Entrevista: Carla Morrison

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Carla Morrison tiene una voz que arranca sentimientos desde la raíz para ponerlos a hacer piruetas sobre nuestro corazón. Los va trayendo uno a uno a la superficie, como para obligarnos a reconocer su existencia. La experiencia puede ser desconcertante, pero entre recuerdos enterrados, promesas intensas, lágrimas de alegría, soledad, dolor, pura, buena malicia y quizás hasta amor del verdadero, nos vamos encontrando a nosotros mismos entre sus melodías. No se trata de una cantante meramente enfocada en la técnica – aunque la suya es impecable – si no de un ser lleno de una sabiduría emocional que le permite, entrando por los oídos, rebuscar en nuestro interior. La música de Carla resulta entonces tan terapéutica como impresionante – y totalmente necesaria.

Ya luego de un prometedor debut, Aprendiendo a Amar – preciso y minimalista, ya fuera por necesidad – y el impresionante Mientras Tú Dormías, producido junto a Natalia Lafourcade, Carla decidió lanzar el EP acústico titulado Jugando En Serio. Conversamos a continuación con la joven cantante, quien se prepara para su primer concierto en Nueva York el jueves 14 de julio como parte de la serie de eventos de The Spot.

PRI: Comienzo preguntándote por Valentino, tu perrito. Leí en tu blog que se recupera de un accidente… ¿Sigue mejor?

Carla Morrison: Sí ya está mejor [se escucha Valentino ladrando] – ahí está mira. Lo que pasa es que me lo llevé a casa de mi mamá y salió corriendo como loco, porque es un poquito acelerado, lo atropellan así en frente de mi y yo “¡AAAAHHH!” – llora y llora y todo. Pero ya – ya está bien. Fue algo leve.

[A Valentino, aún ladrando] “¡Tino cálmate! Tienes que ser bueno.” Aquí anda.

PRI: A mi perrita se la tuvo que llevar mi hermano para que no interrumpiera, porque le encanta ladrar.

CM: No, de hecho éste es muy tranquilo, pero se pelea con las moscas. [Se ríe]

PRI: ¿Qué es?

CM: Es como chiguagueño con terrier.

PRI: Súper. Mucha salud para él. Pues, cuéntanos un poco de tu nuevo proyecto, el EP Jugando En Serio, que acaba de salir ahora. ¿Son todas versiones acústicas de tus discos anteriores?

CM: Pues sí. Ese disco fue hecho porque realmente yo tenía varias semanas libres y quería como grabar algo y tenía ganas de hacer una especia de unplugged pero a mi manera. Y entonces me escogí dos del disco viejo, dos del nuevo y una canción que compuse cuando estaba con Babaluca. Fue hecho aquí en mi casa con Alejandro Jiménez, que es cantante de una banda que se llama Los Rhodes, y pues nada, estuvo muy padre porque quedó muy bonito pero no pensé que a la gente le fuera a gustar tanto.

Les gustó mucho lo que viene siendo el cover, les gustó mucho la música, les gustó todo así como muy, muy bien – y realmente fue un disco hecho fuera del ocio pues no era así como que “ay, sí, vamos a hacer este discazo”. No, era así como “vamos a hacerlo jugando” – y quedó bonito, quedó muy bonito. Y me da gusto que la gente lo recibió tan bien.

PRI: Realmente quedó muy bonito, te felicito. Me gustó mucho. ¿Pan Dulce es el tema que era de tu banda anterior?

CM: Sí. Esa canción la hice yo – es mía – nada más que esa canción yo la hice en el tiempo de Babaluca y date cuenta que yo sentía que la canción era como para mi proyecto solista pero como me gustó tanto dije “ya la quiero sacar, la quiero sacar” – y la saqué. Y ya después dije – “hubiera esperado más”.

Yo creo que al final de cuentas, pues yo la hice toda esa canción – es totalmente mía – nada más que la saqué ya a finales de la banda.

PRI: Vas ahora a Nueva York para el show en The Spot junto a Diego García (ex-Elefant, ahora solista). ¿Has estado antes en la ciudad?

