Reseña: Native Speaker de Braids

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Por: Miguel Adrover Lausell
Especial para PuertoRicoIndie.com

Después de la cuarta vez de escuchar el disco, decido escribir la mierda ésta para explicar por qué el Native Speaker es una experiencia musical, más que un simple álbum nuevo…

*Play (no click sound)*.

Empiezan sonidos marítimos y naturales que saben a idiosincrasia insular. Escucho la geografía decir que estoy contenido en una ínsula cultural, pero, gracias al Internet, yo también puedo ser ‘ciudadano del mundo.’ Me gusta soñar con una realidad que se pueda soñar, y puedo decir que la música del disco es hipnótica. Es como si a alguien se le hubiese ocurrido hacer de Lacan arte sonoro, atomizar a Kierkegaard, esculpir buddhismo en oro, o hacer de la ciencia alquimia.

La música de Braids tiene muchas texturas. Una de ellas se describe con la sensación de sacar el brazo fuera del carro, mientras bajas de Cabo Rojo para San Juan. Te recuerdan que la luz tiene una doble naturaleza: onda y partícula. En este momento, es bueno mirar el artwork. Si eres un hípster #verídico, entonces tienes el álbum en formato fonográfico de vinilo. No tienes que conformarte con verlo a través de la pantalla de una laptop.

El disco esta cabrón y no se puede pedir excusas por no haberlo descubierto tu mismo:

“El mejor disco en lo que va de año.”@Arturo_Ulises (via Twitter)

{Mandatory pause for impromptu, shameless jamming, while listening to Lemonade}.

*[pandering for recognition from other blogs]*: El disco abre con tonalidades que hacen posible la emisión palabras tan orgásmicas como #triunfo

They had me at “sea gulls.” Reconozco que mis apreciaciones estéticas son expuestas a cualquier gestión creativa, por lo tanto, la poesía – o mi ingenua opinión de ella – se convierte en el medio para hacer entender lo que escucho. La hipnótica voz de la cantante, Raphaelle Standell-Preston, te advierte que vas a chingar con tu ser. Su canto es un vehículo onírico que lleva a memorias de Janis Joplin y Björk. También estoy de acuerdo con los paralelos a Régine Chassange:

“(…) tonally there’s some Régine Chassange in her higher register, and her knack for knocking the listener off course with well placed vulgarity recalls prime era Jenny Lewis.” Ian Cohen*

El álbum hace mirar pa’ dentro, a rebuscar en la caja de juguetes ideológica, y sacar los favoritos. Estos pueden ser, entre muchos otros; 1) escoger tramas (viejas, no tan viejas) para tejer nuevas apreciaciones o 2) sacar AK-47’s para matar ídolos. ¿Qué es mejor (o peor): matar o conservar? ¿Es posible crear con los recursos que decidimos dejar vivos?

Una producción tan compleja exige oído y logos. Plath Heart. La segunda canción del disco. ¿Escucho electro-violines? La percusión recuerda a Edgar Allan Poe. ¿Qué es Plath? Google me dijo que es el apellido de una poetiza americana. Le doy gracias a la banda por darme un heads up y decirme que Sylvia Plath existió. No quiero encasillar a la canción como un monumento a Plath, pero si lo es, so fucking what?! La tipa era una jodienda.

Glass Deers irrumpe, subersiva, loopy, onírica. Lo que está cabrón de la canción, es que puede ser un sueño o una pesadilla. Hay que dejarse llevar por las caricias electro-paradisiacas, los cantos de Raphaelle, una fucking sirena. Entiendes el por qué del artwork. Es una canción que casi se puede tocar como a un diamante, un grano de arena de Culebra, o un bloque de grafito. Si tienes el álbum en tus manos, tienes vinilo, un compuesto orgánico, igual que tú. La canción es puro graphene. Cúantica. Me encanta que sea tan críptica y a la vez agresiva. El staccato vocal y el final catártico, definen de como debe sonar lo épico. Creo que demás esta decir que considero a Glass Deers como una de las mejores del disco.

Native Speaker es lúdica. Tiene que ser una de las canciones más eróticas que he escuchado en mi vida. ¿Qué más se puede decir sobre una pieza que tiene, entre sus múltiples proezas técnicas, audio de alientos? Hay ecos y distorsiones sonoras que dan cuenta de lo onírico. El título sugiere lenguaje y rápido piensas en la lengua de Raphaelle.

Lo que parece ser el final de la producción, es un aviso. Braids deja un espacio para la los finales felices, que pueden ser comienzos tristes. Una buena despedida con Same Mum y Little Hands. Native Speaker, el álbum, es un gesto de amor que empieza con una canción llamada Lemonade, y termina con Little Hands.**

Recomiendo la producción con un puntaje de 18.5 graphene sheets de unos posibles 20. Si no fuera por Lammicken llegaba a 20.

Notas:

* Reseña de Pitchfork.

**Las re-lecturas de Plath Heart y Glass Deers son como electroshocks si tienes el Native Speaker (Bonus Version)

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Maestro, lector y esposo. Amo y odio a Puerto Rico. El arte para mí es un tónico nietzscheano pues la realidad es kafkaesca.