó temprano en mi vida. Entre cosas dejadas en casa por mi padre al partir estaba una copia de Destroyer de KISS en LP. Una vecina bautista se encargó de hacerme toda la historia de cómo KISS “era satánico” y cómo la carátula del álbum los mostraba “como los cuatro jinetes del Apocalipsis”. Demás esta decir que, a los tiernos 7 años, eso me asustó y me fascinó, todo de sopetón. Cuando al fin escuché la música, me pareció demasiado “suave” para la intensa portada del álbum. El luego descubrir que, si KISS adoraba a alguien, era a ellos mismos y su dinero, hizo que el susto inicial se fuera (aunque hasta el sol de hoy, pocas cosas me asustan tanto como ver a Gene Simmons sin maquillaje). Necesitaba algo mas intenso, algo donde la música fuera a la par con la imagen. Y lo encontré en una banda británica (y no es Black Sabbath).

Una tarde al salir de la escuela visité a un amigo que coleccionaba discos y videos de muchas cosas mucho mas fuertes de las que yo escuchaba normalmente. Ahí, entre decenas de portadas con carabelas y demonios, descubrí a Venom. Un trío británico que comenzó su carrera en 1979, podrían ser considerados los padres del subgénero del black metal, que perfeccionaran los escandinavos casi 10 años después, y saca su nombre del segundo álbum de la banda. Sus primeros álbumes son directos: pentagramas y cabezas de cordero, cruces invertidas y títulos como Welcome To Hell, Black Metal y At War With Satan. Con un sonido distorsionado y desafinado, y voces con similares características, Venom siempre me sonó como una banda satánica DEBERÍA sonar: como salida del mismo infierno. Aún sin cabezas de cerdos en la tarima, ni maquillajes extremos, Venom logró sentar un precedente y crear un estándar por el que he medido al resto de las bandas “satánicas” que he conocido.

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Björk – Dark Matter

@oniricvonnegut (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

Se escucha el órgano; la dulce y tenebrosa voz de Björk – con metálicos y sobrenaturales matices – serpentea por nuestros oídos con un incomprensible lenguaje (¿improvisación?). No hay forma alguna de saber de qué está hablando la artista en “Dark Matter”, pero el juego de voces y el eclesiástico instrumento contribuyen a crear un imaginario digno de un ritual. ¿Cuál ritual? ¿Con qué fin? No sé.

Bien pudiera remitir a algún signo ancestral jungiano del inconsciente colectivo (if there’s even such a thing), invitándonos a dejarnos acarrear por la sombra – arquetipo que se repite una y otra vez en múltiples tradiciones de diversas épocas; entre las cuales se encuentran rituales paganos; que, con el pasar de los siglos, han devenido en lo que entendemos por “el mal”; representado en las religiones abrahámicas por Satanás.

Si existe el Diablo, estoy seguro de que tiene esta canción en su iPod. Esto lo debe hacer muchísimo más cool que Dios – ya que éste tiene en el suyo a Creed.

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Creed – My Sacrifice

@sire_damiano (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

Señoras y señores, sean ustedes testigos de la obra más vil y malévola del mismo Belcebú alias el dios de las Moscas alias Satanás. El dios de las Tinieblas permitió concebir esta criatura diabólica del más allá y fue una banda bastante reconocida a finales de los noventas y principio del dos mil. Le puso por nombre Creed, liderados por la repugnante voz de Scott Stapp. Esta banda vino a confundir a las masas a través de MTV – que en paz descanse – queriéndose adueñar del término alternativo.

¡Mira si el diablo es puerco que la jugada le salió bien! Creed llegó a estar “top of the charts” por mucho tiempo con sus discos a nivel mundial. Era su plan y lo logró pero por poco tiempo. Todo termina con “My Sacrifice”, donde Scott Stapp se encuentra con Satanás para preguntar por qué los abandonó. “Hello my friend, we meet again It’s been awhile, where should we begin?” Scott Stapp sufre ya que su ruptura con Satanás no salió para nada ventajosa – tras tomar el camino de solista, su intento fue como tratar de meter un canasto de tres con una bola de boliche. He aquí otra de las razones por la cual los Marlins de Florida no ganan una serie desde su último triunfo contra los Yankees. “My Sacrifice” es una de las canciones más satánicas. Miren el título nada más. En fin, Creed es satánico, no lo escuchen.