CM: ¡No! No. Entonces estoy muy emocionada porque… bueno la verdad me estoy muriendo de nervios porque no quiero que pase algo malo y aparte porque la ciudad me han dicho que es bien grande y blah blah blah. Pero nunca he ido, nunca, nunca he ido. Entonces estoy emocionada y ya conociendo la música de Diego García – pues todavía más emocionada porque su música es muy bonita.

PRI: ¿Vas a tener tiempo de explorar la ciudad?

CM: Parece que no, pues vamos un día anterior – llegamos como a la medianoche – al día siguiente es lo del show y al día siguiente nos regresamos. Yo creo que a lo mejor durante el día, a lo mejor antes del show o algo podemos como caminar o ver. Pero no, no hay mucho tiempo.

Y al día siguiente de cuando llegue a casa tengo una fiesta de cumpleaños, así que…

PRI: ¡No te la puedes perder!

CM: [Se ríe] Sí.

PRI: ¿Cómo es tu show en vivo actualmente? ¿Es como lo que podemos apreciar en Youtube contigo montando y manipulando las pistas de sonido durante la presentación?

CM: Más o menos. Lo que pasa es que uso muchas secuencias, entonces todavía uso las secuencias, nada más que ahora tengo a un baterista y a un bajista – no más que el bajista no va a ir a New York, no más va a ir el baterista.

Pues la verdad es que es prácticamente lo mismo, no más que es un poquito más basado en la batería. Entonces sí todavía sigo con controlador, todavía sigo manipulando cosas pero no es como antes que yo lo hacía todo – hasta la batería la hacía yo. Y fíjate que yo hice eso porque como nadie me seguía la onda, todo el mundo tenía sus proyectos – nadie quiere apostarle a tu trabajo a menos que realmente ya esté pegando. Entonces yo dije “ah pues yo me hago mi batería, yo me hago mi trompeta, yo me invento mis teclados y con la loopera ahí yo me hago todo”. Y ahora ya tengo músicos que trabajan conmigo y todo pero al principio lo hice por necesidad.

Mucha gente me dice “ay, qué buena onda, qué ingeniosa” pero realmente era por necesidad.

PRI: La madre de la invención.

CM: [Se ríe] Sí.

PRI: Tus canciones se sienten muy personales y potentes. Pude apreciar también como en el vídeo de tu Take Away Show se te sale esa emoción. ¿Cómo es esa relación emocional con tus canciones? ¿Te sientes vulnerable en el escenario?

CM: Pues la conexión con mis canciones es muy fuerte. Compongo – aunque se escuche como muy cursi – pero yo compongo mucho de corazón. Entonces date cuenta que si yo hago una canción – todas mis canciones tienen que ver conmigo. Hay algunas canciones, por ejemplo “Cómo es” o “Una salida”, que son canciones que yo saqué de momentos de mis amigas – pero son canciones que ellas no me dijeron “escriba tal” o sea, ellas ni saben que yo me inspiré en ellas, ¿no?. Pero en el sentido de que “¿yo qué sentiría si esto me pasara a mí?”; “¿yo qué sentiría si pasara tal y tal cosa?“; “¿qué pasaría?”.

Me meto mucho en las canciones y siempre ha sido una relación muy, muy estrecha con ellas. Hay veces que sí, no me siento totalmente al cien, y pues sí, donde esté tocando, donde esté cantando, sí me pongo a llorar porque soy una persona – uff – muy emocional. Entonces a veces sí me gana la lágrima… Y hay algunas canciones que yo hice para mis amigas que ahora ya son mías, o sea, ya hablan de mi historia. Entonces pues imagínate – siento bien feo.

Para mí, el cantar mis canciones, hay veces que es bien divertido pero hay veces que es bien doloroso, y hay veces que no quiero ni cantar porque es como regresar a sentir. Es bien feo. O sea, al menos para mí, no sé como sea para otra gente. Pero como yo me tomo mi trabajo muy a pecho, porque yo trabajo desde adentro, pues si me pongo a cantar una canción que en ese momento la traigo bien adentro es emocionalmente muy desgastante porque pues sientes mal, ¿no?. Pero pues así es – así es esto y creo que es lo bueno de mi música porque mucha gente se logra identificar. Entonces es bonito porque pues no nada más me desahogo yo. [Se ríe] ¡Todos en un grupo!

PRI: ¿Cómo es tu proceso de escribir canciones?

