Reseña: Similar en la Sala Teatro Beckett

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Fotos: @redod

Era jueves, Día de San Patricio, y la comunidad artística y universitaria de Río Piedras se desbordaba en las calles. Nadie vestía de verde. Caminando por la Avenida Juan Ponce de León podía apreciar a un cellista que ambientaba el aire fresco de la noche para los clientes de un restaurante cercano. Unos pasos más alante se confundían sus cuerdas con el ritmo de tambores y las faldas típicas del baile de bomba, abanicadas en la acera. El Boricua, en una de sus temporadas de apertura, atraía a un grupo grande y conforme con bebidas baratas y la vellonera del local; mientras que en la pequeña plaza frente a la estación de Tren Urbano se proyectaba una película al aire libre dentro de una especie de bazaar. Un graffiti cerquita de El Caberé leía “Campo Formio”, coincidiendo con la banda que se presentaría más tarde en ese espacio.

Entre tanta actividad me dirigía hacia la Sala Teatro Beckett para disfrutar del segundo concierto en la serie de Muestras de Música Experimental Independiente, organizado por el Grupo Giratorio y en esta ocasión curado por la banda Similar, en donde se presentarían las agrupaciones locales Jesus Christ, Scientist; Pasajero; Cornucopia y Similar. ¿Cómo un Lollapalooza?, preguntó un amigo de mi hermano por mensaje de texto. Algo así…

La Sala Teatro Beckett, para los que no han ido, es una joya en la Ponce de León a pasos de la librería La Tertulia. Unas escaleras conducen al espacio abierto con cocina y barra en donde también se celebran conciertos – he visto desde grupos de bomba y plena hasta a Los Niños Estelares en este lugar. Pero la presentación de esta noche sería en el teatro en sí. Cómodo y con aire acondicionado, el salón tiene unas diez hileras con tres sillas a cada lado (ustedes harán la matemática). Aunque la discrepancia entre el horario indicado en la prensa y promoción del evento (8pm) y el comienzo de la primera banda (pautada para las 9:30pm) causó algo de confusión entre algunos presentes, el espectáculo se retrasó solamente unos quince minutos – un pequeño milagro, como sabrán apreciar quienes frecuentan este tipo de eventos.

Fue entonces que Jesus Christ, Scientist, el llamado “proyecto improvisativo de tach.dé”, subió al escenario para darle comienzo a la actividad. La configuración consistía de Marcos Rodríguez, Fernando Samalot y Eduardo Rosario en sus guitarras, cada uno asistido por una batería de pedales y efectos de sonido. tach.dé siendo una de las bandas más pulidas y emocionantes de la escena local, las expectativas eran altas. Pero lejos de la comunión entre volumen, distorsión y espacios de relajamiento de aquella banda, JCS traen consigo el apocalipsis. “Dos minutos tranquilos y entonces fullblast” o algo por el estilo fue lo que escuché decir a uno de los integrantes justo antes de comenzar con su ejercicio de improvisación. Y quizás ni pasaron esos dos minutos para que las tendencias más sádicas y perversas de este junte de músicos quedaran expuestas, particularmente cuando Eduardo, quien permaneció sentado en el piso con un tocadiscos a la mano y su guitarra acostada, acariciaba las cuerdas de ésta con algún instrumento del Diablo.

Jesus Christ, Scientist

Había que taparse los oídos. Y justamente fue lo que hicimos muchos en aquella sala, queriendo proteger (al menos algo) a nuestros oídos. Mientras tapaba ambos oídos con mis dedos índice, me entretuve modulando el sonido de la banda al variar la presión que aplicaba – convirtiéndome así en parte de la presentación. Pensé entonces en que cada uno de los allí presentes estarían creando sus propias piezas junto a la banda, quienes manejaban sus instrumentos metódicamente, dejándose llevar por el ruido. Podía apreciar a Fernando en una especie de transe, estancado en un ciclo de movimientos que le daban forma a un loop de sonido. Y yo no podía parar de reirme. La intensidad de los sonidos, cada uno más agresivo y estridente que el otro, negaba cualquier intento de explicación.  Entonces me pasaron una servilleta – “para que te tapes los oídos”, gritó un amigo – la cual rápidamente despedacé. Esos pedacitos de papel me acompañarían el resto de la noche.

Al final de esa tocada – apagados todos los efectos, pedales y amplificadores – se podía apreciar el alivio colectivo del grupo de espectadores, quienes confirmaron lo ridículo del asunto. “Me han curado el miedo a volar”, fue lo primero que alcancé a decir. Esos quince minutos habían sido toda una experiencia de vida. Escuchando a Jesus Christ, Scientist podré haber sentido las ganas de vomitar cerveza por los ojos y botar sangre por los oídos, pero quedo con la sospecha de que se trata de un remedio musical a dolencias no identificadas. Uno bien avant-garde.

