Reseña: X-Men First Class

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X-Men: First Class es la quinta película en la larga saga de mutantes que hizo su transplante de las páginas del clásico comic a las salas de cine hace once años atrás bajo la dirección hábil de Bryan Singer (The Usual Suspects, Superman Returns). Quienes hayan seguido la serie en la pantalla grande habrán notado una preocupante pérdida de calidad para la tercera entrega, dirigida por Brett Ratner “El Terrible” en el 2006, y su subsecuente pseudo-secuela, X-Men Origins: Wolverine (2009). Luego de esas dos atrocidades, es difícil querer sentarse nuevamente a pasar unas horas en el mundo de los X-Men – pero he aquí una mutación más que bienvenida: X-men: First Class es entretenimiento veraniego de primera.

First Class sirve el doble propósito de refrescar la serie a la vez que presenta el origen del super-equipo de mutantes. Es por eso que nos transporta a la década de los 60’s – 1962 para ser exactos – cuando un joven Charles Xavier (James McAvoy), recién graduado de la Universidad de Oxford tras defender su tesis sobre mutaciones, es contratado por elementos dentro del CIA para organizar y entrenar a un grupo de mutantes que ayude a frustrar los planes de dominación mundial de un tal Sebastian Shaw. Entre estos mutantes figura Erik Lehnsherr (el futuro Magneto, interpretado por Michael Fassbender), quien comparte a un enemigo común en Shaw. La relación que desarrollan Charles y Erik a través de este entrenamiento es el eje focal de la película – y el elemento clave para una buena interpretación de la historia de los X-Men.

X-Men: First Class se preocupa, más que cualquiera de sus precursores, de sentar las bases de esta relación y explorar los pormenores que llevaron a dos individuos similarmente poderosos a pelear por visiones del mundo diametralmente opuestas. Fassbender y McAvoy se prestan para esta exploración fantástica de manera admirable – son dos actores igualmente cómodos trabajando dentro de las convenciones de una mega-producción de Hollywood (con sus efectos especiales y ritmos absurdos) que en escenas más íntimas, sostenidas por la intensidad emocional de sus interpretaciones. Luego de más de dos horas en la sala del cine, cuando los nombres y poderes de cada mutante comienzan a mezclarse en nuestras memorias y los detalles de la trama a desvanecerse, queda sólidamente engranado un recuerdo de todo este gran espectáculo: la trágica amistad entre Professor X y Magneto.

Ahora, aunque ésta sea la mejor justificación para disfrutar de First Class, ciertamente no es la única razón para verla en el cine. Matthew Vaughn (Kick-Ass, Layer Cake) en su cuarto trabajo como director, demuestra una vez más su facilidad con el manejo de múltiples personajes. Los mutantes en pantalla como Mystique (Jennifer Lawrence, una versión más joven pero igual de seductora de la mutante azul), Banshee, Havok y Beast, entre otros, lucen sus poderes para la audiencia constantemente, pero mantienen motivaciones personales que dejan al descubierto su humanidad. Los villanos, por su parte, suelen comportarse más como efectos especiales que cualquier otra cosa, pero sirven su propósito – después de todo, la lucha principal entre los X-Men es de carácter interno.

Vaughn también trae como director una paleta de colores más brillante y un sentido de humor y aventura más a tono con su trabajo en Kick-Ass y Stardust, que el trabajo de Singer en X-Men y X2. La película se mueve a paso aligerado, brincando de destino a destino como un clásico de James Bond – una decisión quizás inspirada por la época de los ’60s que resulta acertada y bienvenida. Igual de bienvenidas serán para muchos las féminas (Bond girls?) de la película que hacen eco a la sexualidad juvenil explícita de los comics. Y, por supuesto, no puede faltar algún peligro inminente para el mundo entero – esta vez se trata de una Tercera Guerra Mundial precipitada por la Crisis de los misiles en Cuba – de la cual los X-Men tendrán que salvarnos (sin repaga).

¿Qué elementos no cuajan tan bien? Los fanáticos de Mad Men encontrarán que January Jones es tan pesada en su ropa interior como Emma Frost (White Queen) que como la ex-Mrs. Draper; así que si no la soportas en la serie de televisión, prepárate para no soportarla aquí. El maquillaje de Beast dice más “Disney” que “Marvel” – ¿será que pretendían vender peluches del personaje?. El arco del personaje es de los más interesantes y la interpretación por Nicholas Hoult es igualmente buena, por lo que cuando llega el momento de su transformación, es fácil quedar totalmente decepcionados. Pero el desacierto más sorprendente es la música, que en ocasiones parece haber estado compuesta para otra película. Curiosa crítica que resaltar – muchas veces uno ni percibe los pasajes musicales que sirven de camilla a los visuales en pantalla – pero quedan advertidos que cuando busqué el nombre del responsable (Henry Jackman), no fue para disfrutar de sus pasadas contribuciones musicales, sino para mantenerme alerta a las próximas.

En fin, los problemas que presenta la película son menores. Estos seguramente se exacerban para los fanáticos del comic que busquen un nivel de fidelidad con las aventuras de sus mutantes favoritos, pero para la mayoría de la audiencia serán inexistentes o insignificantes. X-Men: First Class nos presenta una nueva interpretación del origen del grupo de superhéroes con toda la energía que esperamos de una película de Hollywood, y un poco más: en medio de todo el ruido, encontramos dos de las mejores interpretaciones del verano. Es una celebración de las creación original de Stan Lee y Jack Kirby, que hace años apostaron acertadamente a que el verdadero poder de un superhéroe es la manera en que éste logra comunicar preocupaciones universales – la amistad, el sufrimiento y la esperanza.

tres estrellas y media

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Así se ve una mutación por el microscopio.

X-Men First Class | 132 min | Acción, Aventura, Drama, Ciencia Ficción, Suspenso, Comics
Director: Matthew Vaughn | James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Kevin Bacon y January Jones
Exhibiéndose en los cines desde el jueves 9 de junio de 2011.

• Véanla • por la relación entre Charles Xavier y Magneto, el núcleo de una buena historia de los X-Men, sin importar sus demás particularidades. McAvoy y Fassbender se roban la película de todo efecto especial. Cameos especiales de mutantes que reconocerás de otras películas en la serie. Si quieres ver una película de X-Men que te ayude a olvidar las anteriores.

• Evítala • si estás buscando una historia fiel a los paneles de los comics (y no al espíritu de estos) y si no te gusta estar en una sala de cine por más de dos horas.

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Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.