CM: Realmente espero a que me lleguen. No las trato de forzar porque siento que es mejor esperar… Es como cuando estás viviendo tu vida diaria y de la nada te peleas con tu mamá o te peleas con tu novio, tu novia, y pasa – no es algo que estás planeando, simplemente pasa. Entonces es más o menos lo mismo con mis canciones. Dejo que solitas nazcan, que solitas salgan a flote y que no sean forzadas y no me siento y digo “ok, hoy vamos a escribir una canción”. No.

Hay veces que escribo primero la letra. Hay veces que escribo primero la melodía. Hay veces que las dos salen juntas – que es casi la mayoría del tiempo, salen todo junto. ¡Y sale rápido! Es muy curioso porque sale rápido, traigo una idea y – ¡pum! – me sale rápido. Varía. Pero lo que sí me enfoco mucho es no forzarlo, que a fuerzas tenga que hacer algo – porque las canciones más reales y más bonitas que me han salido son las que no han sido empujadas al nacer. Si no que solitas nacen como un bebé a los nueves meses. [Se ríe]

PRI: ¿Cuándo descubriste que podías cantar – qué tenías esa voz y la podías utilizar para expresarte?

CM: Cuando estaba chiquita, como desde los dos años yo sabía que quería hacer algo con la música – pero era como una seguridad bien firme. Pero estaba chiquita ¿no?, entonces ya después poco a poquito mis papás – bueno mi mamá es pintora, pero le gusta mucho la poesía y le gusta mucho la música de cantantes como Rocío Dúrcal y Mocedades, todas esas mujeres muy dolidas. Y mi papá es muy melómano – le gustan mucho los Beatles, los Beach Boys, Neil Diamond, así como Patsy Cline y todo eso. Entonces como que ahí hubo un corto circuito en mi cabeza porque como que me volví muy poética por el lado de mi mamá pero me volví muy musical y melodioso por el lado de mi papá.

Desde chiquita me gustaba mucho la música y – ¡mi primer cassette fue el de Pies Descalzos de Shakira. Y yo siempre tuve esta cosa de escuchar canciones analizándolas. Como nunca las escuchaba y decía “hay qué bonita canción”, como las escuchaba – y obviamente sí, me gustaban y todo pero siempre decía: “¿Por qué empieza la canción siempre con un verso? ¿Por qué siempre a la mitad de la canción hay un coro? ¿Por qué en esta parte hay como una pausa?”. Siempre estaba como preguntándome cositas así.

Y ya cuando tenía ya unos doce o trece, mis hits eran Destiny’s Child, Mariah Carey – todo eso me gustaba mucho. Cuando el disco de Mariah Carey que se llama Rainbow salió, me acuerdo que yo imitaba todas sus canciones y fue cuando yo dije: “¡Ay huey yo sí puedo cantar! Si puedo cantar como ella entonces sí puedo cantar.”. ¡Porque todas las canciones me salían igualitas, igualitas – si yo quería me quedaban igualitas!

Entonces dije “yo sí tengo una voz y sí puedo hacer esto”. Ya poco a poquito fui como desenvolviéndome y ya como a los 17 años sí dije “ya, voy a dedicarme a esto y me las voy a jugar hasta el final a ver qué sale”. Desde los 14 yo empecé a escribir poesía, pero a los 17 fue cuando ya realmente me decidí irme a Estados Unidos a aprender un instrumento musical y a conocer más e incluso hasta estudiar una carrera, pero nunca pasé las clases. Las clases de música las reprobaba porque todo lo tocaba a oído, no podía leer [música]. Como yo empecé a mirar que mucha gente hacía música con otro tipo de cosas, no nada más teóricamente, fue cuando dije yo, “no entonces la hago porque la hago y no sé qué voy a tener que hacer, pero yo lo voy a hacer”.

PRI: ¿De dónde salía ese impulso?

CM: No sé qué era el drive. Yo siento que es Dios. Yo tenía así un drive muy fuerte de que yo quería hacer esto y que nada me iba a detener y que esto era lo que quería yo hacer. Fue todo un proceso de descubrimiento porque mis papas no me metieron nunca a clases de música, nunca me metieron a clases de nada de eso – incluso una vez me metieron a una clase de baile, pero pues nada que ver. Pero como que sí es algo que pienso que ya traía adentro y a veces me pregunta la gente qué haría si no fuera esto y pues… Yo no sé. No me visualizo en otra cosa.