Pasajero

Luego de una corta espera le siguió Pasajero, agrupación liderada por Daniel Vicente (ex-Smiliar) que hacía su debut en vivo. Se trata de un duo de músicos – guitarra y bajo – acompañados por una caja de ritmos, que Ariel (Hernández, de Similar) manejaba desde afuera del escenario. La música de Pasajero es espaciosa y acogedora. Su mezcla de lo orgánico con lo electrónico resulta en una especie de indie-pop melódico y llevadero, que invita a quedarnos disfrutando del paisaje musical sin prisa alguna. Vaya contraste. Lo único que lamento es que en la voz aún no se proyecte la misma confianza que demuestra la banda en el manejo de sus instrumentos. Pero de eso el tiempo se encargará. Lo importante es que las composiciones están ahí (y a los que duden luego de la presentación del jueves los invito a escuchar una reciente grabación del grupo).

Habiendo limpiado mi paladar de ruido con Pasajero, me preparé para mi primera exposición en vivo a Cornucopia. Compuesto por Jorge Castro y Claudio Chea, quienes con poco más que sus laptops construyen una pared de sonido, el grupo cataloga sus creaciones como musica experimental o noise. El duo pidió que se apagaran las luces en la sala antes de comenzar – sólo se veían ambos rostros, iluminados por sus respectivas computadoras y en intensa concentración. La composición aumentaba en intensidad progresivamente, haciéndose sentir entre ondulaciones. El piso temblaba. Por unos segundos pensé en Japón. Y es que el ruido que crea Cornucopia te transporta, dejándose sentir como la turbina de un avión o si deseas ir aún más lejos, el lanzamiento de un cohete.

Cornucopia

Lo sorprendente fue el haberme quedado dormido en mi asiento. Una, dos y tres veces perdí noción de los alrededores y me fui a dormir como si estuviese en casa. Descansaba profundamente, hasta que algún sonido nuevo volvía a despertarme. Entonces confirmé entre mis amistades que les ocurría lo mismo. ¿Cómo es que podemos adaptarnos a una experiencia tan intensa hasta quedarnos dormidos entre extraños? Cornucopia seguramente jugaba con nuestras mentes, anesteciándonos a su ruido con alguna frecuencia secreta que descubrieron en su laboratorio de sonidos. Justo cuando el ruido parecía no encontrar cómo crecer más, paró de existir en un acto de desaparición. “Now you hear it, now you don’t.” Esa pausa súbita es placentera, como un orgasmo para los oídos. Pero la calma de ese segundo seguida fue interrumpida por el fuerte aplauso de la audiencia y un olor a quemado que emanaba de algún equipo de sonido. Los intérpretes, sonrientes, habían logrado su cometido.

Entonces llegó el turno de Similar. La banda, liderada por Ariel Hernández (guitarra) cuenta con dos EPs de material, en los cuales se destaca el rock experimental moderno de ritmo propulsor y tendencias psicodélicas. Le acompañan Rubén González (bajo, ex-Cougar City), Daniel Sierra (batería, tach.dé), Wilberto Vázquez (guitarra) y Jorge Martínez (sintetizador). Temas como “Monotractor” y “Magenta” del EP 2010 alcanzan en vivo la promesa de sus versiones de estudio con una cohesión rítmica que te mantiene al borde del asiento mientras las guitarras hacen sus piruetas aéreas y aterrizan sobre la almohada del sintetizador. Esta interacción se solidifica visualmente con la configuración en forma de “X” que tomó la banda en el escenario – guitarras alante, los demás instrumentos hacia atrás y el bajo de Rubén sirviendo como una especie de eje central para los demás elementos.

Similar

La música que logran estos cinco integrantes en vivo simplemente funciona y en mi opinión coloca a Similar entre las agrupaciones de rock más prometedoras de la isla, junto a Campo-Formio y tach.dé. El proyecto ha sido descrito por sus integrantes como uno “de estudio” principalmente, por lo que hay que saborearse cualquier presentación de Similar en vivo. Agradezco también el que hayan tenido el cuidado de organizar una actividad tan variada y emocionante junto al Grupo Giratorio, ayudando así a abrirle nuevas puertas musicales a su audiencia. Así que espero poder verlos nuevamente en el escenario pronto y con aún más material (tanto suyo como de otras agrupaciones) para compartir. También espero poder disfrutar de otras Muestras de Música Experimental Independiente.

Al salir del Teatro Beckett un poco más tarde de la medianoche me topé con la multitud que aún esperaba por la presentación de Campo-Formio pautada para las 11:30pm. Era un jueves como cualquier otro en Río Piedras. Los deambulantes montaban su negocio de estacionamiento en las aceras públicas, jovencitos buscando tirar droga levantaban sospecha y la policía evitaba la intensa ola criminal haciendo sus acostumbradas rondas, no fuera ser que se apareciera algún terrorista en aquel lugar. Opté por volver a casa. Me contaron que el show de Campo-Formio estuvo más que excelente. La misma banda lo dejó saber a través de las redes sociales. Sin embargo, luego de la presentación en el Teatro Beckett, sentía que no me había perdido de nada. Mis oídos y mi corazón rockero estaban más que satisfechos.

Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.