Enjoy The Silence

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Foto: ►►haley via flickr

“El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos.”
Miles Davis

“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo.”
Ludwig van Beethoven

Hoy en día, el silencio se ha convertido en un lujo. Casi todo el tiempo estamos rodeados de diversos ruidos. Unos ruidos son necesarios, mientras que otros son completamente innecesarios. Incluso, las palabras dichas que están de más se convierten en contaminación auditiva.

Hay un silencio que siempre está presente: el silencio al final de un disco. Si hablamos técnicamente, ese silencio es obligatorio, ya que cuando termina la última canción de un disco, es prácticamente imposible que sea un “disco eterno ,” como diría Soda Stereo. Sin embargo, en la actualidad la tecnología permite cierta existencia del disco eterno. Los reproductores de CD’s y mp3, y los softwares para escuchar música en las computadoras tienen la opción de replay all. Ésta repite el disco o el listado de canciones para escucharlo nuevamente de principio a fin, y hasta el “infinito,” o por lo menos hasta que la persona lo decida.

Por otro lado, ese silencio al final de un disco es imperativo para cualquier entusiasta de la música. Es necesario para reflexionar sobre las canciones que hemos escuchado, decidir si esa producción musical nos gustó o no, qué canciones nos llamaron más la atención, qué sentimientos experimentamos al escucharlo, qué sonidos o temáticas se destacaron, lo que el artista quiere comunicar a través de sus letras y su música, y poder ver el disco como un todo.

Siempre he valorado mucho el silencio en general y el silencio del que estoy hablando ahora, pero recientemente tuve una experiencia que me hizo pensar más a fondo acerca de él. Estaba escuchando en mi iPod, y por primera vez en mi vida, el disco “Parade,” de Prince and the Revolution. Luego de una exquisita variedad de sonidos, el disco llegó a su final con la emocionalmente cargada y hermosa “Sometimes It Snows In April.” Por sus características y por el contexto del disco, supuse que era la última canción (no podía verificar la pantalla del iPod en ese momento, por lo que no pude confirmar mi presunción). Una vez finalizado el tema, pensaba que había terminado todo, cuando de repente vuelvo a escuchar la canción que le da inicio al disco. “¿Será un reprise de la canción?,” pensé. Verifiqué el iPod y, en efecto, era la primera canción que estaba sonando nuevamente. Luego recordé que había seleccionado la opción de replay all anteriormente para escuchar de corrido un listado y que había olvidado quitarla para escuchar el disco como se supone.

¿El resultado? Confusión y una interrupción abrupta de ese silencio tan necesario. Claro, ese accidente no arruinó los contenidos de la producción, pero en el momento arruinó un poco esa primera experiencia que tuve con el disco. Fue ahí que viví la importancia de ese silencio. Me di cuenta que este también es necesario al finalizar otras actividades. Cuando termina una película, nadie habla de inmediato. Siempre esperamos unos segundos, un minuto o más para reponernos de lo que acabamos de presenciar. Luego de ese tiempo, miramos a la persona o personas con la/s que estamos, buscando expresiones faciales que sirvan de preámbulo a una opinión. Al salir del cine, hace su aparición el acostumbrado “¿Te gustó la película?” Y no olvidemos cuando leemos un libro. Al terminarlo, no realizamos otra actividad de inmediato. Sencillamente cerramos el libro y pensamos, recordamos, reflexionamos, vivimos el silencio.

Ahora entiendo mejor por qué Depeche Mode nos invita a “enjoy the silence.”

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Escritora, editora y bloguera. Algunas de sus fuentes de inspiración son la música, el cine, la literatura, la arquitectura, el ballet y la ciudad. Para leer otros de sus escritos, visita su blog thepurplemixtape.blogspot.com.