Como a veces también me dicen: “¡Haz hobbies!” Cosas que no tengan que ver con la música. [Se ríe] Y yo “eeeeeh – ¡compré un disco nuevo!” Siempre estoy viviendo algo con música. Estoy muy clavada con eso.

Una vez fui a una clase de canto – por muy poco tiempo – pero ese maestro me dijo que no me sorprendiera porque la música me había escogido a mí, yo no había escogido la música. Cuando me dijo eso me marcó mucho.

PRI: ¿Cómo se dio la colaboración con Natalia Lafourcade como productora para Mientras Tú Dormías?

CM: Pues la verdad es que yo no fui una fan de Natalia hasta que sacó su disco Las 4 Estaciones del Amor. Yo conozco a Natalia desde que salió pero yo sí realmente me volví fan cuando sacó ese disco y para adelante. Y yo para nada, para nada, esperaba que ella me volteara a ver o me extendiera una mano. Entonces cuando esta chica me habla – yo la conocí una vez y me dijo que le gustaba mucho mi música y yo no le creí porque pensé “pues la chica está haciendo buena onda, no debe saber quién soy”. Y ya después me dijeron que mi primer disco lo ponía cuando acaba el ensayo y yo dije “¡órale, qué chistoso!”.

Yo le mandé unos demos de Mientras Tú Dormías a un amigo de ella que yo no sabía que era su músico y al parecer pues mi amigo se los mostró y Natalia me mandó un correo y me dijo que le encantaría ayudarme a grabar mi nuevo disco o al menos producirme una canción o algo, pero que estaría muy padre. Me quedé muy sorprendida y le dije que sí.

Iba a ir a su casa yo alrededor de un tiempo donde ella iba a hacer una presentación en un teatro famoso allá en México – le dije “yo me voy a ir antes pues para ver ese show también”. Y me dijo: “Ah, si vienes entonces yo quiero que tú me abras”. Y dije: “Oh… ok… ¡Esto es mucho para mí!” [Se ríe] La verdad es que estar ahí con ella, conocer la manera en que trabajaba… cuando empezamos a trabajar juntas nos empezamos a hacer muy buenas amigas – y hasta ahorita hablamos a cada rato. Fue muy bonita la experiencia porque o sea, yo me acuerdo el primer día que su video salió en MTV y nunca en mi vida iba a pensar que yo iba a hacerme amiga de ella. ¡Y más que musicalmente conectáramos tanto!

PRI: ¿Cómo fue esa conexión?

CM: Yo describo el haber estado con ella como cuando vas a un país extranjero y nadie habla español y alguien de la nada habla español y dices “¡ay, hola!” y te pones como loco… Así yo sentía musicalmente, como que estábamos muy conectadas. Yo le decía una idea y ella: “¡Sí!” Ella me decía una idea y yo: “¡Claro!” Eso también era muy bonito entonces tenía yo mucha libertad porque no era como que: “ah, no – vas a tocar esto porque esto es lo bueno”. Como que siempre me daba esa opción. Fue muy, muy, muy bonito.

Aparte de que como que ella me ayudó a impulsarme en mi carrera más padre. Para mí fue increíble – me la pasé muy bien y es algo que siempre voy a llevar como muy adentro de mí, pues porque fue parte de mi comienzo. Y yo recuerdo la última vez también algo que me marcó mucho que me dijo: “Es que yo te veo a ti Carla y yo veo a Natalia de hace siete años, que estaba solita y pues que estaba comenzando. Y quiero cuidarte, quiero que todo te salga bien y como que me acuerdas mucho a mí”. Súper buena onda.

Después del Vive Latino cuando toqué y habían, o sea como nueve mil personas ahí para verme, le dije: “No, pues muchas gracias pues por ti esto también fue posible”. Y me dijo: “No Carla, Dios te quiere mucho. Mucho, mucho te quiere Dios. Tú eres una chingona y hiciste que esto pasara, no fui yo”. Y se me hace como que muy fuerte porque es una persona muy humilde, nunca sentí ni una pizca de competencia, sentía como que mi hermana me estaba diciendo: “¡Ey, que chido que te está yendo así!” No había nada de mala onda de ella. De verdad que es un momento de mi vida que no creo que nunca vaya a olvidar y me siento que gracias a eso estoy donde estoy.

