Reseña: Björk y su Biophilia en el iPhone

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De Björk se puede decir de todo (se lo ha ganado): loca, hiperbólica, savant, controversial, multi-culti… No es una nena; tiene que tener más de cuarenta. Hay quienes recuerdan a The Sugarcubes por que vivieron la época; otros saben de la banda gracias a iTunes. Están quienes la reconocen por el traje del pájaro y por lo rebulera que era, o es. Siempre ha estado ahí; Biophilia es evidencia de ello: ‘Cosmogony’, ‘Crystalline’, ‘Virus’ y ahora ‘Moon’. Cada app-song es un micro-cosmos hecho de delirios estéticos y técnicos de la artista. Por la Internet se ha visto una dinámica procesión mediática sobre el nuevo trabajo de Björk — mucho hype, por fortuna o por desgracia. Aún así, lo que hay de Biophilia hasta el momento impresiona.

Los app-songs se van coleccionando en el lobby del app-album. Me llegó una notificación al app y bajé ‘Moon’. Una producción tan compleja como esta – que se nutre con cada nuevo app – merece una forma alternativa de tratar un álbum. Björk invita a re-pensar la música como experiencia humana. Se puede abordar de forma convencional, como si Biophilia sugiriera una narrativa; pero si se aprecia el trabajo de esta forma, entonces se pierden muchas oportunidades interpretativas; alternativas que la misma Björk ofrece en los juegos de los app-songs. Biophilia es un juguete excepcional. Se puede ser creativo al momento de interpretar la producción, siempre y cuando se esté comprometido a poner el iPhone o el iPad en airplane mode.

Recientemente escuché ‘Crystalline’ (Björk, Biophilia, 2011). Ya el brass y los juegos musicales no me sorprenden en la producción. En cada app-song veremos más o menos la misma estructura, con un instrumento musical protagónico (gameleste, arpa, etc.); no obstante, Björk me ha compelido a escribir sobre los dos app-songs más recientes: ‘Virus’ y ‘Moon’.

‘Virus’ es una bella melodía cuya musa es un hongo que coge pon con nosotros – la cándida (Candida albicans) “janguea” en nuestras gargantas gracias a la simbiosis. El virtuosismo de la cantante también incluye sabiduría: “Tengo esta pendejá en la garganta, no me puedo deshacer de ella; tengo que aprender a vivir con esto.” Con ‘Virus’ Björk funciona como la mejor profesora de Biología General. Podemos escoger entre dos tipos de visualizaciones: una opción incluye animaciones dinámicas y policromadas de la voz de Björk y el metálico gameleste; la segunda opción es el score de ‘Virus’.

Con las animaciones, podemos admirar la exquisita tipografía usada para la letra de la canción. La voz de Björk se desplaza en forma de orbes por toda la estructura musical. Estos orbes juegan con formas antagónicas – las barras – como si garganta y gameleste estuvieran bailando. Eventualmente, la garganta de Björk es atacada por el virus simbionte: “I feast inside you / my host is you.” El resultado es una disturbingly beautiful and kinky song.

La otra opción para visualizar ‘Virus’ es un elegante – y a veces glitchysheet music, que se desplaza según el tiempo de la pieza. Esta opción es el score. También se puede decir que es otra canción, un hidden track del app-song. Este track es perfecto para explorar las emociones al escuchar la música en ‘Virus’. El score tiene la letra; pero me parece que esta parte del app-song invita más a escuchar la música sin voz, no tanto a leer la letra (el que sepa leer música apreciaría la pieza de forma diferente). Esto me me deja saber lo importante que es tomar en serio la recomendación que hace el propio app-album de usar los audífonos. La música es muy original y rompe con muchos paradigmas sónicos del pop contemporáneo. ‘Virus’ es romántica, perniciosa, graciosa, lírica, etc. El sonido que sustituye la voz de Björk en esta parte del app es espectral; puede que “friquee” un poco; sin embargo, esto puede dar cuenta de mucho de lo que sugiere la artista con esta pieza.

Björk quiere que consumamos su canción; también quiere que leamos. Hay un montón de flair técnico y científico para exponer concepciones; esto es evidente en los ensayos de Nikki Dibben. Recomiendo que estos se lean con los audífonos; pues los ensayos se pueden leer con el sonido del gameleste de fondo musical. También aportan refrescantes nociones científicas sobre el arte de Björk y su relación con la tecnología. Ofrecen un marco teórico al lector; repasan cosas básicas que un niño de escuela intermedia debe conocer. En fin, los ensayos son buenos y abonan a la cultura científica de quien compró el app-song. Dicho esto, el espírtu lúdico-pedagógico de ‘Virus’ – y, posiblemente, de toda Biophilia – se debe honrar con jugar el jueguito. Es una experiencia interesante. Puede ir de lo inmerso a lo incómodo; pero la catarsis es casi inevitable. Uno de los juegos más raros, interesantes y creativos que he visto. ‘Virus’ concluye dejando una sensación que raya en el estupor; especialmente para aquellos que sean parcialmente empleados y estén enfermos de “geekería”. La conclusión a ‘Virus’, la canción, es un derroche del gameleste; el resultado del contagio. Éxtasis, pero a un precio.