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Ke$ha – Blow

NaturalBornCritic (Editor, Mala Vida Buena Música)

Aquellos que dicen que Dios existe alegan que todo lo que es hermoso y bueno es una manifestación terrenal de su grandeza. No hay que ser un genio para arribar a la forzosa conclusión de que, inversamente, todo lo que es malo y grotesco tiene la obra de su oscuro contraparte, Lucifer. Beezlebub, Mefistófeles, llámalo como te dé la gana. El tipo es malo y deriva placer de hacerte sufrir. Su crueldad no conoce límites. No se conforma con la hambruna, las crisis petroleras, el terrorismo y la huelga de la A.M.A., sino que también saca tiempo para tomar distintas encarnaciones y hacerse una superestrella musical.

Si Dios realmente existe, una de sus manifestaciones en la tierra claramaente es la música de grupos como The Beatles, vocalistas como Billie Holliday, instrumentalistas como John Coltrane y el ingenio creativo de Brian Wilson. Pero que música es el engéndro del Diablo? Yo crecí en la época en la cual proliferaban las leyendas urbanas sobre mensajes escondidos en los discos de bandas de heavy metal, los cuales podías escuchar si tocabas el disco al revés. Luego de comprar mi cuarta copia de “Stained Class” de Judas Priest, llegué a una revelación divina: la gran mayoría de las bandas que profesan ser los más demoniacos realmente no lo son. Solamente son una manifestación de que el ser supremo, de realmente existir, seguramente tiene un sentido del humor bien morboso. Esta aseveración no aplica a las bandas de metal Noruegas; esos cabrones están locos.

Bueno, entonces, si no bandas de metal como Slayer, ¿qué música puede considerarse el engendro del Demonio? Esto requiere algún análisis, ya que la cara del anticristo cambia frecuentemente. Durante los últimos veinte años hemos visto manifestaciones tales como Snow, Vanilla Ice, Spice Girls, Jonas Brothers, Katy Perry y el “love child” de Satanás y el fenecido Obama Bin Laden: Justin Timberlake. Actualmente, la cara musical de diablo es portada por la famosa cantante norteamericana Ke$ha. Para mi la canción “Blow” es la perfecta para escuchar en “repeat” durante esas noches oscuras de soledad, en las cuales me baño en sangre de cabro, me pongo cuernos de carnero y comienzo a hablar en lenguas frente al espejo. Porque para adorar al Diablo, no hay nada mejor que escuchar coplas de su propia inspiración.

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Judas Priest – Better By You, Better Than Me

@reed_rothchild (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

Recuerdo hace muchos años atrás mientras cursaba intermedia que una organización fue a dar una charla al colegio sobre los mensajes subliminales en nuestra cultura. La primera parte de la conferencia trataba sobre la cantidad inmensa de pipíses que están choretos en la publicidad, especialmente en anuncios para refrescos y papitas. Pero la segunda parte de la conferencia era la más fascinante: cómo el satanismo permea toda la música que escuchamos. Al finalizar los conferenciantes, muy astutos ellos, se pusieron a vender un cassette que explicaba, con ejemplos, los trucos que artistas de música rock y pop utilizaban para insensibilizarnos. La estrategia principal para convertirnos en fieles seguidores de Satán: backmasking. O mejor, poner mensajes al revés dentro de las canciones. Ajá.