PRI: ¿Cómo es la vida en Tecate?

CM: Yo nací y crecí aquí. Es un pueblito bien pequeño y cuando estaba chiquita pues no me gustaba, pero cuando me fui a Arizona y conocí lo que es una ciudad grande y todo lo que implica estar en ella, pues todo se me hizo bien – pero regresar a Tecate para mí fue algo bien chido porque era tan pequeña, todos se conocen, que por una parte es bueno y malo no, pero lo chido es que te sientes bien seguro, te sientes como en familia, te sientes todo el tiempo bien pegado a la gente que tiene su vida normal, así como muy cotidiana, muy “vamos a hacer una fiesta de una piñata” y puras cosas así como raras…

Y sí hasta ahorita yo podría o debería vivir en otro lugar más grande pero no lo he hecho porque siento que el estar aquí me conecta mucho con mi música, me conecta mucho con mi yo interior, porque no hay mucho ruido y como casi no hay muchas cosas que hacer, uno se inventa – uno es más creativo con su pensamiento. Uno no está siendo entretenido, uno se pone a entretenerse uno mismo. Entonces siento que de ahí sale mucha creatividad y siento que eso ayuda a mi música.

Obviamente yo siento que algún día voy a tener que no vivir aquí e irme a otro lugar, pero hasta ahorita me funciona. Me funciona porque al menos musicalmente todo es más, no sé, todo es más como de corazón, todo es más chiquito. Las experiencias que yo llego a pasar son muy, muy normales, entonces eso me hace escribir canciones muy, muy normales también – que tengan letra que la gente se pueda relacionar fácilmente. Entonces ese es como el sabor que tiene mi proyecto. Hasta ahorita siento que está padre el hecho de vivir aquí. Pero pues quién sabe, yo voy a ver qué pasa con el tiempo, pero a mi me gusta mucho aquí, y siento que me conecta mucho a quién soy, cómo soy – y todas mis canciones han salido de aquí. Sigo teniendo esta onda muy conectada y sigue siendo mi proyecto muy yo. Pero quien sabe – uno debe de sentirse en casa en cualquier lugar. Más o menos así lo veo yo.

PRI: ¿Te sientes parte de la escena musical allí o de alguna escena o movimiento dentro del panorama internacional?

CM: [Se ríe] Pues aquí no hay nada de escena musical. Es muy chiquita, la escena musical son puras bandas de covers, casi no hay nada. Pero me siento parte más que nada de un movimiento de mi país – el independiente. No me siento parte, ni me siento como que “ay soy esto o lo otro” – simplemente que siento que yo soy de las únicas personas que igual que otras bandas ahora en mi país y en Latinoamérica que estamos haciendo las cosas a nuestra manera y de la manera independiente y de la manera de Internet. Y se me hace muy padre porque pues empiezas a abrirle a la gente los ojos que no todo tiene que ser por disqueras, no todo viene por las grandes oportunidades, si no que si uno quiere uno tiene que picar piedra. Uno tiene que luchar.

Y gracias a Dios, no sé si fue parte de mi destino o qué fue pero yo tengo la fortuna de que gracias al Internet, poder seguir en mi casa y no tener que estar en la ciudad de México digamos para yo hacerla en grande o lo que tenga que hacer, ¿no?. Y ha sido todo muy orgánicamente. Tengo una disquera muy, muy, muy pequeña y tengo mi asistente y mis músicos y todo eso hecho como desde casa. Entonces siento que eso le da una dulzura muy bonita al proyecto y siento que hay muchos grupos igual que yo ahora en este, digamos, en este movimiento.

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Carla Morrison

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Jugando En Serio EP disponible a través de Bandcamp

CARLA MORRISON SE PRESENTARÁ PROXIMAMENTE EN:

NUEVA YORK, NY – 14 DE JULIO / THE SPOT (OPENHOUSE GALLERY)
PASADENA, CA – 21 DE JULIO / LEVITT PAVILION
WEST HOLLYWOOD, CA – 27 DE AGOSTO / THE TROUBADOUR

Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.