Luego de ‘Virus’, llegó ‘Moon’. Entendería perfectamente si es un alivio para muchos; pues ‘Virus’ puede ser una experiencia interesante, pero pesada. ‘Moon’ se sugiere como una respuesta a lo que dejó ‘Virus’. Resulta tentador volver a dejarse seducir por la – iluminada y cándida “free” – garganta de Björk.

Después de tener varias experiencias con Biophilia, uno puede desarrollar formas de abordar los app-songs, las que sean. No hay una forma correcta; pero en mi caso, a mí me gusta mirar por debajo de la falda; me gusta ir al score primero. ‘Virus’ ahora parece algo que pasó en otra era geológica. La música de ‘Moon’ es cosmología, mediada por un sacramental instrumento – el arpa. ‘Moon’ es un ánfora que se llena y se vacía; es marea – alta y baja; es movimiento, satélite y ciclo; es luz. Esta canción debería formar parte de un playlist para lunáticos — de estos todos tenemos un poco, nadie se escapa de Luna. Vía el score, la pieza es dulce sin pedir disculpas y sin ser sacarina. Es casi perfecta. Y es que la estructura musical está compuesta por ritmos naturales: el ciclo lunar y nuestros propios bio-ritmos: “…to convey ideas about cycles in the natural world through music Björk and studio engineer Damian Taylor used Max, a visual programming software for music, which allows the user to create ‘patches’ (Max programs) made by connecting building blocks (smaller programs) on a computer screen.” – Nikki Dibben. Visto así, se continua la aparente misión de Biophilia – armonía entre lo natural y lo tecnológico.

Encuentro pertinente ver la animación ahora luego del score. Quiero ver los nuevos colores; leer la nueva lírica sugestiva de Björk. ‘Moon’ sugiere imágenes numinosas y con cierto matiz pre-socrático: la saliva de los dioses, nutriendo y limpiando; menguar para re-nacer mejor, más feliz; ideas de balance, agua; y las manos tibias de los dioses. La pieza es consoladora: promesa de que, aún en la noche, podemos contar con la luz – que la oscuridad no es total ni permanente; recuerda la privilegiada posición de nuestro planeta con respecto al sol y la Luna… Björk, la mejor maestra, me motivó a querer aprender las fases de la Luna; y a mirar más para el cielo durante la noche.

“The Moon app takes the Mask program used to create the song and translates it into a sequencer that can be controlled through the image of the moon, pearls and water. Change the phase of the moon and the tide changes, allowing water to spill over and “play” more or fewer of the pearls, each of which can be adjusted to play a different note from the pitch collection used in the song.” – Nikki Dibben. 

Mientras escribo estas últimas palabras en torno a ‘Moon’, escucho una melodía que yo mismo hice con el app: el resultado del juego. Puedes escoger entre escuchar toda la canción y ver lo que ocurre sin intervenir en la manipulación de las perlas; o, puedes ponerte a girar las perlas y la Luna; jugar con el reflejo. Si haces esto; ‘Moon’ deja de ser la canción de Björk. Y sí, si usted lee esto y ya conoce de ‘Moon’; sabrá que en el juego aparece una imagen deliciosamente sugestiva.

Estas dos aplicaciones pueden ser tomadas por separado; pues cada una de ellas ofrece un cosmos de deleite. Sin embargo, decidí consumirlas en conjunto, estableciendo un diálogo entre los dos apps. ‘Moon’ es, para muchos, símbolo del re-nacer, del ciclo. No es difícil entender la fascinación que se puede tener con la Luna, una vez se lea algo sobre Freud, Lacan o Lugones. En muchos sentidos, ‘Moon’ apela a una ancestral cosmogonía — hoy día absurda; pero no por esto menos bella. Lo absurdo puede ser parte de lo bello en la obra de Björk.

‘Virus’ es testimonio sónico del poder del gameleste; no se puede pedir menos de un instrumento, idea de Björk. También es el manifiesto de amor más peligroso y más bello posible. Aquí  lo pernicioso también es parte de lo bello.

La poesía en estos apps es evidente; ambos proveen las promesas más grandes de Biophilia hasta el momento.

No puedo esperar al próximo update

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Biophilia (el app) está disponible actualmente en iTunes como una descarga gratuita junto al tema ‘Cosmogony’ – cada tema adicional tiene un costo de $1.99 y los demás se irán haciendo disponibles a medida que pasa el tiempo; Biophilia (el álbum) saldrá a la venta el 11 de octubre en los formatos más convencionales.

Maestro, lector y esposo. Amo y odio a Puerto Rico. El arte para mí es un tónico nietzscheano pues la realidad es kafkaesca.