Reseña: The Whistleblower

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The Whistleblower es el tipo de película que te recuerda a otras, pero in a good way. Es un drama policiaco bastante convencional, con una Rachel Weisz bien fit — se nota que le metió a las pesas para este rol. No pude dejar de pensar en Al Pacino interpretando a Serpico mientras veía el filme. El personaje de Weisz – una heroína con el mismo ímpetu moral de Serpico – se encuentra en un mundo absurdo, dominado por la corrupción, la ineptitud profesional, la indiferencia y una abrumadora burocracia que hace inútil cualquier gestión policiaca bien hecha – burocracia digna de cualquier Vogon.

El nuevo entorno profesional de la protagonista es un opuesto abismal a la realidad en su precinto de origen; pero vemos como Kathryn Bolkovac persiste. Tanto el personaje clásico de Al Pacino (en Serpico) y el de Rachel Weisz (aquí) arriesgan sus vidas por el simple hecho de ser buenos policías. En este contexto, no es difícil pensar que prácticamente cualquier buen policía en Puerto Rico pueda padecer del síndrome de Serpico, o bien pudiera sentir empatía por la condición de Rachel Weisz en The Whistleblower.

Pero esta película no es un reboot del clásico setentoso de Lumet. La mujer policía decide serlo también en la Europa oriental a finales del pasado siglo. Fue un caga’ero que bien poca gente se atreve a contemplar. Un trágico capítulo más en la narrativa bélica del siglo XX — posiblemente el último. Este enorme rompecabezas geográfico que cambia de países; como cualquier iPod en shuffle cambia de canciones, fue el escenario de eventos que por siempre estarán vinculados a ethnic cleansings, fosas comunes, violaciones, mutilaciones genitales, crímenes de odio, fucking minas vivas en el patio de tu casa…

La guerra entre los bosníacos y los serbios la conozco por referentes como U2; y por comentarios que mi papá hacía en referencia al genocidio. Demás está decir que me hace falta un update en cuanto a la situación geopolítica de los noventa; pero afortunadamente no hace falta mucho googleo para saber por qué Pavarotti lloraba en Miss Sarajevo. No es difícil encontrar lo macabro cuando lees biografías como las de Slodoban Milošević y Ratko Mladić: “Truly scenes from hell, written on the darkest pages of human history”. Después de esta tragedia, los ánimos del pueblo de Bosnia son levantados por un show mega cabrón de U2 en la capital. Eso fue en el 1997. El saldo de la guerra para la gente de Bosnia fue incalculable; los serbios quemaron hasta sus bibliotecas y centros culturales. Después de la guerra, los bosníacos eran un grupo étnico en peligro de extinción.

La historia de The Whistleblower es después de esta guerra, después del concert de U2. Larysa Kondracki, directora del filme, deja bien claro que quienes más sufren estas pataletas macharranas son las mujeres; y aunque la Bolkovac de Kondracki no se acerca a las dimensiones de la Bolkovac actual**, sigue siendo una badass. Su incansable lucha hace inevitable la empatía y la admiración. El problema—etnográfico, historiográfico—que se recuenta en esta película es altamente complejo, determinado por muchos factores que los policías contratados por Democra — corporación para la cual trabaja Weiz — no conocían.

Dicho esto, The Whistleblower también es un buen vehículo para revisar la noción popular sobre los Cascos Azules.

 Bolkovac se encuentra inmersa en el legado de una guerra que dejó a las mujeres en un estado deplorable. Los vicios y las atrocidades que salieron del genocidio, hicieron de la mujer abyecta un objeto. Se da cuenta de esto con poderosas escenas. Confieso que no soy el fanático numero uno de Weisz; pero tengo que admitir que me gustó la película. Weisz fue una heroína hercúlea, un punto focal de esta película y muy justificado este hecho. De vez en cuando hacen falta los cojones de una Whistleblower.

Notas:
* Las escenas de Mónica Bellucci en una película siempre son bienvenidas. Todavía está bien dura esa doña.
** La película se basó en hechos reales. La Bolkovac real mide casi seis pies.

cuatro estrellas

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We dare you. (Foto original: stevendepolo via flickr)

The Whistleblower | 112 min | Drama
Director: Larysa Kondracki | Rachel Weisz, Monica Bellucci y Vanessa Redgrave
Exhibiéndose desde el 15 de septiembre en Fine Arts Café.

• Véanla • si quieres ver una mujer kick ass bien cabrón; o si te interesa ver una película que señale un problema internacional que merezca atención.

• Evítala • si no estás cómodo con escenas con alto contenido de violencia sexual y si la palabra “lenta” es parte de tu repertorio retórico para describir una película con bastante diálogo.

Maestro, lector y esposo. Amo y odio a Puerto Rico. El arte para mí es un tónico nietzscheano pues la realidad es kafkaesca.