“Panteón de Amor” por La Orquesta Zodiac

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Arte de "El Adios" | "Horóscopo 17" via Latin Vinyl Junkie

Por: Miguel Adrover Lausell
Especial para PuertoRicoIndie.com

Tengo compañeros de trabajo, con quienes comparto un carimbo digitalizado (una especie de barcode con las cifras $7.25), que cantan esta canción. Nunca antes la había escuchado. No pude resistir la curiosidad y la compré.


Play [no click sound]:

El nombre de la banda evoca a las estrellas (claro está, vistas a través de los ojos de Walter Mercado). Hice un breve research wikipédico y no apareció la Orquesta Zodiac. No tengo mucha información de la canción, por lo tanto, la aprecio según mi subjetividad. Me pongo a leerla y es bella. Angustia, soledad, dolor, la voz panteón (pan, «todo», theon, «de los dioses»), poesía, memoria…Todas estas tramas se tejen en torno a lo pernicioso. La oscuridad y la teatralidad son elementos ineludibles. Es una tragedia griega salpicada de salsa.

También hay humor. Oigo un fucking coquí en el intro, ambulancias, gatos, violentas percusiones, ecos, cantos chamánicos, gritos, lobos y risas; el background noise en #LaIsladeDios. Un excelente prólogo que apunta a lo absurdo y al horror. Panteón de Amor es una bienvenida a este delicioso engendro musical que salió de la “(…) fusión de Loíza Power y Loíza Sound….” Para apreciar este clásico de la salsa, un réquiem de los cuernús, se necesitan oídos y saber que está cabrón enterrar un amor.

Se sugiere la muerte física de María a manos de un hombre -sin nombre- que iba por un camino; poseído por el dolor y el arrebato pasional. La canción también se puede leer como una metáfora que da cuenta de la muerte de una relación. Se deja una apertura interpretativa para poder preguntarnos la naturaleza de los personajes. Al escuchar la canción participamos, de forma voyerística, en este funeral. El hombre del camino, el que nos relata su pena, es un espectro enfermo de culpa y dolor. Su única posesión es una pala – un tótem con el cual entierra su amor y su vida.

Escuchamos la canción, la bailamos, y luego de haber participado en este teatro, el hombre se da cuenta de nuestra morbosidad. Es aquí cuando se cierran los portones del Panteón de Amor, y el que entierra nos pregunta:

“¿Y quien te dio vela en este entierro, ah?”

Cuando La Muerte me invite a bailar, le voy a pedir que ponga Panteón de Amor, de la Zodiac.

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Maestro, lector y esposo. Amo y odio a Puerto Rico. El arte para mí es un tónico nietzscheano pues la realidad es kafkaesca.