El cassette alegaba que la mayoría de las bandas de rock – Led Zeppelin, AC/DC y Stryper(?!) – utilizaban el backmasking como herramienta para pervertirnos. Lo curioso es que también usaban a Xuxa, Cristian Castro y Eros Ramazzotti como claros ejemplos de artistas aliados a la iglesia de Anton Lavey. Ahora, yo soy escéptico en mucho, pero esto me hacía sentido. Las bandas de rock pesado o metal utilizan imágenes satánicas a cada rato, es parte del espectáculo; yo no estoy sorprendido cuando Slayer muestra un pentagrama. Pero, ¿de qué otra manera se puede explicar que Xuxa, Castro, Ramazzotti, Maná y todos los demás sean tan populares? Aquí y aquí explican como. Exacto.

Pero ya, estos son meras tonterías. En el 1985, dos chamacos de Nevada se pusieron a beber y a fumar, escucharon Judas Priest, hicieron un pacto suicida y se fueron a un parque con una escopeta. El primero murío instantáneamente de un tiro en la cara mientras que el segundo terminó como un personaje de Preacher. En el 1990, los familiares de las víctimas decidieron que la canción “Better By You, Better Than Me” de Judas Priest había servido como agente catalítico para el pacto, y acudieron a los tribunales en una demanda contra la banda. El juez desestimó los cargos, después de un mes de juicio, por falta de evidencia científica que probara que el backmasking pudiera influir en la psique de uno. Pero el escándalo mantuvo viva la paranoia de que una simple frase puesta al revés dentro de cualquier canción popular pudiera sugerirnos las cosas más macabras imaginables. Con el boom del disco compacto la locura fue gradualmente desvaneciendo; al CD no se le podía dar vuelta atrás. Ahora con el predominio del formato digital y el comeback del vinilo, creo que se puede comenzar una era de histeria colectiva nueva. Los reto a encontrar mensajes satánicos escondidos en las canciones de Pitbull, Miguelito y Sie7e. ¿Qué creen? Vamos, que no debe ser muy difícil.

Para más información sobre el juicio, véan el documental Dream Deceivers.

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The Jacksons – Blame It On The Boogie

@PurpleMixTape (Escritora, PuertoRicoIndie.com)

Lo más seguro han escuchado esta canción (que ya de por sí es un cover), pero en voz de Luis Miguel y su versión “Será que no me amas” (mejor conocida como “Noche, playa, lluvia”). Sin embargo, LuisMi no es tan hardcoroso como los Jacksons (quienes dejaron de llamarse The Jackson 5 por razones legales) y omite la parte en donde se alaban los poderes de Lucifer. Lo mismo hizo Chevy, el ponzoñú, quien se asustó y tampoco incluyó la letra original en su versión corta, en el desaparecido pero extrañado programa Con lo que cuenta este país.

La cosa empieza inocentona, con MJ quejándose de que su chica no quiere meterle mano porque ella se la pasa bailando. Pero más adelante, se contagia y algo empieza a apoderarse de él, al punto de que se siente drogado por el baile, o sea, el boogie. ¿Sería esto un presagio sobre el Propofol?: The nasty boogie bugs me/But somehow it has drugged me/Spellbound rhythm get me on my feet. Finalmente, MJ acepta la fuerza oscura y poderosa que ha tomado riendas de su cuerpecillo danzarín, al admitir que el diablo se le ha metido. Esto provoca que caiga en un viaje violento y hasta le da fiebre: The magic music grooves me/The dirty rhythm moves me/The devil’s gotten to me through his dance/I’m full of funky fever/And fire burns inside me/Boogie’s got me in a super trance. ¿Ven que diabólicos son? Ahí revelan que realmente no son Testigos de Jehová (religión que les fue forzada inculcada por sus padres), sino discípulos del ángel caído. Así que si por alguna razón te sientes culpable de escuchar a los hermanos Jackson (que no debería ser, porque estaban brutales – a excepción de la época después de la partida de MJ), puedes estar tranquilo de que le cantaban a Satanás, porque eso es hip. Eso te acumulará puntos con tus amigos metaleros.

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¿Se nos quedó alguna? ¡Seguro que sí! No sean tímidos y hágannos llegar sus ofrendas musicales. Los invitamos a que se unan a la discusión y compartan sus opiniones y/o recomendaciones a través del sistema de comentarios.

Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.